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viernes, 7 de noviembre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
El divorcio juventud-asociacionismo
Debido al extenso texto que me ha resultado, dejo las preguntas para separar cada tema y ayudar a la comprensión.
¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?
El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.
El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.
La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.
Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.
¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?
El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.
El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.
La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.
Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.
¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?
La sociedad de hoy no es la sociedad de hace medio siglo, y menos aún de la de hace un siglo. Hace medio siglo, y en España menos aún, la sociedad luchaba por la ampliación del Estado liberal al Estado social, y la socialdemocracia colaboró en el éxito de esta lucha. Desaparecidas las trabas (supuestamente), ampliado la democracia, conjurado el peligro totalitario y autoritario, la sociedad se ha visto libre, la sociedad de hoy, los jóvenes de hoy, han nacido en una sociedad exitosa. Pero una sociedad que ahora se puede morir de éxito.
¿Para qué luchar si ya lo tenemos todo? Es el pensamiento que, a mi opinión, es dominante. Las organizaciones juveniles de hoy no son las mismas que hace años. En los momentos de lucha por las libertades lo que movía era esa lucha, la lucha de todos, la lucha por un interés general. Hoy, en la sociedad democrática, el interés que mueve al mundo es otra lucha. La lucha de uno mismo, la lucha por el interés particular. Es otra victoria del liberalismo y, ay, ha triunfado hasta en el campo mismo del asociacionismo de la izquierda socialista.
Si llegáramos a comprender hasta qué punto es frágil la libertad, el libre pensamiento y la democracia, actuaríamos de otra manera. La historia parece demostrar que, a veces, en los momentos de máximo peligro, no se ha sabido responder al enemigo de la libertad. ¿Podría haber actuado de otra manera la oposición a Berlusconi en el Caso Matteotti? ¿Podría haber actuado de otra manera el Partido Bolchevique ante la perspectiva de que construían no la Dictadura del Proletariado, sino la dictadura personal de Stalin? ¿Podría haber actuado de otra manera el KPD alemán y las fuerzas democráticas de la Alemania de Weimar sabiendo que su lucha era la muerte de la frágil democracia y el ascenso del NSDAP? ¿Podría haber actuado de forma sensata los anarquistas, socialistas y derechistas españoles para no haber caído en la destrucción mutua y el surgimiento de cuarenta años de dictadura? Y así hasta la eternidad, la historia de la raza humana es un cúmulo de errores, aciertos, decisiones y posibilidades que ya entran en la ciencia-ficción y la suposición. Yo creo, y rezo por equivocarme, que la ceguera de la sociedad actual respecto a los problemas que sacuden el planeta (pobreza del Tercer Mundo, desapego de la democracia, la agonía del capitalismo salvaje, la bomba nuclear, el terrorismo y sus causas…) nos deparará en un futuro no lejano mucho sufrimiento.
¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?
El individualismo no es algo que se combate, el individualismo o el cooperativismo es algo que se aprende desde pequeño, porque la sociedad en conjunto te lleva actuar. ¿Por qué si no la derecha está destruyendo la educación pública y los postulados de la socialdemocracia? Porque quiere ese individualismo, porque ese individualismo no conduce al socialismo, porque en la división y en el egoísmo tiene la base de su apoyo y su poder. Que conste que, como digo, en la izquierda existe ese mismo individualismo: esa percepción no llevará a la sociedad al socialismo.
Sin embargo, hay que saber observar a la sociedad y sus respuestas a los estímulos que se dan. La derecha quiere destruir la educación como la conocimos, ello generará individuos que se crean a pies juntillas sus más descomunales mentiras, lo mismo que en 1984 de Orwell la gente se creería que dos y dos son cinco si el Partido dice que así es. Pero lo que la derecha también genera es un rechazo a esa dictadura del pensamiento. Lo mismo hace una educación abierta: generará ciudadanos solidarios y progresistas en mismo número, o más quizá, que ciudadanos que rechacen esas ideas. Pero los crearán. Cualquier acción puede generar una aceptación y un rechazo. Esa es una de las virtudes de la libertad, y a la vez uno de sus peligros.
Siempre habrá un pensamiento progresista y un pensamiento reaccionario. Pero la Ilustración, y las revoluciones liberales burguesas lograron imponer a la sociedad la creencia en los derechos naturales del hombre, cuando en el siglo anterior tales cosas no existían en la mente humana. Así, creo que hay mucho trabajo por hacer llegar que conceptos como democracia, derechos sociales, solidaridad internacional y superación de los conceptos irracionales del nacionalismo y del racismo, son inalienables al ser humano. Esto no es porque lo dijeran cuatro locos, sino porque es positivo para la sociedad.
¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?
No podremos hacer llegar las propuestas progresistas a la juventud si no se predica con el ejemplo. ¿Creerán en la solidaridad en boca de quienes se matan por el poder? ¿Creerán en la democracia en boca de quienes rechazan las opiniones contrarias en el seno de su organización? ¿Creerán en el asociacionismo en boca de quienes arrinconan a quien no les dice a todo que sí? La sociedad percibe los partidos y las asociaciones como el aparato que crean unas minorías para mantenerse en el poder, pese a los cambios, y las bases no son más que la correa de transmisión de lo que se dice de arriba.
Eso me lleva a una pregunta, ¿hemos superado el concepto irracional del poder? Antaño el rey gobernaba porque así lo disponía Dios; ahora hay que decir esto, luego lo otro, porque así lo dispone la minoría que nos controla. El poder desde Arriba no ha sido superado, el poder desde Abajo no ha llegado aún.
¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?
Es normal que, en la política, los ámbitos de la juventud estén ocupados por jóvenes. Eso es bueno en tanto que piensan como jóvenes y saben lo que quieren los jóvenes. Otro es lo que se haga, que en muchas ocasiones va bien encaminado, o en otras se opera para favorecer un interés ideológico o personal. ¿Va a permitir un gobierno de la ideología que sea que se hagan actos y programas para jóvenes que lleven a ideas contrarias? No digo que haya gente que cumple con la libertad, que deja que haya pluralidad, pero también es verdad que en otros momentos se ponen trabas al que piensa distinto.
Antiguamente las organizaciones obreras vivían de sus miembros para ayudar a sus miembros, sin ayuda estatal. El acceso al poder de la izquierda socialista y la extensión del Estado social ha llevado a la subvención de los organismos sociales y políticos, y eso a la arbitrariedad y a la burocratización. Hasta tal punto se han desnaturalizado organizaciones combativas en organizaciones burocráticas y por tanto conservadoras de lo existente. La inversión debe ir con una premisa: el ejercicio de la libertad y de la libre expresión, tanto el que da ese dinero como el que lo recibe.
Como no creo en la planificación sistemática de la sociedad, lo que la propia sociedad haga en su beneficio puede ser acertado. Las organizaciones obreras surgieron por iniciativa propia, no por la del Estado. Lo que hagan los jóvenes, en uso de su libertad y en el beneficio colectivo, puede ser altamente positivo.
¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?
Los Consejos de la Juventud ¿Qué es eso? Diría si se le pregunta a un joven anónimo. La idea en sí es buena, pero la realización ha dejado mucho por el camino. Para empezar, el ideal socialista es la democracia plena. El Consejo de la Juventud está integrado por las asociaciones juveniles, pero no se elige en “libertad”, más que la libertad de esas asociaciones. Y partiendo de la premisa que el asociacionismo es minoritario, los Consejos los integran minorías. Para mí el ideal, que es el ideal socialista, es la democracia total, la democracia radical. Elegir libremente los órganos de expresión, abierto a todos. También su limitación, la juventud, plantea un problema: ¿hasta qué edad se es joven? Es lo mismo que ahora se discute hasta qué edad se es viejo. El trabajo de los Consejos, invisible, por cierto, es necesario, pero gozarán de más legitimidad si se eligen libremente, lo mismo que el Congreso de los Diputados goza de toda la legitimidad porque su elección está abierta a todos los ciudadanos mayores de edad.
¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?
Como dije antes, el ideal de la lucha colectiva se ha sustituido por el ideal de la lucha personal. Y en las organizaciones juveniles de partido, más. Se proclama la autonomía, que no la independencia, pero en la práctica eso se revela como una intromisión Partido-Juventudes como una Juventudes-Partido. La organización juvenil de partido debe estar subordinada al mismo partido, pero debe establecerse una condición: la no intervención de unos en los otros. El discurso debe ser coordinado, la opinión interna tolerada, y el trabajo debe ser común. ¿Por qué? Porque el cooperativismo es lo contrario a lo que aquí se denuncia, el individualismo. El individualismo, la lucha personal y la intromisión por el poder no llevan al socialismo. En el partido debe valer la opinión de los que son militantes del partido y de su base social, no la de otra organización, y menos sacudiendo votos en los órganos internos. Porque esos “votos” son personas, personas que, supuestamente, tienen libertad de pensamiento, pero que se les zarandea como hombres de paja y simples correas de transmisión de lo que se decida. La verdad es que la libertad está muy dañada, y así, el divorcio juventud-asociacionismo no se resolverá.
jueves, 2 de octubre de 2008
El capitalismo se quiebra: enterrémosle

Marx sostenía que ningún sistema económico puede durar por siempre, que tiene un desarrollo, un auge y una caída. El primer gran sistema económico fue el de las Ciudades Estado del Creciente Fértil, basado en una agricultura dirigida por el Estado burocrático y trabajado por personas libres aunque no propietarias; después, vino el sistema esclavista del Imperio Romano, y con su crisis surgió el feudalismo, las tierras seguían en manos de los terratenientes y de la Iglesia, cultivado por hombres sujetos de por vida a la tierra por las deudas de sus antepasados. Y con su crisis vino el sistema industrial, la libertad de movimiento y de capitales, la potenciación de los sectores económicos no agrícolas (servicios e industria). Y su crisis no es constante, es periódica por su estructura particular. La alternativa a ello fue el modelo de planificación, pero se reveló más imperfecto que el capitalismo, puesto que una burocracia estatal no sabe satisfacer las demandas económicas con una oferta adecuada.
