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jueves, 2 de octubre de 2008

El capitalismo se quiebra: enterrémosle


Marx sostenía que ningún sistema económico puede durar por siempre, que tiene un desarrollo, un auge y una caída. El primer gran sistema económico fue el de las Ciudades Estado del Creciente Fértil, basado en una agricultura dirigida por el Estado burocrático y trabajado por personas libres aunque no propietarias; después, vino el sistema esclavista del Imperio Romano, y con su crisis surgió el feudalismo, las tierras seguían en manos de los terratenientes y de la Iglesia, cultivado por hombres sujetos de por vida a la tierra por las deudas de sus antepasados. Y con su crisis vino el sistema industrial, la libertad de movimiento y de capitales, la potenciación de los sectores económicos no agrícolas (servicios e industria). Y su crisis no es constante, es periódica por su estructura particular. La alternativa a ello fue el modelo de planificación, pero se reveló más imperfecto que el capitalismo, puesto que una burocracia estatal no sabe satisfacer las demandas económicas con una oferta adecuada.

Aunque pareció que el capitalismo había sobrevivido, que bastaba con las reformas admitidas a la socialdemocracia y que este maná económico podía durar para siempre, esto no es así. La economía vuelve a estar en crisis. Además, no podemos quitar la vista de que este mundo está partido en dos: de que hay dos bloques aún, el bloque de países ricos y el bloque de países pobres. Y a su vez los países siguen conservando una separación entre ricos y pobres, en los países más ricos observamos una minoría muy rica frente a una mayoría de clase media y una minoría pobre, y en los países pobres tenemos una ínfima minoría riquísima, una clase media escuálida, inestable o inexistente, y una gran masa depauperada.
¿Cuál sería el ideal? El ideal sería ningún extremo, sería la solidaridad para con la riqueza de todos poder ofrecer una igualdad de oportunidades para desarrollar más riqueza, y que eso no beneficie a una minoría, ni tampoco a una mayoría: que beneficie a todos. La socialdemocracia plantea siempre que el que más tenga más dé. Pero hay que decir por qué, por qué quien más dinero gane más dinero dé, porque si no, a lo mejor, daría a que cualquiera trabajase menos para sortearlo. Es un deber, no un deber patrio, sino un deber para con toda la sociedad. Es una obligación ética hacer todo lo posible para ayudar a nuestra misma especie. El capitalismo es una lucha entre el gato y el ratón.

Hasta hace nada, el gran capitalismo quería eliminar al Estado de la vida económica, quitar regulaciones, quitar trabas, quitar derechos de los trabajadores... ¿libertad total para la economía? No, eso es permitir la dictadura de la economía, de la dominación de esa minoría extremadamente rica, que controla la mayor parte de la generación de la riqueza, sin que la gran mayoría podamos hacer algo.

La derecha había vuelto a enarbolar, desde Thatcher y Reagan, la bandera del liberalismo más puro, más destructivo para el Estado. Es decir, es volver a los postulados anteriores al Estado social de derecho: al Estado liberal, el Estado gendarme. La economía es cosa de los negocios, no del Estado. Al Estado le basta conservar el aparato policial.

Pero, hete aquí que quien antes hablaba de privatizar, de individualismo... pide socializar las pérdidas. Que todos paguemos el fracaso de unos. ¡Vaya, son socialistas! El socialismo de la ruina. No es socializar la economía, es socializar el pago para salir de la crisis. ¿No hablaban de la no intervención? Ese liberalismo era mentira. Tenemos que pagar a unos fracasados sus enormes agujeros, mientras ellos conservan aún todo su patrimonio y renta. El fracaso se debe pagar con irse a la calle. ¿Quién ha creado esto? Los grandes negocios ¿Quién lo paga? Los trabajadores. Los trabajadores no tienen la culpa de que unas empresas sean dirigidas por ineptos. Que se vayan los ineptos, que paguen ellos el desaguisado, y que vengan otros.

En suma, que el capitalismo pague su fracaso, que se vaya, y que venga otro.

domingo, 21 de septiembre de 2008

¿Qué rol se espera del ser humano en el nuevo tejido productivo?


Llegará un momento, en la línea histórica y progresiva de nuestra especie, en el cual la velocidad de desarrollo y actualización de profesionales, la demanda del consumo, las necesidades de expansión de la economía y del propio conocimiento, entendido como fuente de información, será tan abismal que estaremos presenciado una verdadera singularidad del sistema, un verdadero crash.

Irremediablemente, los propios e innatos defectos del sistema llevará a un cisma en el que el juego, tal y como lo conocemos actualmente, perderá todo sentido. Las cartas barajadas al comienzo, lejos de repartirse y convertirse en un balance neto, fiel a las reglas del libre mercado y del régimen internacional "de facto", llevará a una clara descomposición de la sociedad basada en el aumento y diferenciación de clases sociales, incremento sustancial de la pobreza.

A medida que la población mundial crece y se integra en el círculo dorado del consumo y comercio mundial, del mercantilismo puramente legítimo, aunque egoísta, las demandas y explosión de recursos necesarios tenderá a quebrar el planeta.

Para mantener dicha vorágine ya no sólo será necesario un time-to-market cada vez más inmediato o unas previsiones cortoplazistas más prolongadas en los tiempos de análisis.

