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lunes, 23 de marzo de 2009

LA DOCTRINA DEL SHOCK, LA HISTORIA NEGRA DEL NEOLIBERALISMO


La Doctrina del Shock, escrito por la activista socialista Naomi Klein, es una obra exquisita que nos adentra en el complejo del capitalismo del desastre, construido a golpe de violencia, caos y desorentación en la Sociedad.

Klein consigue realizar una semejanza entre los experimentos de Ewen Cameron (psicologo contratado por la Cia) que consistían en anular el cerebro de las personas y desde ese punto crear a uno nuevo. La Cia intentaba utilizar estos procedimientos conra el enemigo soviético.
En la realidad los experimentos de Ewen Cameron fueron un completo desastre, las personas que engañadas accedieron a ser utilizadas como cobayas humanas han quedado totalmente confundidas con puntuales trastornos y perdidas de memoría.....
Aunque este proyecto no tenga una relevancia global, la activista de ATTAC lo extrapola a lo universal, con el mismo ímpetu que Cameron, Milton Friedman se dispuso a dejar en una tabla rasa a Estados con la inestimable ayuda de los EEUU, el máximo afán del neoliberalismo era y es eliminar las distorsiones (socialdemocracia,desarrollismo,keynesianismo) y crear nuevos países en un marco económico libertinario en la que la codicia sea el valor principal.

Los Estados Unidos poseían la hegemonía económica sin embargo les faltaba la preeminencia intelectual y el arraigo de la gente a apoyar las medidas neoliberales. Con una función vocacional los Estados Unidos empezaron a adoctrinar a las jóvenes promesas del neoliberalismo, los estudiantes de las élites de Sudámerica empezaron a cursar estudios de economía en la Escuela de Chicago, para después de 5 o 6 años sembrar en sus respectivas tierras el capitalismo ortodoxo.
Los Estados Unidos y los fundamentalistas del Mercado se pusieron el objetivo de derrocar el Socialismo Democrático de Chile, arquetipo de marxismo democrático de la época, para ello emprendieron un golpe de Estado auspiciado por las grandes multinacionales como Purina, Pfizer Medical, los economistas chilenos (José Piñera...) y los militares. El final ya lo sabemos todos.
El horror por aplicar el neoliberalismo no acabó ahi, otros países fueron los siguientes en ser exterminados (Argentina, Bolivia, Gran Bretaña Rusia, Polonia, Sudáfrica, Irak, Sri Lanka).
El capitalismo fundamentalista tiene una forma de actuar muy peculiar en la que podemos distinguir diferentes métodos:
  1. Desorientación, disgregación de la Clase Medía trabajadora, los neoliberales tienen claro que les es imposible implantar su sistema si la clase media está cohesionada y tiene claro sus horizontes.

  2. Utilización de la técnica del terror y la impresión para sobresaltar la Sociedad y de este modo hacer más fácil la entrada a la privatización, desregulación, liberalización, perdida de derechos..... En Chile emitieron con mucha insistencia las imágenes del asalto a la Moneda, la caída del Muro del Berlín, el 11-S, la estatua de Sadám, el Huracán Katrina, El Tsunami. Todos estos hitos son utilizados como disfaz para el neoliberalismo.

  3. Implantación de neoliberalismo de libro, lo que conlleva una gran disparidad de clases y un profundo empobrecimiento y desasosiego en los trabajadores. La doctrina única solo se puede efectuar plenamente en un sistema totalitario como el chileno o el ruso..... Los gobiernos occidentales nunca se han atrevido a aplicarla netamente, en 1981 Thatcher mostraba sus dudas a Friedman sobre el neoliberalismo y anteriormente Nixon proclamó que todos eramos keynesianos.

  4. Inevitabilidad del neoliberalismo y determinismo económico, con la disolución de la URSS los friedmanitas exclamaron que las ideologías no éxistían y que el único sistema posible era el libertinaje económico. Ahora vemos con claridad el error de esta percepción.

  5. Empleo de crisis y situaciones hiperinflaccionarias para reactivación de la economía. En el Consenso de Whasington Oliver Williamson(economista estadounidense) expuso que no era indispensable tener unas cuentas saneadas y una economía potente, ya que en situaciones de crisis también los ricos pueden sacar tajada de la precariedad y desazón de los más débiles, en este caso Estados tercermundistas y personas de dicho estamento.

  6. El Neoliberalismo como Corporativismo, este modelo se basa en un acuerdo entre los grandes caciques y el Estado consistente en vender la ríqueza pública (Industrias, Administración Pública.....) al aparato económico del país. Así ocurrió en Rusia o en Irak.

Se podría decir que el libro acaba con un final agridulce, aunque se han juzgado a muchos practicantes del terror vinculados a esta ideología, todavia quedan muchos dirigentes que nunca serán recriminados por obtener ríqueza y poder en detrimento de su pueblo. Dirigentes como Cheney, Bush o Aznar.

Hay esperanza en un mañana mejor, la crisis ha elucidado las graves imperfecciones del neoconservadurismo en Europa, el protectorado ideológico y financiero estadounidense en Sudamerica ha desaparecido, el ALBA un tratado comercial sudamericano basado en el trueque y en el justiprecio pretende sustituir al NAFTA yankee....

La Doctrina del Shock te permite obtener una visión global de los problemas del globo, los cuales solo pueden ser solventados mediante políticas internacionales

viernes, 10 de octubre de 2008

El divorcio juventud-asociacionismo

Debido al extenso texto que me ha resultado, dejo las preguntas para separar cada tema y ayudar a la comprensión.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?

El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.

El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.

La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.

Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.

¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?

La sociedad de hoy no es la sociedad de hace medio siglo, y menos aún de la de hace un siglo. Hace medio siglo, y en España menos aún, la sociedad luchaba por la ampliación del Estado liberal al Estado social, y la socialdemocracia colaboró en el éxito de esta lucha. Desaparecidas las trabas (supuestamente), ampliado la democracia, conjurado el peligro totalitario y autoritario, la sociedad se ha visto libre, la sociedad de hoy, los jóvenes de hoy, han nacido en una sociedad exitosa. Pero una sociedad que ahora se puede morir de éxito.

¿Para qué luchar si ya lo tenemos todo? Es el pensamiento que, a mi opinión, es dominante. Las organizaciones juveniles de hoy no son las mismas que hace años. En los momentos de lucha por las libertades lo que movía era esa lucha, la lucha de todos, la lucha por un interés general. Hoy, en la sociedad democrática, el interés que mueve al mundo es otra lucha. La lucha de uno mismo, la lucha por el interés particular. Es otra victoria del liberalismo y, ay, ha triunfado hasta en el campo mismo del asociacionismo de la izquierda socialista.