Aunque pareció que el capitalismo había sobrevivido, que bastaba con las reformas admitidas a la socialdemocracia y que este maná económico podía durar para siempre, esto no es así. La economía vuelve a estar en crisis. Además, no podemos quitar la vista de que este mundo está partido en dos: de que hay dos bloques aún, el bloque de países ricos y el bloque de países pobres. Y a su vez los países siguen conservando una separación entre ricos y pobres, en los países más ricos observamos una minoría muy rica frente a una mayoría de clase media y una minoría pobre, y en los países pobres tenemos una ínfima minoría riquísima, una clase media escuálida, inestable o inexistente, y una gran masa depauperada.
¿Cuál sería el ideal? El ideal sería ningún extremo, sería la solidaridad para con la riqueza de todos poder ofrecer una igualdad de oportunidades para desarrollar más riqueza, y que eso no beneficie a una minoría, ni tampoco a una mayoría: que beneficie a todos. La socialdemocracia plantea siempre que el que más tenga más dé. Pero hay que decir por qué, por qué quien más dinero gane más dinero dé, porque si no, a lo mejor, daría a que cualquiera trabajase menos para sortearlo. Es un deber, no un deber patrio, sino un deber para con toda la sociedad. Es una obligación ética hacer todo lo posible para ayudar a nuestra misma especie. El capitalismo es una lucha entre el gato y el ratón.
Hasta hace nada, el gran capitalismo quería eliminar al Estado de la vida económica, quitar regulaciones, quitar trabas, quitar derechos de los trabajadores... ¿libertad total para la economía? No, eso es permitir la dictadura de la economía, de la dominación de esa minoría extremadamente rica, que controla la mayor parte de la generación de la riqueza, sin que la gran mayoría podamos hacer algo.
La derecha había vuelto a enarbolar, desde Thatcher y Reagan, la bandera del liberalismo más puro, más destructivo para el Estado. Es decir, es volver a los postulados anteriores al Estado social de derecho: al Estado liberal, el Estado gendarme. La economía es cosa de los negocios, no del Estado. Al Estado le basta conservar el aparato policial.
Pero, hete aquí que quien antes hablaba de privatizar, de individualismo... pide socializar las pérdidas. Que todos paguemos el fracaso de unos. ¡Vaya, son socialistas! El socialismo de la ruina. No es socializar la economía, es socializar el pago para salir de la crisis. ¿No hablaban de la no intervención? Ese liberalismo era mentira. Tenemos que pagar a unos fracasados sus enormes agujeros, mientras ellos conservan aún todo su patrimonio y renta. El fracaso se debe pagar con irse a la calle. ¿Quién ha creado esto? Los grandes negocios ¿Quién lo paga? Los trabajadores. Los trabajadores no tienen la culpa de que unas empresas sean dirigidas por ineptos. Que se vayan los ineptos, que paguen ellos el desaguisado, y que vengan otros.
En suma, que el capitalismo pague su fracaso, que se vaya, y que venga otro.
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martes, 26 de agosto de 2008
La izquierda europea
El discurrir histórico de la izquierda europea ha sido diverso tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los partidos socialdemócratas adquirieron nuevo vigor y vieron la victoria de sus planteamientos económicos del Estado intervencionista; el Estado del Bienestar se empezaba a construir. Por su parte, los partidos a la izquierda de la izquierda, los comunistas, veían recompensado su lucha antifascista con grandes apoyos electorales en Francia, Italia y el Este, hasta llegar incluso a ser en aquellos momentos el primer partido nacional.
Suecia ya conocía gobiernos socialdemócratas desde los años 30, siendo el primer modelo de construcción del Estado del Bienestar y referente de la izquierda no comunista como alternativa a los Soviets. La historia política nórdica ha dado un gran predominio del partido socialdemócrata en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) vio un proceso de unión de fuerzas hasta crear el Partido Socialista de Mitterrand y ganar las elecciones en 1981. El Partido Laborista británico ganó las primeras elecciones tras el conflicto bélico y se caracterizó, hasta Tony Blair y sus tres victorias consecutivas, en gobiernos cortos, no más allá de una legislatura, y una política clásica a veces no muy adaptado a lo que Reino Unido necesitaba. Tanto se degradó que el último hachazo lo dio Thatcher desmantelando el sistema del bienestar bajo la bandera del neoliberalismo. El SPD alemán, el gran partido modelo de la socialdemocracia, hubo de renunciar a lo poco de marxismo que le quedaba en su discurso en 1959 para pasar al gobierno de la mano de democristianos, y luego en compañía de los liberales y los verdes. El Partido Socialista Italiano vivió a la sombra entre el poderoso Partido Comunista, y la Democracia Cristiana, llegando al gobierno con éstos en el llamado pentapartito para privar del acceso al poder de los comunistas.
En España no tuvimos oportunidad de decidir libremente hasta la muerte del dictador, y se reveló que el PCE, muy fuerte en la oposición al franquismo, no tenía nada que hacer frente al PSOE. Si en este caso pudiéramos hacer un análisis de la situación, tendríamos que ver los apoyos socialistas en la II República y los actuales. En la República, los apoyos le venían de las regiones y centros urbanos industriales (Madrid, Asturias, País Vasco, País Valenciano y los jornaleros andaluces no anarquistas). Esos apoyos le valían entre 2 y 4 millones de votos. En la nueva etapa democrática, el PSOE tiene, más los apoyos entre los trabajadores urbanos y rurales, los de la nueva clase media creada bajo el régimen dictatorial. Podría decirse que tiene los apoyos electorales clásicos, los trabajadores, más los que recogería un partido liberal progresista si existiera. Así es el resto de partidos socialdemócratas: su gran éxito fue la integración de clases para dar con partidos de izquierda, moderados, pero muy reformistas.
La caída de este modelo viene pareja a la crisis del sistema económico, los años 70 y 80. No fueron su inmediato declive, pero si los inicios, para mostrarse en toda su manifestación desde los 90. Porque la manifestación del declive fue la renovación misma en la derecha. La derecha había acabado por aceptar la intervención estatal en la economía y el Estado del Bienestar para dar nacimiento a una derecha, proclamada liberal, pero que nada tiene que ver con el antiguo liberalismo: inhibición total en la economía, privatización sistemática de todo lo público, rebajas impositivas a sus electores, esto es, las clases más ricas, y un profundo conservadurismo social en un nacionalismo étnico extremo, discriminación de las minorías y la ideología clasista más rancia. Todo empezó con Ronald Reagan en Estados Unidos, pero el mayor paradigma de esta nueva, y ahora vieja, derecha, es Margaret Thatcher. Una cosa que todos tenemos que aceptar, una cosa hicieron bien: los tuvieron bien puestos para atreverse a imponer sus programas. Otra cosa es que no compartimos sus postulados. Pero la izquierda no supo evitarlo, porque no supo actuar previamente. Y ahí comenzó la caída.
El hecho más dramático es la propia caída del socialismo italiano, cómplice de la Democracia Cristiana en los múltiples escándalos de corrupción sacados a la luz por Di Pietro en Manos Limpias. Se quedó al 1% como castigo y se inició la diáspora socialista en pequeños partidos. Curiosamente era el Partido Comunista, convertido en Democrático de Izquierda, quien ocuparía su lugar. Ni la unión socialista hace poco tiempo ha servido para volver a dar energía a algo en lo que los italianos no muestran confianza. Es un hecho curioso que un partido comunista renuncie a sus principios, acepte de nuevo la socialdemocracia y sea capaz de seguir siendo uno de los dos grandes partidos italianos, añadiendo ser capaz de unirse a democristianos progresistas y dejando fuera del parlamento a sus escisiones del comunismo ortodoxo. Visto que actualmente los partidos de la izquierda comunista en Italia, España y Francia estén en un apoyo electoral ridículo, creo que sería muy positivo que siguieran el mismo camino, porque eso sí sería de ayuda para una izquierda unida muy fuerte ante la derecha.
Y en Alemania la cosa cambia, la unión de los socialdemócratas descontentos con Schroeder y los antiguos comunistas del Este sí ha dado un partido de izquierda bastante considerable hasta en el Oeste. Ahí está la debilidad de la izquierda, pero, ¿por qué se divide? Por abandonar parte de sus postulados y bases clásicas. Ahí está toda la lista de Ciudadanos, UPyD, Die Linke… y la extrema derecha.
¿Hay acaso un modelo unificado? No, la Internacional Socialista se ha desvirtuado y vaciado para ser un foro de partidos totalmente independientes, que aplica su política independiente frente a los problemas existentes. Incluso medidas opuestas, como que el Labour Party apoye la reforma de las 65 horas y otros partidos europeos la rechacen, o cada uno mire a un nacionalismo propio en materia energética, o acepten la idea de la derecha de que la inmigración es negativa. Sin olvidar que se ha aceptado la existencia de la gestión privada de lo público. Es una política de parches a un sistema económico que demuestra una vez más sus crisis periódicas y ante la cual la izquierda no sabe proteger a su base, a las clases humildes.
La lógica de un partido de masas impone una estructuración en jerarquía, el crecimiento genera una burocracia inmensa, destinar unos grandes recursos al mantenimiento, y control, del propio partido, que ha derivado más en proteger a la cúpula dirigente de las bases, y a usar éstas en la manipulación y fraccionamiento de corrientes personalistas bajo una excusa ideológica. Todo se reduce a votos, números: clientelismo. Si pudiéramos coger una frase del argot comunista, la "decadente sociedad burguesa", en este caso los partidos de izquierda han heredado, y de ello no se excluyen ni los comunistas, algo "decadente burgués", el antiguo clientelismo, la vinculación personal y no ideológica. Al observar la historia, toda construcción es perfecta en su inicio, el tiempo lo degrada. El viejo imperio romano de Augusto, el imperio carolingio, la unión soviética… eran máquinas perfectas en manos de su creador, ellos sabían qué había que hacer y con quién debían contar. Pero pasados una generación esto no es así, y el mérito y la fortaleza se sustituyen irreversiblemente por el favor y la debilidad. Ése es un grave problema de los partidos socialistas, en un momento de crisis ideológica no son las ideas lo que sostienen al partido, y no es de extrañar las luchas personales (Blair-Brown en Gran Bretaña, el fraccionalismo italiano, Royal y los "elefantes" del socialismo francés…)… es, al final, la derrota del proyecto.
