No nos mires, ¡únete!

Si quieres formar parte de nuestra plataforma, remite un correo electrónico a

jovenes-avanza@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Socialdemocracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Socialdemocracia. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de octubre de 2008

El divorcio juventud-asociacionismo

Debido al extenso texto que me ha resultado, dejo las preguntas para separar cada tema y ayudar a la comprensión.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?

El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.

El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.

La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.

Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.

¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?

La sociedad de hoy no es la sociedad de hace medio siglo, y menos aún de la de hace un siglo. Hace medio siglo, y en España menos aún, la sociedad luchaba por la ampliación del Estado liberal al Estado social, y la socialdemocracia colaboró en el éxito de esta lucha. Desaparecidas las trabas (supuestamente), ampliado la democracia, conjurado el peligro totalitario y autoritario, la sociedad se ha visto libre, la sociedad de hoy, los jóvenes de hoy, han nacido en una sociedad exitosa. Pero una sociedad que ahora se puede morir de éxito.

¿Para qué luchar si ya lo tenemos todo? Es el pensamiento que, a mi opinión, es dominante. Las organizaciones juveniles de hoy no son las mismas que hace años. En los momentos de lucha por las libertades lo que movía era esa lucha, la lucha de todos, la lucha por un interés general. Hoy, en la sociedad democrática, el interés que mueve al mundo es otra lucha. La lucha de uno mismo, la lucha por el interés particular. Es otra victoria del liberalismo y, ay, ha triunfado hasta en el campo mismo del asociacionismo de la izquierda socialista.

Si llegáramos a comprender hasta qué punto es frágil la libertad, el libre pensamiento y la democracia, actuaríamos de otra manera. La historia parece demostrar que, a veces, en los momentos de máximo peligro, no se ha sabido responder al enemigo de la libertad. ¿Podría haber actuado de otra manera la oposición a Berlusconi en el Caso Matteotti? ¿Podría haber actuado de otra manera el Partido Bolchevique ante la perspectiva de que construían no la Dictadura del Proletariado, sino la dictadura personal de Stalin? ¿Podría haber actuado de otra manera el KPD alemán y las fuerzas democráticas de la Alemania de Weimar sabiendo que su lucha era la muerte de la frágil democracia y el ascenso del NSDAP? ¿Podría haber actuado de forma sensata los anarquistas, socialistas y derechistas españoles para no haber caído en la destrucción mutua y el surgimiento de cuarenta años de dictadura? Y así hasta la eternidad, la historia de la raza humana es un cúmulo de errores, aciertos, decisiones y posibilidades que ya entran en la ciencia-ficción y la suposición. Yo creo, y rezo por equivocarme, que la ceguera de la sociedad actual respecto a los problemas que sacuden el planeta (pobreza del Tercer Mundo, desapego de la democracia, la agonía del capitalismo salvaje, la bomba nuclear, el terrorismo y sus causas…) nos deparará en un futuro no lejano mucho sufrimiento.

¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?

El individualismo no es algo que se combate, el individualismo o el cooperativismo es algo que se aprende desde pequeño, porque la sociedad en conjunto te lleva actuar. ¿Por qué si no la derecha está destruyendo la educación pública y los postulados de la socialdemocracia? Porque quiere ese individualismo, porque ese individualismo no conduce al socialismo, porque en la división y en el egoísmo tiene la base de su apoyo y su poder. Que conste que, como digo, en la izquierda existe ese mismo individualismo: esa percepción no llevará a la sociedad al socialismo.

Sin embargo, hay que saber observar a la sociedad y sus respuestas a los estímulos que se dan. La derecha quiere destruir la educación como la conocimos, ello generará individuos que se crean a pies juntillas sus más descomunales mentiras, lo mismo que en 1984 de Orwell la gente se creería que dos y dos son cinco si el Partido dice que así es. Pero lo que la derecha también genera es un rechazo a esa dictadura del pensamiento. Lo mismo hace una educación abierta: generará ciudadanos solidarios y progresistas en mismo número, o más quizá, que ciudadanos que rechacen esas ideas. Pero los crearán. Cualquier acción puede generar una aceptación y un rechazo. Esa es una de las virtudes de la libertad, y a la vez uno de sus peligros.