Si llegáramos a comprender hasta qué punto es frágil la libertad, el libre pensamiento y la democracia, actuaríamos de otra manera. La historia parece demostrar que, a veces, en los momentos de máximo peligro, no se ha sabido responder al enemigo de la libertad. ¿Podría haber actuado de otra manera la oposición a Berlusconi en el Caso Matteotti? ¿Podría haber actuado de otra manera el Partido Bolchevique ante la perspectiva de que construían no la Dictadura del Proletariado, sino la dictadura personal de Stalin? ¿Podría haber actuado de otra manera el KPD alemán y las fuerzas democráticas de la Alemania de Weimar sabiendo que su lucha era la muerte de la frágil democracia y el ascenso del NSDAP? ¿Podría haber actuado de forma sensata los anarquistas, socialistas y derechistas españoles para no haber caído en la destrucción mutua y el surgimiento de cuarenta años de dictadura? Y así hasta la eternidad, la historia de la raza humana es un cúmulo de errores, aciertos, decisiones y posibilidades que ya entran en la ciencia-ficción y la suposición. Yo creo, y rezo por equivocarme, que la ceguera de la sociedad actual respecto a los problemas que sacuden el planeta (pobreza del Tercer Mundo, desapego de la democracia, la agonía del capitalismo salvaje, la bomba nuclear, el terrorismo y sus causas…) nos deparará en un futuro no lejano mucho sufrimiento.

¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?

El individualismo no es algo que se combate, el individualismo o el cooperativismo es algo que se aprende desde pequeño, porque la sociedad en conjunto te lleva actuar. ¿Por qué si no la derecha está destruyendo la educación pública y los postulados de la socialdemocracia? Porque quiere ese individualismo, porque ese individualismo no conduce al socialismo, porque en la división y en el egoísmo tiene la base de su apoyo y su poder. Que conste que, como digo, en la izquierda existe ese mismo individualismo: esa percepción no llevará a la sociedad al socialismo.

Sin embargo, hay que saber observar a la sociedad y sus respuestas a los estímulos que se dan. La derecha quiere destruir la educación como la conocimos, ello generará individuos que se crean a pies juntillas sus más descomunales mentiras, lo mismo que en 1984 de Orwell la gente se creería que dos y dos son cinco si el Partido dice que así es. Pero lo que la derecha también genera es un rechazo a esa dictadura del pensamiento. Lo mismo hace una educación abierta: generará ciudadanos solidarios y progresistas en mismo número, o más quizá, que ciudadanos que rechacen esas ideas. Pero los crearán. Cualquier acción puede generar una aceptación y un rechazo. Esa es una de las virtudes de la libertad, y a la vez uno de sus peligros.

Siempre habrá un pensamiento progresista y un pensamiento reaccionario. Pero la Ilustración, y las revoluciones liberales burguesas lograron imponer a la sociedad la creencia en los derechos naturales del hombre, cuando en el siglo anterior tales cosas no existían en la mente humana. Así, creo que hay mucho trabajo por hacer llegar que conceptos como democracia, derechos sociales, solidaridad internacional y superación de los conceptos irracionales del nacionalismo y del racismo, son inalienables al ser humano. Esto no es porque lo dijeran cuatro locos, sino porque es positivo para la sociedad.

¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?

No podremos hacer llegar las propuestas progresistas a la juventud si no se predica con el ejemplo. ¿Creerán en la solidaridad en boca de quienes se matan por el poder? ¿Creerán en la democracia en boca de quienes rechazan las opiniones contrarias en el seno de su organización? ¿Creerán en el asociacionismo en boca de quienes arrinconan a quien no les dice a todo que sí? La sociedad percibe los partidos y las asociaciones como el aparato que crean unas minorías para mantenerse en el poder, pese a los cambios, y las bases no son más que la correa de transmisión de lo que se dice de arriba.

Eso me lleva a una pregunta, ¿hemos superado el concepto irracional del poder? Antaño el rey gobernaba porque así lo disponía Dios; ahora hay que decir esto, luego lo otro, porque así lo dispone la minoría que nos controla. El poder desde Arriba no ha sido superado, el poder desde Abajo no ha llegado aún.

¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?

Es normal que, en la política, los ámbitos de la juventud estén ocupados por jóvenes. Eso es bueno en tanto que piensan como jóvenes y saben lo que quieren los jóvenes. Otro es lo que se haga, que en muchas ocasiones va bien encaminado, o en otras se opera para favorecer un interés ideológico o personal. ¿Va a permitir un gobierno de la ideología que sea que se hagan actos y programas para jóvenes que lleven a ideas contrarias? No digo que haya gente que cumple con la libertad, que deja que haya pluralidad, pero también es verdad que en otros momentos se ponen trabas al que piensa distinto.

Antiguamente las organizaciones obreras vivían de sus miembros para ayudar a sus miembros, sin ayuda estatal. El acceso al poder de la izquierda socialista y la extensión del Estado social ha llevado a la subvención de los organismos sociales y políticos, y eso a la arbitrariedad y a la burocratización. Hasta tal punto se han desnaturalizado organizaciones combativas en organizaciones burocráticas y por tanto conservadoras de lo existente. La inversión debe ir con una premisa: el ejercicio de la libertad y de la libre expresión, tanto el que da ese dinero como el que lo recibe.

Como no creo en la planificación sistemática de la sociedad, lo que la propia sociedad haga en su beneficio puede ser acertado. Las organizaciones obreras surgieron por iniciativa propia, no por la del Estado. Lo que hagan los jóvenes, en uso de su libertad y en el beneficio colectivo, puede ser altamente positivo.

¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?

Los Consejos de la Juventud ¿Qué es eso? Diría si se le pregunta a un joven anónimo. La idea en sí es buena, pero la realización ha dejado mucho por el camino. Para empezar, el ideal socialista es la democracia plena. El Consejo de la Juventud está integrado por las asociaciones juveniles, pero no se elige en “libertad”, más que la libertad de esas asociaciones. Y partiendo de la premisa que el asociacionismo es minoritario, los Consejos los integran minorías. Para mí el ideal, que es el ideal socialista, es la democracia total, la democracia radical. Elegir libremente los órganos de expresión, abierto a todos. También su limitación, la juventud, plantea un problema: ¿hasta qué edad se es joven? Es lo mismo que ahora se discute hasta qué edad se es viejo. El trabajo de los Consejos, invisible, por cierto, es necesario, pero gozarán de más legitimidad si se eligen libremente, lo mismo que el Congreso de los Diputados goza de toda la legitimidad porque su elección está abierta a todos los ciudadanos mayores de edad.

¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Como dije antes, el ideal de la lucha colectiva se ha sustituido por el ideal de la lucha personal. Y en las organizaciones juveniles de partido, más. Se proclama la autonomía, que no la independencia, pero en la práctica eso se revela como una intromisión Partido-Juventudes como una Juventudes-Partido. La organización juvenil de partido debe estar subordinada al mismo partido, pero debe establecerse una condición: la no intervención de unos en los otros. El discurso debe ser coordinado, la opinión interna tolerada, y el trabajo debe ser común. ¿Por qué? Porque el cooperativismo es lo contrario a lo que aquí se denuncia, el individualismo. El individualismo, la lucha personal y la intromisión por el poder no llevan al socialismo. En el partido debe valer la opinión de los que son militantes del partido y de su base social, no la de otra organización, y menos sacudiendo votos en los órganos internos. Porque esos “votos” son personas, personas que, supuestamente, tienen libertad de pensamiento, pero que se les zarandea como hombres de paja y simples correas de transmisión de lo que se decida. La verdad es que la libertad está muy dañada, y así, el divorcio juventud-asociacionismo no se resolverá.

jueves, 2 de octubre de 2008

El capitalismo se quiebra: enterrémosle


Marx sostenía que ningún sistema económico puede durar por siempre, que tiene un desarrollo, un auge y una caída. El primer gran sistema económico fue el de las Ciudades Estado del Creciente Fértil, basado en una agricultura dirigida por el Estado burocrático y trabajado por personas libres aunque no propietarias; después, vino el sistema esclavista del Imperio Romano, y con su crisis surgió el feudalismo, las tierras seguían en manos de los terratenientes y de la Iglesia, cultivado por hombres sujetos de por vida a la tierra por las deudas de sus antepasados. Y con su crisis vino el sistema industrial, la libertad de movimiento y de capitales, la potenciación de los sectores económicos no agrícolas (servicios e industria). Y su crisis no es constante, es periódica por su estructura particular. La alternativa a ello fue el modelo de planificación, pero se reveló más imperfecto que el capitalismo, puesto que una burocracia estatal no sabe satisfacer las demandas económicas con una oferta adecuada.

Aunque pareció que el capitalismo había sobrevivido, que bastaba con las reformas admitidas a la socialdemocracia y que este maná económico podía durar para siempre, esto no es así. La economía vuelve a estar en crisis. Además, no podemos quitar la vista de que este mundo está partido en dos: de que hay dos bloques aún, el bloque de países ricos y el bloque de países pobres. Y a su vez los países siguen conservando una separación entre ricos y pobres, en los países más ricos observamos una minoría muy rica frente a una mayoría de clase media y una minoría pobre, y en los países pobres tenemos una ínfima minoría riquísima, una clase media escuálida, inestable o inexistente, y una gran masa depauperada.
¿Cuál sería el ideal? El ideal sería ningún extremo, sería la solidaridad para con la riqueza de todos poder ofrecer una igualdad de oportunidades para desarrollar más riqueza, y que eso no beneficie a una minoría, ni tampoco a una mayoría: que beneficie a todos. La socialdemocracia plantea siempre que el que más tenga más dé. Pero hay que decir por qué, por qué quien más dinero gane más dinero dé, porque si no, a lo mejor, daría a que cualquiera trabajase menos para sortearlo. Es un deber, no un deber patrio, sino un deber para con toda la sociedad. Es una obligación ética hacer todo lo posible para ayudar a nuestra misma especie. El capitalismo es una lucha entre el gato y el ratón.

Hasta hace nada, el gran capitalismo quería eliminar al Estado de la vida económica, quitar regulaciones, quitar trabas, quitar derechos de los trabajadores... ¿libertad total para la economía? No, eso es permitir la dictadura de la economía, de la dominación de esa minoría extremadamente rica, que controla la mayor parte de la generación de la riqueza, sin que la gran mayoría podamos hacer algo.

La derecha había vuelto a enarbolar, desde Thatcher y Reagan, la bandera del liberalismo más puro, más destructivo para el Estado. Es decir, es volver a los postulados anteriores al Estado social de derecho: al Estado liberal, el Estado gendarme. La economía es cosa de los negocios, no del Estado. Al Estado le basta conservar el aparato policial.

Pero, hete aquí que quien antes hablaba de privatizar, de individualismo... pide socializar las pérdidas. Que todos paguemos el fracaso de unos. ¡Vaya, son socialistas! El socialismo de la ruina. No es socializar la economía, es socializar el pago para salir de la crisis. ¿No hablaban de la no intervención? Ese liberalismo era mentira. Tenemos que pagar a unos fracasados sus enormes agujeros, mientras ellos conservan aún todo su patrimonio y renta. El fracaso se debe pagar con irse a la calle. ¿Quién ha creado esto? Los grandes negocios ¿Quién lo paga? Los trabajadores. Los trabajadores no tienen la culpa de que unas empresas sean dirigidas por ineptos. Que se vayan los ineptos, que paguen ellos el desaguisado, y que vengan otros.

En suma, que el capitalismo pague su fracaso, que se vaya, y que venga otro.

martes, 26 de agosto de 2008

La izquierda europea

El discurrir histórico de la izquierda europea ha sido diverso tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los partidos socialdemócratas adquirieron nuevo vigor y vieron la victoria de sus planteamientos económicos del Estado intervencionista; el Estado del Bienestar se empezaba a construir. Por su parte, los partidos a la izquierda de la izquierda, los comunistas, veían recompensado su lucha antifascista con grandes apoyos electorales en Francia, Italia y el Este, hasta llegar incluso a ser en aquellos momentos el primer partido nacional.

Suecia ya conocía gobiernos socialdemócratas desde los años 30, siendo el primer modelo de construcción del Estado del Bienestar y referente de la izquierda no comunista como alternativa a los Soviets. La historia política nórdica ha dado un gran predominio del partido socialdemócrata en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) vio un proceso de unión de fuerzas hasta crear el Partido Socialista de Mitterrand y ganar las elecciones en 1981. El Partido Laborista británico ganó las primeras elecciones tras el conflicto bélico y se caracterizó, hasta Tony Blair y sus tres victorias consecutivas, en gobiernos cortos, no más allá de una legislatura, y una política clásica a veces no muy adaptado a lo que Reino Unido necesitaba. Tanto se degradó que el último hachazo lo dio Thatcher desmantelando el sistema del bienestar bajo la bandera del neoliberalismo. El SPD alemán, el gran partido modelo de la socialdemocracia, hubo de renunciar a lo poco de marxismo que le quedaba en su discurso en 1959 para pasar al gobierno de la mano de democristianos, y luego en compañía de los liberales y los verdes. El Partido Socialista Italiano vivió a la sombra entre el poderoso Partido Comunista, y la Democracia Cristiana, llegando al gobierno con éstos en el llamado pentapartito para privar del acceso al poder de los comunistas.

En España no tuvimos oportunidad de decidir libremente hasta la muerte del dictador, y se reveló que el PCE, muy fuerte en la oposición al franquismo, no tenía nada que hacer frente al PSOE. Si en este caso pudiéramos hacer un análisis de la situación, tendríamos que ver los apoyos socialistas en la II República y los actuales. En la República, los apoyos le venían de las regiones y centros urbanos industriales (Madrid, Asturias, País Vasco, País Valenciano y los jornaleros andaluces no anarquistas). Esos apoyos le valían entre 2 y 4 millones de votos. En la nueva etapa democrática, el PSOE tiene, más los apoyos entre los trabajadores urbanos y rurales, los de la nueva clase media creada bajo el régimen dictatorial. Podría decirse que tiene los apoyos electorales clásicos, los trabajadores, más los que recogería un partido liberal progresista si existiera. Así es el resto de partidos socialdemócratas: su gran éxito fue la integración de clases para dar con partidos de izquierda, moderados, pero muy reformistas.