Creo sinceramente que la victoria de la izquierda pasa por el discurso fuerte, pero basado en la realidad, por eso no hay que tener miedo al abrir una reflexión. Y, sobre todo, la izquierda siempre ha sido la rebeldía contra el inmovilismo, otrora burgués, ahora de viejas jerarquías. Es en el mérito y en la eclosión de ideas donde está la solución a esta ecuación que es la victoria y futuro de la izquierda. Un liderazgo fuerte, basado en un proyecto más que en la persona que lo represente, porque al final esa persona que esté delante solo es la punta de un iceberg de personas e ideas.
Suecia ya conocía gobiernos socialdemócratas desde los años 30, siendo el primer modelo de construcción del Estado del Bienestar y referente de la izquierda no comunista como alternativa a los Soviets. La historia política nórdica ha dado un gran predominio del partido socialdemócrata en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) vio un proceso de unión de fuerzas hasta crear el Partido Socialista de Mitterrand y ganar las elecciones en 1981. El Partido Laborista británico ganó las primeras elecciones tras el conflicto bélico y se caracterizó, hasta Tony Blair y sus tres victorias consecutivas, en gobiernos cortos, no más allá de una legislatura, y una política clásica a veces no muy adaptado a lo que Reino Unido necesitaba. Tanto se degradó que el último hachazo lo dio Thatcher desmantelando el sistema del bienestar bajo la bandera del neoliberalismo. El SPD alemán, el gran partido modelo de la socialdemocracia, hubo de renunciar a lo poco de marxismo que le quedaba en su discurso en 1959 para pasar al gobierno de la mano de democristianos, y luego en compañía de los liberales y los verdes. El Partido Socialista Italiano vivió a la sombra entre el poderoso Partido Comunista, y la Democracia Cristiana, llegando al gobierno con éstos en el llamado pentapartito para privar del acceso al poder de los comunistas.
En España no tuvimos oportunidad de decidir libremente hasta la muerte del dictador, y se reveló que el PCE, muy fuerte en la oposición al franquismo, no tenía nada que hacer frente al PSOE. Si en este caso pudiéramos hacer un análisis de la situación, tendríamos que ver los apoyos socialistas en la II República y los actuales. En la República, los apoyos le venían de las regiones y centros urbanos industriales (Madrid, Asturias, País Vasco, País Valenciano y los jornaleros andaluces no anarquistas). Esos apoyos le valían entre 2 y 4 millones de votos. En la nueva etapa democrática, el PSOE tiene, más los apoyos entre los trabajadores urbanos y rurales, los de la nueva clase media creada bajo el régimen dictatorial. Podría decirse que tiene los apoyos electorales clásicos, los trabajadores, más los que recogería un partido liberal progresista si existiera. Así es el resto de partidos socialdemócratas: su gran éxito fue la integración de clases para dar con partidos de izquierda, moderados, pero muy reformistas.
La caída de este modelo viene pareja a la crisis del sistema económico, los años 70 y 80. No fueron su inmediato declive, pero si los inicios, para mostrarse en toda su manifestación desde los 90. Porque la manifestación del declive fue la renovación misma en la derecha. La derecha había acabado por aceptar la intervención estatal en la economía y el Estado del Bienestar para dar nacimiento a una derecha, proclamada liberal, pero que nada tiene que ver con el antiguo liberalismo: inhibición total en la economía, privatización sistemática de todo lo público, rebajas impositivas a sus electores, esto es, las clases más ricas, y un profundo conservadurismo social en un nacionalismo étnico extremo, discriminación de las minorías y la ideología clasista más rancia. Todo empezó con Ronald Reagan en Estados Unidos, pero el mayor paradigma de esta nueva, y ahora vieja, derecha, es Margaret Thatcher. Una cosa que todos tenemos que aceptar, una cosa hicieron bien: los tuvieron bien puestos para atreverse a imponer sus programas. Otra cosa es que no compartimos sus postulados. Pero la izquierda no supo evitarlo, porque no supo actuar previamente. Y ahí comenzó la caída.
El hecho más dramático es la propia caída del socialismo italiano, cómplice de la Democracia Cristiana en los múltiples escándalos de corrupción sacados a la luz por Di Pietro en Manos Limpias. Se quedó al 1% como castigo y se inició la diáspora socialista en pequeños partidos. Curiosamente era el Partido Comunista, convertido en Democrático de Izquierda, quien ocuparía su lugar. Ni la unión socialista hace poco tiempo ha servido para volver a dar energía a algo en lo que los italianos no muestran confianza. Es un hecho curioso que un partido comunista renuncie a sus principios, acepte de nuevo la socialdemocracia y sea capaz de seguir siendo uno de los dos grandes partidos italianos, añadiendo ser capaz de unirse a democristianos progresistas y dejando fuera del parlamento a sus escisiones del comunismo ortodoxo. Visto que actualmente los partidos de la izquierda comunista en Italia, España y Francia estén en un apoyo electoral ridículo, creo que sería muy positivo que siguieran el mismo camino, porque eso sí sería de ayuda para una izquierda unida muy fuerte ante la derecha.
Y en Alemania la cosa cambia, la unión de los socialdemócratas descontentos con Schroeder y los antiguos comunistas del Este sí ha dado un partido de izquierda bastante considerable hasta en el Oeste. Ahí está la debilidad de la izquierda, pero, ¿por qué se divide? Por abandonar parte de sus postulados y bases clásicas. Ahí está toda la lista de Ciudadanos, UPyD, Die Linke… y la extrema derecha.
¿Hay acaso un modelo unificado? No, la Internacional Socialista se ha desvirtuado y vaciado para ser un foro de partidos totalmente independientes, que aplica su política independiente frente a los problemas existentes. Incluso medidas opuestas, como que el Labour Party apoye la reforma de las 65 horas y otros partidos europeos la rechacen, o cada uno mire a un nacionalismo propio en materia energética, o acepten la idea de la derecha de que la inmigración es negativa. Sin olvidar que se ha aceptado la existencia de la gestión privada de lo público. Es una política de parches a un sistema económico que demuestra una vez más sus crisis periódicas y ante la cual la izquierda no sabe proteger a su base, a las clases humildes.
La lógica de un partido de masas impone una estructuración en jerarquía, el crecimiento genera una burocracia inmensa, destinar unos grandes recursos al mantenimiento, y control, del propio partido, que ha derivado más en proteger a la cúpula dirigente de las bases, y a usar éstas en la manipulación y fraccionamiento de corrientes personalistas bajo una excusa ideológica. Todo se reduce a votos, números: clientelismo. Si pudiéramos coger una frase del argot comunista, la "decadente sociedad burguesa", en este caso los partidos de izquierda han heredado, y de ello no se excluyen ni los comunistas, algo "decadente burgués", el antiguo clientelismo, la vinculación personal y no ideológica. Al observar la historia, toda construcción es perfecta en su inicio, el tiempo lo degrada. El viejo imperio romano de Augusto, el imperio carolingio, la unión soviética… eran máquinas perfectas en manos de su creador, ellos sabían qué había que hacer y con quién debían contar. Pero pasados una generación esto no es así, y el mérito y la fortaleza se sustituyen irreversiblemente por el favor y la debilidad. Ése es un grave problema de los partidos socialistas, en un momento de crisis ideológica no son las ideas lo que sostienen al partido, y no es de extrañar las luchas personales (Blair-Brown en Gran Bretaña, el fraccionalismo italiano, Royal y los "elefantes" del socialismo francés…)… es, al final, la derrota del proyecto.
Creo sinceramente que la victoria de la izquierda pasa por el discurso fuerte, pero basado en la realidad, por eso no hay que tener miedo al abrir una reflexión. Y, sobre todo, la izquierda siempre ha sido la rebeldía contra el inmovilismo, otrora burgués, ahora de viejas jerarquías. Es en el mérito y en la eclosión de ideas donde está la solución a esta ecuación que es la victoria y futuro de la izquierda. Un liderazgo fuerte, basado en un proyecto más que en la persona que lo represente, porque al final esa persona que esté delante solo es la punta de un iceberg de personas e ideas.
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domingo, 3 de agosto de 2008
Reflexiones sobre cuestiones nacionalistas (I)

El tema de este mes nos propone analizar el papel de la izquierda tanto nacional como europea, identificar sus vicios y buscar nuevas ideas, nuevas estrategias renovadoras que los subsanen y corrijan, con el fin de lanzar nuevas y más atractivas propuestas.
Al mismo tiempo, Daniel abrió (si me lo permite) la caja de los truenos. Una reflexión sobre el nacionalismo, la situación lingüistica del castellano en las regiones con dos lenguas oficiales y otras cuestiones relacionadas.
Estos temas, por delicados y por transcender desde el terreno de las ideas hasta el de los sentimientos, mueven muchas reacciones, actitudes y pasiones enfrentadas.
Pero no por ello debemos pasar de puntillas y limitarnos a mirar de reojo la cuestión sin "meternos en harina".
Además, en mi opinión, uno de los errores de fondo de la izquierda nacional tiene que ver con esta cuestión.
Y es que de un tiempo a esta parte siento un gran desasosiego al comprobar que faltan voces dentro del socialismo catalán que defiendan con normalidad y sin tapujos ni miedos, aquello que se ha dado a llamar neutramente el "Estado Español", y que siempre se ha llamado España.
Esta sensación subjetiva se profundiza tras atender a las resoluciones del último congreso "nacional" del PSC.
Como partido autodenominado "catalanista" y empeñado en arañar votos a los nacionalistas de carnet como CiU o ERC, el PSC ha quedado desnaturalizado, desdibujado.
Nos quejamos muchas veces de que el PP se adueña de España, pero es que en esta cuestión, se la hemos puesto en bandeja. El PP se presenta en Cataluña como "el único partido constitucionalista".
Lo que la Constitución enuncia sobre la cuestión lingüistica es que el castellano es la lengua oficial en todo el territorio español. Esta oficialidad será complementada, yuxtapuesta (no solapada) por las lenguas regionales, si las hubiere.
El nacionalismo reinante en Cataluña desde hace décadas, siempre ha tomado medidas que más que la cooficialidad y el enriquecedor bilingüismo , buscaban la solapación, la sustitución de una lengua por la otra.
Escuelas, organismos oficiales, instituciones y hasta tiendas de barrio han sido los campos de maniobras de los obsesionados nacionalistas.
La inmersión lingüistica y cultural atañe a los ciudadanos y por ende también a los partidos.
Es por ello que el PSC ha pasado de ser el partido de los humildes emigrantes extremeños y andaluces de las primeras décadas de la Democracia, a ser un partido cuasi-nacionalista.
