No nos mires, ¡únete!

Si quieres formar parte de nuestra plataforma, remite un correo electrónico a

jovenes-avanza@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Temas Mensuales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Temas Mensuales. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de noviembre de 2008

Un nuevo contrato social


España ha cambiado mucho desde 1978. La sociedad, las formas de pensar, el problema militar, el terrorista, las relaciones con Europa… España ha dado un giro sorprendente. El modelo autonómico vino a satisfacer las reclamaciones nacionalistas: el autogobierno. Por ende, también se extendió por el resto del país. ¿Esto ha sido bueno? Sí. La gestión más próxima tiene que estar lo más cerca posible del ciudadano, no sólo para ofrecer una buena administración y ayuda, sino para ejercer un mayor control. Creo que el modelo de descentralización no debe ser sólo al campo regional, sino traspasar a lo local, llegar hasta la democracia más participativa posible.

Esto tiene que ir con un planteamiento básico: se descentraliza para ayudar al ciudadano, no se descentraliza por un territorio. El ciudadano es la piedra angular del sistema, no las regiones. Cuanto más feliz sea un ciudadano, cuanto mejor pueda vivir y cuantas más de sus derechos se vean garantizados y perfectamente ejercidos, mejor será para la nación, el territorio o la localidad.

Las reformas estatutarias emprendidas con la caída de la derecha del poder tienen dos intenciones: una, reestructurarse frente a los nuevos retos transcurridos esos 30 años de cambios en la sociedad; dos, volver a intentar contener las exigencias del nacionalismo. Cuando ha llegado el momento de que la ciudadanía se pronuncie a las reformas, en el caso catalán votó menos de la mitad del electorado. ¿Era pues, un tema relevante para la sociedad? Recordemos en una sociedad partida a la mitad, no ya sólo izquierda-derecha, sino nacionalismo-no nacionalismo, donde algo que, supuestamente, debería tener relevancia para la "nación catalana", no la tiene. ¿En verdad es, pues, tan importante el nacionalismo? ¿No será que los ciudadanos dijeron simplemente: "trabajad y dejadnos en paz con vuestras discusiones sin sentido"?

Voy a emplear la historia de España liberal para referirme al Senado. Históricamente el Senado ha sido siempre una cámara conservadora, como en el resto de los Estados liberales. Los regímenes más radicales, los que más se propusieron avanzar, los más progresistas, como las Cortes de Cádiz o la II República, no tenían cámara alta. El Senado es un estorbo. En el régimen actual el Senado tiene menos poder que el Congreso, el Congreso siempre tiene la última palabra, ya lo hemos podido ver en estas últimas legislaturas con los Presupuestos. Hay que estar agradecidos que esto no sea Italia, con dos cámaras de iguales poderes, causante de caídas de gobiernos. Pero, ¿para qué queremos un Senado que no sirva para nada? Está la otra propuesta, que sea la cámara de representación territorial, recogido además en la Constitución. En el Parlamento no se tienen que representar ni estamentos ni territorios, como las cortes medievales, en el Parlamento se haya representada la soberanía nacional, que reside en el pueblo. El Senado no tiene cabida, debe dejar de existir.

En el nacionalismo tenemos que hacer una distinción: hay ciudadanos que se sienten nacionalistas, y hay políticos que hacen negocio y se mantienen en el poder a base de explotar ese sentimiento. Es palpable que el nacionalismo surge por la existencia de unas diferencias- económicas, sociales, culturales- con el resto del país, y mucho más cuando se trata de regiones más adelantadas (Quebec, Lombardía, Cataluña, Euskadi, Flandes…). El nacionalismo se le combate mejor con la palabra, con la democracia: el nacionalismo se mantiene a base de un discurso de mentiras, de egoísmo y diferencia frente al otro, y hay que desmontar esas tesis. Ante las propuestas de consultas, yo quiero seguir el ejemplo del Partido Laborista escocés. No es un partido secesionista, pero quiere que se haga la consulta para que los independentistas sean derrotados y privarles de su discurso identitario. Lo mismo tenemos que hacer: si se quieren promover consultas, que se hagan, que se marquen criterios de más allá de la mitad más uno, tanto en votos como participación, porque si pasa lo mismo que en las consultas de los estatutos catalán y andaluz, es que esos temas les importan bien poco a la ciudadanía. Una vez pasados esos trámites, derrotadas las posturas soberanistas, esos gobiernos nacionalistas o se dotan de un nuevo discurso, de un verdadero programa de gobierno, o serán los ciudadanos quienes determinen quién gobierne. Lo que sí es cierto es que hay una autodeterminación: la ciudadanía vasca, española, europea, puede expresarse libremente, por multitud de canales, como el voto, para hacer mostrar su opinión de las cosas. Autodeterminación podría ser perfectamente acabar con 28 años de clientelismo peneuvista.

Es necesario un nuevo contrato social. Hay que redefinir el Estado, actualizarse a los nuevos desafíos de la sociedad, avanzar a la democracia más cercana al ciudadano. Y de una vez por todas, dar una patada a los que zancadillean este camino: el capitalismo, la violencia terrorista y los personalismos.

El nuevo contrato social debe ser de la voluntad mayoritaria, lo más amplia posible, de la ciudadanía, en un pacto histórico. Siguiendo a Rousseau, la voluntad general es soberana, es absoluta, todo lo puede. Los viejos modelos tuvieron su acierto en su momento, pero todo tiene un desarrollo, todo acaba por morirse. La monarquía no tiene ninguna consistencia racional en mantenerse en un país que debe ser democrático desde la copa hasta la raíz, luego ese contrato social debe eliminar esos vestigios del pasado. La igualdad real de todos los ciudadanos debe ser un objetivo a conseguir, el nuevo contrato social tendrá que establecer un Estado democrático garantista, y a la vez animador del desarrollo individual. La solidaridad entre los diversos territorios es una garantía más al desarrollo en conjunto de la sociedad y de esa igualdad mencionada: no son solidarios los territorios, lo deben ser los ciudadanos. Ese contrato social está hecho entre los ciudadanos, como voluntad de convivencia y búsqueda del bien común, no entre diversos territorios. La nación que se configure es la nación política, la voluntad de unos ciudadanos de convivir juntos, no tiene una personalidad propia, ni se basa en diferencias culturas, lingüísticas o históricas. La Revolución francesa nos enseñó que la nación que proyectó Sieyès en ¿Qué es el Tercer Estado? es una nación de integración, que no está anclada a la historia del feudalismo y del absolutismo para configurar un nuevo marco político.

¿Qué pensamos al hablar de la nación? Pienso en una historia, en unas características en las cuales nos reconocemos, en un territorio, sí, pero también que esa nación está integrada por infinidad de personas que cada día luchan por sobrevivir, unos necesitados de mayor esfuerzo que otros, que necesitan de una mano tendida. El mejor patriotismo será todo aquello que contribuya a mejorar el bienestar de los ciudadanos y la riqueza nacional. Esto para España, pero también se puede extrapolar a Europa, y, con el tiempo, al mundo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

(VII) TEMA DEL MES DE NOVIEMBRE: "30 AÑOS DE ESPAÑA AUTONÓMICA"

A prácticamente 30 años de la Constitución Española y de que se pusiera en marcha el proyecto pre-autonómico, conviene que hagamos un balance de todos estos años y que tratemos y debatamos en torno a algunos de estos puntos (que como sabéis son meras guías orientativas). El debate es libre.

- 30 años de modelo autonómico ¿balance positivo o negativo?

- Hacia donde nos llevan las reformas estatutarias "de segunda generación"?

- ¿Cuál debería ser el papel del Senado? ¿Debe ser sólo una cámara de doble lectura o debe ser cámara de representación del poder territorial?

- Nacionalismo, ¿Identidad o dinero? ¿amenaza a la solidaridad interterritorial? ¿por qué abundan los partidos nacionalistas? ¿cuál debe ser la postura de los 'constitucionalistas' con proyecto nacional, ante el reto particularista de los referendos sobre el derecho a decidir?

- ¿Cómo construir una España territorialmente más cohesionada y solidaria?

- ¿Es necesario un nuevo pacto social para superar las tensiones territoriales, afrontando como posibilidad una respuesta federalista?

A debatir, amigos. Desde nuestra pluralidad, podemos entablar un debate muy interesante y fructifero.
¡Ánimo!
Saludos Progresistas

martes, 14 de octubre de 2008

Hay que abandonar el ombliguismo

Para complementar las intervenciones de los dos compañeros que me han precedido con sus reflexiones, paso a exponer mi punto de vista.

En la idea básica coincido con Rodrigo: "merece la pena participar", porque es necesario, porque es gratificante, porque es un derecho (y casi un deber cívico en democracia). Coincido con Javier en el análisis: existe un divorcio entre la juventud y las asociaciones, organizaciones juveniles etc, que presuntamente nacen y trabajan con la voluntad de representar a éstos.