La caída de este modelo viene pareja a la crisis del sistema económico, los años 70 y 80. No fueron su inmediato declive, pero si los inicios, para mostrarse en toda su manifestación desde los 90. Porque la manifestación del declive fue la renovación misma en la derecha. La derecha había acabado por aceptar la intervención estatal en la economía y el Estado del Bienestar para dar nacimiento a una derecha, proclamada liberal, pero que nada tiene que ver con el antiguo liberalismo: inhibición total en la economía, privatización sistemática de todo lo público, rebajas impositivas a sus electores, esto es, las clases más ricas, y un profundo conservadurismo social en un nacionalismo étnico extremo, discriminación de las minorías y la ideología clasista más rancia. Todo empezó con Ronald Reagan en Estados Unidos, pero el mayor paradigma de esta nueva, y ahora vieja, derecha, es Margaret Thatcher. Una cosa que todos tenemos que aceptar, una cosa hicieron bien: los tuvieron bien puestos para atreverse a imponer sus programas. Otra cosa es que no compartimos sus postulados. Pero la izquierda no supo evitarlo, porque no supo actuar previamente. Y ahí comenzó la caída.

El hecho más dramático es la propia caída del socialismo italiano, cómplice de la Democracia Cristiana en los múltiples escándalos de corrupción sacados a la luz por Di Pietro en Manos Limpias. Se quedó al 1% como castigo y se inició la diáspora socialista en pequeños partidos. Curiosamente era el Partido Comunista, convertido en Democrático de Izquierda, quien ocuparía su lugar. Ni la unión socialista hace poco tiempo ha servido para volver a dar energía a algo en lo que los italianos no muestran confianza. Es un hecho curioso que un partido comunista renuncie a sus principios, acepte de nuevo la socialdemocracia y sea capaz de seguir siendo uno de los dos grandes partidos italianos, añadiendo ser capaz de unirse a democristianos progresistas y dejando fuera del parlamento a sus escisiones del comunismo ortodoxo. Visto que actualmente los partidos de la izquierda comunista en Italia, España y Francia estén en un apoyo electoral ridículo, creo que sería muy positivo que siguieran el mismo camino, porque eso sí sería de ayuda para una izquierda unida muy fuerte ante la derecha.

Y en Alemania la cosa cambia, la unión de los socialdemócratas descontentos con Schroeder y los antiguos comunistas del Este sí ha dado un partido de izquierda bastante considerable hasta en el Oeste. Ahí está la debilidad de la izquierda, pero, ¿por qué se divide? Por abandonar parte de sus postulados y bases clásicas. Ahí está toda la lista de Ciudadanos, UPyD, Die Linke… y la extrema derecha.

¿Hay acaso un modelo unificado? No, la Internacional Socialista se ha desvirtuado y vaciado para ser un foro de partidos totalmente independientes, que aplica su política independiente frente a los problemas existentes. Incluso medidas opuestas, como que el Labour Party apoye la reforma de las 65 horas y otros partidos europeos la rechacen, o cada uno mire a un nacionalismo propio en materia energética, o acepten la idea de la derecha de que la inmigración es negativa. Sin olvidar que se ha aceptado la existencia de la gestión privada de lo público. Es una política de parches a un sistema económico que demuestra una vez más sus crisis periódicas y ante la cual la izquierda no sabe proteger a su base, a las clases humildes.

La lógica de un partido de masas impone una estructuración en jerarquía, el crecimiento genera una burocracia inmensa, destinar unos grandes recursos al mantenimiento, y control, del propio partido, que ha derivado más en proteger a la cúpula dirigente de las bases, y a usar éstas en la manipulación y fraccionamiento de corrientes personalistas bajo una excusa ideológica. Todo se reduce a votos, números: clientelismo. Si pudiéramos coger una frase del argot comunista, la "decadente sociedad burguesa", en este caso los partidos de izquierda han heredado, y de ello no se excluyen ni los comunistas, algo "decadente burgués", el antiguo clientelismo, la vinculación personal y no ideológica. Al observar la historia, toda construcción es perfecta en su inicio, el tiempo lo degrada. El viejo imperio romano de Augusto, el imperio carolingio, la unión soviética… eran máquinas perfectas en manos de su creador, ellos sabían qué había que hacer y con quién debían contar. Pero pasados una generación esto no es así, y el mérito y la fortaleza se sustituyen irreversiblemente por el favor y la debilidad. Ése es un grave problema de los partidos socialistas, en un momento de crisis ideológica no son las ideas lo que sostienen al partido, y no es de extrañar las luchas personales (Blair-Brown en Gran Bretaña, el fraccionalismo italiano, Royal y los "elefantes" del socialismo francés…)… es, al final, la derrota del proyecto.

Creo sinceramente que la victoria de la izquierda pasa por el discurso fuerte, pero basado en la realidad, por eso no hay que tener miedo al abrir una reflexión. Y, sobre todo, la izquierda siempre ha sido la rebeldía contra el inmovilismo, otrora burgués, ahora de viejas jerarquías. Es en el mérito y en la eclosión de ideas donde está la solución a esta ecuación que es la victoria y futuro de la izquierda. Un liderazgo fuerte, basado en un proyecto más que en la persona que lo represente, porque al final esa persona que esté delante solo es la punta de un iceberg de personas e ideas.

sábado, 12 de julio de 2008

No hay más ley que mi capricho

Leopoldo Alas, Clarín, escribió una vez en “El Solfeo”: “Y el cacique demostró con sus hechos aquel dicho: no hay más ley que mi capricho, aquí el Estado soy yo. Él sirve de providencia y es juez en última instancia, todo pleito él lo sustancia, toda causa él la sentencia. Él engendra diputados y distribuye estanquillos…” qué razón, cuánta razón tenía en su época. Y, por desgracia, cuánta razón sigue teniendo hoy en día.

Porque las Juventudes Socialistas de Madrid pecan de estos defectos. Se convocó el Comité Regional extraordinario para enmiendas y delegados al Congreso del PSM el pasado día Viernes 11, para celebrarlo el próximo día Domingo 20. Asimismo, el límite de presentación de las enmiendas al texto de la Ponencia Marco expira para las JSM el Lunes 14. Teniendo en cuenta que hoy se ha publicado la Ponencia Marco, sin enviarlo a ningún compañero de las JSM, sería muy difícil ponerse a trabajar cuanto antes por falta de información. No es solo falta de información, es desidia. Tampoco hay que dirigir exclusivamente la crítica a la dirección de las JSM, los plazos dados por el PSM, convocando el Congreso justo después del verano y obligando a los procesos locales y regionales en época de vacaciones, es una forma de coartar la participación masiva en los órganos del Partido y de las Juventudes.

Muchos, al empezar jóvenes a militar en las Juventudes, guardábamos amplios ideales, una energía infinita por participar, por ayudar, por darlo todo para el proyecto. Creíamos que las Juventudes serían un paraíso de la honestidad, puesto que estamos mucho más apartados del aparato del poder. Creíamos. Decía Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Toda la razón.

Con el tiempo, observando todas las triquiñuelas, toda ambición huérfana de ideas, todo personalismo superlativo y tanto trepismo descarado, nos preguntamos: “¿dónde quedaron las ideas de la izquierda? ¿Cuándo fue abandonado la preocupación en la sociedad, intercambiado por una preocupación de “qué hay de lo mío”?”