El PSC se puso, habilmente "a la última moda" electoral aunque por el camino se dejaron demasiados jirones y compromisos ideológicos irrenunciables.
23 años en la oposición bajo la sombra de Pujol les hicieron comprender que las batallas de las urnas catalanas se libran en lo identitario, en lo sentimental y en la particularidad. En segundo término quedaron ideas como la igualdad, la solidaridad, lo social, eclipsadas tras lo nacional.
La política lingüistica quizás solo sea la punta del iceberg. El castellano en la escuela, en los medios y en las instituciones públicas están muy por debajo del márgen de la dignidad.
Pero solo es un síntoma de algo más: de un incomprensible complejo de inferioridad, de un victimismo insostenible que justifica la imposición del catalán por la idea de que solo crecerá y se afianzará socialmente si lo hace a costa del castellano, (inocente representante de un pasado de opresión identitaria y política que acabó en 1978).
1978, cuando se promulgó aquello del bilingüismo, la cooficialidad, la convivencia de los enriquecedores elementos culturales que componen nuestro país.
Eso tan sencillo, razonable, positivo. Eso que tanto pica a algunos. Eso que está siendo dinamitado.
Es cierto.
Dos horas de castellano a la semana no es bilingüismo.
Una televisión pública 100% catalonófona no es bilinguismo.
Promocionar económicamente con fondos públicos el etiquetado y el rotulado de productos y comercios en catalán y multar los que lo están en castellano no es bilingüismo.
Unas instituciones incapaces de expedir un documento oficial en una de las dos lenguas oficiales no es bilingüismo.
Los requisitos excluyentes para acceder al funcionariado o a cualquier otro puesto cara al público, no es bilingüismo.
Ergo, no se está cumpliendo la ley. La está incumpliendo el gobierno autónomo de Cataluña ( socialistes y socios adyacentes).
Surgió un partido no nacionalista que actualmente cuenta con representación parlamentaria (pese a todas las dificultades, trabas y pese a lo dura que es ya la costra de la inmersión identitaria). Todos los partidos "catalanistas-nacionalistas e independentistas" (los que conforman el establishment) se apresuraron a tildarles de "fascistas", y "españolistas", como si el término españolista fuese un insulto mientras que ser catalanista se convierte en conditio sine qua non para alcanzar el sillón del a Generalitat.
¿Es nuestro amigo Daniel un fascista enemigo de su propia tierra?. Reflexionemos.
Solo es un "ciudadano rebelde" dispuesto a llenar con sus ideas, un espacio ahora vacío.
Un espacio que otros abandonaron voluntariamente y en tropel como una desorientada manada dispuesta a pastar en mejores y más cómodas praderas.
El espacio de la izquierda madura, racional, ilustrada y española.
Al mismo tiempo, Daniel abrió (si me lo permite) la caja de los truenos. Una reflexión sobre el nacionalismo, la situación lingüistica del castellano en las regiones con dos lenguas oficiales y otras cuestiones relacionadas.
Estos temas, por delicados y por transcender desde el terreno de las ideas hasta el de los sentimientos, mueven muchas reacciones, actitudes y pasiones enfrentadas.
Pero no por ello debemos pasar de puntillas y limitarnos a mirar de reojo la cuestión sin "meternos en harina".
Además, en mi opinión, uno de los errores de fondo de la izquierda nacional tiene que ver con esta cuestión.
Y es que de un tiempo a esta parte siento un gran desasosiego al comprobar que faltan voces dentro del socialismo catalán que defiendan con normalidad y sin tapujos ni miedos, aquello que se ha dado a llamar neutramente el "Estado Español", y que siempre se ha llamado España.
Esta sensación subjetiva se profundiza tras atender a las resoluciones del último congreso "nacional" del PSC.
Como partido autodenominado "catalanista" y empeñado en arañar votos a los nacionalistas de carnet como CiU o ERC, el PSC ha quedado desnaturalizado, desdibujado.
Nos quejamos muchas veces de que el PP se adueña de España, pero es que en esta cuestión, se la hemos puesto en bandeja. El PP se presenta en Cataluña como "el único partido constitucionalista".
Lo que la Constitución enuncia sobre la cuestión lingüistica es que el castellano es la lengua oficial en todo el territorio español. Esta oficialidad será complementada, yuxtapuesta (no solapada) por las lenguas regionales, si las hubiere.
El nacionalismo reinante en Cataluña desde hace décadas, siempre ha tomado medidas que más que la cooficialidad y el enriquecedor bilingüismo , buscaban la solapación, la sustitución de una lengua por la otra.
Escuelas, organismos oficiales, instituciones y hasta tiendas de barrio han sido los campos de maniobras de los obsesionados nacionalistas.
La inmersión lingüistica y cultural atañe a los ciudadanos y por ende también a los partidos.
Es por ello que el PSC ha pasado de ser el partido de los humildes emigrantes extremeños y andaluces de las primeras décadas de la Democracia, a ser un partido cuasi-nacionalista.
El PSC se puso, habilmente "a la última moda" electoral aunque por el camino se dejaron demasiados jirones y compromisos ideológicos irrenunciables.
23 años en la oposición bajo la sombra de Pujol les hicieron comprender que las batallas de las urnas catalanas se libran en lo identitario, en lo sentimental y en la particularidad. En segundo término quedaron ideas como la igualdad, la solidaridad, lo social, eclipsadas tras lo nacional.
La política lingüistica quizás solo sea la punta del iceberg. El castellano en la escuela, en los medios y en las instituciones públicas están muy por debajo del márgen de la dignidad.
Pero solo es un síntoma de algo más: de un incomprensible complejo de inferioridad, de un victimismo insostenible que justifica la imposición del catalán por la idea de que solo crecerá y se afianzará socialmente si lo hace a costa del castellano, (inocente representante de un pasado de opresión identitaria y política que acabó en 1978).
1978, cuando se promulgó aquello del bilingüismo, la cooficialidad, la convivencia de los enriquecedores elementos culturales que componen nuestro país.
Eso tan sencillo, razonable, positivo. Eso que tanto pica a algunos. Eso que está siendo dinamitado.
Es cierto.
Dos horas de castellano a la semana no es bilingüismo.
Una televisión pública 100% catalonófona no es bilinguismo.
Promocionar económicamente con fondos públicos el etiquetado y el rotulado de productos y comercios en catalán y multar los que lo están en castellano no es bilingüismo.
Unas instituciones incapaces de expedir un documento oficial en una de las dos lenguas oficiales no es bilingüismo.
Los requisitos excluyentes para acceder al funcionariado o a cualquier otro puesto cara al público, no es bilingüismo.
Ergo, no se está cumpliendo la ley. La está incumpliendo el gobierno autónomo de Cataluña ( socialistes y socios adyacentes).
Surgió un partido no nacionalista que actualmente cuenta con representación parlamentaria (pese a todas las dificultades, trabas y pese a lo dura que es ya la costra de la inmersión identitaria). Todos los partidos "catalanistas-nacionalistas e independentistas" (los que conforman el establishment) se apresuraron a tildarles de "fascistas", y "españolistas", como si el término españolista fuese un insulto mientras que ser catalanista se convierte en conditio sine qua non para alcanzar el sillón del a Generalitat.
¿Es nuestro amigo Daniel un fascista enemigo de su propia tierra?. Reflexionemos.
Solo es un "ciudadano rebelde" dispuesto a llenar con sus ideas, un espacio ahora vacío.
Un espacio que otros abandonaron voluntariamente y en tropel como una desorientada manada dispuesta a pastar en mejores y más cómodas praderas.
El espacio de la izquierda madura, racional, ilustrada y española.
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lunes, 14 de julio de 2008
Rectificación
Errar es de humanos y rectificar es de sabios, dice el dicho. Como yo mismo le digo a David, espero algún día alguna autocrítica suya, ya que, por criticar a todo, por qué no criticarse a uno mismo. Así que me aplico el cuento y me critico de haber leído mal la convocatoria de las Juventudes y donde leí 14 eran las 14.00h del día 16. Espero que se me perdone por tener bastante miopía y estar condenado de por vida a llevar gafas. El error y la rectificación nos honra.
Pero la cuestión central no es esa, ésta, como diría Fraga, es una “menudencia”. Aunque me llama la atención que no vayan a aceptar, como ponen, enmiendas de última hora, como sí se ha hecho en anteriores ocasiones, máxime cuando sigo pensando que los plazos son mínimos por la dificultad de elaborar enmiendas en período estival, con muchos compañeros disfrutando de las merecidas vacaciones.
La cuestión central es toda mi crítica al PSM y a JSM, de lo que no rectifico, porque, tomando el lema de la pasada campaña electoral, “hay motivos”. Y hay motivos para seguir creyendo punto por punto toda mi crítica. Preferiría equivocarme en esto más que en lo anterior, porque me parte el corazón que los esfuerzos de miles de compañeros se dilapiden en ambiciones personales sin proyecto.
Lo que pretendo, con esto, es invitar a la reflexión personal. No sólo basta reconocer el error, hay que rectificar. Como yo mismo también estoy sometido a poder equivocarme, creo que es una obligación rectificar. Y no pasa nada. Y lo mismo invito a todo aquel aludido. Rectificad. Y no pasará nada. Y os habréis honrado a vosotros mismos y a vuestros compañeros. Es más, este tema, está abierto a todo comentario, a toda réplica, dentro de la educación. Si se quiere rebatir lo que escribo, por favor, hacedlo. Si no, entiendo el silencio como afirmación.
Si no yo gano nada criticando. Es más, pierdo; y perdemos todos. Pero, ¿cómo podremos criticar los errores ajenos si no nos vemos los propios primero? Esta crítica no es una crítica vacía de contenido, es una crítica constructiva. Os invito a la reflexión. No sólo está en juego los ideales de muchos compañeros, está en juego la confianza que millones de personas nos depositan para luchar por ellos. Ése es el único objetivo del socialismo, y no el interés propio.
Pero la cuestión central no es esa, ésta, como diría Fraga, es una “menudencia”. Aunque me llama la atención que no vayan a aceptar, como ponen, enmiendas de última hora, como sí se ha hecho en anteriores ocasiones, máxime cuando sigo pensando que los plazos son mínimos por la dificultad de elaborar enmiendas en período estival, con muchos compañeros disfrutando de las merecidas vacaciones.