Muchos coinciden en afirmar que la Revolución Industrial significó no sólo un cambio profundo en nuestra historia económica y social, nuevas interacciones y una nueva visión de la sociedad y el desarrollo humano. Hemos visto en el último siglo numerosos avances y nuevas revoluciones que han cambiado el paradigma de nuestra existencia de un modo absoluto, tanto que hemos olvidado nuestros orígenes o el verdadero sentido de la vida, si alguna vez lo conocimos. Luego vino el transistor, la informática y electrónica, la genética y la biología, y un largo etcétera que se irá sucediendo a lo largo de las próximas décadas, avances espectaculares en neurología, ciencias de la salud, nanotecnología... un proceso basado en los pilares de reducción, aceleración, bajo costo... un ciclo cada vez más corto.

¿Qué rol se espera del ser humano en el nuevo tejido productivo? Parece que nos dirigimos hacia un perfecto organigrama controlado por máquinas pensantes, estresante locomotora de productividad y crecimiento infinito.
Me resulta especialmente gracioso que se base el desarrollo de las sociedades en cuestiones tan suscintas como el PIB, or the GDP. Los fanáticos de las finanzas estatales y economistas irresponsables basan sus argumentos en cuestiones tan simples como un porcentaje que no suele reflejar ni los precios, IPC, o el índice de pobreza o el margen salarial del nivel más bajo de la sociedad. ¿Deberíamos construir una sociedad de mínimos o de máximos? ¿Debemos contentarnos con la no tan virtuosa y justa "media"?

Si existen modelos matemáticos de comprobado rigor y de mayor eficiencia de ajuste a los parámetros reales de vida, ¿por qué seguimos aplicando unas variables tan efímeras como cínicas que no nos aportan ninguna información útil?.



domingo, 7 de septiembre de 2008

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Incitaís en esta nueva entrega mensual a entablar un debate acerca de la crisis económica. En primer lugar no me veo en el papel de experto que detalla las causas y consecuencias de esta eventualidad a la que muchos llaman crisis.

Perdonad que dude de vuestras esferas de conocimiento económico, pero me atrae especialmente el pensamiento de que una plataforma de Pensamiento Juvenil y Progresista se vea en la tesitura de seguir la pauta que los medios intentan trasladar. Creo alarmante que un joven, futuro continuador de políticas socialistas, caiga en la idea de la prudencia y conservadurismo de considerar crisis a la situación actual y que no hablara de crisis hace unos meses ,cuando ya 7 millones de españoles se situaban por debajo del umbral de la pobreza.

Me parece insensato que un medio de este calibre no vea en el sistema actual un continuo síntoma de crisis, un sistema donde el dinero sólo cambia de manos pero que no llega a distribuirse de tal forma que genere los recursos para poder llevar la riqueza a todas las familias.

Crisis es cuando la juventud se abandona en la desidia de no alcanzar una buena educación, cuando la cultura del pueblo se resiente año tras año, cuando la humanidad de cada persona desaperece en post de un egoísmo especulador e interesado.

Sea como fuere, la economía no se reduce a un territorio. Hace ya muchos años que los señores del capital entendieron que su fortaleza se hallaba fuera de las fronteras y que, precisamente, los territorios era su principal debilidad. Dado que las economías nacionales se ven afectadas por externalidades y alianzas, en ocasiones mucho más allá de la propia esfera de civilización a la que pertenece, no cabe duda de que cada vez más emerge la necesidad de un nuevo poder, con sus ventajas e inconvenientes.

En este mundo global donde el factor inflacionista viene impuesto desde el exterior, donde el comercio interno deja de ser motor económico y donde el Estado o Banco Central queda desdibujado de cara a aplicar políticas monetarias, la labor para aplacar esta problemática debe ser desplazada a los "órganos internacionales de decisión".

El mercado no es un proceso novedoso ni el capitalismo un monstruo abominable, si una más de las evoluciones del ser humano en sociedad. Siempre, absolutamente siempre, el hombre necesitó para su subsistencia de productos y servicios. Unos necesitaban y otros ofrecían. Así crecimos y nos desarrollamos.

¿Qué ocurre cuando esta simple interacción no abarca a toda la población mundial?

Esa es la fuente de reflexión y motivo de crisis.



miércoles, 3 de septiembre de 2008

Antecedentes y causas de la presente crisis económica.


Me he permitido hacer una pequeña introducción a nuestro tema mensual.
Una pretendida explicación, una respuesta a la pregunta "¿por qué hay crisis?". Esta podría ser una resumida y esquematizada sucesión de los acontecimientos.


En 2001 la Reserva Federal de los EEUU baja el precio del dinero del 6.5% al 1%, esto hincha un negocio entonces en apogeo como el inmobiliario: se inicia la llamada burbuja inmobiliaria.


En apenas una década el precio de las viviendas llegan a duplicar su precio.


España es un país que en buena parte, vive del turismo.

Un mercado en el que las dobles y triples residencias podrían funcionar muy bien. Por todos es conocido el turbio asunto de las recalificaciones de terrenos rústicos que no es más que un síntoma de que en España, como en otros tantos países, pero en especial en el nuestro, se empezó a edificar de una manera desbocada y a predar los recursos naturales desde aproximadamente 1998 alcanzando la especulación inmobiliaria su máximo esplendor en el 2001.