Con el tiempo, nos hemos ido desencantado y entristeciendo. Pero no nos hemos rendido. Por mucho que haya caciques haciendo y deshaciendo a su antojo en las Juventudes, por mucho silencio que hagan a los que se dejan todo por un proyecto, por unas ideas, no nos hemos rendido.

Ante todo, por lo que haga o deje de hacer la dirección regional de JSM, más preocupada por buscar un hueco en las listas electorales a las Cortes Generales que a darse visibilidad a una juventud madrileña en manos de la derecha, nosotros no nos rendiremos. Pero, ¿qué visibilidad puede haber sin ni siquiera existir un proyecto que ofrecer? La labor de las agrupaciones locales no está tenida en cuenta, y, si alguna es molesta, se organiza una moción para tumbar a sus dirigentes o se niega su constitución, como en el caso de otras. Incumpliendo estatutos, además.

Como jóvenes de entre los jóvenes, creíamos que el mérito era la medida en tu sitio dentro del organigrama. Ni qué decir que qué craso error. Si resulta que no es el mérito sino el compincheo y el interés personal. No importa que la ejecutiva se pueda llenar de gente sin mérito, porque no medirán su éxito por logros tales como la influencia de las Juventudes en los jóvenes madrileños, sus campañas y sus protestas, sino que lo medirán basándose en si han conseguido o no sus objetivos personales, que pueden ser resumidos en una palabra: cargos. No hace falta ya proceder de la vida profesional a la vida pública: se pasa directamente a la vida pública, es el único oficio y beneficio que muchos conocen. Es toda una novedad, ¡la organización juvenil de un partido llamado obrero controlado por quien no tiene más experiencia que haber empezado la universidad!

Tendremos unas JSM ineficaces, desaparecidas, al mismo tiempo que un PSM ineficaz y desaparecido. Nosotros queremos que Tomás Gómez, aunque guste a unos más y a otros menos, sea un líder de la oposición fuerte, con un proyecto alternativo serio, y sea visto, y conocido por los madrileños. Pero es que nada de esto existe, y el PSM está cometiendo muchos errores que no puede permitirse si quiere volver a ganar: no puede dejar a Aguirre que ponga en marcha su perverso proyecto neoliberal. Antes de que fulano o mengano sean tal o tal cosa en las Juventudes y el Partido, lo que exigimos es convicción, fuerza y proyecto, y no personalismos, desidias e insidias. Porque hacer desaparecer el socialismo de Madrid, es trabajar contra el socialismo en Madrid.

miércoles, 2 de julio de 2008

"Tsunami" de derechas


En una edición dominical de EL PAÍS de hace unas semanas se analizaba, bajo el expresivo titular de "Europa se ancla a la derecha", el fenómeno objetivo que nos revela el avance de la derecha en casi toda Europa.
Como argumento gráfico se adjuntaban dos mapas comparativos que denotan la inversión del color de los gobiernos nacionales en los últimos 10 años hasta llegar a la Europa conservadora de hoy en día.

La semana laboral de 65 horas, la estrategia anti-migratoria y las peligrosas licencias que se está tomando la UE en lo que a lucha antiterrorista se refiere, revelan y evidencian el viraje conservador de la UE.

Hace 10 años, se estaba también en el debate de la jornada laboral. Parecían entonces más factibles alcanzar las 35 horas semanales (proyecto que abanderó Francia en su momento) que las 65 horas que ahora se nos plantean como inevitables.

Vivimos, según algunos en una era posideológica, en la que se impone el pragmatismo a los valores y en la que se rebasan las ideologías.
En mi opinión esto es una falacia, que fue promovida insistentemente por Thatcher en los ochenta, según la cual ya no hay ideologías, las cartas están ya marcadas y las reglas del juego están muy claras.

Lo que está sucediendo en Europa es un fenómeno profundamente ideológico, no hay que engañarse. Es un fenómeno ideológico de un sólo signo: el recorte de libertades y derechos. Una estrategia capitaneada por la derecha neoliberal que ha conseguido imponerse en la batalla ideológica a la izquierda y al centro-izquierda. Esta, aturdida, no puede más que ir a remolque y asumir (craso error) que la actual UE es la única posible. Ante las 65 horas: abstenerse. Ante la normativa de retorno de inmigrantes: votar resignados y dar el patético argumento de que esto es "mejor esto que nada"

Este es en mi opinión el problema de la izquierda europea. Está calando en sus huesos el mensaje de la derecha. La izquierda se contamina y no se atreve a rebelarse (entiendase el término) contra una situación grave de desconfiguración y difuminación de la Europa Social (hasta ahora proyecto máximo de la socialdemocracia a nivel europeo).

Se está deshilachando la bandera de los derechos humanos, de las libertades y del modelo social, seña de identidad de la UE a lo largo de estas cinco décadas, sin que aparezca nadie con la fuerza y la determinación precisa para restaurarla y retomarla.

Para concluir, me parece que la izquierda continental no está siendo capaz de dar respuestas sólidas a temas como, precisamente, la inmigración ilegal, la seguridad, la lucha antiterrorista... etc. La derecha ha copado ese espacio, por no comparecencia del "rival" y por eso la ciudadanía solo escucha una sola propuesta, un único punto de vista ideológico en cuestiones que son realmente importantes.
La izquierda tiene que replantear su postura, salir de la órbita neoconservadora y presentar su agenda para estos y otros temas.

Reflexión de Alberto Ginel Saúl

martes, 17 de junio de 2008

Prosigue la campaña contra las 65 horas semanales en Internet


César Calderón (netoratón) ha lanzado una página web que pretende aglutinar y canalizar la inmensa fuerza del movimiento "anti-65" y convertir la reacción social que ha provocado en la ciudadanía dicha propuesta, en resultados para impedir este grave atropello de nuestros derechos.

Es necesaria una movilización sin precedentes para mostrar desde Internet, una presencia que resulte ineludible para medios de comunicación, partidos políticos y sindicatos.
Tienen que saber lo que pensamos los ciudadanos. Tiene que saber la derecha neoliberal artífice de esta medida, que es así como reacciona el pueblo cuando se le intentan arrebatan sus derechos.

El promotor de esta página web y creador del grupo "65 horas ni de coña", ha tenido a bien incluir en su página web nuestra campaña de recogida de firmas, lo cual quiero agradecer, creo que en nombre de todos los que integramos la Plataforma Juvenil Progresista.

Muchas gracias César. Seguimos adelante, todos juntos, contra esta medida regresiva y profundamente perniciosa para todos los trabajadores europeos.