La cuestión central es toda mi crítica al PSM y a JSM, de lo que no rectifico, porque, tomando el lema de la pasada campaña electoral, “hay motivos”. Y hay motivos para seguir creyendo punto por punto toda mi crítica. Preferiría equivocarme en esto más que en lo anterior, porque me parte el corazón que los esfuerzos de miles de compañeros se dilapiden en ambiciones personales sin proyecto.
Lo que pretendo, con esto, es invitar a la reflexión personal. No sólo basta reconocer el error, hay que rectificar. Como yo mismo también estoy sometido a poder equivocarme, creo que es una obligación rectificar. Y no pasa nada. Y lo mismo invito a todo aquel aludido. Rectificad. Y no pasará nada. Y os habréis honrado a vosotros mismos y a vuestros compañeros. Es más, este tema, está abierto a todo comentario, a toda réplica, dentro de la educación. Si se quiere rebatir lo que escribo, por favor, hacedlo. Si no, entiendo el silencio como afirmación.
Si no yo gano nada criticando. Es más, pierdo; y perdemos todos. Pero, ¿cómo podremos criticar los errores ajenos si no nos vemos los propios primero? Esta crítica no es una crítica vacía de contenido, es una crítica constructiva. Os invito a la reflexión. No sólo está en juego los ideales de muchos compañeros, está en juego la confianza que millones de personas nos depositan para luchar por ellos. Ése es el único objetivo del socialismo, y no el interés propio.
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sábado, 12 de julio de 2008
No hay más ley que mi capricho
Leopoldo Alas, Clarín, escribió una vez en “El Solfeo”: “Y el cacique demostró con sus hechos aquel dicho: no hay más ley que mi capricho, aquí el Estado soy yo. Él sirve de providencia y es juez en última instancia, todo pleito él lo sustancia, toda causa él la sentencia. Él engendra diputados y distribuye estanquillos…” qué razón, cuánta razón tenía en su época. Y, por desgracia, cuánta razón sigue teniendo hoy en día.
Porque las Juventudes Socialistas de Madrid pecan de estos defectos. Se convocó el Comité Regional extraordinario para enmiendas y delegados al Congreso del PSM el pasado día Viernes 11, para celebrarlo el próximo día Domingo 20. Asimismo, el límite de presentación de las enmiendas al texto de la Ponencia Marco expira para las JSM el Lunes 14. Teniendo en cuenta que hoy se ha publicado la Ponencia Marco, sin enviarlo a ningún compañero de las JSM, sería muy difícil ponerse a trabajar cuanto antes por falta de información. No es solo falta de información, es desidia. Tampoco hay que dirigir exclusivamente la crítica a la dirección de las JSM, los plazos dados por el PSM, convocando el Congreso justo después del verano y obligando a los procesos locales y regionales en época de vacaciones, es una forma de coartar la participación masiva en los órganos del Partido y de las Juventudes.
Muchos, al empezar jóvenes a militar en las Juventudes, guardábamos amplios ideales, una energía infinita por participar, por ayudar, por darlo todo para el proyecto. Creíamos que las Juventudes serían un paraíso de la honestidad, puesto que estamos mucho más apartados del aparato del poder. Creíamos. Decía Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Toda la razón.
Con el tiempo, observando todas las triquiñuelas, toda ambición huérfana de ideas, todo personalismo superlativo y tanto trepismo descarado, nos preguntamos: “¿dónde quedaron las ideas de la izquierda? ¿Cuándo fue abandonado la preocupación en la sociedad, intercambiado por una preocupación de “qué hay de lo mío”?”
Con el tiempo, nos hemos ido desencantado y entristeciendo. Pero no nos hemos rendido. Por mucho que haya caciques haciendo y deshaciendo a su antojo en las Juventudes, por mucho silencio que hagan a los que se dejan todo por un proyecto, por unas ideas, no nos hemos rendido.
Ante todo, por lo que haga o deje de hacer la dirección regional de JSM, más preocupada por buscar un hueco en las listas electorales a las Cortes Generales que a darse visibilidad a una juventud madrileña en manos de la derecha, nosotros no nos rendiremos. Pero, ¿qué visibilidad puede haber sin ni siquiera existir un proyecto que ofrecer? La labor de las agrupaciones locales no está tenida en cuenta, y, si alguna es molesta, se organiza una moción para tumbar a sus dirigentes o se niega su constitución, como en el caso de otras. Incumpliendo estatutos, además.
Como jóvenes de entre los jóvenes, creíamos que el mérito era la medida en tu sitio dentro del organigrama. Ni qué decir que qué craso error. Si resulta que no es el mérito sino el compincheo y el interés personal. No importa que la ejecutiva se pueda llenar de gente sin mérito, porque no medirán su éxito por logros tales como la influencia de las Juventudes en los jóvenes madrileños, sus campañas y sus protestas, sino que lo medirán basándose en si han conseguido o no sus objetivos personales, que pueden ser resumidos en una palabra: cargos. No hace falta ya proceder de la vida profesional a la vida pública: se pasa directamente a la vida pública, es el único oficio y beneficio que muchos conocen. Es toda una novedad, ¡la organización juvenil de un partido llamado obrero controlado por quien no tiene más experiencia que haber empezado la universidad!
Tendremos unas JSM ineficaces, desaparecidas, al mismo tiempo que un PSM ineficaz y desaparecido. Nosotros queremos que Tomás Gómez, aunque guste a unos más y a otros menos, sea un líder de la oposición fuerte, con un proyecto alternativo serio, y sea visto, y conocido por los madrileños. Pero es que nada de esto existe, y el PSM está cometiendo muchos errores que no puede permitirse si quiere volver a ganar: no puede dejar a Aguirre que ponga en marcha su perverso proyecto neoliberal. Antes de que fulano o mengano sean tal o tal cosa en las Juventudes y el Partido, lo que exigimos es convicción, fuerza y proyecto, y no personalismos, desidias e insidias. Porque hacer desaparecer el socialismo de Madrid, es trabajar contra el socialismo en Madrid.
Porque las Juventudes Socialistas de Madrid pecan de estos defectos. Se convocó el Comité Regional extraordinario para enmiendas y delegados al Congreso del PSM el pasado día Viernes 11, para celebrarlo el próximo día Domingo 20. Asimismo, el límite de presentación de las enmiendas al texto de la Ponencia Marco expira para las JSM el Lunes 14. Teniendo en cuenta que hoy se ha publicado la Ponencia Marco, sin enviarlo a ningún compañero de las JSM, sería muy difícil ponerse a trabajar cuanto antes por falta de información. No es solo falta de información, es desidia. Tampoco hay que dirigir exclusivamente la crítica a la dirección de las JSM, los plazos dados por el PSM, convocando el Congreso justo después del verano y obligando a los procesos locales y regionales en época de vacaciones, es una forma de coartar la participación masiva en los órganos del Partido y de las Juventudes.
Muchos, al empezar jóvenes a militar en las Juventudes, guardábamos amplios ideales, una energía infinita por participar, por ayudar, por darlo todo para el proyecto. Creíamos que las Juventudes serían un paraíso de la honestidad, puesto que estamos mucho más apartados del aparato del poder. Creíamos. Decía Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Toda la razón.
Con el tiempo, observando todas las triquiñuelas, toda ambición huérfana de ideas, todo personalismo superlativo y tanto trepismo descarado, nos preguntamos: “¿dónde quedaron las ideas de la izquierda? ¿Cuándo fue abandonado la preocupación en la sociedad, intercambiado por una preocupación de “qué hay de lo mío”?”
Con el tiempo, nos hemos ido desencantado y entristeciendo. Pero no nos hemos rendido. Por mucho que haya caciques haciendo y deshaciendo a su antojo en las Juventudes, por mucho silencio que hagan a los que se dejan todo por un proyecto, por unas ideas, no nos hemos rendido.
Ante todo, por lo que haga o deje de hacer la dirección regional de JSM, más preocupada por buscar un hueco en las listas electorales a las Cortes Generales que a darse visibilidad a una juventud madrileña en manos de la derecha, nosotros no nos rendiremos. Pero, ¿qué visibilidad puede haber sin ni siquiera existir un proyecto que ofrecer? La labor de las agrupaciones locales no está tenida en cuenta, y, si alguna es molesta, se organiza una moción para tumbar a sus dirigentes o se niega su constitución, como en el caso de otras. Incumpliendo estatutos, además.
Como jóvenes de entre los jóvenes, creíamos que el mérito era la medida en tu sitio dentro del organigrama. Ni qué decir que qué craso error. Si resulta que no es el mérito sino el compincheo y el interés personal. No importa que la ejecutiva se pueda llenar de gente sin mérito, porque no medirán su éxito por logros tales como la influencia de las Juventudes en los jóvenes madrileños, sus campañas y sus protestas, sino que lo medirán basándose en si han conseguido o no sus objetivos personales, que pueden ser resumidos en una palabra: cargos. No hace falta ya proceder de la vida profesional a la vida pública: se pasa directamente a la vida pública, es el único oficio y beneficio que muchos conocen. Es toda una novedad, ¡la organización juvenil de un partido llamado obrero controlado por quien no tiene más experiencia que haber empezado la universidad!
Tendremos unas JSM ineficaces, desaparecidas, al mismo tiempo que un PSM ineficaz y desaparecido. Nosotros queremos que Tomás Gómez, aunque guste a unos más y a otros menos, sea un líder de la oposición fuerte, con un proyecto alternativo serio, y sea visto, y conocido por los madrileños. Pero es que nada de esto existe, y el PSM está cometiendo muchos errores que no puede permitirse si quiere volver a ganar: no puede dejar a Aguirre que ponga en marcha su perverso proyecto neoliberal. Antes de que fulano o mengano sean tal o tal cosa en las Juventudes y el Partido, lo que exigimos es convicción, fuerza y proyecto, y no personalismos, desidias e insidias. Porque hacer desaparecer el socialismo de Madrid, es trabajar contra el socialismo en Madrid.
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viernes, 13 de junio de 2008
Lanzamiento de la campaña contra las jornadas laborales abusivas

La Plataforma Juvenil Progresista ha lanzado su primera campaña. Lo hace para protestar contra la propuesta europea de ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. Consideramos que es un grave retroceso que perjudica directamente a los asalariados europeos. Una jornada de 65 horas semanales implicaría trabajar entre 12 y 13 horas diarias. Una barbaridad que han apoyado la mayoría de los gobiernos de esta Europa neoliberal y socialmente tibia.