En el ámbito financiero y bancario, han existido unos tipos de interés extraordinariamente bajos, por lo que se decidió dar préstamos de mayor riesgo y realizar un mayor número de operaciones para percibir más beneficios

Se ofrecieron hipotecas a clientes sin propiedades, trabajo fijo o ingresos considerables a los que además se les cobraba altos intereses. Así nacen las hipotecas subprime, que tienen un alto riesgo de impago.


A esta situación de incertidumbre se suma el hecho de que, a la larga, tantas operaciones comenzarían a dejar a los bancos y entidades sin liquidez. Bancos de EEUU piden préstamos a sus colegas tanto dentro del país como fuera de él, un dinero que se esfumaría al poco y que no podría ser devuelto al desmoronarse el negocio poco después.


Sin embargo, para el hipotecado aún había suficiente trabajo como para salir adelante y pagar la deuda contraída con la entidad bancaria.


Esto funciono durante unos años, pero tanto riesgo y tanto movimiento especulativo preveían, ciertamente, un potencial batacazo.

El dinero circulaba y existía la feliz sensación de que vivíamos un periodo de expansión capitalista, ciertamente fue así durante unos años, mientras los hipotecados pudieran afrontar el pago mensual y el negocio inmobiliario continuara al alza, pero ahora viene el pero.


En 2007 el precio de la vivienda en EEUU se desploma, las viviendas se devalúan y los hipotecados subprime se percatan de que están pagando por su casa más de lo que valía en ese momento. Muchos dejan de pagar su recibo mensual.


En el marco financiero internacional cunde la incertidumbre y el dinero que otrora había circulado de un lado a otro del atlántico para saciar las necesidades de los bancos norteamericanos, se frena.

Los bancos se ven desprovistos de capital y por tanto no ofrecen préstamos ni hipotecas y, por otro lado, venden sus participaciones en empresas (frenazo en la Bolsa) e incluso venden sus bienes inmuebles para remontar sus beneficios.


Ahora la crisis pasa de su estrato más alto e intangible a lo cotidiano: hay menos dinero pero hay que continuar afrontando el pago mensual de la hipoteca, se retrae el consumo (existe menos demanda y la producción en consecuencia debe contenerse), el productor al tener un menor volumen de trabajo, despide a unos cuantos empleados que pasan a engrosar las colas del paro.


A esta infeliz situación general deben sumarse el brutal ascenso del precio del petróleo desde aproximadamente el año 2003 (curiosamente, desde que se iniciara la guerra de Iraq) que provoca inflación en todos los sectores y servicios y nos demuestra que no podemos estar a expensas de una fuente de energía no renovable y escasa si queremos ser un país pujante económicamente.


Con la inflación y el paro, desciende la capacidad adquisitiva y el nivel de vida de las familias y a nivel nacional España se acerca a índices de crecimiento cero, aunque de momento no se prevé recesión económica.


Ahora.... las soluciones. Pensemos.. reflexionemos.


lunes, 1 de septiembre de 2008

Crisis y cambio


Después de mucho tiempo sin escribir en la Plataforma me dispongo a analizar de forma profana los asuntos económicos y qué vías le queda a la izquierda para elaborar políticas acorde con su ideología. Me parece estupendo el tema elegido dada la relevancia que posee actualmente

Las diferencias ideológicas en economía se basan en el valor, antes de que existiera la moneda y otros medios de intercambio sólo existía el valor de uso pero cuando el valor de cambio se creó el valor nunca se ha correspondido al valor del trabajo real, en la actualidad el valor en la economía lo dicta la oferta y la demanda y en un grado superior la Bolsa de Valores creo recordar que David Ricardo comparó la Bolsa con un casino en el cual el esfuerzo y producción de los "productivos" se jugaba a una ruleta rusa por aquellos que no habían producido esa riqueza.

El marxismo y los socialistas del Siglo XIX elaboraron la teoría de trabajo-valor basada en la "rosa de peters", para los primeros no se podía consentir que los trabajadores que crean la riqueza no reciban la misma y se confine todo el capital a los improductivos (especuladores...) para los marxistas del XIX el valor real del trabajador productivo se debe apreciar según el tiempo trabajado. La idea del trabajo-valor ha permeabilizado en Europa pero no de forma ortodoxa.
El Valor juega un papel primordial en la economía parte de la culpa de la subida del petróleo pertenece a los especuladores y a los contratos OTC (Over the counter) fuera de toda regulación, no se puede tolerar que en pleno siglo XXI, y después del crack del 29... haya unos tipos que puedan subir o bajar a su antojo el precio de un producto. Aunque los especuladores tengan parte de la culpa esta crisis no ha sido provocada por ellos, al menos en su máxima envergadura, las diferencias entre la oferta y la demanda han sido el principal factor, la Guerra de Irak igual que la del Golfo han aportado a que la situación empeore, ¿no dijeron algunos que con Irak bajaría el precio del crudo?


David Ricardo adujo que los salarios en el sistema capitalista siempre tienden a estabilizarse, este principio le serviría a Marx para elaborar el principio de pauperización que estimaba que el trabajador nunca podía prosperar sino mermar si cabía sus pobres beneficios, este discernimiento ha resultado falaz al menos en aquellos países en los que ha existido una socialdemocracia sólida como en Europa. Resulta curioso que algunas predicciones sobre la moderación salarial se sigan utilizando, sobre todo por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales nacionales como el español.

