No nos mires, ¡únete!

Si quieres formar parte de nuestra plataforma, remite un correo electrónico a

jovenes-avanza@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Participación Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Participación Política. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de octubre de 2008

Hay que abandonar el ombliguismo

Para complementar las intervenciones de los dos compañeros que me han precedido con sus reflexiones, paso a exponer mi punto de vista.

En la idea básica coincido con Rodrigo: "merece la pena participar", porque es necesario, porque es gratificante, porque es un derecho (y casi un deber cívico en democracia). Coincido con Javier en el análisis: existe un divorcio entre la juventud y las asociaciones, organizaciones juveniles etc, que presuntamente nacen y trabajan con la voluntad de representar a éstos.

Ya tratamos, en un enriquecedor y prolijo debate el porqué de la desidia juvenil hacia la política en general.
Podríamos trasladar aquí algunas de las conclusiones y teorías extraidas de aquel debate: "los jóvenes de ahora no están concienciados", "no les interesa la política".

Pero tenemos que hacer autocrítica y autoanálisis para entender porqué.

1 Las organizaciones políticas juveniles que "dependen" o están ligadas a un partido "de mayores" corren el riesgo de convertirse en poco más que un instrumento partidista. Corren el riesgo de ser vistos por los partidos correspondientes como un grupo de jóvenes fotogénicos, carne de grada jóven y "aplauidores" profesionales en mítines detrás del orador.

2 Las organizaciones juveniles ligadas a estos partidos corren un riesgo aún mayor: envenenarse de las disputas, casi siempre por el poder, que se libran soterrada o públicamente en el seno de los partidos. El ombliguismo, las luchas internas debilitan, enfrascan y depauperizan a las organizaciones. Cuando una organización juvenil está más pendiente de los problemas de los políticos mayores que de los problemas de los ciudadanos jóvenes, estos se sienten desatendidos, estafados. No involucrados.

3 Hay quien se confunde desde el primer momento, desde el mismo momento en que solicita su carnet para militar en una organización política juvenil. Ven su paso por dicha organización como el primer peldaño para consagrarse en una carrera política. Ven su paso por ellas no como una oportunidad para servir, si no para servirse y ascender.

4 También se corre el riesgo de una suerte de "castración" conformista en estos jóvenes, con natural espíritu crítico y hasta cierto punto "revolucionario" cuando sus "mayores" alcanzan el poder gubernamental y entonces los jóvenes tienen que actuar en pro de la estabilidad y de la buena imagen, abandonando, quizás algunos planteamientos de su ideario propio.

5 Apunto, al igual que lo hizo el compañero Javier, hacia la realidad de que existe un total desconocimiento de lo que representa el Consejo de la Juventud por parte de la inmensa mayoría de los jóvenes españoles.

En definitiva, la excesiva dependencia respecto del partido de turno y la confusión de los intereses y metas de las organizaciones juveniles, entretenidas más en lo interno o en el ascenso que en la atención y canalización de las reivindicaciones de la población joven ante el poder, son los elementos que en mi opinión, alejan y desvalorizan la acción del imprescindible asociacionismo juvenil respecto a un joven medio con los problemas característicos de este sector poblacional: vivienda, empleo, formación... etc

Hace falta un cambio de filosofía, que como para todo, sería el primer e ineludible paso hacia un mañana mejor, también para los jóvenes.

viernes, 10 de octubre de 2008

El divorcio juventud-asociacionismo

Debido al extenso texto que me ha resultado, dejo las preguntas para separar cada tema y ayudar a la comprensión.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?

El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.

El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.

La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.

Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.

¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?

La sociedad de hoy no es la sociedad de hace medio siglo, y menos aún de la de hace un siglo. Hace medio siglo, y en España menos aún, la sociedad luchaba por la ampliación del Estado liberal al Estado social, y la socialdemocracia colaboró en el éxito de esta lucha. Desaparecidas las trabas (supuestamente), ampliado la democracia, conjurado el peligro totalitario y autoritario, la sociedad se ha visto libre, la sociedad de hoy, los jóvenes de hoy, han nacido en una sociedad exitosa. Pero una sociedad que ahora se puede morir de éxito.

¿Para qué luchar si ya lo tenemos todo? Es el pensamiento que, a mi opinión, es dominante. Las organizaciones juveniles de hoy no son las mismas que hace años. En los momentos de lucha por las libertades lo que movía era esa lucha, la lucha de todos, la lucha por un interés general. Hoy, en la sociedad democrática, el interés que mueve al mundo es otra lucha. La lucha de uno mismo, la lucha por el interés particular. Es otra victoria del liberalismo y, ay, ha triunfado hasta en el campo mismo del asociacionismo de la izquierda socialista.

Si llegáramos a comprender hasta qué punto es frágil la libertad, el libre pensamiento y la democracia, actuaríamos de otra manera. La historia parece demostrar que, a veces, en los momentos de máximo peligro, no se ha sabido responder al enemigo de la libertad. ¿Podría haber actuado de otra manera la oposición a Berlusconi en el Caso Matteotti? ¿Podría haber actuado de otra manera el Partido Bolchevique ante la perspectiva de que construían no la Dictadura del Proletariado, sino la dictadura personal de Stalin? ¿Podría haber actuado de otra manera el KPD alemán y las fuerzas democráticas de la Alemania de Weimar sabiendo que su lucha era la muerte de la frágil democracia y el ascenso del NSDAP? ¿Podría haber actuado de forma sensata los anarquistas, socialistas y derechistas españoles para no haber caído en la destrucción mutua y el surgimiento de cuarenta años de dictadura? Y así hasta la eternidad, la historia de la raza humana es un cúmulo de errores, aciertos, decisiones y posibilidades que ya entran en la ciencia-ficción y la suposición. Yo creo, y rezo por equivocarme, que la ceguera de la sociedad actual respecto a los problemas que sacuden el planeta (pobreza del Tercer Mundo, desapego de la democracia, la agonía del capitalismo salvaje, la bomba nuclear, el terrorismo y sus causas…) nos deparará en un futuro no lejano mucho sufrimiento.

¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?

El individualismo no es algo que se combate, el individualismo o el cooperativismo es algo que se aprende desde pequeño, porque la sociedad en conjunto te lleva actuar. ¿Por qué si no la derecha está destruyendo la educación pública y los postulados de la socialdemocracia? Porque quiere ese individualismo, porque ese individualismo no conduce al socialismo, porque en la división y en el egoísmo tiene la base de su apoyo y su poder. Que conste que, como digo, en la izquierda existe ese mismo individualismo: esa percepción no llevará a la sociedad al socialismo.

Sin embargo, hay que saber observar a la sociedad y sus respuestas a los estímulos que se dan. La derecha quiere destruir la educación como la conocimos, ello generará individuos que se crean a pies juntillas sus más descomunales mentiras, lo mismo que en 1984 de Orwell la gente se creería que dos y dos son cinco si el Partido dice que así es. Pero lo que la derecha también genera es un rechazo a esa dictadura del pensamiento. Lo mismo hace una educación abierta: generará ciudadanos solidarios y progresistas en mismo número, o más quizá, que ciudadanos que rechacen esas ideas. Pero los crearán. Cualquier acción puede generar una aceptación y un rechazo. Esa es una de las virtudes de la libertad, y a la vez uno de sus peligros.

Siempre habrá un pensamiento progresista y un pensamiento reaccionario. Pero la Ilustración, y las revoluciones liberales burguesas lograron imponer a la sociedad la creencia en los derechos naturales del hombre, cuando en el siglo anterior tales cosas no existían en la mente humana. Así, creo que hay mucho trabajo por hacer llegar que conceptos como democracia, derechos sociales, solidaridad internacional y superación de los conceptos irracionales del nacionalismo y del racismo, son inalienables al ser humano. Esto no es porque lo dijeran cuatro locos, sino porque es positivo para la sociedad.

¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?

No podremos hacer llegar las propuestas progresistas a la juventud si no se predica con el ejemplo. ¿Creerán en la solidaridad en boca de quienes se matan por el poder? ¿Creerán en la democracia en boca de quienes rechazan las opiniones contrarias en el seno de su organización? ¿Creerán en el asociacionismo en boca de quienes arrinconan a quien no les dice a todo que sí? La sociedad percibe los partidos y las asociaciones como el aparato que crean unas minorías para mantenerse en el poder, pese a los cambios, y las bases no son más que la correa de transmisión de lo que se dice de arriba.

Eso me lleva a una pregunta, ¿hemos superado el concepto irracional del poder? Antaño el rey gobernaba porque así lo disponía Dios; ahora hay que decir esto, luego lo otro, porque así lo dispone la minoría que nos controla. El poder desde Arriba no ha sido superado, el poder desde Abajo no ha llegado aún.

¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?

Es normal que, en la política, los ámbitos de la juventud estén ocupados por jóvenes. Eso es bueno en tanto que piensan como jóvenes y saben lo que quieren los jóvenes. Otro es lo que se haga, que en muchas ocasiones va bien encaminado, o en otras se opera para favorecer un interés ideológico o personal. ¿Va a permitir un gobierno de la ideología que sea que se hagan actos y programas para jóvenes que lleven a ideas contrarias? No digo que haya gente que cumple con la libertad, que deja que haya pluralidad, pero también es verdad que en otros momentos se ponen trabas al que piensa distinto.

Antiguamente las organizaciones obreras vivían de sus miembros para ayudar a sus miembros, sin ayuda estatal. El acceso al poder de la izquierda socialista y la extensión del Estado social ha llevado a la subvención de los organismos sociales y políticos, y eso a la arbitrariedad y a la burocratización. Hasta tal punto se han desnaturalizado organizaciones combativas en organizaciones burocráticas y por tanto conservadoras de lo existente. La inversión debe ir con una premisa: el ejercicio de la libertad y de la libre expresión, tanto el que da ese dinero como el que lo recibe.

Como no creo en la planificación sistemática de la sociedad, lo que la propia sociedad haga en su beneficio puede ser acertado. Las organizaciones obreras surgieron por iniciativa propia, no por la del Estado. Lo que hagan los jóvenes, en uso de su libertad y en el beneficio colectivo, puede ser altamente positivo.

¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?

Los Consejos de la Juventud ¿Qué es eso? Diría si se le pregunta a un joven anónimo. La idea en sí es buena, pero la realización ha dejado mucho por el camino. Para empezar, el ideal socialista es la democracia plena. El Consejo de la Juventud está integrado por las asociaciones juveniles, pero no se elige en “libertad”, más que la libertad de esas asociaciones. Y partiendo de la premisa que el asociacionismo es minoritario, los Consejos los integran minorías. Para mí el ideal, que es el ideal socialista, es la democracia total, la democracia radical. Elegir libremente los órganos de expresión, abierto a todos. También su limitación, la juventud, plantea un problema: ¿hasta qué edad se es joven? Es lo mismo que ahora se discute hasta qué edad se es viejo. El trabajo de los Consejos, invisible, por cierto, es necesario, pero gozarán de más legitimidad si se eligen libremente, lo mismo que el Congreso de los Diputados goza de toda la legitimidad porque su elección está abierta a todos los ciudadanos mayores de edad.

¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Como dije antes, el ideal de la lucha colectiva se ha sustituido por el ideal de la lucha personal. Y en las organizaciones juveniles de partido, más. Se proclama la autonomía, que no la independencia, pero en la práctica eso se revela como una intromisión Partido-Juventudes como una Juventudes-Partido. La organización juvenil de partido debe estar subordinada al mismo partido, pero debe establecerse una condición: la no intervención de unos en los otros. El discurso debe ser coordinado, la opinión interna tolerada, y el trabajo debe ser común. ¿Por qué? Porque el cooperativismo es lo contrario a lo que aquí se denuncia, el individualismo. El individualismo, la lucha personal y la intromisión por el poder no llevan al socialismo. En el partido debe valer la opinión de los que son militantes del partido y de su base social, no la de otra organización, y menos sacudiendo votos en los órganos internos. Porque esos “votos” son personas, personas que, supuestamente, tienen libertad de pensamiento, pero que se les zarandea como hombres de paja y simples correas de transmisión de lo que se decida. La verdad es que la libertad está muy dañada, y así, el divorcio juventud-asociacionismo no se resolverá.

domingo, 5 de octubre de 2008

(VI) TEMA DEL MES DE OCTUBRE: "Asociacionismo Juvenil, ¿un insturmento útil para la juventud?


Comenzamos Octubre con un nuevo tema a debatir, el Asociacionismo Juvenil y participación social de la juventud.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?
¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?
¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?
¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?
¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?.
¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?
¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Esperamos la participación de todos vosotros.

Un saludo progresista.

martes, 17 de junio de 2008

Prosigue la campaña contra las 65 horas semanales en Internet


César Calderón (netoratón) ha lanzado una página web que pretende aglutinar y canalizar la inmensa fuerza del movimiento "anti-65" y convertir la reacción social que ha provocado en la ciudadanía dicha propuesta, en resultados para impedir este grave atropello de nuestros derechos.

Es necesaria una movilización sin precedentes para mostrar desde Internet, una presencia que resulte ineludible para medios de comunicación, partidos políticos y sindicatos.
Tienen que saber lo que pensamos los ciudadanos. Tiene que saber la derecha neoliberal artífice de esta medida, que es así como reacciona el pueblo cuando se le intentan arrebatan sus derechos.

El promotor de esta página web y creador del grupo "65 horas ni de coña", ha tenido a bien incluir en su página web nuestra campaña de recogida de firmas, lo cual quiero agradecer, creo que en nombre de todos los que integramos la Plataforma Juvenil Progresista.

Muchas gracias César. Seguimos adelante, todos juntos, contra esta medida regresiva y profundamente perniciosa para todos los trabajadores europeos.

Saludos progresistas

viernes, 9 de mayo de 2008

Capitalismo Social

Debiera ser entendido este comentario como consecuencia directa al post escrito por Alberto: Deslocalización, nueva economía mixta y cambio de mentalidad. Quizás el hilo argumentativo se inicie en anteriores planteamientos en este u otro espacio de la red, escritos cruzados e inclusive algunas conversaciones entre ambos.

Dícese de cualquier planteamiento o análisis, pueda subdividirse en otros tantos, de menor envergadura, que suelen ser más manejables y fácilmente discutibles. Antes de dar debida respuesta, planteo a Alberto y demás lectores-participantes la necesidad de plantear discusiones más concretas que nos lleven a comprender el todo, como suma de las partes, previamente discutidas. Serían cuestiones más elementales y abordables, no sólo desde una óptica amena sino desde la relevancia y repercusión que suponen en el día a día, problemas de “a pie de calle”.

Soy consciente de que mis ideas aquí o allá expresadas pudieran ser mal interpretadas, pues ni yo mismo alcanzo ahora mismo a materializarlas en su conjunto. Es como si se tratase de un amplia imagen, con zonas sombreadas que con el transcurrir del tiempo se aclaran.

Quede matizado que cuando incito a una rebelión o a conceptos que pudieran parecer novedosos, no lo son tanto ni tan siquiera invito a una huida o abolición del sistema actual. Muchos pensareis que animo a la vuelta del Comunismo o sistemas obsoletos de similar característica. Pero eso es radicalmente falso.

Los principios que deben regir ese nuevo sistema que he tomado por bandera discierne de toda autoridad dictatorial o que represente la abolición de los estándares de libertad y bienestar social hasta ahora logrados, aunque aún exista margen y senda para recorrer y soñar. De ahí, que mis ideas pretendan encaminarse en la dirección de un sistema que tome como partida los éxitos logrados por la Humanidad hasta la fecha.

He de suponer que hasta la fecha el Capitalismo es el sistema que ha consolidado una estándar de vida bueno para un mayor número de personas, siempre en relación a los sistemas anteriores. Obviamente, tal y como citábamos en entradas anteriores, este sistema termina degenerando y creando una gran desigualdad social, pues por sí solo no es capaz de garantizar una cierta equidad y solidaridad entre personas convivientes en la sociedad.

La globalización ha venido a universalizar el concepto de sociedad más allá de lo enteramente nacional o fronterizo. Existe por tanto un agravio comparativo en el sentido de que las estructuras neoliberales y el poder económico o empresarial (abanderado por las multinacionales) se han hallado en un nuevo marco de referencia, donde a nivel global no existía ni hay hoy día movimientos sindicales, alternativas políticas divergentes y ni tan siquiera el menor atisbo de oposición a sus políticas, de carácter reduccionista, del poder e intervención estatal.