Ya tratamos, en un enriquecedor y prolijo debate el porqué de la desidia juvenil hacia la política en general.
Podríamos trasladar aquí algunas de las conclusiones y teorías extraidas de aquel debate: "los jóvenes de ahora no están concienciados", "no les interesa la política".

Pero tenemos que hacer autocrítica y autoanálisis para entender porqué.

1 Las organizaciones políticas juveniles que "dependen" o están ligadas a un partido "de mayores" corren el riesgo de convertirse en poco más que un instrumento partidista. Corren el riesgo de ser vistos por los partidos correspondientes como un grupo de jóvenes fotogénicos, carne de grada jóven y "aplauidores" profesionales en mítines detrás del orador.

2 Las organizaciones juveniles ligadas a estos partidos corren un riesgo aún mayor: envenenarse de las disputas, casi siempre por el poder, que se libran soterrada o públicamente en el seno de los partidos. El ombliguismo, las luchas internas debilitan, enfrascan y depauperizan a las organizaciones. Cuando una organización juvenil está más pendiente de los problemas de los políticos mayores que de los problemas de los ciudadanos jóvenes, estos se sienten desatendidos, estafados. No involucrados.

3 Hay quien se confunde desde el primer momento, desde el mismo momento en que solicita su carnet para militar en una organización política juvenil. Ven su paso por dicha organización como el primer peldaño para consagrarse en una carrera política. Ven su paso por ellas no como una oportunidad para servir, si no para servirse y ascender.

4 También se corre el riesgo de una suerte de "castración" conformista en estos jóvenes, con natural espíritu crítico y hasta cierto punto "revolucionario" cuando sus "mayores" alcanzan el poder gubernamental y entonces los jóvenes tienen que actuar en pro de la estabilidad y de la buena imagen, abandonando, quizás algunos planteamientos de su ideario propio.

5 Apunto, al igual que lo hizo el compañero Javier, hacia la realidad de que existe un total desconocimiento de lo que representa el Consejo de la Juventud por parte de la inmensa mayoría de los jóvenes españoles.

En definitiva, la excesiva dependencia respecto del partido de turno y la confusión de los intereses y metas de las organizaciones juveniles, entretenidas más en lo interno o en el ascenso que en la atención y canalización de las reivindicaciones de la población joven ante el poder, son los elementos que en mi opinión, alejan y desvalorizan la acción del imprescindible asociacionismo juvenil respecto a un joven medio con los problemas característicos de este sector poblacional: vivienda, empleo, formación... etc

Hace falta un cambio de filosofía, que como para todo, sería el primer e ineludible paso hacia un mañana mejor, también para los jóvenes.

viernes, 10 de octubre de 2008

El divorcio juventud-asociacionismo

Debido al extenso texto que me ha resultado, dejo las preguntas para separar cada tema y ayudar a la comprensión.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?

El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.

El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.

La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.

Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.

¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?

La sociedad de hoy no es la sociedad de hace medio siglo, y menos aún de la de hace un siglo. Hace medio siglo, y en España menos aún, la sociedad luchaba por la ampliación del Estado liberal al Estado social, y la socialdemocracia colaboró en el éxito de esta lucha. Desaparecidas las trabas (supuestamente), ampliado la democracia, conjurado el peligro totalitario y autoritario, la sociedad se ha visto libre, la sociedad de hoy, los jóvenes de hoy, han nacido en una sociedad exitosa. Pero una sociedad que ahora se puede morir de éxito.

¿Para qué luchar si ya lo tenemos todo? Es el pensamiento que, a mi opinión, es dominante. Las organizaciones juveniles de hoy no son las mismas que hace años. En los momentos de lucha por las libertades lo que movía era esa lucha, la lucha de todos, la lucha por un interés general. Hoy, en la sociedad democrática, el interés que mueve al mundo es otra lucha. La lucha de uno mismo, la lucha por el interés particular. Es otra victoria del liberalismo y, ay, ha triunfado hasta en el campo mismo del asociacionismo de la izquierda socialista.

Si llegáramos a comprender hasta qué punto es frágil la libertad, el libre pensamiento y la democracia, actuaríamos de otra manera. La historia parece demostrar que, a veces, en los momentos de máximo peligro, no se ha sabido responder al enemigo de la libertad. ¿Podría haber actuado de otra manera la oposición a Berlusconi en el Caso Matteotti? ¿Podría haber actuado de otra manera el Partido Bolchevique ante la perspectiva de que construían no la Dictadura del Proletariado, sino la dictadura personal de Stalin? ¿Podría haber actuado de otra manera el KPD alemán y las fuerzas democráticas de la Alemania de Weimar sabiendo que su lucha era la muerte de la frágil democracia y el ascenso del NSDAP? ¿Podría haber actuado de forma sensata los anarquistas, socialistas y derechistas españoles para no haber caído en la destrucción mutua y el surgimiento de cuarenta años de dictadura? Y así hasta la eternidad, la historia de la raza humana es un cúmulo de errores, aciertos, decisiones y posibilidades que ya entran en la ciencia-ficción y la suposición. Yo creo, y rezo por equivocarme, que la ceguera de la sociedad actual respecto a los problemas que sacuden el planeta (pobreza del Tercer Mundo, desapego de la democracia, la agonía del capitalismo salvaje, la bomba nuclear, el terrorismo y sus causas…) nos deparará en un futuro no lejano mucho sufrimiento.

¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?

El individualismo no es algo que se combate, el individualismo o el cooperativismo es algo que se aprende desde pequeño, porque la sociedad en conjunto te lleva actuar. ¿Por qué si no la derecha está destruyendo la educación pública y los postulados de la socialdemocracia? Porque quiere ese individualismo, porque ese individualismo no conduce al socialismo, porque en la división y en el egoísmo tiene la base de su apoyo y su poder. Que conste que, como digo, en la izquierda existe ese mismo individualismo: esa percepción no llevará a la sociedad al socialismo.

Sin embargo, hay que saber observar a la sociedad y sus respuestas a los estímulos que se dan. La derecha quiere destruir la educación como la conocimos, ello generará individuos que se crean a pies juntillas sus más descomunales mentiras, lo mismo que en 1984 de Orwell la gente se creería que dos y dos son cinco si el Partido dice que así es. Pero lo que la derecha también genera es un rechazo a esa dictadura del pensamiento. Lo mismo hace una educación abierta: generará ciudadanos solidarios y progresistas en mismo número, o más quizá, que ciudadanos que rechacen esas ideas. Pero los crearán. Cualquier acción puede generar una aceptación y un rechazo. Esa es una de las virtudes de la libertad, y a la vez uno de sus peligros.

Siempre habrá un pensamiento progresista y un pensamiento reaccionario. Pero la Ilustración, y las revoluciones liberales burguesas lograron imponer a la sociedad la creencia en los derechos naturales del hombre, cuando en el siglo anterior tales cosas no existían en la mente humana. Así, creo que hay mucho trabajo por hacer llegar que conceptos como democracia, derechos sociales, solidaridad internacional y superación de los conceptos irracionales del nacionalismo y del racismo, son inalienables al ser humano. Esto no es porque lo dijeran cuatro locos, sino porque es positivo para la sociedad.

¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?

No podremos hacer llegar las propuestas progresistas a la juventud si no se predica con el ejemplo. ¿Creerán en la solidaridad en boca de quienes se matan por el poder? ¿Creerán en la democracia en boca de quienes rechazan las opiniones contrarias en el seno de su organización? ¿Creerán en el asociacionismo en boca de quienes arrinconan a quien no les dice a todo que sí? La sociedad percibe los partidos y las asociaciones como el aparato que crean unas minorías para mantenerse en el poder, pese a los cambios, y las bases no son más que la correa de transmisión de lo que se dice de arriba.

Eso me lleva a una pregunta, ¿hemos superado el concepto irracional del poder? Antaño el rey gobernaba porque así lo disponía Dios; ahora hay que decir esto, luego lo otro, porque así lo dispone la minoría que nos controla. El poder desde Arriba no ha sido superado, el poder desde Abajo no ha llegado aún.

¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?

Es normal que, en la política, los ámbitos de la juventud estén ocupados por jóvenes. Eso es bueno en tanto que piensan como jóvenes y saben lo que quieren los jóvenes. Otro es lo que se haga, que en muchas ocasiones va bien encaminado, o en otras se opera para favorecer un interés ideológico o personal. ¿Va a permitir un gobierno de la ideología que sea que se hagan actos y programas para jóvenes que lleven a ideas contrarias? No digo que haya gente que cumple con la libertad, que deja que haya pluralidad, pero también es verdad que en otros momentos se ponen trabas al que piensa distinto.