La moderación salarial hace un flaco favor al bienestar de la Sociedad, desincentiva la demanda e inversión y empeora el crecimiento de los países, resulta muy ilustrativo el crecimiento negativo que han cosechado todas las potencias europeas salvo excepciones (España, Inglaterra).¿No era uno de los objetivos de la Unión mejorar el crecimiento económico y para ello había que empezar desde casa?, muchos españoles ni tienen o están atosigados por unos tipos de interés elevadísimos, ¡Y encima los salarios no suben!, pero bueno todo sea por mantener a raya la inflación en el 2%, pero si está al 4,9, algo está fallando el BCE cuando no ha sabido controlar la inflación y ostenta un crecimiento negativo del 0,2% en toda la UE, además la confianza del consumidor disminuye frenéticamente.

Los Gobiernos salvo el inglés no tiene margen de maniobra para capear esta coyuntura económica, el Tratado de Maastricht que pone limites (60% de gasto público estatal) y el Pacto de Estabilidad (3% de déficit en cuentas públicas) ata de pies y manos la gestión de los gobiernos, tanto que algunos países como Francia en tiempos tan in tempestuosos deben reducir gasto en pro de la homologación europea. España solo puede practicar políticas de incentivo del consumo Keynesiano (los discutidos 400 euros, ayudas a la natalidad), y de reconducción de la economía a través de ayudas a empresas privadas como el ICO considerado por algunos como "el caballo blanco de la economía española" y perdurar con los compromisos sociales. Aunque hay discrepancias en el Ejecutivo, Solbes defiende una línea más pragmática aplaudida por muchos economistas y Zapatero quiere que lo social no se relegue y se va esforzar porque los trabajadores españoles obtengan su merecido aumento salarial.

Tristemente muchos utilizan la crisis como mecanismo publicitario y otros como la derecha para desvertebrar la Europa de los pilares sociales, y extirpar ese apéndice social con directivas como las 65 horas, el neoliberalismo principal causante de la crisis internacional se impone frente a lo que ellos consideran el obstáculo principal, el bienestar en todos los planos de la vida. Si no contenemos esta deriva derechista paulatinamente nos vamos a regir por criterios mercantilistas. El gran error de la economía de in equivalencias es que cree que las personas cumplen dos funciones meramente, la de consumir y trabajar, y así implantan la libertad del consumidor que es importante pero hay otros carices que son más preeminentes como la libertad y el bienestar...

Para enmendar la crisis primeramente habría que replantearse qué crecimiento queremos, nuestro crecimiento económico siempre ha sido en forma de V descenso rápido crecimiento exponencial, según mi opinión este modelo es insostenible para el medio ambiente, para el trabajador que es el que paga en épocas de vacas flacas y no percibe ni un ápice de la riqueza en épocas de bonanza y en definitiva para la permanencia del hombre en el Mundo. el crecimiento en V debe dar paso al crecimiento en L una época de descenso como la actual debe dar pábulo a un periodo estable sin variaciones ni crecimiento desorbitado para ello es necesario diversificarse estructuralmente y que el Estado cumpla su papel de apaciguar un crecimiento exacerbado.

En política financiera no se pueden admitir tantos sobresaltos, toda esta crisis ha sido una consecuencia del "golpe de estado financiero" y el fin de Bretton Woods que quería propiciar un marco de integración económica en el cual los países excedentarios financien a los deficitarios.Y de una regulación crediticia laxa.
La monocorde emisión de papel-moneda provoca inevitablemente devaluación y crisis. Organismos oficiales han tildado de irresponsable y desorbitada las fluctuaciones monetarias que conducen con más celeridad a crisis Silvio Gessel elaboró una teoría financiera que moderaba el crecimiento del papel moneda mediante la oxidación del dinero y que moderaba su proliferación.

El Anti Dumping pergeñado por la PAC ha provocado que la Agricultura Africana se desmotive lo que provoca hambre, no podemos mirar para otro lado hay que integrar a África estipulando las mismas reglas comerciales para todos, para la Agricultura Europea esto no supone el fin, habría que empezar a conmutar los cultivos ineficientes por otros más rentables. Es necesaria la participación de África en el mundo, en el futuro habrá una demanda excesiva que se debe corresponder.

El comercio internacional lo dictan los fuertes, Europa y EEUU, muchas afecciones económicas se podrían haber evitado si no exigiéramos tanto a los países en vías de desarrollo. Si los ejecutivos del FMI no estuvieran persuadidos por las grandes empresas sus preconizas no serían tan nefastas para la población. No se puede consentir que los europeos podamos endeudarnos hasta un 3% y algunos países por imposición sólo puedan hasta 1,5%.

El Anti Dumping pergeñado por la PAC ha provocado que la Agricultura Africana se desmotive lo que provoca hambre, no podemos mirar para otro lado hay que integrar a África estipulando las mismas reglas comerciales para todos, para la Agricultura Europea esto no supone el fin, habría que empezar a conmutar los cultivos ineficientes por otros más rentables. Es necesaria la participación de África en el mundo, en el futuro habrá una demanda excesiva que se debe corresponder.