Creemos en la Europa fuerte, en la Europa de todos, es decir, en la Europa de los ciudadanos. De los ciudadanos con derechos ajustados al siglo XXI y no al XIX.
Cuando alcancemos las firmas suficientes, remitiremos una misiva a todas las asociaciones, partidos, sindicatos y grupos europeos tradicionalmente ligados a la lucha por los derechos de los trabajadores, para que pasen de la voz a la acción. Del NO verbal al NO en la calle, en las pancartas y por supuesto, en el Parlamento.
Queremos detener esta iniciativa, queremos mostrar nuestra solidaridad con nuestros conciudadanos europeos. Queremos una Europa social y podemos conseguirla.
Creemos en la Europa fuerte, en la Europa de todos, es decir, en la Europa de los ciudadanos. De los ciudadanos con derechos ajustados al siglo XXI y no al XIX.
Hemos puesto en marcha una página para firmar y adherir tu apoyo a nuestra campaña http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=1565
Cuando alcancemos las firmas suficientes, remitiremos una misiva a todas las asociaciones, partidos, sindicatos y grupos europeos tradicionalmente ligados a la lucha por los derechos de los trabajadores, para que pasen de la voz a la acción. Del NO verbal al NO en la calle, en las pancartas y por supuesto, en el Parlamento.
Queremos detener esta iniciativa, queremos mostrar nuestra solidaridad con nuestros conciudadanos europeos. Queremos una Europa social y podemos conseguirla.
--------
Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 h
A.A.: "Sociedad Europea, partidos y asociaciones sindicales
Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales para llevar nuestra voz al Parlamento Europeo
Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron, con la abstención de España, Hungría, Grecia, Chipre y Bélgica, ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales (esto es, entre 12 y 13 horas semanales).
La Organización Internacional del Trabajo, hace 91 años, consagró el derecho social a la jornada de 48 horas semanales. Con la nueva medida se está destruyendo de un plumazo todo aquello por lo que el movimiento obrero, desde sus inicios, ha estado luchando: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de educación.
Con medidas anti-sociales e impopulares como esta, Europa se está alejando de la ciudadanía y sus problemas reales. No es justo que en tiempos de crisis económica sean los trabajadores, las personas de menores recursos, quienes deban pagar trabajando más, sin posibilidad de ampliar sus horas de ocio o el tiempo con sus familias.
Por otra parte, más horas de trabajo no implica un aumento de la productividad y de la competitividad económica europea. Mientras la crisis persista, los precios sigan subiendo, el petróleo se mantenga al alza y el consumo se contraiga, millones de empleos se verán amenazados doblemente, ahora también por la coacción empresarial que puede derivarse de la asunción de esta medida. Puede que para tener un contrato laboral haya que aceptar este “voluntario” ofrecimiento patronal de trabajar hasta 12 y 13 horas diarias.
Queremos que se retire esta medida, que sea rechazada en el Parlamento, que los eurodiputados piensen en los trabajadores, en sus familias, en todos los problemas que acarrearían para ellos y sus familias más horas de trabajo.
Pedimos también a todas las organizaciones políticas, sindicales y sociales a los que va dirigida esta petición que no sólo se rechace verbalmente esta medida. Queremos dar la oportunidad a todos los ciudadanos europeos de expresar su negativa al retroceso en los derechos laborales.
Todos, el mismo día, a la misma hora, toda Europa unida por fin, desde la ciudadanía, desde su base cívica, manifestémonos para exigir una Europa Social que garantice los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras.
FIRMA PARA INSTAR A LOS PARTIDOS, SINDICATOS Y ASOCIACIONES EUROPEAS A UNA MOVILIZACIÓN CONTRA ESTA MEDIDA
-------
Rogamos colaboración y difusión de la campaña, sobre todo a los miembros de la Plataforma, mediante posts en vuestros blogs personales, foros, etc...

Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 h
A.A.: "Sociedad Europea, partidos y asociaciones sindicales
Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales para llevar nuestra voz al Parlamento Europeo
Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron, con la abstención de España, Hungría, Grecia, Chipre y Bélgica, ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales (esto es, entre 12 y 13 horas semanales).
La Organización Internacional del Trabajo, hace 91 años, consagró el derecho social a la jornada de 48 horas semanales. Con la nueva medida se está destruyendo de un plumazo todo aquello por lo que el movimiento obrero, desde sus inicios, ha estado luchando: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de educación.
Con medidas anti-sociales e impopulares como esta, Europa se está alejando de la ciudadanía y sus problemas reales. No es justo que en tiempos de crisis económica sean los trabajadores, las personas de menores recursos, quienes deban pagar trabajando más, sin posibilidad de ampliar sus horas de ocio o el tiempo con sus familias.
Por otra parte, más horas de trabajo no implica un aumento de la productividad y de la competitividad económica europea. Mientras la crisis persista, los precios sigan subiendo, el petróleo se mantenga al alza y el consumo se contraiga, millones de empleos se verán amenazados doblemente, ahora también por la coacción empresarial que puede derivarse de la asunción de esta medida. Puede que para tener un contrato laboral haya que aceptar este “voluntario” ofrecimiento patronal de trabajar hasta 12 y 13 horas diarias.
Queremos que se retire esta medida, que sea rechazada en el Parlamento, que los eurodiputados piensen en los trabajadores, en sus familias, en todos los problemas que acarrearían para ellos y sus familias más horas de trabajo.
Pedimos también a todas las organizaciones políticas, sindicales y sociales a los que va dirigida esta petición que no sólo se rechace verbalmente esta medida. Queremos dar la oportunidad a todos los ciudadanos europeos de expresar su negativa al retroceso en los derechos laborales.
Todos, el mismo día, a la misma hora, toda Europa unida por fin, desde la ciudadanía, desde su base cívica, manifestémonos para exigir una Europa Social que garantice los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras.
FIRMA PARA INSTAR A LOS PARTIDOS, SINDICATOS Y ASOCIACIONES EUROPEAS A UNA MOVILIZACIÓN CONTRA ESTA MEDIDA
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Rogamos colaboración y difusión de la campaña, sobre todo a los miembros de la Plataforma, mediante posts en vuestros blogs personales, foros, etc...
miércoles, 11 de junio de 2008
"8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación"
Me sumo desde aquí a mis compañeros en su crítica frontal y sin reservas a ese despropósito de las 65 horas semanales . Un disparate que como dice Javi, aleja irremisiblemente a Europa de sus ciudadanos.
Ya tienen los irlandeses un motivo más para votar NO a Lisboa dentro de unos días. El plan B constitucional a la basura y vuelta a empezar. Europa sin encontrar vertebración política y sus trabajadores, por añadidura, viendo mermarse esos derechos laborales que creía imperecederos.
Y es que esta no es la Europa que quieren los ciudadanos.
Una Europa en la que sea legal (y me temo que necesario) trabajar hasta 12 y 13 horas diarias, rompiéndose así con toda la legislación laboral vigente, con el derecho europeo, con las negociación colectiva y con todos los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de más de un siglo y medio de lucha.
Esta es la Europa de los mercaderes, (a la que hice referencia en mi anterior reflexión).
La Europa que no solo no mira por la conciliación entre la vida laboral y la personal, sino que destruye la segunda en beneficio único de la primera. La Europa que convierte a sus ciudadanos en máquinas, en meras unidades productivas sin derecho a tener derechos. La Europa que en lugar de ocuparse de los retos del siglo XXI, nos retrotrae al XIX.
Esta es la Europa de la injusticia, pero es la Europa que tenemos actualmente gracias a los gobiernos que la franquicia del neoliberalismo ha implantado por doquier en suelo europeo, contando además con la inestimable colaboración de otros ejecutivos como el británico, que sinceramente, no sé muy bien a qué está jugando.
El gobierno de España, junto al resto de partidos socialistas europeos y los de la izquierda verde, más los sindicatos y la sociedad civil, conformarán "un frente democrático" en contra de esta medida por injusta, regresiva e inmoral.
España acataría esta normativa (que aún ha de ser ratificada en el Parlamento Europeo) de haber sido otro el resultado electoral del 9 de marzo, no me cabe la más mínima duda.
La franquicia política de los mercaderes españoles defiende los mismos intereses que sus colegas italianos, franceses o alemanes.
Sobre estos pilares torcidos es imposible edificar una Europa social y ciudadana, tal y como es nuestro propósito.
Este disparate debe ser paralizado en el Parlamento. La Europa social debe nacer en las calles, esta es una buena oportunidad. Los propios trabajadores tienen que trazar la linea roja, el límite donde se encuentran esos derechos que ningún gobernante, que ningún empresario debería transgredir.
Volvamos al "8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para formarse y vivir" si hace falta, pero no permitamos que se violen los derechos de los trabajadores europeos.
Ya tienen los irlandeses un motivo más para votar NO a Lisboa dentro de unos días. El plan B constitucional a la basura y vuelta a empezar. Europa sin encontrar vertebración política y sus trabajadores, por añadidura, viendo mermarse esos derechos laborales que creía imperecederos.
Y es que esta no es la Europa que quieren los ciudadanos.
Una Europa en la que sea legal (y me temo que necesario) trabajar hasta 12 y 13 horas diarias, rompiéndose así con toda la legislación laboral vigente, con el derecho europeo, con las negociación colectiva y con todos los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de más de un siglo y medio de lucha.
Esta es la Europa de los mercaderes, (a la que hice referencia en mi anterior reflexión).
La Europa que no solo no mira por la conciliación entre la vida laboral y la personal, sino que destruye la segunda en beneficio único de la primera. La Europa que convierte a sus ciudadanos en máquinas, en meras unidades productivas sin derecho a tener derechos. La Europa que en lugar de ocuparse de los retos del siglo XXI, nos retrotrae al XIX.
Esta es la Europa de la injusticia, pero es la Europa que tenemos actualmente gracias a los gobiernos que la franquicia del neoliberalismo ha implantado por doquier en suelo europeo, contando además con la inestimable colaboración de otros ejecutivos como el británico, que sinceramente, no sé muy bien a qué está jugando.