Antiguamente las organizaciones obreras vivían de sus miembros para ayudar a sus miembros, sin ayuda estatal. El acceso al poder de la izquierda socialista y la extensión del Estado social ha llevado a la subvención de los organismos sociales y políticos, y eso a la arbitrariedad y a la burocratización. Hasta tal punto se han desnaturalizado organizaciones combativas en organizaciones burocráticas y por tanto conservadoras de lo existente. La inversión debe ir con una premisa: el ejercicio de la libertad y de la libre expresión, tanto el que da ese dinero como el que lo recibe.

Como no creo en la planificación sistemática de la sociedad, lo que la propia sociedad haga en su beneficio puede ser acertado. Las organizaciones obreras surgieron por iniciativa propia, no por la del Estado. Lo que hagan los jóvenes, en uso de su libertad y en el beneficio colectivo, puede ser altamente positivo.

¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?

Los Consejos de la Juventud ¿Qué es eso? Diría si se le pregunta a un joven anónimo. La idea en sí es buena, pero la realización ha dejado mucho por el camino. Para empezar, el ideal socialista es la democracia plena. El Consejo de la Juventud está integrado por las asociaciones juveniles, pero no se elige en “libertad”, más que la libertad de esas asociaciones. Y partiendo de la premisa que el asociacionismo es minoritario, los Consejos los integran minorías. Para mí el ideal, que es el ideal socialista, es la democracia total, la democracia radical. Elegir libremente los órganos de expresión, abierto a todos. También su limitación, la juventud, plantea un problema: ¿hasta qué edad se es joven? Es lo mismo que ahora se discute hasta qué edad se es viejo. El trabajo de los Consejos, invisible, por cierto, es necesario, pero gozarán de más legitimidad si se eligen libremente, lo mismo que el Congreso de los Diputados goza de toda la legitimidad porque su elección está abierta a todos los ciudadanos mayores de edad.

¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Como dije antes, el ideal de la lucha colectiva se ha sustituido por el ideal de la lucha personal. Y en las organizaciones juveniles de partido, más. Se proclama la autonomía, que no la independencia, pero en la práctica eso se revela como una intromisión Partido-Juventudes como una Juventudes-Partido. La organización juvenil de partido debe estar subordinada al mismo partido, pero debe establecerse una condición: la no intervención de unos en los otros. El discurso debe ser coordinado, la opinión interna tolerada, y el trabajo debe ser común. ¿Por qué? Porque el cooperativismo es lo contrario a lo que aquí se denuncia, el individualismo. El individualismo, la lucha personal y la intromisión por el poder no llevan al socialismo. En el partido debe valer la opinión de los que son militantes del partido y de su base social, no la de otra organización, y menos sacudiendo votos en los órganos internos. Porque esos “votos” son personas, personas que, supuestamente, tienen libertad de pensamiento, pero que se les zarandea como hombres de paja y simples correas de transmisión de lo que se decida. La verdad es que la libertad está muy dañada, y así, el divorcio juventud-asociacionismo no se resolverá.

domingo, 5 de octubre de 2008

(VI) TEMA DEL MES DE OCTUBRE: "Asociacionismo Juvenil, ¿un insturmento útil para la juventud?


Comenzamos Octubre con un nuevo tema a debatir, el Asociacionismo Juvenil y participación social de la juventud.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?
¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?
¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?
¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?
¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?.
¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?
¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Esperamos la participación de todos vosotros.

Un saludo progresista.

jueves, 2 de octubre de 2008

El capitalismo se quiebra: enterrémosle


Marx sostenía que ningún sistema económico puede durar por siempre, que tiene un desarrollo, un auge y una caída. El primer gran sistema económico fue el de las Ciudades Estado del Creciente Fértil, basado en una agricultura dirigida por el Estado burocrático y trabajado por personas libres aunque no propietarias; después, vino el sistema esclavista del Imperio Romano, y con su crisis surgió el feudalismo, las tierras seguían en manos de los terratenientes y de la Iglesia, cultivado por hombres sujetos de por vida a la tierra por las deudas de sus antepasados. Y con su crisis vino el sistema industrial, la libertad de movimiento y de capitales, la potenciación de los sectores económicos no agrícolas (servicios e industria). Y su crisis no es constante, es periódica por su estructura particular. La alternativa a ello fue el modelo de planificación, pero se reveló más imperfecto que el capitalismo, puesto que una burocracia estatal no sabe satisfacer las demandas económicas con una oferta adecuada.

Aunque pareció que el capitalismo había sobrevivido, que bastaba con las reformas admitidas a la socialdemocracia y que este maná económico podía durar para siempre, esto no es así. La economía vuelve a estar en crisis. Además, no podemos quitar la vista de que este mundo está partido en dos: de que hay dos bloques aún, el bloque de países ricos y el bloque de países pobres. Y a su vez los países siguen conservando una separación entre ricos y pobres, en los países más ricos observamos una minoría muy rica frente a una mayoría de clase media y una minoría pobre, y en los países pobres tenemos una ínfima minoría riquísima, una clase media escuálida, inestable o inexistente, y una gran masa depauperada.
¿Cuál sería el ideal? El ideal sería ningún extremo, sería la solidaridad para con la riqueza de todos poder ofrecer una igualdad de oportunidades para desarrollar más riqueza, y que eso no beneficie a una minoría, ni tampoco a una mayoría: que beneficie a todos. La socialdemocracia plantea siempre que el que más tenga más dé. Pero hay que decir por qué, por qué quien más dinero gane más dinero dé, porque si no, a lo mejor, daría a que cualquiera trabajase menos para sortearlo. Es un deber, no un deber patrio, sino un deber para con toda la sociedad. Es una obligación ética hacer todo lo posible para ayudar a nuestra misma especie. El capitalismo es una lucha entre el gato y el ratón.

Hasta hace nada, el gran capitalismo quería eliminar al Estado de la vida económica, quitar regulaciones, quitar trabas, quitar derechos de los trabajadores... ¿libertad total para la economía? No, eso es permitir la dictadura de la economía, de la dominación de esa minoría extremadamente rica, que controla la mayor parte de la generación de la riqueza, sin que la gran mayoría podamos hacer algo.

La derecha había vuelto a enarbolar, desde Thatcher y Reagan, la bandera del liberalismo más puro, más destructivo para el Estado. Es decir, es volver a los postulados anteriores al Estado social de derecho: al Estado liberal, el Estado gendarme. La economía es cosa de los negocios, no del Estado. Al Estado le basta conservar el aparato policial.

Pero, hete aquí que quien antes hablaba de privatizar, de individualismo... pide socializar las pérdidas. Que todos paguemos el fracaso de unos. ¡Vaya, son socialistas! El socialismo de la ruina. No es socializar la economía, es socializar el pago para salir de la crisis. ¿No hablaban de la no intervención? Ese liberalismo era mentira. Tenemos que pagar a unos fracasados sus enormes agujeros, mientras ellos conservan aún todo su patrimonio y renta. El fracaso se debe pagar con irse a la calle. ¿Quién ha creado esto? Los grandes negocios ¿Quién lo paga? Los trabajadores. Los trabajadores no tienen la culpa de que unas empresas sean dirigidas por ineptos. Que se vayan los ineptos, que paguen ellos el desaguisado, y que vengan otros.

En suma, que el capitalismo pague su fracaso, que se vaya, y que venga otro.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Crisis y cambio


Después de mucho tiempo sin escribir en la Plataforma me dispongo a analizar de forma profana los asuntos económicos y qué vías le queda a la izquierda para elaborar políticas acorde con su ideología. Me parece estupendo el tema elegido dada la relevancia que posee actualmente

Las diferencias ideológicas en economía se basan en el valor, antes de que existiera la moneda y otros medios de intercambio sólo existía el valor de uso pero cuando el valor de cambio se creó el valor nunca se ha correspondido al valor del trabajo real, en la actualidad el valor en la economía lo dicta la oferta y la demanda y en un grado superior la Bolsa de Valores creo recordar que David Ricardo comparó la Bolsa con un casino en el cual el esfuerzo y producción de los "productivos" se jugaba a una ruleta rusa por aquellos que no habían producido esa riqueza.

El marxismo y los socialistas del Siglo XIX elaboraron la teoría de trabajo-valor basada en la "rosa de peters", para los primeros no se podía consentir que los trabajadores que crean la riqueza no reciban la misma y se confine todo el capital a los improductivos (especuladores...) para los marxistas del XIX el valor real del trabajador productivo se debe apreciar según el tiempo trabajado. La idea del trabajo-valor ha permeabilizado en Europa pero no de forma ortodoxa.
El Valor juega un papel primordial en la economía parte de la culpa de la subida del petróleo pertenece a los especuladores y a los contratos OTC (Over the counter) fuera de toda regulación, no se puede tolerar que en pleno siglo XXI, y después del crack del 29... haya unos tipos que puedan subir o bajar a su antojo el precio de un producto. Aunque los especuladores tengan parte de la culpa esta crisis no ha sido provocada por ellos, al menos en su máxima envergadura, las diferencias entre la oferta y la demanda han sido el principal factor, la Guerra de Irak igual que la del Golfo han aportado a que la situación empeore, ¿no dijeron algunos que con Irak bajaría el precio del crudo?