Irresponsablemente, la clase política y la población de los países occidentales no han impedido ni se han movilizado tras el comienzo del proceso de deslocalización de empresas en busca de la tan galopante reducción de costes. Tal es así que nos hayamos ante un fenómeno de transferencia tecnológica e industrial, base de nuestro consolidado crecimiento y bienestar social para dejarlo en manos de gobiernos no democráticos o de dudosa ética. En cambio, Occidente incrementará el número de desempleados y accederá a productos cada vez más caros, echo que incidirá en una situación inflacionista y a medio plazo economías en recesión, puesto que habrá una competencia directa por los recursos básicos, a la vez escasos.

Mi apuesta, llegados a este punto, reside en dejar de lado las banderitas, los carné de partido y ponerse el “mono de trabajo”. Es otro de esos conceptos a los que últimamente tanto acudo, hablo del trabajador social. El hombre debe luchar contra su egoísmo inherente, abrir su mente a otra forma de entender la vida, de plantear la rutina del día a día. Fusionar en una lucha colaboracionista, donde no siempre se busque el interés y el beneficio propio, donde jóvenes y mayores empleen su tiempo en ayudar, participar, formar parte de la sociedad, realizando tareas en su barrio, en definitiva colaborando entre todos para un mayor bienestar común de todos y entre. En definitiva, fomentar la participación en actividades sociales, generando una sociedad rica, culta y plural, que se sienta viva y que se respire en la calle.

No obstante, de todo lo anterior no vive el hombre y, por ende, ha de buscarse una solución que de respuesta al desánimo de la juventud, a la precariedad laboral, a la soledad de los mayores, al estancamiento del poder adquisitivo, acceso a una vivienda digna y que ésta no sea un medio para enriquecerse, etc, etc.. En este sentido, quiero hacer un llamamiento para que todos demos un paso adelante en la búsqueda de una estructura económica que reduzca y elimine las deficiencias del sistema actual, un nuevo capitalismo reformado que facilite la incorporación de aquellos agentes sociales reprimidos, marginados, estancados y olvidados en lo que he venido a llamar CAPITALISMO SOCIAL.

En ese nuevo sistema no habrá reparto de riquezas, sino generación de un nuevo concepto de riqueza, que yendo más allá del meramente materialista estará basado en la educación, el conocimiento, la cultura... en una riqueza personal de personas libres e independientes, no manipulables. Será un sistema que brinde y genere oportunidades porque será un marco que no beneficie a los empresarios, al sistema bancario, sino a la persona independientemente de su condición social, en función única y exclusivamente de sus méritos.

Llegados a este punto cabe preguntarse si todo lo anterior es o no una utopía, inclusive pudiera decirse que como ideas no están mal pero deben aplicarse en la práctica. Nada más lejos de la realidad, la teoría sin práctica es como querer conducir un coche sin ponerse al volante.

Las ideas que pudieran llegar a plantearse aún forman parte de mis sombras, pero pudiera comenzarse con...

1) Una clase política sensata y coherente que gobernara más allá de las políticas partidistas y más en las estrategias de Estado.

2) Participación ciudadana en las tomas de decisión municipal, con verdaderas asambleas locales.

3) Transparencia y lucha anti-corrupción.

4) Fomentar nichos de mercado y nuevas empresas basadas en el cooperativismo. Creando un cuerpo estatal de gestores, administrando empresas de esta índole y poniéndolas en manos de personal cualificado, profesionales con estudios y trabajadores al uso.

5) Regenerar e incentivar la vuelta a las zonas rurales creando nuevas y ágiles infraestructuras que unan campo y ciudad, repoblando el mundo rural y generando riqueza con la mano de obra inmigrante, controlada y con una raíz cultural semejante a la nuestra (caso de Sudamérica).

6) Inversión en Industria y Nuevas Tecnologías.

7) Inversión en Educación.

8) Las dos anteriores, pero no de forma anecdótica sino con responsabilidad y con Pactos de Estado.

9) ...

domingo, 27 de abril de 2008

A ti el cine japonés y a mí la política

No se si será genético o adquirido, pero lo cierto es que la política me ha interesado desde que tengo uso de la razón. Y a ciertas edades, reconozcámoslo, eres el friki de turno, como el que siendo un poco más mayorcito no se despega de los videojuegos o las colecciones de cromos. Pero con el tiempo te acabas rodeando de gente más o menos afín, con quienes compartes intereses y aficiones, y olvidas que la gran mayoría de los jóvenes permanecen ajenos a lo que cuentan los periódicos, esos temas a los que nosotros recurrimos en una conversación cualquiera. Por eso, poner los pies en la tierra es un ejecicio muy saludable. Sin ir más lejos, la semana pasada, en clase de periodismo, el resultado de un test de actualidad sobre el nuevo Gobierno de Zapatero consiguió sorprenderme. La inmensa mayoría de la clase desconocía los nombres de los ministros y sus departamentos.

Ahora bien, tampoco seamos alarmistas. Al igual que ocurre a otras edades, los jóvenes se preocupan por aquellas cuestiones que más les afectan y tienen intereses, preocupaciones y compromisos dispares. Huyamos de las opiniones que dramatizan el problema y acaban concluyendo que la juventud se dirige hacia un precipicio. Claro que la televisión atonta, el consumismo merma el espíritu crítico y las drogas matan neuronas; pero es igualmente cierto que el debate político habitual, del que son responsables partidos y medios de comunicación, está totalmente alejado de una parte importante de la sociedad, y especialmente de los jóvenes. El nacimiento de partidos políticos como UPyD que se presentan como fuerzas alternativas, en busca de los "votantes hartos", demuestran que algo está pasando.