Saludos progresistas

viernes, 13 de junio de 2008

Lanzamiento de la campaña contra las jornadas laborales abusivas

La Plataforma Juvenil Progresista ha lanzado su primera campaña. Lo hace para protestar contra la propuesta europea de ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. Consideramos que es un grave retroceso que perjudica directamente a los asalariados europeos. Una jornada de 65 horas semanales implicaría trabajar entre 12 y 13 horas diarias. Una barbaridad que han apoyado la mayoría de los gobiernos de esta Europa neoliberal y socialmente tibia.
Creemos en la Europa fuerte, en la Europa de todos, es decir, en la Europa de los ciudadanos. De los ciudadanos con derechos ajustados al siglo XXI y no al XIX.
Hemos puesto en marcha una página para firmar y adherir tu apoyo a nuestra campaña http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=1565

Cuando alcancemos las firmas suficientes, remitiremos una misiva a todas las asociaciones, partidos, sindicatos y grupos europeos tradicionalmente ligados a la lucha por los derechos de los trabajadores, para que pasen de la voz a la acción. Del NO verbal al NO en la calle, en las pancartas y por supuesto, en el Parlamento.

Queremos detener esta iniciativa, queremos mostrar nuestra solidaridad con nuestros conciudadanos europeos. Queremos una Europa social y podemos conseguirla.

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Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 h

A.A.: "Sociedad Europea, partidos y asociaciones sindicales

Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales para llevar nuestra voz al Parlamento Europeo

Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron, con la abstención de España, Hungría, Grecia, Chipre y Bélgica, ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales (esto es, entre 12 y 13 horas semanales).

La Organización Internacional del Trabajo, hace 91 años, consagró el derecho social a la jornada de 48 horas semanales. Con la nueva medida se está destruyendo de un plumazo todo aquello por lo que el movimiento obrero, desde sus inicios, ha estado luchando: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de educación.

Con medidas anti-sociales e impopulares como esta, Europa se está alejando de la ciudadanía y sus problemas reales. No es justo que en tiempos de crisis económica sean los trabajadores, las personas de menores recursos, quienes deban pagar trabajando más, sin posibilidad de ampliar sus horas de ocio o el tiempo con sus familias.

Por otra parte, más horas de trabajo no implica un aumento de la productividad y de la competitividad económica europea. Mientras la crisis persista, los precios sigan subiendo, el petróleo se mantenga al alza y el consumo se contraiga, millones de empleos se verán amenazados doblemente, ahora también por la coacción empresarial que puede derivarse de la asunción de esta medida. Puede que para tener un contrato laboral haya que aceptar este “voluntario” ofrecimiento patronal de trabajar hasta 12 y 13 horas diarias.

Queremos que se retire esta medida, que sea rechazada en el Parlamento, que los eurodiputados piensen en los trabajadores, en sus familias, en todos los problemas que acarrearían para ellos y sus familias más horas de trabajo.

Pedimos también a todas las organizaciones políticas, sindicales y sociales a los que va dirigida esta petición que no sólo se rechace verbalmente esta medida. Queremos dar la oportunidad a todos los ciudadanos europeos de expresar su negativa al retroceso en los derechos laborales.

Todos, el mismo día, a la misma hora, toda Europa unida por fin, desde la ciudadanía, desde su base cívica, manifestémonos para exigir una Europa Social que garantice los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras.


FIRMA PARA INSTAR A LOS PARTIDOS, SINDICATOS Y ASOCIACIONES EUROPEAS A UNA MOVILIZACIÓN CONTRA ESTA MEDIDA

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Rogamos colaboración y difusión de la campaña, sobre todo a los miembros de la Plataforma, mediante posts en vuestros blogs personales, foros, etc...


miércoles, 11 de junio de 2008

El europeo autómata


Me siento perplejo como todos, ante la pretensión de aumentar las horas de trabajo en Europa llegando en algunos casos a la execrable cifra de 65 horas semanales, parece que los primer ministro de algunos países (Francia, Italia) y algunos economistas europeos han sido cegados por abruptos indicadores económicos olvidando el bienestar y la cohesión social de la mayoría de los europeos, este es el caso de J.C. Trichet, que se obstina en mostrarnos la mala deriva de nuestra economía y realiza una política monetaria restrictiva, (que se suele aplicarse en tiempos prósperos, incremento de los tipos de interés, control de la oferta monetaria...), en cambio, este hombre que aduce que hay que "abrocharse el cinturón", se subió el salario en 2007 un 2%, dando ejemplo


.El PIB,es una variable que no muestra el bienestar, en cambio sí refleja el deterioro de los ecosistemas, el gasto en armamento... muchos lo perciben como una calculadora que suma desgracias y resta algunas funciones beneficiosas para la Sociedad. Muchos economistas aluden a estas variables para justificar las políticas neo liberales, ¿Pero realmente un PIB elevadísimo comporta un beneficio en la Sociedad?, por ejemplo los estadounidenses exhiben su PIB como el orgullo patrio, en cambio este país se encuentra el vigésimo segundo dentro de los países desarrollados en una efectiva distribución de la renta, solo por debajo de Rusía y Mexico,y en otros asuntos en los que EEUU recoge datos bochornosos, como la gran disparidad salarial....


Aunque no hay que descuidar los derroteros de estos indicadores, tampoco debemos descuidar el beneficio de la colectividad, entonces, ¿por qué algunos dirigentes europeos actúan de forma tan negligente al proponer este tipo de propuestas o al querer trasladar el sistema laboral norteamericano a Europa?,en mi opinión la verdadera función de un Estado en el marco económico es propiciar una coyuntura óptima para que la Sociedad satisfaga sus necesidades, recetas como esta, nos vuelven al siglo XIX b , al salario a destajo, a un número de horas descabelladas....,todo en pro de una situación económica (para unos pocos) exultante


.La consecución de las victorias laborales en Europa fue y es una lucha muy tediosa, esa reivindicación ha hecho proclive que los europeos podamos "trabajar para vivir", gozando de más tiempo libre y siendo más productivos en nuestro horario de trabajo, en algunos países de Europa se ha impuesto la idea de que un trabajador es más productivo cuanto menos preocupación y precariedad tiene en todos los planos de su vida cotidiana, de este modo, podrá concentrar todo su potencial en las 8 horas de trabajo diario, bajo esta premisa debemos seguir avanzando desestimando estas medidas que no provocaran nada más que desazón en el entorno de los trabajadores.


Tal y como ha apuntado Javí, hoy no es el día específico para hablar de EPC (A mí también me ha llegado ese correo), es una muestra del eclipse de los intereses de los trabajadores por los de Partido.

Esta medida no une a Europa bajo un proyecto común, sino todo lo contrario, esperemos que se quede en "papel mojado

"8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación"


Me sumo desde aquí a mis compañeros en su crítica frontal y sin reservas a ese despropósito de las 65 horas semanales . Un disparate que como dice Javi, aleja irremisiblemente a Europa de sus ciudadanos.

Ya tienen los irlandeses un motivo más para votar NO a Lisboa dentro de unos días. El plan B constitucional a la basura y vuelta a empezar. Europa sin encontrar vertebración política y sus trabajadores, por añadidura, viendo mermarse esos derechos laborales que creía imperecederos.

Y es que esta no es la Europa que quieren los ciudadanos.
Una Europa en la que sea legal (y me temo que necesario) trabajar hasta 12 y 13 horas diarias, rompiéndose así con toda la legislación laboral vigente, con el derecho europeo, con las negociación colectiva y con todos los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de más de un siglo y medio de lucha.
Esta es la Europa de los mercaderes, (a la que hice referencia en mi anterior reflexión).
La Europa que no solo no mira por la conciliación entre la vida laboral y la personal, sino que destruye la segunda en beneficio único de la primera. La Europa que convierte a sus ciudadanos en máquinas, en meras unidades productivas sin derecho a tener derechos. La Europa que en lugar de ocuparse de los retos del siglo XXI, nos retrotrae al XIX.