El comercio internacional lo dictan los fuertes, Europa y EEUU, muchas afecciones económicas se podrían haber evitado si no exigiéramos tanto a los países en vías de desarrollo. Si los ejecutivos del FMI no estuvieran persuadidos por las grandes empresas sus preconizas no serían tan nefastas para la población. No se puede consentir que los europeos podamos endeudarnos hasta un 3% y algunos países por imposición sólo puedan hasta 1,5%.

Este fracaso debe ser enmendado, las economías en Europa se resienten, se requieren medidas que vayan en pro del bienestar de todos los europeos, por eso el BCE no debe solo preocuparse del flujo monetario, también debe estar comprometido a considerar el crecimiento económico. No podemos volver atrás en nombre de la coordinación europea, directivas como la de la vergüenza o la de las 65 horas nunca deben ser admitidas ya que dilapidan los pilares de la UE. La UE no deben forjarse solo por aspiraciones económicas, debe ir vinculada a un mayor apoyo político, hemos perdido un tiempo de oro antes de la adhesión de nuevos países, la ambigüedad y la lejanía de Europa a los ciudadanos sigue siendo por desgracia la tónica general.

Todas las crisis y su supuestas panaceas, los planes de choque, chocan frontalmente con los más desfavorecidos, los trabajadores. Hoy se necesita que los verdaderos partícipes de esta situación tengan responsabilidad y la mejor forma de impedir que este abyecto social(especuladores) pueda seguir campando a sus anchas es previniendo. Hoy es menester que los problemas globales se solucionen con respuestas globales, por eso sería conveniente que el Consejo Económico social de la ONU, como otras Instituciones como el Banco Mundial... cobren relevancia siempre que no estén imbuidas por las multinacionales... Hoy se necesita una mundialización que no atente contra la diversidad mundial, un capitalismo que no atente contra los derechos humanos y laborales, que cimente las bases de la economía mundial de forma justa y meritocrática en igualdad de condiciones que pueda hacer entrar en el juego a los países africanos y que no imponga medidas internacionales más estrictas que las de Occidente. Todas estas medidas podrán destruir ese vestigio colonizador mercantil latente desde los acuerdos de Sykes-Picot, en definitiva se necesita una economía que compagine el desarrollo de todos.
Necesitamos hacer borrón y cuenta nueva y aprender unas cuantas leccione de esta crisis.

Siento haberme extendido tanto

(V) TEMA DEL MES DE SEPTIEMBRE : "Crisis económica, respuestas desde la Izquierda"

Propuesta de debate para el mes de septiembre:

La crisis económica: ideas, mensajes y actuaciones desde la izquierda ideológica para salir de ella.

La justicia social y la inversión como alternativa al recorte y a la externalización

sábado, 12 de julio de 2008

África como cárcel


Durante los últimos días hemos hablado aquí sobre la inmigración.
Al mismo tiempo, llegaban a nuestras costas nuevas remesas de expectativas quebradas. El insoportable drama de la inmigración clandestina nos dejaba muestras de su dureza más absoluta con la muerte de esa decena de bebés en el último cayuco dirección Canarias.

Esta es una cuestión demasiado caliente y lacerante como para analizarla desde la frialdad que sí permiten otros temas.
Hablar de inmigración clandestina es antes que nada, hablar de desigualdad.
De países empobrecidos, asfixiados y profundamente deprimidos. Países agotados bajo la explotación de un tirano o bajo unas condiciones de guerra, analfabetismo, enfermedad endémica y conflicto que no pueden más que dejar marchar a sus cerebros y sus brazos nacionales en busca de una vida cuanto menos digna.

Es hablar de mafias. De intermediarios que, aprovechándose de esta tesitura organizan desesperados viajes hacia la incertidumbre cuyo precio asciende a los ahorros de toda una vida. Es hablar del país receptor, del país extraño y pretendidamente próspero que bien o mal ha de acoger a estas personas.

Entra entonces en juego la Integración, que es el ejercicio primordial a realizar por el país receptor. Pero el otro pilar (como las míticas columnas de Hércules) se encuentra al otro lado del estrecho: la Cooperación al desarrollo.

Los países emisores son, como se ha dicho (y como todos sabemos) países que en el mejor de los casos se encuentran en "vías de desarrollo", pero que en cualquier caso, siguen, tantos siglos después, practicando una agricultura de subsistencia que no permite levantar el vuelo a la economía nacional.
El siguiente problema que asfixia estos países tiene una raíz política: los gobiernos del África sub-sahariana se entregan en cuerpo y alma al oscurantismo de las multinacionales que exprimen con el beneplácito de los gobernantes corruptos, los recursos naturales de uno de los continentes más ricos en materias primas.

De estas dos dramáticas realidades surgen dos soluciones radicales, dirigidas a desarraigar el problema en su origen.
La cooperación y la ayuda al desarrollo que, con proyectos concretos, rompa de una vez el círculo de pobreza y subdesarrollo y favorezca la generación de capacidades y potencialidades que aceleren la revolución industrial pendiente desde hace siglos en ese territorio.