Siempre habrá un pensamiento progresista y un pensamiento reaccionario. Pero la Ilustración, y las revoluciones liberales burguesas lograron imponer a la sociedad la creencia en los derechos naturales del hombre, cuando en el siglo anterior tales cosas no existían en la mente humana. Así, creo que hay mucho trabajo por hacer llegar que conceptos como democracia, derechos sociales, solidaridad internacional y superación de los conceptos irracionales del nacionalismo y del racismo, son inalienables al ser humano. Esto no es porque lo dijeran cuatro locos, sino porque es positivo para la sociedad.

¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?

No podremos hacer llegar las propuestas progresistas a la juventud si no se predica con el ejemplo. ¿Creerán en la solidaridad en boca de quienes se matan por el poder? ¿Creerán en la democracia en boca de quienes rechazan las opiniones contrarias en el seno de su organización? ¿Creerán en el asociacionismo en boca de quienes arrinconan a quien no les dice a todo que sí? La sociedad percibe los partidos y las asociaciones como el aparato que crean unas minorías para mantenerse en el poder, pese a los cambios, y las bases no son más que la correa de transmisión de lo que se dice de arriba.

Eso me lleva a una pregunta, ¿hemos superado el concepto irracional del poder? Antaño el rey gobernaba porque así lo disponía Dios; ahora hay que decir esto, luego lo otro, porque así lo dispone la minoría que nos controla. El poder desde Arriba no ha sido superado, el poder desde Abajo no ha llegado aún.

¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?

Es normal que, en la política, los ámbitos de la juventud estén ocupados por jóvenes. Eso es bueno en tanto que piensan como jóvenes y saben lo que quieren los jóvenes. Otro es lo que se haga, que en muchas ocasiones va bien encaminado, o en otras se opera para favorecer un interés ideológico o personal. ¿Va a permitir un gobierno de la ideología que sea que se hagan actos y programas para jóvenes que lleven a ideas contrarias? No digo que haya gente que cumple con la libertad, que deja que haya pluralidad, pero también es verdad que en otros momentos se ponen trabas al que piensa distinto.

Antiguamente las organizaciones obreras vivían de sus miembros para ayudar a sus miembros, sin ayuda estatal. El acceso al poder de la izquierda socialista y la extensión del Estado social ha llevado a la subvención de los organismos sociales y políticos, y eso a la arbitrariedad y a la burocratización. Hasta tal punto se han desnaturalizado organizaciones combativas en organizaciones burocráticas y por tanto conservadoras de lo existente. La inversión debe ir con una premisa: el ejercicio de la libertad y de la libre expresión, tanto el que da ese dinero como el que lo recibe.

Como no creo en la planificación sistemática de la sociedad, lo que la propia sociedad haga en su beneficio puede ser acertado. Las organizaciones obreras surgieron por iniciativa propia, no por la del Estado. Lo que hagan los jóvenes, en uso de su libertad y en el beneficio colectivo, puede ser altamente positivo.

¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?

Los Consejos de la Juventud ¿Qué es eso? Diría si se le pregunta a un joven anónimo. La idea en sí es buena, pero la realización ha dejado mucho por el camino. Para empezar, el ideal socialista es la democracia plena. El Consejo de la Juventud está integrado por las asociaciones juveniles, pero no se elige en “libertad”, más que la libertad de esas asociaciones. Y partiendo de la premisa que el asociacionismo es minoritario, los Consejos los integran minorías. Para mí el ideal, que es el ideal socialista, es la democracia total, la democracia radical. Elegir libremente los órganos de expresión, abierto a todos. También su limitación, la juventud, plantea un problema: ¿hasta qué edad se es joven? Es lo mismo que ahora se discute hasta qué edad se es viejo. El trabajo de los Consejos, invisible, por cierto, es necesario, pero gozarán de más legitimidad si se eligen libremente, lo mismo que el Congreso de los Diputados goza de toda la legitimidad porque su elección está abierta a todos los ciudadanos mayores de edad.

¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Como dije antes, el ideal de la lucha colectiva se ha sustituido por el ideal de la lucha personal. Y en las organizaciones juveniles de partido, más. Se proclama la autonomía, que no la independencia, pero en la práctica eso se revela como una intromisión Partido-Juventudes como una Juventudes-Partido. La organización juvenil de partido debe estar subordinada al mismo partido, pero debe establecerse una condición: la no intervención de unos en los otros. El discurso debe ser coordinado, la opinión interna tolerada, y el trabajo debe ser común. ¿Por qué? Porque el cooperativismo es lo contrario a lo que aquí se denuncia, el individualismo. El individualismo, la lucha personal y la intromisión por el poder no llevan al socialismo. En el partido debe valer la opinión de los que son militantes del partido y de su base social, no la de otra organización, y menos sacudiendo votos en los órganos internos. Porque esos “votos” son personas, personas que, supuestamente, tienen libertad de pensamiento, pero que se les zarandea como hombres de paja y simples correas de transmisión de lo que se decida. La verdad es que la libertad está muy dañada, y así, el divorcio juventud-asociacionismo no se resolverá.

domingo, 7 de septiembre de 2008

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Incitaís en esta nueva entrega mensual a entablar un debate acerca de la crisis económica. En primer lugar no me veo en el papel de experto que detalla las causas y consecuencias de esta eventualidad a la que muchos llaman crisis.

Perdonad que dude de vuestras esferas de conocimiento económico, pero me atrae especialmente el pensamiento de que una plataforma de Pensamiento Juvenil y Progresista se vea en la tesitura de seguir la pauta que los medios intentan trasladar. Creo alarmante que un joven, futuro continuador de políticas socialistas, caiga en la idea de la prudencia y conservadurismo de considerar crisis a la situación actual y que no hablara de crisis hace unos meses ,cuando ya 7 millones de españoles se situaban por debajo del umbral de la pobreza.

Me parece insensato que un medio de este calibre no vea en el sistema actual un continuo síntoma de crisis, un sistema donde el dinero sólo cambia de manos pero que no llega a distribuirse de tal forma que genere los recursos para poder llevar la riqueza a todas las familias.

Crisis es cuando la juventud se abandona en la desidia de no alcanzar una buena educación, cuando la cultura del pueblo se resiente año tras año, cuando la humanidad de cada persona desaperece en post de un egoísmo especulador e interesado.

Sea como fuere, la economía no se reduce a un territorio. Hace ya muchos años que los señores del capital entendieron que su fortaleza se hallaba fuera de las fronteras y que, precisamente, los territorios era su principal debilidad. Dado que las economías nacionales se ven afectadas por externalidades y alianzas, en ocasiones mucho más allá de la propia esfera de civilización a la que pertenece, no cabe duda de que cada vez más emerge la necesidad de un nuevo poder, con sus ventajas e inconvenientes.

En este mundo global donde el factor inflacionista viene impuesto desde el exterior, donde el comercio interno deja de ser motor económico y donde el Estado o Banco Central queda desdibujado de cara a aplicar políticas monetarias, la labor para aplacar esta problemática debe ser desplazada a los "órganos internacionales de decisión".

El mercado no es un proceso novedoso ni el capitalismo un monstruo abominable, si una más de las evoluciones del ser humano en sociedad. Siempre, absolutamente siempre, el hombre necesitó para su subsistencia de productos y servicios. Unos necesitaban y otros ofrecían. Así crecimos y nos desarrollamos.

¿Qué ocurre cuando esta simple interacción no abarca a toda la población mundial?

Esa es la fuente de reflexión y motivo de crisis.



lunes, 1 de septiembre de 2008

(V) TEMA DEL MES DE SEPTIEMBRE : "Crisis económica, respuestas desde la Izquierda"

Propuesta de debate para el mes de septiembre:

La crisis económica: ideas, mensajes y actuaciones desde la izquierda ideológica para salir de ella.

La justicia social y la inversión como alternativa al recorte y a la externalización

martes, 26 de agosto de 2008

La izquierda europea

El discurrir histórico de la izquierda europea ha sido diverso tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los partidos socialdemócratas adquirieron nuevo vigor y vieron la victoria de sus planteamientos económicos del Estado intervencionista; el Estado del Bienestar se empezaba a construir. Por su parte, los partidos a la izquierda de la izquierda, los comunistas, veían recompensado su lucha antifascista con grandes apoyos electorales en Francia, Italia y el Este, hasta llegar incluso a ser en aquellos momentos el primer partido nacional.