Esta es la Europa de la injusticia, pero es la Europa que tenemos actualmente gracias a los gobiernos que la franquicia del neoliberalismo ha implantado por doquier en suelo europeo, contando además con la inestimable colaboración de otros ejecutivos como el británico, que sinceramente, no sé muy bien a qué está jugando.

El gobierno de España, junto al resto de partidos socialistas europeos y los de la izquierda verde, más los sindicatos y la sociedad civil, conformarán "un frente democrático" en contra de esta medida por injusta, regresiva e inmoral.
España acataría esta normativa (que aún ha de ser ratificada en el Parlamento Europeo) de haber sido otro el resultado electoral del 9 de marzo, no me cabe la más mínima duda.
La franquicia política de los mercaderes españoles defiende los mismos intereses que sus colegas italianos, franceses o alemanes.

Sobre estos pilares torcidos es imposible edificar una Europa social y ciudadana, tal y como es nuestro propósito.
Este disparate debe ser paralizado en el Parlamento. La Europa social debe nacer en las calles, esta es una buena oportunidad. Los propios trabajadores tienen que trazar la linea roja, el límite donde se encuentran esos derechos que ningún gobernante, que ningún empresario debería transgredir.
Volvamos al "8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para formarse y vivir" si hace falta, pero no permitamos que se violen los derechos de los trabajadores europeos.

Salvemos la Europa de los trabajadores

Los ciudadanos no se alejan de Europa: es Europa la que se aleja. Concretamente al siglo XIX, al siglo del liberalismo rampante, de las nulas protecciones laborales, de la explotación del hombre por el hombre. Esto será bueno, en todo caso, no solo a los intereses de los neoliberales y a los que aún vivían en el marxismo decimonónico. Sus mentiras se ajustan a la realidad, tristemente. El siglo XXI resultará ser un XIX bis.

Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.

Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.

Noticias importantes:


El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.

Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.

Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.

sábado, 7 de junio de 2008

Vuelta al siglo XIX

Según informa El Plural, el Consejo europeo de ministros prevé aprobar la posibilidad de ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. La deriva derechista y neoliberal más radical de muchos gobiernos europeos, con la vuelta de Italia al rebaño de las derechas, puede deteriorar las relaciones laborales.

El Gobierno español ya se ha negado a apoyar y aplicar esta, esperemos que no, futura directiva europea. Esto supone la destrucción de todo lo conquistado por la clase trabajadora desde sus inicios como movimiento. Es la vuelta a la explotación, a no vivir del trabajo sino vivir para el trabajo. Como podemos temer, en tiempos de crisis quienes sufren no son las élites sino los trabajadores. Si se aprobara, ¿empezarán por aplicarlo desde las directivas? Reduciendo su ya de por sí elevado salario, es lo que tendrían que hacer.

España no lo hará. Pero, ¿y si volviera la derecha? Así actúan los liberales, tomemos buena nota. Y que tomen nota los trabajadores europeos, y la izquierda europea: no a volver al siglo XIX.

martes, 3 de junio de 2008

La crisis de los altos sueldos

Los sueldos de los directivos de las empresas del IBEX ganan de media 17 veces más que sus empleados, leo en la portada de Público. Del Banco Santander, por ejemplo, un directivo puede ganar 3.146.260 euros anuales. Un empleado, 49.698 euros.

¡Y hay crisis! Dicen. La economía en crisis, nos alertan las grandes empresas. Temen los números rojos, la caída de las ventas… pero más lo temen sus empleados, que son quienes deberán compensar la bajada de beneficios con su empleo. A la calle.

Y me pregunto, ¿qué puede hacer uno un año para tener que ganar más de tres millones de euros? Es demasiado dinero, ni toda una lista de lo que deseo podría llegar a la décima parte.

¿Por qué en las crisis capitalistas han de pagar siempre y sólo los trabajadores? ¡Un poco de solidaridad! Esa élite económica que tanto se asusta por los mercados cuando vienen Estatutos, proclamas secesionistas y gobiernos de izquierda, ¿lo hace por patriotismo? No, lo hace por el mercado, su cuota de mercado, que nadie se la quite y que se queden sus “amigos” en el gobierno (la élite económica suele tener muchos amigos en el gobierno cuando es la derecha quien gana).

La clase trabajadora lo ha dado todo por la economía nacional y por la patria: su fuerza en el trabajo, su vida en las guerras. Son las clases trabajadoras quienes nutrieron los ejércitos aliados y enemigos de las dos guerras mundiales. El sostén de las democracias fue el esfuerzo de esas personas anónimas que lo dieron todo por la libertad. ¿Qué hemos hecho? El mundo que existe sigue siendo infinitamente injusto.

El neoliberalismo imperante ha condenado a la miseria a la clase trabajadora, a su estancamiento y a arrebatarle las esperanzas: los gobiernos de la izquierda no son capaces de, o no quieren, destruir los privilegios de la élite económica. El neoliberalismo ha alzado a esa élite a un Olimpo protegido donde su mundo es todo lo que han ambicionado, frente a la gran masa de personas, entre las que pueden vivir y las que lo hacen muy a duras penas.

Es hora de cambiar. En primer lugar, poner en jaque a esas élites: si la derecha reclama tanto patriotismo, tanta nación y tanta tontería, exijamos a la élite el mismo sacrificio patriótico que hacen los trabajadores. Que sacrifiquen parte de sus abultados salarios para todos los recursos necesarios a la diversificación económica, a la investigación, al desarrollo, a la Seguridad Social. Exijamos ahorro, exijamos calidad comercial. Exijamos, básicamente, humanidad.

Sus salarios son muy abultados, pueden renunciar a una gran cifra sin problemas para su vida de lujo. Yo estoy a favor del libre comercio, de la libre competencia y del enriquecimiento personal, pues es el premio por el esfuerzo laboral y empresarial para llegar a la cima. Pero pongamos unas bases y una responsabilidad social, unas barreras, un “hasta aquí”. La propiedad es privada y está sujeta también al interés social. Que los salarios también.

Si no, ¿qué habrá de ese patriotismo? ¿Qué harán por la “gran nación”?

viernes, 9 de mayo de 2008

Deslocalización, nueva economía mixta y cambio de mentalidad

La socialdemocracia clásica no ha tenido entre sus prioridades históricas la creación de riqueza.
Más bien se ha preocupado de la gestión de susodicha riqueza en favor de la ciudadanía (mediante la protección social y la redistribución).

Desde luego, el neoliberalismo ha hecho hincapié en la pura creación de riqueza, pero sin atender demasiado a la necesaria supeditación social de esta. La riqueza como tal, (mesurada en los índices de PIB) no es de por sí, sinónimo de prosperidad social.

