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sábado, 19 de abril de 2008

La juventud no está perdida, solo desorientada

La juventud no está perdida, solo desorientada. Esta frase podría ejemplificar la situación por la que pasa hoy la juventud española.

Los jóvenes hicieron el mayo del 68, los jóvenes hicieron la oposición al régimen franquista y protagonizaron la transición política. Tenían, entonces, un objetivo, una meta y por eso, su acción fue determinante.

Sin embargo en nuestros días, el mensaje que impera y circula entre los jóvenes es realmente descorazonador: “todos los políticos son iguales”, “las ideologías ya no existen”. Mensajes que llevan directamente a la desafección, al desinterés y a la antipatía para con los políticos y con el propio ejercicio de la política.

Muchos son los elementos que hacen que la juventud sienta un mayoritario rechazo hacia la política, muchos de ellos se han tratado aquí: sueldos de los representantes políticos, corrupción, la no renovación de los partidos, la sensación de que no representan a la juventud… sin embargo son más numerosos aún los factores que inhiben a la juventud de su necesaria participación en la vida pública.

Para Tomás Meabe, fundador de Juventudes Socialistas, había que “alejar a la juventud de las tabernas y de las plazas de toros”, par que los rapaces se convirtieran en Hombres útiles en el futuro . Lo de las tabernas, por desgracia no ha caído en desuso. El otro elemento embrutecedor es en mi opinión, la sociedad consumista-conformista en la que estamos instalados.

Miguel ha tratado someramente de ello en su artículo, y me parece muy interesante.

Entiende el actual capitalismo como una causa inhibidora, según mi interpretación.

Esto es: el capitalismo no es solo política, ni siquiera, solo economía, también es la propagación y la comunicación de unos valores a la sociedad.

En su reflexión los deja entrever: la ramplonería de la programación televisiva que conduce al fantaseo con la fama mediocre, efímera y rimbombante, el consumismo… a los que yo añado la insolidaridad, el creciente individualismo que obstaculiza la asociación y la configuración de unos intereses comunes… el conformismo que nos incita a pensar en que vivimos en el mejor mundo posible y que por tanto nada merece revisión ni cuestionamiento…

Son cuestiones muy amplias, dignas de desarrollo y de reflexión, desde luego.

Si la juventud está desorientada, como queda dicho, nuestro cometido es claro: atraerles, orientarles (no hacia un partido o ideología concreta) sino hacia la propia Democracia, hacia la pura Política.

Los jóvenes de hoy comienzan ya a ser los guardianes de la Democracia.

De su participación política y de su compromiso con esta, dependerá en gran parte su pervivencia.

Históricamente hemos aprendido que la desidia, la decadencia moral de las sociedades y la carencia en la identificación democrática, constituyen el mejor caldo de cultivo para el nacimiento de extremismos de todo signo.

En esa tarea de crear ciudadanos comprometidos, activos y sabedores de sus derechos, ya se ha citado aquí, repercutirá la tan temida, obstaculizada y cacareada “Educación para la ciudadanía”. Simplemente me parece un paso adelante, un instrumento brillante, que lejos de adoctrinar, como se ha dicho, pretende crear una generación nueva de ciudadanos inteligentes y comprometidos con los valores que nos unen a todos (¡inmensa aspiración!).

Por lo tanto, en la educación y en la formación, se halla la gran oportunidad de inculcar los valores universales de los Derechos Humanos, la democracia y por tanto, de la necesidad de participar critica y activamente en ella mediante la involucración política.

3 comentarios:

ARMACHÍ dijo...

Es cierto; la juventud nunca estará perdida, en todo caso desorientada. En realidad lo que sí se pierde, i es mucho más afectivo en la gente joven, es la confianza en las instituciones, son mucho más aprensivos al engaño, mucho más reactivos a la intención de convencimiento por parte de los partidos políticos.
Una persona de mediana edad, puede soportar que dos políticos de ideas diferentes traten un mismo tema con postulados diferentes, y lo argumenten como máxima de su verdad... Un joven, sencillamente no lo soporta y pierde la confianza en los dos. Eso es lo que les hace alejarse de la política, y no entenderla como un instrumento de hacer apologia para el funcionamiento de la ciudadania en un paìs libre.
Lo verdaderamnete difícil es hacerselo comprender, y estas iniciativas emprendidas por jovenes como vosotros, me hacen sentir verdaderamente feliz: "no todo está perdido."

Alberto Ginel Saúl dijo...

Machí, muchas gracias por tus palabras. Es muy grato encontrarte por aquí, dando tu opinión. Me alegra mucho además que consideres valiosa nuestra modesta iniciativa.

Todo sea por las ideas, compañero.

Un abrazo

CSA dijo...

Creo sinceramente que la clase juvenil está siendo manipulada para que no vea más allá de sus fronteras mentales.

¿Cómo se puede conseguir a un joven hacerlo políticamente activo? Hablando y contando experiencias.

En mi centro nadie era activamente político excepto 3 personas (entre ellas yo). Hablando tanto, contando experiencias, con cultura filosofica y dandoles que pensar(siendo critico con las cosas sobre todo aunque sea de tu partido) hace que las personas se lo replanteen dos veces. Yo he llegado a convencer a un chaval para que se afiliara a JSE y a otra a UPYD (no todo el mundo ha de ser como se quiere... XD).

No solamente eso, sino que hay debates políticos en nuestro curso.

¿por qué los chavales están desorientados? ¿Por qué no participan en política? Por el capital y por el concepto que se tiene de un partido como "adoctrinador y perverso".

Yo siempre he creido en la separación de las diferentes líneas ideológicas (no son todos iguales).

Por tanto la clase juvenil ha de coger conciencia de clase y empezar a labrar un futuro en una sociedad donde los derechos juveniles están siendo objeto de duda.

Muy bueno el blog y espero que os vaya bien (si me queréis invitar hacedlo y me uniré encantado).

Un saludo