Hay motivos para el optimismo. Internet, y también la prensa gratuita, han acercado la información y la política a los jóvenes, que tienen lugares donde hacerse oír y mostrar sus inquietudes y opiniones. Ahora, la participación política va más allá de las organizaciones sociales y las secciones juveniles de los partidos políticos. Éstas últimas, por cierto, deberían plantearse si trabajan codo a codo con los jóvenes o si por el contrario están también alejadas de su realidad. Hace no mucho tiempo, un amigo me hizo el siguiente comentario sobre los dirigentes de esas secciones: "Son jóvenes que quieren vivir como adultos con la excusa de representar a la juventud". Dicho queda.

Pablo Urbiola

viernes, 25 de abril de 2008

El valor de escuchar: El Joven Ilustrado

La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.

Recuerdo otra época, casi en el olvido, donde se aprendía muchas cosas nuevas, se escuchaba y se hablaba poco... recuerdo una época donde lo único divino era la voz de nuestro corazón. Sin embargo, en nuestra era follotinezca nada es lo que parece, todo se rige por fuegos de artificio, imagen, apariencia, falacias... la política basada en el seguidismo de consignas, palabras huecas que se resisten a transformarse.

No obstante, siempre hubo dos posturas principales hacia la vida... una de ellas diría "eso es una piedra, no tiene valor, sigue siendo una piedra". La segunda iría más allá y diría "eso es una piedra, piedra que será cambiada de sitio, piedra que se transformará en polvo".


La juventud es poder cuanto se predispone a afrontar la vida, a cambiar su ser y cambiar su entorno. La fuerza de cambio, la limpieza de la teleraña política, la vuelta a las buenas costumbres políticas... "juventud, divino tesoro"... "niños de hoy, futuro del mañana".


Pero esa inercia a transformar y modelar nuestro entorno, una sociedad por encima de los prismas ideológicos, debe venir con un libro bajo el brazo, desde la educación, desde la sabiduría de saber plantear los problemas con la elegancia de la sensatez no partidista.


La sociedad del mañana debe ser la sociedad del Joven Ilustrado, del joven que escucha a los mayores con respeto y behemencia ante la cordura del saber del hombre ya experimentado. Un joven capaz de remangarse la mano y ejercer como "un nuevo trabajador social", arrimando el hombro y dejándose guiar por quien cubrió la senda de la vida, porque no hay mayor objetivo, mayor anhelo y mayor sabiduría que aprender a vivir en sociedad.

Lo que digo no es ficticio, sino digno de crédito y cierto.

Lo que está más abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo. Actúan para cumplir los prodigios del Uno.

Como todas las cosas fueron creadas por la Palabra del Ser, así todas las cosas fueron creadas a imagen del Uno.

Su padre es el Sol y su madre la Luna. El Viento lo lleva en su vientre. Su nodriza es la Tierra.

Es el padre de la Perfección en el mundo entero.

Su poder es fuerte si se transforma en Tierra.

Separa la Tierra del Fuego, lo sutil de lo burdo, pero sé prudente y circunspecto cuando lo hagas.

Usa tu mente por completo y sube de la Tierra al Cielo, y, luego, nuevamente desciende a la Tierra y combina los poderes de lo que está arriba y lo que está abajo. Así ganarás gloria en el mundo entero, y la oscuridad saldrá de ti de una vez.

Esto tiene más virtud que la Virtud misma, porque controla todas las cosas sutiles y penetra en todas las cosas sólidas.

Éste es el modo en que el mundo fue creado.

Éste es el origen de los prodigios que se hallan aquí [¿o, que se han llevado a cabo?].

Esto es por lo que soy llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la filosofía cósmica.

Lo que tuve que decir sobre el funcionamiento del Sol ha concluido.



El conformismo social


Voy a empezar con la experiencia personal: cada vez que hablo de política pueden caerme mil rayos. Hablar de política entre jóvenes puede suponer un serio revés. Pero, ¡si la política es la que mueve el mundo! No podemos darle la espalda sin más.

Pero la juventud actual ha caído, en mi opinión, en lo que se podría llamar el “conformismo social”:
-El actual sistema en el que vivimos no adolece de ningún peligro serio interno u externo. El terrorismo o las ideologías antisistema son incapaces de suponer un riesgo para el orden existente, para la democracia. El sistema, libre de peligros, se ha anquilosado en una normalidad que es su éxito, pero de éxito también puede morir, si no integra en la participación a las masas sociales.
-La sensación del no riesgo implica también una menor preocupación por la vida política de la comunidad. A esto se une la desilusión por una clase política anquilosada, actora de una farsa de enfrentamientos dialécticos. Por otra parte los escándalos públicos, las malas formas, la ceguera frente a las exigencias ciudadanas arrastra a muchos a perder su ilusión por cambiar las cosas y a la frustración.
-La influencia negativa del entorno familiar, de personas también frustradas por la vida política y traspasan esas ideas a sus hijos, más el círculo de amistad donde la política no “mola” y quien hable de ella tampoco “mola”.
-El sistema capitalista, independientemente de lo mal o peor que nos parezca, tiene una cosa muy reconocible: la propensión que crea al consumismo. Nosotros, los jóvenes de Europa, podemos decir que vivimos de forma privilegiada. Poca gente denuncia este hecho y pone de manifiesto la pauperización de Asia y África; más gente, al contrario, vive de espaldas a esa realidad porque sus necesidades y caprichos se hallan satisfechos.
-La televisión ha producido un “atontamiento”. La juventud tiene sus propios espacios rellenados no por programas culturales o informativos sino por “shows”, series de éxito, espectáculos basura en la que la consigna es “afuera de estas cuatro paredes no pasa nada”.
-Otra de la causas es el fracaso escolar, derivada o unida a las anteriores. La frustración que genera unida a una incapacidad del sistema escolar de integrar al mal estudiante ayuda mucho a caer en malas compañías, volviendo a la influencia negativa del círculo de amistades.