La nueva izquierda no debe abandonar, en mi opinión, la redistribución de la riqueza, ni tiene que dejar de aplicar instrumentos como la “renta básica de ciudadanía”… etc, pero sí sería necesario estimular también el crecimiento económico.

Una reconfiguración de la antigua economía mixta (sin olvidar nunca las necesarias fronteras social-privado, ni cuales son los valores sociales que nos mueven), parece ser una buena salida a esta cuestión.

La sinergia entre sectores públicos y privados parece inevitable. La existencia de la economía privada, además de legítima, no tiene porqué ser negativa siempre que esté acotada y definida Es cuestión de aprovechar la tesitura.

Del sector público hay que extraer el interés general, la legitimidad del Estado también para gestionar la economía nacional y para tratar con las transnacionales y el equilibrio entre regulación y liberalización (que puede ser objeto de gestión privada y qué es irrenunciable para el Estado.

Y del privado, podemos extraer como positivo el dinamismo y la vocación innovadora de los mercados.

Hay que definir entonces que es irrenunciable para el Estado Social, que materias son intocables para que un Estado funcione correctamente. Y en mi opinión estas son la sanidad, la educación, la energía y gran parte de la industria y del mercado de trabajo.

¿Cómo convencer a los “amos” de que tienen que ceder terreno al Estado? Mediante la generación de una nueva filosofía de empresa (lo hablaba ayer mismo con Bitdrain en una de nuestras interesantes conversaciones).

Convencer a lo privado de que no se trata simplemente de separar lo público de lo particular, como proponía hacer la socialdemocracia clásica, sino de lograr una cooperación (¿quimérica?) entre ambos estadios, el general y el particular.

Hay que cambiar esa culturaque considera al trabajador como una mercancía, cuyo puesto de trabajo puede ser llevado de Avilés a Shangai pasando por Moldavia sin que ningún gobierno se inmute ni pueda hacer nada.

Hablo, desde luego, de la deslocalización de puestos de trabajo a manos de multinacionales. Este dramático fenómeno es una innegable fuente de desempleo, decadencia, aislamiento, desafección e inestabilidad social. Y aquí, como en tantas otras cuestiones, el Estado ha de tener voz porque tiene los votos de los ciudadanos y está obligado a defender los intereses de los ciudadanos sobre los de las transnacionales. Bitdrain en este punto, propuso algo muy interesante: dar facilidades fiscales a las empresas y aumentar la inversión estatal en I+D+I para mejorar la productividad y evitar la deslocalización. Esta sería la protección social del trabajador más efectiva, porque se realiza a priori y no cuando el inmenso mal ya está hecho.

Vuelvo al que es el tema central de la cuestión: cambiar la cultura empresarial (y social) respecto a las relaciones del trabajador con la empresa y de la empresa con el Estado. Ardua tarea que como casi todos convendremos, tiene que tener incidencia desde el temprano periodo educativo.

Evitar la deslocalización, lograr en las empresas una mayor sensibilidad ecológica, instar a un reforzamiento de la investigación y el desarrollo… etc implica tener que lograr grandes cambios en la mentalidad sináptica de mucha gente. Creo que detrás de este proyecto regeneracionista está una de las metas del reformismo social: humanizar el sistema para garantizar a todos una existencia más digna y humana.

Convertir el inherente y prsente egoísmo en conciencia y responsabilidad cívico-social. Conseguir que el Estado se refuerce y coopere eficazmente con el sector privado traerá sin duda riqueza y prosperidad. Riqueza para los Estados (pero también para las empresas) y prosperidad para los Estados Sociales, que podrán seguir redistribuyendo y ofreciendo prestaciones sociales a sus ciudadanos.

sábado, 3 de mayo de 2008

Derecha e Izquierda



Vivimos en tiempos en los que la Ideología Neocon y sus acólitos expanden todo su poder por todos los campos de la Sociedad bajo el pretexto de que las ideologías no existen, que se anclaron en 1989 con la caída del muro de Berlín, esta disertación está invadida por una petulancia ya que descarta la acción de la socialdemocracia en los países de la Europa Occidental, yo haría una distinción en diferentes campos:(Pensamiento, educación
económico, )
Pensamiento:
La Izquierda piensa que las desigualdades no son producto de la naturaleza, y que gracias a la convención (Producto de los acuerdos de los ciudadanos libre) esta situación se podrá revocar cuando lleguemos a ese contrato social.
La Izquierda considera que las cualidades inherentes al individuo no deben constituir un motivo de desigualdad.
La Izquierda mantiene una posición optimista, ya que ese talante positivo propicia que haya cambios transcendentales en la vida
de los ciudadanos.
La derecha opina que las desigualdades entre iguales son fruto de la Naturaleza y que cualquier reducto que se oponga será en balde.
La derecha piensa que se deben establecer criterios de clasificación según las características innatas al individuo.
La derecha divulga un pensamiento pesimista, como actualmente la divulgan en economía, un pesimismo que responde más a satisfacer sus intereses individuales.
Económico: Según mi criterio, las ideologías se diferencian de forma sustancial en la economía.
La Izquierda debe preservar los mecanismos del Estados que son fuente de Igualdad de Oportunidades, en el cariz económico, la izquierda debe defender el IRPF, ya que es un impuesto basado en criterios de paridad sintetizados en el lema “que pague quien más gana”.
La Izquierda cree en el Mercado Mixto y debe apostar por la Regulación del Mercado en pro de la colectividad, respetando la libre iniciativa mediante la restricción que otorga el imperio de la ley.
La Izquierda piensa que el asalariado es más productivo cuando menos preocupaciones le acechan, y más certidumbre tiene respecto al trabajo, de este modo la izda intenta que el asalariado posea un puesto indefinido, con permiso de paternidad, guarderías en las fábricas, el aumento de los salarios de forma equilibrada

La derecha aboga por un sistema económico no regulado por ningún ente superior, promueven la merma del IRPF (a favor de los impuestos indirectos) y la destrucción de los servicios públicos, ellos creen que si el dinero reside en buenas manos (en los de siempre) y el ciudadano tiene un plus (no muy elevado) de capital pero sin cobertura pública la economía marchará mejor.

La contradicción de la derecha estriba en la intervención del Estado, aunque promueven la destrucción del mismo, cuando las decisiones les afectan a su bolsillo recurren de forma expedita al amparo del Estado, como ocurre actualmente en la economía global (Proteccionismo)

Educación:
La Izquierda considera que la educación es el pilar donde se basa la Igualdad , además de ser centro de conocimiento/refutación de aquellas ideas impositivas/extemporáneas, es obvio que con gobiernos de Izquierda como el de España, aumentando la inversión en la educación de todos( la pública) además de incentivar a los jóvenes a seguir estudiando aumentando la inversión, creando becas-salarios(que ayudan a los estudiantes a seguir estudiando), o becas-Erasmus.

En cambio la derecha se decanta por la educación privada (la de unos pocos) en detrimento de la pública, además de promover el desconocimiento de algunos valores democráticos además de constituir óbices para que los hijos de los trabajadores/inmigrantes no podamos acceder al conocimiento de forma flexible.
Me he dejado algunos temas sin tratar (ecología...), sin más me despido.

Hasta Otra