El gobierno de España, junto al resto de partidos socialistas europeos y los de la izquierda verde, más los sindicatos y la sociedad civil, conformarán "un frente democrático" en contra de esta medida por injusta, regresiva e inmoral.
España acataría esta normativa (que aún ha de ser ratificada en el Parlamento Europeo) de haber sido otro el resultado electoral del 9 de marzo, no me cabe la más mínima duda.
La franquicia política de los mercaderes españoles defiende los mismos intereses que sus colegas italianos, franceses o alemanes.
Sobre estos pilares torcidos es imposible edificar una Europa social y ciudadana, tal y como es nuestro propósito.
Este disparate debe ser paralizado en el Parlamento. La Europa social debe nacer en las calles, esta es una buena oportunidad. Los propios trabajadores tienen que trazar la linea roja, el límite donde se encuentran esos derechos que ningún gobernante, que ningún empresario debería transgredir.
Volvamos al "8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para formarse y vivir" si hace falta, pero no permitamos que se violen los derechos de los trabajadores europeos.
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Unión Europea
Salvemos la Europa de los trabajadores
Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.
Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.
Noticias importantes:
El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.
Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.
Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.
domingo, 18 de mayo de 2008
El fracaso del Chavismo y el credo populista
Créese, este señor, en el deber moral de imponer una política imperialista y de práctica adhesión, que tanto critica al "capitalismo yanki", pero de nuevo calado en toda Sudamérica. Su estrategia exterior se basa en una Alianza con regímenes totalitarios, al que el pueblo poco importa, mas que la supervivencia del régimen en sí mismo y de sus pequeñas o grandes cuotas de poder. Véase Irán o China.
Obviando el afán de protagonismo e impresentabilidad de este erudito gobernante, considerando que Venezuela es un país rico en bienes naturales, no se entiende como un gobernante que dice trabajar para el pueblo, hunda en la miseria la economía de su pueblo, creando enemigos aquí y allá, convirtiendo su país en un lugar aislado y sólo tolerado por sus iguales... bueno y por aquello que puede ser comprado con petróleo. No, no hablo de progreso, bienestar o oportunidades para su pueblo sino la inversión en armamento militar.
Resulta que esa política, lejos de dar un nivel de vida "aceptable" a sus ciudadanos los oprime en el olvido internacional. Diría que Venezuela sigue los pasos de Cuba y me baso en que la inversión extranjera en ese país es casi inexistente, de unos 500 millones de $, lo que viene a ser "pecata minuta".
No critico la nacionalización de los recursos o la creación de empresas monopolistas, en cuanto en tanto pudieran ser competitivas en el exterior, pero habría que ver como evoluciona el mercado interno y el consumo, puesto que al fin y al cabo por encima de las ideas debe estar la supervivencia de la especie.
Mucho me temo que en ese país toda la economía y bienestar de la gente pasará a depender única y exclusivamente del petroleo. Lástima que estos paises no generen "riqueza" y "crecimiento" apoyándose en los recursos naturales, sino que haga que todo dependa de ello, sería algo así como "vivir de las rentas".
Y sí, todo eso desde el punto de vista económico pero desde el punto de vista social la existencia, casi "de facto", de un partido único y la supresión de ciertos medios, aislamiento de líderes opositores, etc etc... deja en entredicho la libertad de expresión.
Peligrosa deriva y preocupante futuro para un pueblo cada día más humillado, manipulado y controlado desde el aparato del Estado.
sábado, 17 de mayo de 2008
El futuro de la socialdemocracia

Tras ver las derrotas de la izquierda europea en Gran Bretaña e Italia, y sumarlas al resto de países europeos donde ya no gobiernan. De momento, es la esperanza.
Y no gobiernan por los fallos propios, que por ser mejor la derecha alternativa. En Italia la izquierda ha renacido en unidad de sus cenizas…en la oposición. En Suecia el hegemónico Partido Socialdemócrata ha vuelto a la oposición en una ¿quizás breve experiencia conservadora? La experiencia sueca no habla de períodos conservadores extensos. Noruega vive de nuevo bajo la izquierda, en Dinamarca no consigue quebrar el bloque de la derecha; Holanda corre el peligro de derivar en un derechisto populista y xenófobo y no prefiero hablar de Bélgica y su deriva federalista o confederalista.
En Portugal y en España la izquierda es fuerte. ¿Por qué? La izquierda europea vive una debilidad extrema: de programa e ideas. El gran programa, que fue el Estado del Bienestar, se ha instalado ya en la Europa occidental. Ahora el nuevo programa, si lo es, es defenderlo del acoso al que se le somete de parte de la derecha neoliberal. España y Portugal aún tienen un bienestar en pañales, Suecia está aún muy lejos, y, mientras se llegue, la izquierda tiene programa.
Las ideas caminan a ser una simple defensa del pasado y de la esterilidad para crear propuestas de los nuevos retos del siglo XXI: ahora quien puede ser conservador es la izquierda y reformista la derecha. Reformista pero no positiva; su reforma es el desmantelamiento del Bienestar por la ley de la selva.
Sí hay una cosa muy esencial que la derecha ha visto y la izquierda ha cedido: las ideas. La izquierda naturalmente tiene ideas, pero no vale tenerlas, no vale pensar que son mejores. Tiene que hacerlas llevar, hacer convencer que son verdaderamente las mejores.
La izquierda ha cometido muchos errores para intentar ganar unas elecciones, el giro a la derecha supone no solo una pérdida de identidad propia del origen humilde, sino la pérdida de ese votante humilde, huérfano de un partido que se le aleja. Y huérfano se echa en los brazos de la izquierda radical o del populismo xenófobo de la ultraderecha. Es una reacción desesperada a opciones que se alejan de llevar un programa creíble, es un voto protesta, no un programa de gobierno.
España ha demostrado que la victoria de la izquierda es desde la propia izquierda; una izquierda enfrentada a la derecha, una izquierda que no sólo ha ganado a la derecha sino que ha hecho algo mucho mejor: convencer. Y convenciendo ha ganado el respaldo de quien antes apoyaba a la izquierda radical o al nacionalismo. El voto protesta se ha convertido al programa de gobierno: en España la izquierda es la que es reformista.
El ciudadano, antes que ser de izquierdas o derechas es ciudadano, posee una conciencia crítica y ansía ilusión. Y votará en conciencia de con quien se identifique más. Y por eso la izquierda puede ganar el apoyo desde la izquierda, sin necesidad de viajar más allá del centro político.
El siglo XX fue un largo proceso de demostración que el futuro no es la ruptura violenta, sino la reforma. Podemos decir que Bernstein ganó el debate, y Kautsky también, porque no apoyó la violencia y pesadilla pervertida que fue el comunismo bolchevique. En esencia, ambos acabaron apoyando lo mismo, y la socialdemocracia alemana caminó por la vía parlamentaria y reformista, junto al resto de partidos socialistas. La alternativa comunista y fascista acabó con una profunda decepción y tragedia para demostrar que únicamente la vía de la reforma ha llevado a la clase trabajadora a avanzar hacia su bienestar material, y a dotar a los sistemas de un funcionamiento democrático y de un Estado de Bienestar.
La I Guerra Mundial acabó con el internacionalismo obrero. La izquierda necesita recuperar un consenso común de actuación, un programa global para aplicar al llegar al poder. El de la derecha es muy claro: destrucción del Bienestar y recorte de los derechos frente a la “amenaza” terrorista. Franklin dijo que quien recorta su libertad para aumentar su seguridad acabará perdiendo ambas cosas. ¿Cuál es el programa común de la izquierda? No hay, la Internacional Socialista ha desvirtuado su contenido para ser meramente un club de partidos. Necesitamos la coordinación internacional, dejar de pensar como países y pensar en globalidad, porque la libertad de la sociedad no es sólo prioridad de Europa, sino del planeta entero. ¿De qué nos sirve Internacional Socialista, la IUSY, ECOSY y Partido Socialista Europeo si no son instrumentos eficaces para la coordinación de las ideas?
Yo veo mucho futuro a la socialdemocracia, pero sólo si sabe dar la cara a la derecha. Y como en España, no basta con gestionar: hay que transformar sin miedo a nada.
Y no gobiernan por los fallos propios, que por ser mejor la derecha alternativa. En Italia la izquierda ha renacido en unidad de sus cenizas…en la oposición. En Suecia el hegemónico Partido Socialdemócrata ha vuelto a la oposición en una ¿quizás breve experiencia conservadora? La experiencia sueca no habla de períodos conservadores extensos. Noruega vive de nuevo bajo la izquierda, en Dinamarca no consigue quebrar el bloque de la derecha; Holanda corre el peligro de derivar en un derechisto populista y xenófobo y no prefiero hablar de Bélgica y su deriva federalista o confederalista.
En Portugal y en España la izquierda es fuerte. ¿Por qué? La izquierda europea vive una debilidad extrema: de programa e ideas. El gran programa, que fue el Estado del Bienestar, se ha instalado ya en la Europa occidental. Ahora el nuevo programa, si lo es, es defenderlo del acoso al que se le somete de parte de la derecha neoliberal. España y Portugal aún tienen un bienestar en pañales, Suecia está aún muy lejos, y, mientras se llegue, la izquierda tiene programa.
Las ideas caminan a ser una simple defensa del pasado y de la esterilidad para crear propuestas de los nuevos retos del siglo XXI: ahora quien puede ser conservador es la izquierda y reformista la derecha. Reformista pero no positiva; su reforma es el desmantelamiento del Bienestar por la ley de la selva.
Sí hay una cosa muy esencial que la derecha ha visto y la izquierda ha cedido: las ideas. La izquierda naturalmente tiene ideas, pero no vale tenerlas, no vale pensar que son mejores. Tiene que hacerlas llevar, hacer convencer que son verdaderamente las mejores.
La izquierda ha cometido muchos errores para intentar ganar unas elecciones, el giro a la derecha supone no solo una pérdida de identidad propia del origen humilde, sino la pérdida de ese votante humilde, huérfano de un partido que se le aleja. Y huérfano se echa en los brazos de la izquierda radical o del populismo xenófobo de la ultraderecha. Es una reacción desesperada a opciones que se alejan de llevar un programa creíble, es un voto protesta, no un programa de gobierno.