David Ricardo adujo que los salarios en el sistema capitalista siempre tienden a estabilizarse, este principio le serviría a Marx para elaborar el principio de pauperización que estimaba que el trabajador nunca podía prosperar sino mermar si cabía sus pobres beneficios, este discernimiento ha resultado falaz al menos en aquellos países en los que ha existido una socialdemocracia sólida como en Europa. Resulta curioso que algunas predicciones sobre la moderación salarial se sigan utilizando, sobre todo por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales nacionales como el español.

La moderación salarial hace un flaco favor al bienestar de la Sociedad, desincentiva la demanda e inversión y empeora el crecimiento de los países, resulta muy ilustrativo el crecimiento negativo que han cosechado todas las potencias europeas salvo excepciones (España, Inglaterra).¿No era uno de los objetivos de la Unión mejorar el crecimiento económico y para ello había que empezar desde casa?, muchos españoles ni tienen o están atosigados por unos tipos de interés elevadísimos, ¡Y encima los salarios no suben!, pero bueno todo sea por mantener a raya la inflación en el 2%, pero si está al 4,9, algo está fallando el BCE cuando no ha sabido controlar la inflación y ostenta un crecimiento negativo del 0,2% en toda la UE, además la confianza del consumidor disminuye frenéticamente.

Los Gobiernos salvo el inglés no tiene margen de maniobra para capear esta coyuntura económica, el Tratado de Maastricht que pone limites (60% de gasto público estatal) y el Pacto de Estabilidad (3% de déficit en cuentas públicas) ata de pies y manos la gestión de los gobiernos, tanto que algunos países como Francia en tiempos tan in tempestuosos deben reducir gasto en pro de la homologación europea. España solo puede practicar políticas de incentivo del consumo Keynesiano (los discutidos 400 euros, ayudas a la natalidad), y de reconducción de la economía a través de ayudas a empresas privadas como el ICO considerado por algunos como "el caballo blanco de la economía española" y perdurar con los compromisos sociales. Aunque hay discrepancias en el Ejecutivo, Solbes defiende una línea más pragmática aplaudida por muchos economistas y Zapatero quiere que lo social no se relegue y se va esforzar porque los trabajadores españoles obtengan su merecido aumento salarial.

Tristemente muchos utilizan la crisis como mecanismo publicitario y otros como la derecha para desvertebrar la Europa de los pilares sociales, y extirpar ese apéndice social con directivas como las 65 horas, el neoliberalismo principal causante de la crisis internacional se impone frente a lo que ellos consideran el obstáculo principal, el bienestar en todos los planos de la vida. Si no contenemos esta deriva derechista paulatinamente nos vamos a regir por criterios mercantilistas. El gran error de la economía de in equivalencias es que cree que las personas cumplen dos funciones meramente, la de consumir y trabajar, y así implantan la libertad del consumidor que es importante pero hay otros carices que son más preeminentes como la libertad y el bienestar...

Para enmendar la crisis primeramente habría que replantearse qué crecimiento queremos, nuestro crecimiento económico siempre ha sido en forma de V descenso rápido crecimiento exponencial, según mi opinión este modelo es insostenible para el medio ambiente, para el trabajador que es el que paga en épocas de vacas flacas y no percibe ni un ápice de la riqueza en épocas de bonanza y en definitiva para la permanencia del hombre en el Mundo. el crecimiento en V debe dar paso al crecimiento en L una época de descenso como la actual debe dar pábulo a un periodo estable sin variaciones ni crecimiento desorbitado para ello es necesario diversificarse estructuralmente y que el Estado cumpla su papel de apaciguar un crecimiento exacerbado.

En política financiera no se pueden admitir tantos sobresaltos, toda esta crisis ha sido una consecuencia del "golpe de estado financiero" y el fin de Bretton Woods que quería propiciar un marco de integración económica en el cual los países excedentarios financien a los deficitarios.Y de una regulación crediticia laxa.
La monocorde emisión de papel-moneda provoca inevitablemente devaluación y crisis. Organismos oficiales han tildado de irresponsable y desorbitada las fluctuaciones monetarias que conducen con más celeridad a crisis Silvio Gessel elaboró una teoría financiera que moderaba el crecimiento del papel moneda mediante la oxidación del dinero y que moderaba su proliferación.

El Anti Dumping pergeñado por la PAC ha provocado que la Agricultura Africana se desmotive lo que provoca hambre, no podemos mirar para otro lado hay que integrar a África estipulando las mismas reglas comerciales para todos, para la Agricultura Europea esto no supone el fin, habría que empezar a conmutar los cultivos ineficientes por otros más rentables. Es necesaria la participación de África en el mundo, en el futuro habrá una demanda excesiva que se debe corresponder.

El comercio internacional lo dictan los fuertes, Europa y EEUU, muchas afecciones económicas se podrían haber evitado si no exigiéramos tanto a los países en vías de desarrollo. Si los ejecutivos del FMI no estuvieran persuadidos por las grandes empresas sus preconizas no serían tan nefastas para la población. No se puede consentir que los europeos podamos endeudarnos hasta un 3% y algunos países por imposición sólo puedan hasta 1,5%.

El Anti Dumping pergeñado por la PAC ha provocado que la Agricultura Africana se desmotive lo que provoca hambre, no podemos mirar para otro lado hay que integrar a África estipulando las mismas reglas comerciales para todos, para la Agricultura Europea esto no supone el fin, habría que empezar a conmutar los cultivos ineficientes por otros más rentables. Es necesaria la participación de África en el mundo, en el futuro habrá una demanda excesiva que se debe corresponder.

El comercio internacional lo dictan los fuertes, Europa y EEUU, muchas afecciones económicas se podrían haber evitado si no exigiéramos tanto a los países en vías de desarrollo. Si los ejecutivos del FMI no estuvieran persuadidos por las grandes empresas sus preconizas no serían tan nefastas para la población. No se puede consentir que los europeos podamos endeudarnos hasta un 3% y algunos países por imposición sólo puedan hasta 1,5%.

Este fracaso debe ser enmendado, las economías en Europa se resienten, se requieren medidas que vayan en pro del bienestar de todos los europeos, por eso el BCE no debe solo preocuparse del flujo monetario, también debe estar comprometido a considerar el crecimiento económico. No podemos volver atrás en nombre de la coordinación europea, directivas como la de la vergüenza o la de las 65 horas nunca deben ser admitidas ya que dilapidan los pilares de la UE. La UE no deben forjarse solo por aspiraciones económicas, debe ir vinculada a un mayor apoyo político, hemos perdido un tiempo de oro antes de la adhesión de nuevos países, la ambigüedad y la lejanía de Europa a los ciudadanos sigue siendo por desgracia la tónica general.

Todas las crisis y su supuestas panaceas, los planes de choque, chocan frontalmente con los más desfavorecidos, los trabajadores. Hoy se necesita que los verdaderos partícipes de esta situación tengan responsabilidad y la mejor forma de impedir que este abyecto social(especuladores) pueda seguir campando a sus anchas es previniendo. Hoy es menester que los problemas globales se solucionen con respuestas globales, por eso sería conveniente que el Consejo Económico social de la ONU, como otras Instituciones como el Banco Mundial... cobren relevancia siempre que no estén imbuidas por las multinacionales... Hoy se necesita una mundialización que no atente contra la diversidad mundial, un capitalismo que no atente contra los derechos humanos y laborales, que cimente las bases de la economía mundial de forma justa y meritocrática en igualdad de condiciones que pueda hacer entrar en el juego a los países africanos y que no imponga medidas internacionales más estrictas que las de Occidente. Todas estas medidas podrán destruir ese vestigio colonizador mercantil latente desde los acuerdos de Sykes-Picot, en definitiva se necesita una economía que compagine el desarrollo de todos.
Necesitamos hacer borrón y cuenta nueva y aprender unas cuantas leccione de esta crisis.

Siento haberme extendido tanto

(V) TEMA DEL MES DE SEPTIEMBRE : "Crisis económica, respuestas desde la Izquierda"

Propuesta de debate para el mes de septiembre:

La crisis económica: ideas, mensajes y actuaciones desde la izquierda ideológica para salir de ella.