Por eso, yo pienso que pueden darse unas alternativas para invertir este proceso, tales como:
-Educación para la ciudadanía. La derecha lo combate, pero porque sabe que tiene mucho de perder: no quiere conciencias libres. Pero la Educación para la Ciudadanía y una mayor inversión en educación pueden ayudar en la concienciación social, a evitar la influencia negativa y educar en valores cívicos y de democracia, inculcando lo importante que es mantener el sistema democrático.
-La reforma del sistema hacia la democracia directa local permite llevar la concienciación a un máximo grado de responsabilidad, a controlar mucho más detenidamente la gestión local. La incorporación de mecanismos de control (revocaciones e iniciativas populares) une más especialmente a la gente en la resolución de sus problemas directos y en el control de los políticos locales. La finalidad es no dejar ningún resquicio en el sistema para evitar su corrupción y la atonía política.

En fin, en una palabra, ilusión.

martes, 22 de abril de 2008

Proyecto Europeo de... ¿Construcción o Transformación?


En la tarde de hoy ha llegado a casa un panfleto que reza “AE Conradh um Athchóiriu” (Tratado de Reforma de la UE, en gaélico). El lento caminar de la Europa comenzaría a dar sus pasos allá por 1957 pero nunca ha tenido una dirección sólida. De hecho, se diría que hasta ahora ha crecido a base de ráfagas o impulsos de determinados líderes nacionales, pero nunca se ha visto refrendado a través de un timón europeísta ni a través de una política comunitaria unificadora, como siempre se ha pretendido.

Bajo mi humilde punto de vista, creo el pueblo entiende la UE como algo sumamente lejano, como una contienda fiscal entre Naciones, donde unos estados reciben ingentes cantidades del Fondo Social Europeo, a costa de otros. Este ha sido uno de los pilares que ha propiciado la espectacular transformación de España en un país moderno, tomado como ejemplo por muchos otros estados.

Todo parece indicar que la construcción europea ha sido enfocada a eliminar las trabas burocráticas, convirtiendo a Europa en un paraíso donde existe el libre movimiento de personas, mercancías y capital, claro que hay quienes afirman que el trabajador se ha convertido en eso, en pura mercancía.

Sea como fuere, partiendo desde un profundo desconocimiento de lo pactado en el Tratado de Lisboa, que los 27 estados miembros han de confirmar con el respaldo de su soberanía nacional (Referendo o Parlamentos Nacionales), me atrevería a decir que La Unión Europea, preferiría que se llamase Unión de Estados Europeos (nada parecido a Unión Económica Europea), es una superestructura con influencia política de los Jefes de Estado, Consejo Europeo, Parlamento... que acusa un mal endémico de la estructura gubernamental, demasiada traba burocrática que confunde realmente al ciudadano, que siente y percibe como el Proyecto Europeo se construye a su espalda.

Europa caminará tarde o temprano hacia la unificación, aparecerán grandes “superministerios” (Transportes, Energía, Finanzas,...) y con un carácter conservador, tal y como parece será esta primera etapa política.

Será necesaria la aparición de agentes sociales a nivel europeo. Los sindicatos, la juventud, las diversas corrientes sociales deben abrirse camino en esta nueva Europa creando “superestructuras sociales”, que partiendo de la tolerancia “hacia lo distinto” sepa aunar objetivos comunes para que Europa sea sede del “Imperio de la Libertad, la Igualdad y el Trabajo Social”. Aún en esta Europa de Naciones Libres, a ratos liberal, a ratos socialdemócrata, abunda las desigualdades sociales (laborales, de género, de edad, de procedencia, de acceso a los recursos). Es hora de reclamar una construcción de la Europa Social y del Trabajo, que asegure un bienestar para todos en base al trabajo y que huya de las discriminaciones.

Algunas cuestiones interesantes a reflexionar serán:

¿Podremos construir una Europa que prescinda de las soberanías nacionales, donde todos se integren en el proyecto común sin acudir a “nacionalismos rancios”?.

¿Es viable una Europa Unida formada por ciudadanos de distinta procedencia, religión, cultura y educación?

¿Se podrá armonizar la política estatal a la política común sin caer en farándulas competenciales?

¿No os parecería conveniente proponer en todos los estados miembros una asignatura común de “Ciudadanía Europea”, con el fin de que conozcamos un poquito más a todos esos nuevos hermanos?


En definitiva, soy de la idea de que Europa se ha de vertebrar como un todo y no como una suma de Estados, debe tener vida propia y voz en la calle, con una juventud activa y participativa que proponga un Nuevo Orden Social, puesto que nuestra generación es la que gobernará la verdadera Europa.

lunes, 21 de abril de 2008

El joven como acicate e instrumento de la praxis


En el día de hoy me siento honrado de poder colaborar con esta gratificante tarea, poder expresar con estos compañeros el sentir de un fragmento importante, a veces olvidado, de la sociedad. Muchas gracias por la invitación y espero no defraudar vuestras expectativas.