España ha demostrado que la victoria de la izquierda es desde la propia izquierda; una izquierda enfrentada a la derecha, una izquierda que no sólo ha ganado a la derecha sino que ha hecho algo mucho mejor: convencer. Y convenciendo ha ganado el respaldo de quien antes apoyaba a la izquierda radical o al nacionalismo. El voto protesta se ha convertido al programa de gobierno: en España la izquierda es la que es reformista.
El ciudadano, antes que ser de izquierdas o derechas es ciudadano, posee una conciencia crítica y ansía ilusión. Y votará en conciencia de con quien se identifique más. Y por eso la izquierda puede ganar el apoyo desde la izquierda, sin necesidad de viajar más allá del centro político.
El siglo XX fue un largo proceso de demostración que el futuro no es la ruptura violenta, sino la reforma. Podemos decir que Bernstein ganó el debate, y Kautsky también, porque no apoyó la violencia y pesadilla pervertida que fue el comunismo bolchevique. En esencia, ambos acabaron apoyando lo mismo, y la socialdemocracia alemana caminó por la vía parlamentaria y reformista, junto al resto de partidos socialistas. La alternativa comunista y fascista acabó con una profunda decepción y tragedia para demostrar que únicamente la vía de la reforma ha llevado a la clase trabajadora a avanzar hacia su bienestar material, y a dotar a los sistemas de un funcionamiento democrático y de un Estado de Bienestar.
La I Guerra Mundial acabó con el internacionalismo obrero. La izquierda necesita recuperar un consenso común de actuación, un programa global para aplicar al llegar al poder. El de la derecha es muy claro: destrucción del Bienestar y recorte de los derechos frente a la “amenaza” terrorista. Franklin dijo que quien recorta su libertad para aumentar su seguridad acabará perdiendo ambas cosas. ¿Cuál es el programa común de la izquierda? No hay, la Internacional Socialista ha desvirtuado su contenido para ser meramente un club de partidos. Necesitamos la coordinación internacional, dejar de pensar como países y pensar en globalidad, porque la libertad de la sociedad no es sólo prioridad de Europa, sino del planeta entero. ¿De qué nos sirve Internacional Socialista, la IUSY, ECOSY y Partido Socialista Europeo si no son instrumentos eficaces para la coordinación de las ideas?
Yo veo mucho futuro a la socialdemocracia, pero sólo si sabe dar la cara a la derecha. Y como en España, no basta con gestionar: hay que transformar sin miedo a nada.
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miércoles, 14 de mayo de 2008
El personalismo, gusano del socialismo

Resulta admirable el trabajo de muchas personas, personas humildes que entregan su tiempo libre o dan una total dedicación al servicio de las ideas: luchando por el socialismo, trabajando por un ideal y por la mejora de la vida de las personas.
Gente así, son la inmensa mayoría, la mayoría silenciosa que ponen sus cargos y su fuerza para defender hasta sus últimas consecuencias el ideal socialista. Son gente que no quieren ni buscan cargos por tenerlos, por simple ambición propia, más que la propia y sana ambición de hacer todo lo posible por el bienestar de los ciudadanos. Junto a ellos, por desgracia, están los otros ambiciosos, los que no tienen escrúpulos, los que no tienen ideas, más que ideas huecas, falsamente progresistas, todas dirigidas a un punto: cargos, cargos, cargos, y vivir del cuento.
Creo que la gente puede dedicar toda su vida a la política, creo en gente que se forja un camino laboral y decide dedicarse por entero a la política por el ideal. Pero no puedo creer en gente que ya antes de hacerse un hueco en el mundo laboral, o al menos no tener decidida o terminada una carrera, una especialización laboral o haya al menos buscado su sustento más allá de la política, quiera meterse en ella de lleno y vivir de artificialidades.
Las juventudes de los partidos han de ser una cantera de los futuros miembros del partido, personas que han ido adquiriendo experiencia y que comparten todos una cosa en común: el ideal y el programa, no la ambición ni el personalismo. Y todas las juventudes de los partidos caen, y en esto también se incluyen las Juventudes Socialistas, a ser una cantera no de ideales sino de ocupantes de cargos. No para hacer, sino para no hacer. Las luchas que hay en los partidos y todas sus secciones no son luchas por el programa A o el programa B, sino porque fulano o mengano tengan su cargo y vivan del cuento. Y a esto las juventudes han representado idénticamente los conflictos de los partidos.
Hay personas, una persona, sin oficio ni beneficio, que puede acumular en su tarjeta de visita hasta tres cargos, como dirigir unas juventudes, ser técnico municipal de nada y ser diputado. Lo que no es ni mínimamente explicable sin manipular las palabras y los conceptos es tener un cargo con un sueldo a costa de los presupuestos municipales que solo se da por ganar un puesto y tener que vivir de algo por argucias. Lo que no es natural es que una persona sea diputado de la noche a la mañana sin un mínimo mérito para serlo. ¡Qué pensarían los griegos, creadores de la democracia, o los romanos, creadores del derecho! Creo en el mérito, en el cursus honorum basado en el mérito. Si criticamos a gente como Manuel Pizarro o Álvarez de Toledo, que ganan sus escaños sin méritos internos en las filas conservadoras, más que el “mérito” de embolsarse varios millones o de dejar por los suelos la independencia y rigor periodístico por servir a las directrices partidarias… deberemos también condenar lo mismo que ocurra, aunque sea en el seno del socialismo, ¿no? Si no pecaremos de hipócritas.
No es una crítica por ser la persona fulana o la persona mengana, no es la persona, ni mucho menos. Es el método, es la vía, son los actos. Convertir las juventudes de la región en algo menos que nada, sin voz entre la juventud, moviendo hilos para acabar con quien pueda elevar una voz distinta, hacer prácticas que rozan los límites de la ética (o de la legalidad, mismamente), o no ver lo que es la realidad, que no tenía peligros y que podía haber hecho exactamente lo mismo, o estar donde está ahora, con actos de integración, de buena voluntad. Y por añadir, con ideas propias basadas en el ideal socialista y no en la simple ambición personal. Porque, ¿ambición para qué? ¿Cargo o ideas?
Si no se ve el tremendo daño que esas actitudes crean entre la gente, es la constatación de que entre los dirigentes de los partidos hay muchos al único servicio de sus intereses personales, y ya por eso gente a la que hay que rechazar y alejarse. Pero por eso mismo temer lo que muchos ven: en la política hay gente sin escrúpulos. Y con eso solo salen perjudicados la ciudadanía misma y los que trabajan en la política por el ideal.
El socialismo no es eso. No es eso, no es eso, parafraseando a Ortega.
Gente así, son la inmensa mayoría, la mayoría silenciosa que ponen sus cargos y su fuerza para defender hasta sus últimas consecuencias el ideal socialista. Son gente que no quieren ni buscan cargos por tenerlos, por simple ambición propia, más que la propia y sana ambición de hacer todo lo posible por el bienestar de los ciudadanos. Junto a ellos, por desgracia, están los otros ambiciosos, los que no tienen escrúpulos, los que no tienen ideas, más que ideas huecas, falsamente progresistas, todas dirigidas a un punto: cargos, cargos, cargos, y vivir del cuento.
Creo que la gente puede dedicar toda su vida a la política, creo en gente que se forja un camino laboral y decide dedicarse por entero a la política por el ideal. Pero no puedo creer en gente que ya antes de hacerse un hueco en el mundo laboral, o al menos no tener decidida o terminada una carrera, una especialización laboral o haya al menos buscado su sustento más allá de la política, quiera meterse en ella de lleno y vivir de artificialidades.
Las juventudes de los partidos han de ser una cantera de los futuros miembros del partido, personas que han ido adquiriendo experiencia y que comparten todos una cosa en común: el ideal y el programa, no la ambición ni el personalismo. Y todas las juventudes de los partidos caen, y en esto también se incluyen las Juventudes Socialistas, a ser una cantera no de ideales sino de ocupantes de cargos. No para hacer, sino para no hacer. Las luchas que hay en los partidos y todas sus secciones no son luchas por el programa A o el programa B, sino porque fulano o mengano tengan su cargo y vivan del cuento. Y a esto las juventudes han representado idénticamente los conflictos de los partidos.
Hay personas, una persona, sin oficio ni beneficio, que puede acumular en su tarjeta de visita hasta tres cargos, como dirigir unas juventudes, ser técnico municipal de nada y ser diputado. Lo que no es ni mínimamente explicable sin manipular las palabras y los conceptos es tener un cargo con un sueldo a costa de los presupuestos municipales que solo se da por ganar un puesto y tener que vivir de algo por argucias. Lo que no es natural es que una persona sea diputado de la noche a la mañana sin un mínimo mérito para serlo. ¡Qué pensarían los griegos, creadores de la democracia, o los romanos, creadores del derecho! Creo en el mérito, en el cursus honorum basado en el mérito. Si criticamos a gente como Manuel Pizarro o Álvarez de Toledo, que ganan sus escaños sin méritos internos en las filas conservadoras, más que el “mérito” de embolsarse varios millones o de dejar por los suelos la independencia y rigor periodístico por servir a las directrices partidarias… deberemos también condenar lo mismo que ocurra, aunque sea en el seno del socialismo, ¿no? Si no pecaremos de hipócritas.
No es una crítica por ser la persona fulana o la persona mengana, no es la persona, ni mucho menos. Es el método, es la vía, son los actos. Convertir las juventudes de la región en algo menos que nada, sin voz entre la juventud, moviendo hilos para acabar con quien pueda elevar una voz distinta, hacer prácticas que rozan los límites de la ética (o de la legalidad, mismamente), o no ver lo que es la realidad, que no tenía peligros y que podía haber hecho exactamente lo mismo, o estar donde está ahora, con actos de integración, de buena voluntad. Y por añadir, con ideas propias basadas en el ideal socialista y no en la simple ambición personal. Porque, ¿ambición para qué? ¿Cargo o ideas?
Si no se ve el tremendo daño que esas actitudes crean entre la gente, es la constatación de que entre los dirigentes de los partidos hay muchos al único servicio de sus intereses personales, y ya por eso gente a la que hay que rechazar y alejarse. Pero por eso mismo temer lo que muchos ven: en la política hay gente sin escrúpulos. Y con eso solo salen perjudicados la ciudadanía misma y los que trabajan en la política por el ideal.
El socialismo no es eso. No es eso, no es eso, parafraseando a Ortega.
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