La justicia social y la inversión como alternativa al recorte y a la externalización

martes, 26 de agosto de 2008

La izquierda europea

El discurrir histórico de la izquierda europea ha sido diverso tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los partidos socialdemócratas adquirieron nuevo vigor y vieron la victoria de sus planteamientos económicos del Estado intervencionista; el Estado del Bienestar se empezaba a construir. Por su parte, los partidos a la izquierda de la izquierda, los comunistas, veían recompensado su lucha antifascista con grandes apoyos electorales en Francia, Italia y el Este, hasta llegar incluso a ser en aquellos momentos el primer partido nacional.

Suecia ya conocía gobiernos socialdemócratas desde los años 30, siendo el primer modelo de construcción del Estado del Bienestar y referente de la izquierda no comunista como alternativa a los Soviets. La historia política nórdica ha dado un gran predominio del partido socialdemócrata en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) vio un proceso de unión de fuerzas hasta crear el Partido Socialista de Mitterrand y ganar las elecciones en 1981. El Partido Laborista británico ganó las primeras elecciones tras el conflicto bélico y se caracterizó, hasta Tony Blair y sus tres victorias consecutivas, en gobiernos cortos, no más allá de una legislatura, y una política clásica a veces no muy adaptado a lo que Reino Unido necesitaba. Tanto se degradó que el último hachazo lo dio Thatcher desmantelando el sistema del bienestar bajo la bandera del neoliberalismo. El SPD alemán, el gran partido modelo de la socialdemocracia, hubo de renunciar a lo poco de marxismo que le quedaba en su discurso en 1959 para pasar al gobierno de la mano de democristianos, y luego en compañía de los liberales y los verdes. El Partido Socialista Italiano vivió a la sombra entre el poderoso Partido Comunista, y la Democracia Cristiana, llegando al gobierno con éstos en el llamado pentapartito para privar del acceso al poder de los comunistas.

En España no tuvimos oportunidad de decidir libremente hasta la muerte del dictador, y se reveló que el PCE, muy fuerte en la oposición al franquismo, no tenía nada que hacer frente al PSOE. Si en este caso pudiéramos hacer un análisis de la situación, tendríamos que ver los apoyos socialistas en la II República y los actuales. En la República, los apoyos le venían de las regiones y centros urbanos industriales (Madrid, Asturias, País Vasco, País Valenciano y los jornaleros andaluces no anarquistas). Esos apoyos le valían entre 2 y 4 millones de votos. En la nueva etapa democrática, el PSOE tiene, más los apoyos entre los trabajadores urbanos y rurales, los de la nueva clase media creada bajo el régimen dictatorial. Podría decirse que tiene los apoyos electorales clásicos, los trabajadores, más los que recogería un partido liberal progresista si existiera. Así es el resto de partidos socialdemócratas: su gran éxito fue la integración de clases para dar con partidos de izquierda, moderados, pero muy reformistas.

La caída de este modelo viene pareja a la crisis del sistema económico, los años 70 y 80. No fueron su inmediato declive, pero si los inicios, para mostrarse en toda su manifestación desde los 90. Porque la manifestación del declive fue la renovación misma en la derecha. La derecha había acabado por aceptar la intervención estatal en la economía y el Estado del Bienestar para dar nacimiento a una derecha, proclamada liberal, pero que nada tiene que ver con el antiguo liberalismo: inhibición total en la economía, privatización sistemática de todo lo público, rebajas impositivas a sus electores, esto es, las clases más ricas, y un profundo conservadurismo social en un nacionalismo étnico extremo, discriminación de las minorías y la ideología clasista más rancia. Todo empezó con Ronald Reagan en Estados Unidos, pero el mayor paradigma de esta nueva, y ahora vieja, derecha, es Margaret Thatcher. Una cosa que todos tenemos que aceptar, una cosa hicieron bien: los tuvieron bien puestos para atreverse a imponer sus programas. Otra cosa es que no compartimos sus postulados. Pero la izquierda no supo evitarlo, porque no supo actuar previamente. Y ahí comenzó la caída.

El hecho más dramático es la propia caída del socialismo italiano, cómplice de la Democracia Cristiana en los múltiples escándalos de corrupción sacados a la luz por Di Pietro en Manos Limpias. Se quedó al 1% como castigo y se inició la diáspora socialista en pequeños partidos. Curiosamente era el Partido Comunista, convertido en Democrático de Izquierda, quien ocuparía su lugar. Ni la unión socialista hace poco tiempo ha servido para volver a dar energía a algo en lo que los italianos no muestran confianza. Es un hecho curioso que un partido comunista renuncie a sus principios, acepte de nuevo la socialdemocracia y sea capaz de seguir siendo uno de los dos grandes partidos italianos, añadiendo ser capaz de unirse a democristianos progresistas y dejando fuera del parlamento a sus escisiones del comunismo ortodoxo. Visto que actualmente los partidos de la izquierda comunista en Italia, España y Francia estén en un apoyo electoral ridículo, creo que sería muy positivo que siguieran el mismo camino, porque eso sí sería de ayuda para una izquierda unida muy fuerte ante la derecha.

Y en Alemania la cosa cambia, la unión de los socialdemócratas descontentos con Schroeder y los antiguos comunistas del Este sí ha dado un partido de izquierda bastante considerable hasta en el Oeste. Ahí está la debilidad de la izquierda, pero, ¿por qué se divide? Por abandonar parte de sus postulados y bases clásicas. Ahí está toda la lista de Ciudadanos, UPyD, Die Linke… y la extrema derecha.

¿Hay acaso un modelo unificado? No, la Internacional Socialista se ha desvirtuado y vaciado para ser un foro de partidos totalmente independientes, que aplica su política independiente frente a los problemas existentes. Incluso medidas opuestas, como que el Labour Party apoye la reforma de las 65 horas y otros partidos europeos la rechacen, o cada uno mire a un nacionalismo propio en materia energética, o acepten la idea de la derecha de que la inmigración es negativa. Sin olvidar que se ha aceptado la existencia de la gestión privada de lo público. Es una política de parches a un sistema económico que demuestra una vez más sus crisis periódicas y ante la cual la izquierda no sabe proteger a su base, a las clases humildes.

La lógica de un partido de masas impone una estructuración en jerarquía, el crecimiento genera una burocracia inmensa, destinar unos grandes recursos al mantenimiento, y control, del propio partido, que ha derivado más en proteger a la cúpula dirigente de las bases, y a usar éstas en la manipulación y fraccionamiento de corrientes personalistas bajo una excusa ideológica. Todo se reduce a votos, números: clientelismo. Si pudiéramos coger una frase del argot comunista, la "decadente sociedad burguesa", en este caso los partidos de izquierda han heredado, y de ello no se excluyen ni los comunistas, algo "decadente burgués", el antiguo clientelismo, la vinculación personal y no ideológica. Al observar la historia, toda construcción es perfecta en su inicio, el tiempo lo degrada. El viejo imperio romano de Augusto, el imperio carolingio, la unión soviética… eran máquinas perfectas en manos de su creador, ellos sabían qué había que hacer y con quién debían contar. Pero pasados una generación esto no es así, y el mérito y la fortaleza se sustituyen irreversiblemente por el favor y la debilidad. Ése es un grave problema de los partidos socialistas, en un momento de crisis ideológica no son las ideas lo que sostienen al partido, y no es de extrañar las luchas personales (Blair-Brown en Gran Bretaña, el fraccionalismo italiano, Royal y los "elefantes" del socialismo francés…)… es, al final, la derrota del proyecto.

Creo sinceramente que la victoria de la izquierda pasa por el discurso fuerte, pero basado en la realidad, por eso no hay que tener miedo al abrir una reflexión. Y, sobre todo, la izquierda siempre ha sido la rebeldía contra el inmovilismo, otrora burgués, ahora de viejas jerarquías. Es en el mérito y en la eclosión de ideas donde está la solución a esta ecuación que es la victoria y futuro de la izquierda. Un liderazgo fuerte, basado en un proyecto más que en la persona que lo represente, porque al final esa persona que esté delante solo es la punta de un iceberg de personas e ideas.

martes, 1 de julio de 2008

(IV) TEMA DEL MES DE JULIO: "¿Van por buen camino la izquierda europea y nacional?"


Este mes ha sido especial. Mientras reflexionábamos acerca de un modelo progresista para la Unión Europea, nos dimos de bruces con la realidad. La directiva de las 65 horas semanales. La realidad que nos revela que, lejos de ser la UE el paradigma de lo social y lo cívico, lo es de la derecha más antisocial y regresiva. Iniciamos una campaña reactiva contra dicho atropello. Una respuesta casi espontánea hacia lo que consideramos un despropósito pero, ¿cuál está siendo la respuesta de la izquierda? ¿es apropiada? ¿cómo ha llegado Europa a convertirse en un puzzle lleno de piezas azules? Ellos están construyendo Europa a su imagen y semejanza. ¿Qué hace la izquierda para evitarlo?