Suecia ya conocía gobiernos socialdemócratas desde los años 30, siendo el primer modelo de construcción del Estado del Bienestar y referente de la izquierda no comunista como alternativa a los Soviets. La historia política nórdica ha dado un gran predominio del partido socialdemócrata en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) vio un proceso de unión de fuerzas hasta crear el Partido Socialista de Mitterrand y ganar las elecciones en 1981. El Partido Laborista británico ganó las primeras elecciones tras el conflicto bélico y se caracterizó, hasta Tony Blair y sus tres victorias consecutivas, en gobiernos cortos, no más allá de una legislatura, y una política clásica a veces no muy adaptado a lo que Reino Unido necesitaba. Tanto se degradó que el último hachazo lo dio Thatcher desmantelando el sistema del bienestar bajo la bandera del neoliberalismo. El SPD alemán, el gran partido modelo de la socialdemocracia, hubo de renunciar a lo poco de marxismo que le quedaba en su discurso en 1959 para pasar al gobierno de la mano de democristianos, y luego en compañía de los liberales y los verdes. El Partido Socialista Italiano vivió a la sombra entre el poderoso Partido Comunista, y la Democracia Cristiana, llegando al gobierno con éstos en el llamado pentapartito para privar del acceso al poder de los comunistas.

En España no tuvimos oportunidad de decidir libremente hasta la muerte del dictador, y se reveló que el PCE, muy fuerte en la oposición al franquismo, no tenía nada que hacer frente al PSOE. Si en este caso pudiéramos hacer un análisis de la situación, tendríamos que ver los apoyos socialistas en la II República y los actuales. En la República, los apoyos le venían de las regiones y centros urbanos industriales (Madrid, Asturias, País Vasco, País Valenciano y los jornaleros andaluces no anarquistas). Esos apoyos le valían entre 2 y 4 millones de votos. En la nueva etapa democrática, el PSOE tiene, más los apoyos entre los trabajadores urbanos y rurales, los de la nueva clase media creada bajo el régimen dictatorial. Podría decirse que tiene los apoyos electorales clásicos, los trabajadores, más los que recogería un partido liberal progresista si existiera. Así es el resto de partidos socialdemócratas: su gran éxito fue la integración de clases para dar con partidos de izquierda, moderados, pero muy reformistas.

La caída de este modelo viene pareja a la crisis del sistema económico, los años 70 y 80. No fueron su inmediato declive, pero si los inicios, para mostrarse en toda su manifestación desde los 90. Porque la manifestación del declive fue la renovación misma en la derecha. La derecha había acabado por aceptar la intervención estatal en la economía y el Estado del Bienestar para dar nacimiento a una derecha, proclamada liberal, pero que nada tiene que ver con el antiguo liberalismo: inhibición total en la economía, privatización sistemática de todo lo público, rebajas impositivas a sus electores, esto es, las clases más ricas, y un profundo conservadurismo social en un nacionalismo étnico extremo, discriminación de las minorías y la ideología clasista más rancia. Todo empezó con Ronald Reagan en Estados Unidos, pero el mayor paradigma de esta nueva, y ahora vieja, derecha, es Margaret Thatcher. Una cosa que todos tenemos que aceptar, una cosa hicieron bien: los tuvieron bien puestos para atreverse a imponer sus programas. Otra cosa es que no compartimos sus postulados. Pero la izquierda no supo evitarlo, porque no supo actuar previamente. Y ahí comenzó la caída.

El hecho más dramático es la propia caída del socialismo italiano, cómplice de la Democracia Cristiana en los múltiples escándalos de corrupción sacados a la luz por Di Pietro en Manos Limpias. Se quedó al 1% como castigo y se inició la diáspora socialista en pequeños partidos. Curiosamente era el Partido Comunista, convertido en Democrático de Izquierda, quien ocuparía su lugar. Ni la unión socialista hace poco tiempo ha servido para volver a dar energía a algo en lo que los italianos no muestran confianza. Es un hecho curioso que un partido comunista renuncie a sus principios, acepte de nuevo la socialdemocracia y sea capaz de seguir siendo uno de los dos grandes partidos italianos, añadiendo ser capaz de unirse a democristianos progresistas y dejando fuera del parlamento a sus escisiones del comunismo ortodoxo. Visto que actualmente los partidos de la izquierda comunista en Italia, España y Francia estén en un apoyo electoral ridículo, creo que sería muy positivo que siguieran el mismo camino, porque eso sí sería de ayuda para una izquierda unida muy fuerte ante la derecha.