Muchos países "del primer mundo" tienen un compromiso incompleto, parcial y a veces fingido con el Africa subsahariana, y así lo demuestran mediante la aportación anual de un porcentaje de su PIB (España se acerca al 0,7% sugerido por la ONU).
¿Pero dónde va esa ayuda, cuando debe gestionarla un gobierno títere de intereses creados, cuando debe distribuirla un cacique al que no le importan sus ciudadanos ni su nivel de vida?. Como la gran mayoría de los problemas, este tiene también, en parte, una resolución política. Hace falta que los países desarrollados (se entiende que también lo son en cuanto a Derechos Humanos, Democracia y libertades), se comprometan a llevar a cabo una definitiva y efectiva descolonización de África, que haga de estos países verdaderas naciones y no deplorables regiones-despensa dirigidas por un tiránico capataz y mangoneadas desde fuera (desde EEUU y la UE) para mantener nuestro tren de vida que se demuestra cada vez más y más insostenible y próximo al descarrilamiento.

De nuevo reclamamos desde aquí un cambio titánico... Una inversión de las mentes, una humanización de la vida política, unas nuevas reglas del juego, una justicia radical que casi nunca es atentida desde las altas esferas.
Ojalá quien gobierne el mundo mañana tenga más corazón. ¿O mañana será ya demasiado tarde para uno de cada dos pobladores del mundo? esos que viven y mueren por debajo del umbral de la pobreza.

Reflexión de Alberto Ginel Saúl

miércoles, 11 de junio de 2008

El europeo autómata


Me siento perplejo como todos, ante la pretensión de aumentar las horas de trabajo en Europa llegando en algunos casos a la execrable cifra de 65 horas semanales, parece que los primer ministro de algunos países (Francia, Italia) y algunos economistas europeos han sido cegados por abruptos indicadores económicos olvidando el bienestar y la cohesión social de la mayoría de los europeos, este es el caso de J.C. Trichet, que se obstina en mostrarnos la mala deriva de nuestra economía y realiza una política monetaria restrictiva, (que se suele aplicarse en tiempos prósperos, incremento de los tipos de interés, control de la oferta monetaria...), en cambio, este hombre que aduce que hay que "abrocharse el cinturón", se subió el salario en 2007 un 2%, dando ejemplo


.El PIB,es una variable que no muestra el bienestar, en cambio sí refleja el deterioro de los ecosistemas, el gasto en armamento... muchos lo perciben como una calculadora que suma desgracias y resta algunas funciones beneficiosas para la Sociedad. Muchos economistas aluden a estas variables para justificar las políticas neo liberales, ¿Pero realmente un PIB elevadísimo comporta un beneficio en la Sociedad?, por ejemplo los estadounidenses exhiben su PIB como el orgullo patrio, en cambio este país se encuentra el vigésimo segundo dentro de los países desarrollados en una efectiva distribución de la renta, solo por debajo de Rusía y Mexico,y en otros asuntos en los que EEUU recoge datos bochornosos, como la gran disparidad salarial....


Aunque no hay que descuidar los derroteros de estos indicadores, tampoco debemos descuidar el beneficio de la colectividad, entonces, ¿por qué algunos dirigentes europeos actúan de forma tan negligente al proponer este tipo de propuestas o al querer trasladar el sistema laboral norteamericano a Europa?,en mi opinión la verdadera función de un Estado en el marco económico es propiciar una coyuntura óptima para que la Sociedad satisfaga sus necesidades, recetas como esta, nos vuelven al siglo XIX b , al salario a destajo, a un número de horas descabelladas....,todo en pro de una situación económica (para unos pocos) exultante


.La consecución de las victorias laborales en Europa fue y es una lucha muy tediosa, esa reivindicación ha hecho proclive que los europeos podamos "trabajar para vivir", gozando de más tiempo libre y siendo más productivos en nuestro horario de trabajo, en algunos países de Europa se ha impuesto la idea de que un trabajador es más productivo cuanto menos preocupación y precariedad tiene en todos los planos de su vida cotidiana, de este modo, podrá concentrar todo su potencial en las 8 horas de trabajo diario, bajo esta premisa debemos seguir avanzando desestimando estas medidas que no provocaran nada más que desazón en el entorno de los trabajadores.


Tal y como ha apuntado Javí, hoy no es el día específico para hablar de EPC (A mí también me ha llegado ese correo), es una muestra del eclipse de los intereses de los trabajadores por los de Partido.

Esta medida no une a Europa bajo un proyecto común, sino todo lo contrario, esperemos que se quede en "papel mojado

Salvemos la Europa de los trabajadores

Los ciudadanos no se alejan de Europa: es Europa la que se aleja. Concretamente al siglo XIX, al siglo del liberalismo rampante, de las nulas protecciones laborales, de la explotación del hombre por el hombre. Esto será bueno, en todo caso, no solo a los intereses de los neoliberales y a los que aún vivían en el marxismo decimonónico. Sus mentiras se ajustan a la realidad, tristemente. El siglo XXI resultará ser un XIX bis.

Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.

Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.

Noticias importantes:


El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.

Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.

Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.

sábado, 7 de junio de 2008

Vuelta al siglo XIX

Según informa El Plural, el Consejo europeo de ministros prevé aprobar la posibilidad de ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. La deriva derechista y neoliberal más radical de muchos gobiernos europeos, con la vuelta de Italia al rebaño de las derechas, puede deteriorar las relaciones laborales.