La falta de reacción de la izquierda europea frente a las medidas regresivas como la ampliación de la jornada laboral o la directiva sobre inmigración ilegal,

El declive electoral desde la década de los 90, perdiendo apoyos hacia otras opciones políticas radicales a ambos extremos del espectro político hasta convertir Europa en patrimonio casi exclusivo de la derecha neoliberal (Francia, Italia....)

La falta de unidad de acción y la falta de un modelo alternativo serio frente a los intereses del capital y de los neoliberales.

La inacción para hacer cumplir sus postulados básicos como la garantía universal y la calidad de la sanidad o la educación, desmantelado por las privatizaciones de los gobiernos europeos.

¿Falta de debate? En el seno de la izquierda europea y nacional el debate ha ido alejándose paulatinamente de las bases por las decisiones de las cúpulas, la burocratización excesiva de los partidos y la inmovilidad de los equipos dirigentes, la cooptación desde arriba abajo o el “cursus honorum” basado en el mérito y no en la cadena de favores.

Discurso completo o parches insuficientes, para ganar a la derecha en la batalla de las ideas, que esas ideas sean puestas en práctica, y al mismo tiempo que den buenos resultados

¿Se terminó la era de los grandes líderes? Felipe González, Willy Brandt, Olof Palme, François Mitterrand, Tony Blair, Mario Soares… han desaparecido de la política bien por retiro bien por “imperativo biológico”. ¿Los nuevos líderes no están a su altura? ¿Es la falta de un liderazgo fuerte e incontestado la razón del declive?

¿No se ha estado a la altura de los nuevos tiempos? El declive del sector industrial y de su mano de obra, ¿ha hecho perder apoyos en la izquierda? ¿Se ha captado al nuevo proletariado inmigrante? ¿Se han ganado espacios en la clase media y en la juventud?

En definitiva, ¿va en buen camino la izquierda europea y nacional?

miércoles, 11 de junio de 2008

Salvemos la Europa de los trabajadores

Los ciudadanos no se alejan de Europa: es Europa la que se aleja. Concretamente al siglo XIX, al siglo del liberalismo rampante, de las nulas protecciones laborales, de la explotación del hombre por el hombre. Esto será bueno, en todo caso, no solo a los intereses de los neoliberales y a los que aún vivían en el marxismo decimonónico. Sus mentiras se ajustan a la realidad, tristemente. El siglo XXI resultará ser un XIX bis.

Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.

Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.

Noticias importantes:


El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.

Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.

Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.

miércoles, 4 de junio de 2008

Europeismo de nacionalidades divergentes

El proyecto de construcción europea es una panacea de la que se sostentan muchas almas burocraticas, funcionarios de moderna estirpe que desean altas cotas de dignidad en pro de un representación cada vez mas desapegada del pueblo.

En este espacio, en medios de internet, espanoles que siguen al PSOE y al PP, todos somos ahora europeos y nos aferramos a la bandera del europeismo. Si ellos dicen sí, el pueblo los sigue como muestra de fiel borreguismo, si tan siquiera conocer qué es Europa o en que nos afecta el "Tratado Europeo" (Constitución Europea). España parece un pueblo sin personalidad.

No me remito a un juicio de valor de si es adecuada una integración europea, la cual valoro como positiva.

Creo que el pueblo español es altamente manipulable por consignas que nos venden los medios de presión. Creo que durante años fue bueno para Espana entrar en la Comunidad Europea por el flujo de capital que recibimos, muestra de ello es el auge de nuestra economía, aunque quede ahora al descubierto que los cimientos empleados no fueron los adecuados, una economía basada en la construccion y turismo, sin buscar una verdadera diversificacion industrial o el fomento de una sociedad del conocimiento y la investigación mas allá de las meras palabras, cuyo unico objetivo es contentar y aranar votos.

En cuanto a Europa, creo que muchos la equiparan al Olimpo y otros tanto la denigran a la escoria. Ni una cosa ni otra, quizas ambas a la vez.

Intentaré explicarme... como pueden muchas personas hacer bandera de algo que no conocen, como pueden tantas opiniones ser vertidas sobre una materia, si aquellos que se manifiestan apenas conocen parte de su país.

La construcción de la Unión de Estados de Europa es tan simple y complicada como el proceso de construcción de una casa. En mi opinión, se estan usando mimbres y parches para este proceso de "unificación" sin partir de unas verdaderas bases de consenso que proporcione un paulatino tejido social (mas que empresarial).

La Unión Europea debe respetar la soberanía de cada uno de los pueblos, ser una integración cultural tolerante con las minorias y mayorías, una region muy diversa y rica que no debe olvidar un pasado comun y un mismo punto de partida, las humanidades, artes y ciencias... verdadero motor de las economías y de la sociedad ilustrada.

Europa no se ha construido de ayer para hoy, ni quedara constituida como referente en 5 años. En mi humilde opinión, Europa como supraestado no debería tender a unificar sistemas educativos o determinadas políticas, mucho menos a imponer ninguna medida si no existe un consenso muy amplio.

Creo que un paso esencial para el europeismo, si es que a ello se aspira, es saber converger desde las diferencias nacionales de cada región hacia un mismo espacio comun que abandere el progreso de la Unión. Y que mejor comienzo que la aprobación de una asignatura obligatoria donde de enseñe, no adoctrine, a los jovenes la Historia de esta Europa y que se les familiarice con las instituciones y modo de vida de otros estados miembros. Esas serán, sin duda, las generaciones que construirán y consolidarán la Unión, lo demas será "cuento patatero" y una secuencia infinita de fracasos y exitos mal encaminados.


*** Pido disculpa por los errores ortográficos: tildes y eñes ***



jueves, 29 de mayo de 2008

(III) TEMA DEL MES DE JUNIO: "Un modelo progresista para Europa"

Comienza un nuevo mes y por ello planteamos a los colaboradores y lectores de la Plataforma un nuevo tema que tratar y sobre el que reflexionar.
Esta vez, y a propuesta de Jorge Mora, siempre tan volcado en temas europeos, buscaremos precisamente, "un modelo progresista para Europa", desde los distintos puntos de vista que aportemos.

Al respecto se me ocurren varios puntos de interés, los cuales podrían ser tocados en nuestras reflexiones:

La Europa social y ciudadana vs La Europa de los Mercaderes
(Estado del Bienestar, protección social, regulación económica a nivel europeo, la cohesión social y territorial en la UE).

E
l papel de Europa en el mundo (cooperación y ayuda al desarrollo, el compromiso de Europa con los países en desarrollo, Europa y la seguridad internacional).

La Europa diversa y de la integración (inmigración, fronteras, la respuesta progresista al populismo xenófobo, la ampliación de Europa: ¿hasta dónde? ¿Turquía sí, Turquía no?).

¿Cómo debe afrontar Europa los retos emergentes más importantes?
(cambio de modelo productivo, cambio climático, cambio social y demográfico, inestabilidad financiera a escala global)
¿Es factible concretar el europeismo de la izquierda mediante una "federación" de los pueblos europeos?

¡Ánimo y a participar!

Saludos progresistas

sábado, 17 de mayo de 2008

El futuro de la socialdemocracia


Tras ver las derrotas de la izquierda europea en Gran Bretaña e Italia, y sumarlas al resto de países europeos donde ya no gobiernan. De momento, es la esperanza.

Y no gobiernan por los fallos propios, que por ser mejor la derecha alternativa. En Italia la izquierda ha renacido en unidad de sus cenizas…en la oposición. En Suecia el hegemónico Partido Socialdemócrata ha vuelto a la oposición en una ¿quizás breve experiencia conservadora? La experiencia sueca no habla de períodos conservadores extensos. Noruega vive de nuevo bajo la izquierda, en Dinamarca no consigue quebrar el bloque de la derecha; Holanda corre el peligro de derivar en un derechisto populista y xenófobo y no prefiero hablar de Bélgica y su deriva federalista o confederalista.

En Portugal y en España la izquierda es fuerte. ¿Por qué? La izquierda europea vive una debilidad extrema: de programa e ideas. El gran programa, que fue el Estado del Bienestar, se ha instalado ya en la Europa occidental. Ahora el nuevo programa, si lo es, es defenderlo del acoso al que se le somete de parte de la derecha neoliberal. España y Portugal aún tienen un bienestar en pañales, Suecia está aún muy lejos, y, mientras se llegue, la izquierda tiene programa.

Las ideas caminan a ser una simple defensa del pasado y de la esterilidad para crear propuestas de los nuevos retos del siglo XXI: ahora quien puede ser conservador es la izquierda y reformista la derecha. Reformista pero no positiva; su reforma es el desmantelamiento del Bienestar por la ley de la selva.