La juventud y la participación política son el foco de atención con la que inicia andadura esta iniciativa. Aunque aún me considero joven, siempre lo seré en espíritu, he transcurrido por la senda que abandona mis tiempos de mozo. En este tiempo, he visto a una juventud aletargada y paralizada. Quizás, no sólo haya sido un efecto negativo lo referente a la participación política o al compromiso social. Inclusive, dudo que esta “parálisis social” se refrende tan sólo en el entorno canario, en el cual he crecido y madurado, sino que trasciende al panorama nacional y a materias que van más allá de la política. A mi entender, la generación que ahora “sale del cascarón”, en su amplia mayoría, ha rechazado embarcarse en proyectos sociales, o en cualquier tarea en busca del progreso, bienestar o, como quiera llamarse, de esta sociedad que nos envuelve.

En mi humilde opinión, la escasa integración en la vida social de los jóvenes españoles se debe fundamentalmente a una desidia colectiva, fruto de una inoperante mentalidad, heredada y aprendida. España es un país que tradicionalmente le ha costado reclamar y opinar, y durante mucho tiempo era mal visto identificarse con símbolos, consignas y demás muestras individuales. Supongo, que hay una o dos generaciones que han adquirido esta conducta de la época Franquista. Curiosamente, al caer el régimen muchos jóvenes salieron a la calle, crearon revistas (no blogs) y dieron batalla, generando ideas y abriendo la mentalidad de nuestra sociedad. Sin embargo, los hijos de esos jóvenes, nosotros, hemos vivido al amparo de una situación muy cómoda, donde la pasividad de padres, la facilidad de acceder a un bienestar económico, una moda que invita al consumo, a lo fácil, a dejarse llevar...

También es cierto que las instituciones y personas mayores siempre han visto a los jóvenes como incapaces, por el simple dato de su edad ya se juzga su eficacia y se le cierran puertas. Sinceramente, no estoy a favor de que los jóvenes tengan un cupo en política por el simple hecho de ser jóvenes. Creo que todo joven ha de buscar la revitalización de la sociedad a través de la educación y formación como personas cívicas para que puedan aportar la frescura a esas personas experimentadas y curtidas en mil batallas.

El joven debe ser el motor del cambio, pero desde el respeto y la crítica, sin hacer seguidismo de consignas políticas, generando debate y poniendo en duda la eficacia de nuestros gestores. En definitiva, creo que los jóvenes debemos crear, sensibilizar, integrar a colectivos y a individuos jóvenes en la construcción de la sociedad-estado, pero no necesariamente desde la política sino desde la calle, con el trabajo y la cooperación diaria, para alcanzar unas cuotas de justicia social y de solidaridad que plasmen la libertad y la igualdad que los políticos proclaman y que nadie pone en práctica. En definitiva, debemos ser bastión de ideales sociales y de generación de proyectos que beneficien a todos sin la necesidad de obtener nada a cambio.

Fácil de decir pero quién es el valiente que da el primer paso.


sábado, 19 de abril de 2008

La juventud no está perdida, solo desorientada

La juventud no está perdida, solo desorientada. Esta frase podría ejemplificar la situación por la que pasa hoy la juventud española.

Los jóvenes hicieron el mayo del 68, los jóvenes hicieron la oposición al régimen franquista y protagonizaron la transición política. Tenían, entonces, un objetivo, una meta y por eso, su acción fue determinante.

Sin embargo en nuestros días, el mensaje que impera y circula entre los jóvenes es realmente descorazonador: “todos los políticos son iguales”, “las ideologías ya no existen”. Mensajes que llevan directamente a la desafección, al desinterés y a la antipatía para con los políticos y con el propio ejercicio de la política.

Muchos son los elementos que hacen que la juventud sienta un mayoritario rechazo hacia la política, muchos de ellos se han tratado aquí: sueldos de los representantes políticos, corrupción, la no renovación de los partidos, la sensación de que no representan a la juventud… sin embargo son más numerosos aún los factores que inhiben a la juventud de su necesaria participación en la vida pública.

Para Tomás Meabe, fundador de Juventudes Socialistas, había que “alejar a la juventud de las tabernas y de las plazas de toros”, par que los rapaces se convirtieran en Hombres útiles en el futuro . Lo de las tabernas, por desgracia no ha caído en desuso. El otro elemento embrutecedor es en mi opinión, la sociedad consumista-conformista en la que estamos instalados.

Miguel ha tratado someramente de ello en su artículo, y me parece muy interesante.

Entiende el actual capitalismo como una causa inhibidora, según mi interpretación.

Esto es: el capitalismo no es solo política, ni siquiera, solo economía, también es la propagación y la comunicación de unos valores a la sociedad.

En su reflexión los deja entrever: la ramplonería de la programación televisiva que conduce al fantaseo con la fama mediocre, efímera y rimbombante, el consumismo… a los que yo añado la insolidaridad, el creciente individualismo que obstaculiza la asociación y la configuración de unos intereses comunes… el conformismo que nos incita a pensar en que vivimos en el mejor mundo posible y que por tanto nada merece revisión ni cuestionamiento…

Son cuestiones muy amplias, dignas de desarrollo y de reflexión, desde luego.

Si la juventud está desorientada, como queda dicho, nuestro cometido es claro: atraerles, orientarles (no hacia un partido o ideología concreta) sino hacia la propia Democracia, hacia la pura Política.