El Gobierno español ya se ha negado a apoyar y aplicar esta, esperemos que no, futura directiva europea. Esto supone la destrucción de todo lo conquistado por la clase trabajadora desde sus inicios como movimiento. Es la vuelta a la explotación, a no vivir del trabajo sino vivir para el trabajo. Como podemos temer, en tiempos de crisis quienes sufren no son las élites sino los trabajadores. Si se aprobara, ¿empezarán por aplicarlo desde las directivas? Reduciendo su ya de por sí elevado salario, es lo que tendrían que hacer.

España no lo hará. Pero, ¿y si volviera la derecha? Así actúan los liberales, tomemos buena nota. Y que tomen nota los trabajadores europeos, y la izquierda europea: no a volver al siglo XIX.

martes, 3 de junio de 2008

La crisis de los altos sueldos

Los sueldos de los directivos de las empresas del IBEX ganan de media 17 veces más que sus empleados, leo en la portada de Público. Del Banco Santander, por ejemplo, un directivo puede ganar 3.146.260 euros anuales. Un empleado, 49.698 euros.

¡Y hay crisis! Dicen. La economía en crisis, nos alertan las grandes empresas. Temen los números rojos, la caída de las ventas… pero más lo temen sus empleados, que son quienes deberán compensar la bajada de beneficios con su empleo. A la calle.

Y me pregunto, ¿qué puede hacer uno un año para tener que ganar más de tres millones de euros? Es demasiado dinero, ni toda una lista de lo que deseo podría llegar a la décima parte.

¿Por qué en las crisis capitalistas han de pagar siempre y sólo los trabajadores? ¡Un poco de solidaridad! Esa élite económica que tanto se asusta por los mercados cuando vienen Estatutos, proclamas secesionistas y gobiernos de izquierda, ¿lo hace por patriotismo? No, lo hace por el mercado, su cuota de mercado, que nadie se la quite y que se queden sus “amigos” en el gobierno (la élite económica suele tener muchos amigos en el gobierno cuando es la derecha quien gana).

La clase trabajadora lo ha dado todo por la economía nacional y por la patria: su fuerza en el trabajo, su vida en las guerras. Son las clases trabajadoras quienes nutrieron los ejércitos aliados y enemigos de las dos guerras mundiales. El sostén de las democracias fue el esfuerzo de esas personas anónimas que lo dieron todo por la libertad. ¿Qué hemos hecho? El mundo que existe sigue siendo infinitamente injusto.

El neoliberalismo imperante ha condenado a la miseria a la clase trabajadora, a su estancamiento y a arrebatarle las esperanzas: los gobiernos de la izquierda no son capaces de, o no quieren, destruir los privilegios de la élite económica. El neoliberalismo ha alzado a esa élite a un Olimpo protegido donde su mundo es todo lo que han ambicionado, frente a la gran masa de personas, entre las que pueden vivir y las que lo hacen muy a duras penas.

Es hora de cambiar. En primer lugar, poner en jaque a esas élites: si la derecha reclama tanto patriotismo, tanta nación y tanta tontería, exijamos a la élite el mismo sacrificio patriótico que hacen los trabajadores. Que sacrifiquen parte de sus abultados salarios para todos los recursos necesarios a la diversificación económica, a la investigación, al desarrollo, a la Seguridad Social. Exijamos ahorro, exijamos calidad comercial. Exijamos, básicamente, humanidad.

Sus salarios son muy abultados, pueden renunciar a una gran cifra sin problemas para su vida de lujo. Yo estoy a favor del libre comercio, de la libre competencia y del enriquecimiento personal, pues es el premio por el esfuerzo laboral y empresarial para llegar a la cima. Pero pongamos unas bases y una responsabilidad social, unas barreras, un “hasta aquí”. La propiedad es privada y está sujeta también al interés social. Que los salarios también.

Si no, ¿qué habrá de ese patriotismo? ¿Qué harán por la “gran nación”?

viernes, 30 de mayo de 2008

Pasado, presente y futuro de la UE. Una construcción inconclusa

Hace poco el consejo Europeo celebró el 50 aniversario del Tratado de Roma.

Se contemplaron desde esta efeméride los logros y objetivos alcanzados por la Unión en este medio siglo.

Estos 50 años han estado caracterizados por el éxito, la consolidación del concepto de Europa y el progreso económico vivido desde entonces por los Estados miembros.

Para España, que entró junto a Portugal en 1987, el balance es altamente positivo.

Sin embargo aún queda mucho por hacer en esta Unión Europea, desde el punto de vista político y social. La gran cuestión que encontramos hoy al hablar de Europa es como conseguir la voluntad común necesaria para que esta Unión de Estados (que comienza a ser política), de el paso último hacia la consolidación de una Democracia política a nivel supranacional. Esta gran democracia europea no puede desligarse de la propuesta progresista: la Europa ciudadana y social.

Hagamos un poco de historia para saber de dónde venimos, donde estamos y reflexionemos hacia donde deberíamos caminar ahora, en esta primera década del Siglo XXI.

Los primeros pasos hacia la unión y la disolución de fronteras se dieron en el marco de la Guerra Fría, que enfrentó a las dos potencias mundiales (pacto de Varsovia y pacto del Atlántico Norte) y del Plan Marshal que contribuyó a la reconstrucción económica del continente.