Sí hay una cosa muy esencial que la derecha ha visto y la izquierda ha cedido: las ideas. La izquierda naturalmente tiene ideas, pero no vale tenerlas, no vale pensar que son mejores. Tiene que hacerlas llevar, hacer convencer que son verdaderamente las mejores.

La izquierda ha cometido muchos errores para intentar ganar unas elecciones, el giro a la derecha supone no solo una pérdida de identidad propia del origen humilde, sino la pérdida de ese votante humilde, huérfano de un partido que se le aleja. Y huérfano se echa en los brazos de la izquierda radical o del populismo xenófobo de la ultraderecha. Es una reacción desesperada a opciones que se alejan de llevar un programa creíble, es un voto protesta, no un programa de gobierno.

España ha demostrado que la victoria de la izquierda es desde la propia izquierda; una izquierda enfrentada a la derecha, una izquierda que no sólo ha ganado a la derecha sino que ha hecho algo mucho mejor: convencer. Y convenciendo ha ganado el respaldo de quien antes apoyaba a la izquierda radical o al nacionalismo. El voto protesta se ha convertido al programa de gobierno: en España la izquierda es la que es reformista.

El ciudadano, antes que ser de izquierdas o derechas es ciudadano, posee una conciencia crítica y ansía ilusión. Y votará en conciencia de con quien se identifique más. Y por eso la izquierda puede ganar el apoyo desde la izquierda, sin necesidad de viajar más allá del centro político.

El siglo XX fue un largo proceso de demostración que el futuro no es la ruptura violenta, sino la reforma. Podemos decir que Bernstein ganó el debate, y Kautsky también, porque no apoyó la violencia y pesadilla pervertida que fue el comunismo bolchevique. En esencia, ambos acabaron apoyando lo mismo, y la socialdemocracia alemana caminó por la vía parlamentaria y reformista, junto al resto de partidos socialistas. La alternativa comunista y fascista acabó con una profunda decepción y tragedia para demostrar que únicamente la vía de la reforma ha llevado a la clase trabajadora a avanzar hacia su bienestar material, y a dotar a los sistemas de un funcionamiento democrático y de un Estado de Bienestar.

La I Guerra Mundial acabó con el internacionalismo obrero. La izquierda necesita recuperar un consenso común de actuación, un programa global para aplicar al llegar al poder. El de la derecha es muy claro: destrucción del Bienestar y recorte de los derechos frente a la “amenaza” terrorista. Franklin dijo que quien recorta su libertad para aumentar su seguridad acabará perdiendo ambas cosas. ¿Cuál es el programa común de la izquierda? No hay, la Internacional Socialista ha desvirtuado su contenido para ser meramente un club de partidos. Necesitamos la coordinación internacional, dejar de pensar como países y pensar en globalidad, porque la libertad de la sociedad no es sólo prioridad de Europa, sino del planeta entero. ¿De qué nos sirve Internacional Socialista, la IUSY, ECOSY y Partido Socialista Europeo si no son instrumentos eficaces para la coordinación de las ideas?

Yo veo mucho futuro a la socialdemocracia, pero sólo si sabe dar la cara a la derecha. Y como en España, no basta con gestionar: hay que transformar sin miedo a nada.

viernes, 9 de mayo de 2008

Deslocalización, nueva economía mixta y cambio de mentalidad

La socialdemocracia clásica no ha tenido entre sus prioridades históricas la creación de riqueza.
Más bien se ha preocupado de la gestión de susodicha riqueza en favor de la ciudadanía (mediante la protección social y la redistribución).

Desde luego, el neoliberalismo ha hecho hincapié en la pura creación de riqueza, pero sin atender demasiado a la necesaria supeditación social de esta. La riqueza como tal, (mesurada en los índices de PIB) no es de por sí, sinónimo de prosperidad social.

La nueva izquierda no debe abandonar, en mi opinión, la redistribución de la riqueza, ni tiene que dejar de aplicar instrumentos como la “renta básica de ciudadanía”… etc, pero sí sería necesario estimular también el crecimiento económico.

Una reconfiguración de la antigua economía mixta (sin olvidar nunca las necesarias fronteras social-privado, ni cuales son los valores sociales que nos mueven), parece ser una buena salida a esta cuestión.

La sinergia entre sectores públicos y privados parece inevitable. La existencia de la economía privada, además de legítima, no tiene porqué ser negativa siempre que esté acotada y definida Es cuestión de aprovechar la tesitura.

Del sector público hay que extraer el interés general, la legitimidad del Estado también para gestionar la economía nacional y para tratar con las transnacionales y el equilibrio entre regulación y liberalización (que puede ser objeto de gestión privada y qué es irrenunciable para el Estado.

Y del privado, podemos extraer como positivo el dinamismo y la vocación innovadora de los mercados.

Hay que definir entonces que es irrenunciable para el Estado Social, que materias son intocables para que un Estado funcione correctamente. Y en mi opinión estas son la sanidad, la educación, la energía y gran parte de la industria y del mercado de trabajo.

¿Cómo convencer a los “amos” de que tienen que ceder terreno al Estado? Mediante la generación de una nueva filosofía de empresa (lo hablaba ayer mismo con Bitdrain en una de nuestras interesantes conversaciones).

Convencer a lo privado de que no se trata simplemente de separar lo público de lo particular, como proponía hacer la socialdemocracia clásica, sino de lograr una cooperación (¿quimérica?) entre ambos estadios, el general y el particular.

Hay que cambiar esa culturaque considera al trabajador como una mercancía, cuyo puesto de trabajo puede ser llevado de Avilés a Shangai pasando por Moldavia sin que ningún gobierno se inmute ni pueda hacer nada.

Hablo, desde luego, de la deslocalización de puestos de trabajo a manos de multinacionales. Este dramático fenómeno es una innegable fuente de desempleo, decadencia, aislamiento, desafección e inestabilidad social. Y aquí, como en tantas otras cuestiones, el Estado ha de tener voz porque tiene los votos de los ciudadanos y está obligado a defender los intereses de los ciudadanos sobre los de las transnacionales. Bitdrain en este punto, propuso algo muy interesante: dar facilidades fiscales a las empresas y aumentar la inversión estatal en I+D+I para mejorar la productividad y evitar la deslocalización. Esta sería la protección social del trabajador más efectiva, porque se realiza a priori y no cuando el inmenso mal ya está hecho.

Vuelvo al que es el tema central de la cuestión: cambiar la cultura empresarial (y social) respecto a las relaciones del trabajador con la empresa y de la empresa con el Estado. Ardua tarea que como casi todos convendremos, tiene que tener incidencia desde el temprano periodo educativo.

Evitar la deslocalización, lograr en las empresas una mayor sensibilidad ecológica, instar a un reforzamiento de la investigación y el desarrollo… etc implica tener que lograr grandes cambios en la mentalidad sináptica de mucha gente. Creo que detrás de este proyecto regeneracionista está una de las metas del reformismo social: humanizar el sistema para garantizar a todos una existencia más digna y humana.

Convertir el inherente y prsente egoísmo en conciencia y responsabilidad cívico-social. Conseguir que el Estado se refuerce y coopere eficazmente con el sector privado traerá sin duda riqueza y prosperidad. Riqueza para los Estados (pero también para las empresas) y prosperidad para los Estados Sociales, que podrán seguir redistribuyendo y ofreciendo prestaciones sociales a sus ciudadanos.

martes, 29 de abril de 2008

Socialdemocracia: teoría y práctica para seguir en la Izquierda.

El socialismo, nacido de la 1ª revolución industrial, teorizado por Marx y materializado y concretado por la Unión soviética, pretende mostrar las debilidades y el cariz injusto del capitalismo para 1- Destruirlo o 2- Humanizarlo mediante un reparto más equitativo de la riqueza Nacional.

Existen, en consecuencia y simplificando, un socialismo marxista y un socialismo reformista.

Por lo tanto socialismo, es un término al menos tan ambiguo y desdoblado como los que has enumerado: “progresista” o “liberal”, por ejemplo ¿A cuál de estos dos tipos de socialismo te refieres? ¿Cuál defiendes y cuál es defendible a día de hoy? ¿Cuál reivindicas y cuál contrapones al concepto de “socialdemócrata”?

La identificación de la socialdemocracia con el socialismo reformista y gradual, es bastante sencilla y casi automática. Sin embargo, el otro socialismo, el marxista, parece que murió o quedó desacreditado hace ya mucho tiempo, desapareciendo de facto, como una opción realista y viable.

Es por ello, que la corriente socialdemócrata, cuya aplicación práctica no dejó de generar beneficios a las clases medias y trabajadoras entre los años 1945 y 1977 instaurando el Estado del Bienestar, es la única que hoy, sobrevive y puede sobrevivir.