Los jóvenes de hoy comienzan ya a ser los guardianes de la Democracia.

De su participación política y de su compromiso con esta, dependerá en gran parte su pervivencia.

Históricamente hemos aprendido que la desidia, la decadencia moral de las sociedades y la carencia en la identificación democrática, constituyen el mejor caldo de cultivo para el nacimiento de extremismos de todo signo.

En esa tarea de crear ciudadanos comprometidos, activos y sabedores de sus derechos, ya se ha citado aquí, repercutirá la tan temida, obstaculizada y cacareada “Educación para la ciudadanía”. Simplemente me parece un paso adelante, un instrumento brillante, que lejos de adoctrinar, como se ha dicho, pretende crear una generación nueva de ciudadanos inteligentes y comprometidos con los valores que nos unen a todos (¡inmensa aspiración!).

Por lo tanto, en la educación y en la formación, se halla la gran oportunidad de inculcar los valores universales de los Derechos Humanos, la democracia y por tanto, de la necesidad de participar critica y activamente en ella mediante la involucración política.

¿Porqué la desidia de los jóvenes con la política?

Es una pregunta compleja y de hecho lleva de cabeza a muchos interesados. Sin embargo trataré de buscar una razón mirando sólo a mi alrededor pues aún soy joven. Supongo que yo daré un punto de vista diferente, debido a que no estoy acostumbrada a hablar de política y mi manera de exponer las ideas será sencilla, simple y seguramente, fácilmente rebatible.

Si hay algo que moviliza a masas de jóvenes, a parte de series cutres de poco contenido cultural, son las modas. Ya sean de ropa, de música, de móviles, mp3… Por lo tanto el primer motivo por el cual la política no tiene esa capacidad de movilización en los jóvenes sería que “no está de moda”. No es un tema para hablar en el recreo (¡Qué novedad!). Solución: Acercarse al joven haciendo ver que hablar de política puede ser tan “molón” como hablar de la serie del martes.

Partiendo de aquí, el hecho de que “no esté de moda” entre los jóvenes, puede deberse a varios motivos:

Uno de ellos podría ser que la edad media de un político conocido es muy elevada y por lo tanto, ya muy lejos de la edad “joven”. Solución: ya se está llevando a cabo, colocando a jóvenes promesas de políticos al mando de nacientes ministerios. Darles la confianza y el lugar que se merecen, siempre y cuando estén capacitados para ello.

Otro motivo por el cual considero que la política no es próxima a los jóvenes, podría ser debido a los diversos casos de corrupción que aparecen a lo largo de las legislaturas por parte cualquier partido. A parte de deprimir al que cree en la política, desmotiva al que podría creer en ella. También la poca seriedad de algunos políticos o bien el sueldo astronómico que cobran algunos de ellos, podrían ser motivos que alejen aún más a los políticos de los jóvenes. Solución: evitar futuros casos de corrupción que tanto daño hacen a la política y equiparar los sueldos para que cobren lo que les corresponde de verdad.

Otra de las causas podría ser que durante la etapa de formación escolar (también momento de crecimiento personal y moral) la política está poco presente en nuestro día a día. Nos acercan cosas como la ética, la religión (para quien quiera) la filosofía, pero nadie nos acerca a la política durante esos años en que aún no se tiene capacidad de votar. Algunos políticos visitan Universidades y dan allí conferencias, pero pocos van a colegios o institutos, dejando de lado el día de la propia inauguración (si se trata de un colegio público). Por lo tanto es normal que sólo los que tienen un interés intrínseco, ya lo tengan a esas edades tan tempranas. Solución: acordarnos de los jóvenes también antes de que entren en la Universidad.

Y finalmente y tratando de ser breve… colocar aquí el motivo familiar. Si no se habla en casa de política es difícil que nuestros hijos muestren un interés desbordado por ello. Los medios de comunicación no lo muestran todo (sí que muestran casos de corrupción, por ejemplo) y es en las charlas cotidianas donde de verdad se ve que la política es importante y la tenemos más cerca de lo que creemos. Solución: hablar sin miedo.

Por suerte sois muchos los jóvenes que de verdad os interesáis por la política desde pequeños y tenéis unos buenos cimientos formados gracias a unos ideales y muchas ganas de aprender. Deberíamos hacer otra entrada sobre “Cosas que me motivaron para acercarme a la política”.

viernes, 18 de abril de 2008

(I) TEMA DEL MES DE ABRIL: Juventud y participación política

Inauguramos nuestro ágora digital proponiendo un tema como objeto central de debate: Juventud y participación política.
Podríamos abordar los porqués de la presunta desidia que muestra gran parte de la juventud para con la política. Cuáles son los valores políticos y éticos predominantes entre la juventud española, cuales son los nuevos referentes sociales de los que disponemos, cómo nos influyen los medios de comunicación, cuál es la aportación que podrían hacer los jóvenes españoles para renovar la política nacional... etc.

Por supuesto, los ejes de vuestras opiniones pueden salirse de las premisas aquí incluidas, que tan solo son orientativas.

Os recordamos que este es solo el llamado "tema mensual", a parte de este, podréis en lo sucesivo editar nuevas entradas sobre temas que libremente decidáis.

Esperamos vuestras aportaciones. Pensamos firmemente que de aquí pueden salir todo un crisol de opiniones y valoraciones interesantes y fructíferas.

Se exige concisión en los escritos, como única condición, para no "asustar" a los posibles visitantes jeje.

Un saludo progresista
para todos.