Los primeros pasos encaminados hacia la creación del mercado común europeo, consiguieron un acuerdo sobre el sector del acero (CECA), firmado por unos pocos países pero que a la postre sería el germen de la consecución del Mercado Común con la firma en 1957 del Tratado de Roma, considerada la cita fundacional de la Comunidad Económica Europea.

Así se inicia la primera etapa de la construcción europea, que como vemos, tuvo connotaciones económicas y comerciales, pero sin una vertebración desde el punto de vista político. Es por ello que los líderes socialistas y socialdemócratas del momento vieron con cierto recelo aquello que consideraban “la Europa de los mercaderes”, en sentido peyorativo.

Esa primera etapa de recuperación económica sentó determinantemente las bases del sistema de economía capitalista en las sociedades occidentales del continente. Un sistema que estaba basado en el Estado del Bienestar y el Keynesianismo.

Estos años de bonanza y progreso económico dieron lugar a los llamados “treinta años gloriosos” (transcurridos entre el final de la guerra y la crisis mundial del petróleo) que trajeron consigo un espectacular desarrollo de las sociedades europeas en un contexto en el que se llevaban a cabo las descolonizaciones, se instauraba el Estado del Bienestar como una alternativa al fascismo y el comunismo y se comenzaba a hablar de política, derechos y valores a nivel europeo.

Sin embargo, continuaba sin existir un nexo entre el desarrollo económico y el establecimiento de un marco político definido.

La segunda etapa de la Unión Europea se inicia con el año que cambió el mundo: 1989 (la caída del muro de Berlín, la unificación de Alemania, el fin de la guerra fría, el planteamiento de las relaciones internacionales desde un punto de vista más unifocal , la victoria definitiva del parlamentarismo occidental y la desaparición del comunismo como modelo político…)

En este contexto, la Comunidad dio un salto cualitativo, un salto hacia la Unión, un acelerón para integrar en la agenda la dimensión política.

La Unión europea sería a partir de entonces, “una unión política, económica y monetaria”. Se comenzó a hablar de ciudadanía europea, de cohesión, de poner en marcha los motores de una Política exterior, de seguridad y de Justicia comunes, y se comenzaron a llevar a cabo ampliaciones del mapa europeo: Suecia, Austria y Finlandia, los países de la Europa Central más las repúblicas bálticas, y los mediterráneos Malta y Chipre. Ahora estamos en la negociación de la inclusión del primero de los países balcánicos: Croacia, lo que significaría todo un hito no menos relevante que la posible inclusión de un país como Turquía.

Ahora nos encontramos inmersos en esta segunda fase de consolidación política, para avanzar en este cauce, en mi opinión, Europa debe adaptarse a la nueva realidad continental y mundial. La globalización, las migraciones, el cambio climático, el aumento del comercio mundial, el florecimiento de futuras superpotencias como India, China oBrasil, el progreso tecnológico, el envejecimiento de la población, el reto de la integración y tantos otros, han cambiado el panorama de la Unión Europea.

Los progresistas europeos tenemos que buscar respuestas a todos estos retos, para convertirlos en oportunidades, tal y como nos aconseja el experto Anthony Giddens.

Ahora que los Mercaderes quieren limitar el papel social y político de Europa, para reducirla a un mercado sin aduanas, sin límites (y sin pudor), ahora que Europa está mostrando su peor cara respecto a la inmigración (caso de Italia) y ahora que se dejan a un lado los valores democráticos que inspiraron la Unión en favor de la demagogia y el creciente extremismo, los progresistas europeos tenemos que dar una respuesta clara primero, a estas actitudes, y segundo a todos esos grandes retos que se nos presentan.

Tenemos que:

-Proporcionar seguridad económica a los ciudadanos reformando y ampliando el Estado del Bienestar, ese que nos protege como ciudadanos “desde la cuna a la tumba”. Tenemos que mejorar las condiciones laborales y ampliar los derechos de los trabajadores mediante la promoción del diálogo social. Defender los derechos de los trabajadores, pero también de los consumidores: calidad en los servicios públicos, acceso universal a la educación y a la sanidad…

-Luchar contra la desigualdad y la pobreza planteando un “salario mínimo europeo”, promoviendo la solidaridad, la cohesión y la inclusión de los ciudadanos (comunitarios o no)

-Intentar que la globalización económica no haga mella en nuestro sistema público, en nuestro bienestar, en nuestro medio ambiente. Tenemos que plantear un nuevo modelo de desarrollo económico más competitivo basado en la economía social de mercado (como ya propuso el compañero Bitdrain)

-Culminar esta segunda etapa de consolidación europea con un mayor compromiso político en los valores federalistas.

-Hacer de Europa un referente de paz y un mediador válido para los conflictos internacionales.

Con esta entrada he presentado de forma resumida de dónde venimos, donde estamos y en mi opinión, hacia donde deberíamos caminar ahora los progresistas europeos para dar respuesta a los nuevos y apasionantes retos que se están dando ya en nuestro entorno más próximo.

Por Alberto Ginel Saúl

martes, 27 de mayo de 2008

Nuevo modelo de desarrollo económico y social

Cuelgo el siguiente vídeo porque me ha parecido muy ilustrativo. Expone con total claridad a que nos lleva nuestro actual sistema y cuales deben ser los fundamentos de la nueva economía social. Disfrutado y aprended!