Hay quien también quiere enterrarla y por ello aboga por un modelo social-liberal, pero ese es otro tema, que trataré más adelante.

Consideras que las palabras (como los conceptos a los que hacen referencia), han muerto, se han marchitado. Por el contrario, yo pienso que se ha producido, a través del tiempo y de los acontecimientos históricos, una transvaloración y una transfiguración de los conceptos y las palabras que empleamos para referirnos a las cosas y a las ideas.

El socialista de hoy no es el socialista de mediados del siglo XIX.

Porque no comparten estos ni las metas programáticas, ni los medios para coronarlas. Ni son iguales las sociedades en las que desarrollar sus programas, ni el nivel de vida de sus familias, ni sus derechos laborales y personales, ni sus sociedades tienen una composición idéntica, ni siquiera semejante.

Por ello, el socialista de hoy, el que milita en cualquiera de los partidos de la izquierda europea (PSOE, SPD, PD), puede ser llamado socialdemócrata, por analogía, sin que se nadie se sorprenda

En mi opinión, el socialismo adaptado y revisado (como hizo Bernstein) para adaptarlo a la realidad de cada siglo, o mejor: de cada década, da como resultado la socialdemocracia.

El mensaje socialdemócrata no está ahora tan solo dirigido a los trabajadores, a los “hombres de manos callosas”.

La socialdemocracia se orienta y busca una base social y un apoyo electoral no-clasista, si no basado en los valores, en las ideas, en la identificación con el ciudadano y que busca dar respuesta a las necesidades, amplias y diversas, no unívocas, de los no-privilegiados económicamente, que son las clases medias y bajas (ya no solo de los trabajadores manuales o fabriles)

Pasamos del movimiento obrero al movimiento cívico incluyente.

Intuyo cierto rechazo, algo de purismo, una reticencia a identificar socialismo con socialdemocracia.

Socialdemocracia no significa, como le espetaban a Bernstein a finales del XIX (y como nos siguen achacando a muchos hoy día), ni traición, ni edulcorada versión, ni frío pragmatismo o interesado posibilismo.

Socialdemocracia es simplemente, el abandono de dogmatismos, para flexibilizar y hacer posible la evolución de las ideas y los programas, siempre pegados a la realidad y a las necesidades históricas de cada sociedad en cada momento.

Gracias a esta renovación, hemos conocido la socialdemocracia originaria, la clásica y la contemporanea (influida por la tercera vía), muy distintas e incluso opuestas entre sí.

Creo, de hecho, que la crítica y el rechazo a la socialdemocracia viene dada por una confusión terminológica.

Se tiende a relacionar este pensamiento (la socialdemocracia actual) con la ideología de políticos como Tony Blair, propulsor del social-liberalismo, doctrina que yo, personalmente no comparto en absoluto.

Por lo tanto, el problema está en que los partidos que se dicen socialdemócratas, dejen de serlo para virar hacia posiciones más liberales. Es por ello por lo que exigía una reflexión, un llamamiento a la reconstrucción de las posiciones del socialismo democrático para frenar el viraje al centro (al abismo) por parte del Laborismo, por ejemplo. Y atentos al PSOE.

Ahí es donde las personas con preocupación social y vocación igualitaria, tenemos que dar la batalla, dentro de nuestros propios partidos y exigiendo a nuestros gobiernos que no abandonen el Estado del Bienestar, que no nos dejen a nuestra suerte, en las garras del capitalismo más fiero e injusto.

En definitiva, socialdemocracia no es ni blandura ni ambigüedad, ni tampoco abandonar las aspiraciones básicas del idealismo socialista.

Pero sí es realismo, es adaptación al medio (en el tiempo y en las circunstancias), es aprovechar la riqueza que genera un capitalismo humanizado y acotado por la actuación del Estado, para garantizar crecimiento económico nacional, pero también una redistribución de la riqueza a través de prestaciones públicas, políticas sociales y servicios.

La socialdemocracia es la única fuerza política de izquierdas que ha podido demostrar que la justicia social es alcanzable y necesaria para corregir desequilibrios económicos y mitigar los efectos del Mercado, protegiendo a los más vulnerables.

Es aceptar el marco democrático, para instaurar una economía mixta, donde convivan el legitimo sector privado, con el control y la salvaguarda de diversos sectores vitales, como son la Educación, las infraestructuras, la energía y la sanidad en manos del Estado como expresión del interés y la voluntad nacional.

Todo ello, encaminado hacia la Igualdad social, que si no me equivoco, es el fin último y básico de lo que siempre se ha llamado Socialismo.

No hay que dedicarse a batallas dialécticas, sobre qué es o qué no es socialismo. Hay que hacer que los partidos de la Internacional Socialista, se marquen como objetivo político primordial y sincero, la defensa del Estado del Bienestar.

Como hemos visto, defenderlo es defender la Igualdad, defenderlo es ser de izquierdas, es acotar y limitar el poder de los poderosos.

Aquí entraría la crítica al social-liberalismo y a la tercera vía, movimientos ambos, que se “adaptan” a la realidad convirtiéndose a ella.

Aquí estriba la diferencia principal y mi crítica.

Pido que la socialdemocracia analice y responda a los problemas de la sociedad actual, sí, pero no que entre en la órbita del modelo que hoy por hoy impera en estas sociedades modernas, es decir: el neoliberalismo.

No pido una homologación económicamente del movimiento socialdemócrata el neoliberalismo. No pido para mi partido, ni para ningún otro que se diga progresista o de izquierdas, que gire al centro y cribe su ideario para “agradar” más al centro político. Pido precisamente lo contrario, enfrentar dicho modelo por injusto, para evitar que continúen atropellandose nuestros derechos.

Hay alternativa a ese modelo injusto. Hay alternativa a la ley de la selva: la Civilización. Lo vemos en Suecia, en Finlandia, en Noruega.

El modelo socialdemócrata clásico no murió sobre el asfalto, junto al cuerpo inerte de Palme, como se pretende que creamos. La socialdemocracia no está muerta, ni siquiera dormida, simplemente tiene que perder los complejos que arrastra, erigirse con ese orgullo, como la defensora de los más débiles, apostar por la reforma del Estado del Bienestar no hacia su debilitamiento si no hacia su robustecimiento, en estos tiempos de amenaza e incertidumbre.

Blair y compañía no son socialistas, es cierto, pero es que tampoco son socialdemócratas. Es otra ideología, con otros supuestos y otros objetivos.

Mis objetivos políticos son claros. Son los de la Socialdemocracia, o al menos, los que debería defender dicha ideología.

Alberto Ginel Saúl

Pido perdón por la extensión del artículo, no volverá a pasar....

lunes, 28 de abril de 2008

(II) TEMA DEL MES DE MAYO: Presente y Futuro de la Socialdemocracia y el Estado del Bienestar

Con la llegada del mes de mayo, los contribuyentes de la Plataforma nos proponemos abordar un nuevo tema.
Un tema profundo, amplio, interesante y del cual se pueden extraer ricas y valiosas conclusiones. Pedimos, ni más ni menos, reflexionar (y que los visitantes nos ayuden) acerca del estado actual de la socialdemocracia como ideología y forma de gestionar el Estado del Bienestar, y el futuro de estos dos conceptos, en supuesta crisis desde finales de los años setenta.

Queremos conocer si la socialdemocracia está realmente en crisis, si cabe adaptarla al modelo propuesto por el neoliberalismo imperante, mediante fórmulas como el social-liberalismo o la tercera vía o si, por el contrario la socialdemocracia clásica de Palme y Willy Brandt está viva todavía.

Queremos establecer el nuevo idealismo socialdemócrata, para que no se nos acuse de ser "fríos pragmáticos", defensores de una doctrina abocada a lo práctico pero desnuda en lo ideológico. Queremos establecer, desde el punto de vista de los jóvenes de la izquierda democrática, aquellos retos que ha fijarse la socialdemocracia del presente y del futuro, para dar respuesta a las políticas neoliberales y a los grandes retos de las sociedades actuales: multiculturalismo, medio ambiente, redefinición del Estado-Nación, economía global, igualdad de derechos y oportunidades, gobierno del sector público...

En definitiva, un debate complejo, pero que puede resultar muy enriquecedor, profundamente útil para dotarnos de una base ideológica y programática sobre la cual, lanzar nuestros mensajes e ideas en torno a cuestiones aparentemente más cercanas y tangibles.

Aprovechando el aniversario, podríamos también plantear un "subtema" que verse sobre el llamado "Mayo del 68". ¿Qué queda de esa revolución, construida por los jóvenes de toda una generación? ¿Es reproducible ese movimiento en las circunstancias actuales? ¿Hay arena de playa bajo los adoquines?

Temas apasionantes que requieren de vuestra activa y generosa participación.

Saludos progresistas.