Y en Alemania la cosa cambia, la unión de los socialdemócratas descontentos con Schroeder y los antiguos comunistas del Este sí ha dado un partido de izquierda bastante considerable hasta en el Oeste. Ahí está la debilidad de la izquierda, pero, ¿por qué se divide? Por abandonar parte de sus postulados y bases clásicas. Ahí está toda la lista de Ciudadanos, UPyD, Die Linke… y la extrema derecha.

¿Hay acaso un modelo unificado? No, la Internacional Socialista se ha desvirtuado y vaciado para ser un foro de partidos totalmente independientes, que aplica su política independiente frente a los problemas existentes. Incluso medidas opuestas, como que el Labour Party apoye la reforma de las 65 horas y otros partidos europeos la rechacen, o cada uno mire a un nacionalismo propio en materia energética, o acepten la idea de la derecha de que la inmigración es negativa. Sin olvidar que se ha aceptado la existencia de la gestión privada de lo público. Es una política de parches a un sistema económico que demuestra una vez más sus crisis periódicas y ante la cual la izquierda no sabe proteger a su base, a las clases humildes.

La lógica de un partido de masas impone una estructuración en jerarquía, el crecimiento genera una burocracia inmensa, destinar unos grandes recursos al mantenimiento, y control, del propio partido, que ha derivado más en proteger a la cúpula dirigente de las bases, y a usar éstas en la manipulación y fraccionamiento de corrientes personalistas bajo una excusa ideológica. Todo se reduce a votos, números: clientelismo. Si pudiéramos coger una frase del argot comunista, la "decadente sociedad burguesa", en este caso los partidos de izquierda han heredado, y de ello no se excluyen ni los comunistas, algo "decadente burgués", el antiguo clientelismo, la vinculación personal y no ideológica. Al observar la historia, toda construcción es perfecta en su inicio, el tiempo lo degrada. El viejo imperio romano de Augusto, el imperio carolingio, la unión soviética… eran máquinas perfectas en manos de su creador, ellos sabían qué había que hacer y con quién debían contar. Pero pasados una generación esto no es así, y el mérito y la fortaleza se sustituyen irreversiblemente por el favor y la debilidad. Ése es un grave problema de los partidos socialistas, en un momento de crisis ideológica no son las ideas lo que sostienen al partido, y no es de extrañar las luchas personales (Blair-Brown en Gran Bretaña, el fraccionalismo italiano, Royal y los "elefantes" del socialismo francés…)… es, al final, la derrota del proyecto.

Creo sinceramente que la victoria de la izquierda pasa por el discurso fuerte, pero basado en la realidad, por eso no hay que tener miedo al abrir una reflexión. Y, sobre todo, la izquierda siempre ha sido la rebeldía contra el inmovilismo, otrora burgués, ahora de viejas jerarquías. Es en el mérito y en la eclosión de ideas donde está la solución a esta ecuación que es la victoria y futuro de la izquierda. Un liderazgo fuerte, basado en un proyecto más que en la persona que lo represente, porque al final esa persona que esté delante solo es la punta de un iceberg de personas e ideas.

sábado, 12 de julio de 2008

No hay más ley que mi capricho

Leopoldo Alas, Clarín, escribió una vez en “El Solfeo”: “Y el cacique demostró con sus hechos aquel dicho: no hay más ley que mi capricho, aquí el Estado soy yo. Él sirve de providencia y es juez en última instancia, todo pleito él lo sustancia, toda causa él la sentencia. Él engendra diputados y distribuye estanquillos…” qué razón, cuánta razón tenía en su época. Y, por desgracia, cuánta razón sigue teniendo hoy en día.

Porque las Juventudes Socialistas de Madrid pecan de estos defectos. Se convocó el Comité Regional extraordinario para enmiendas y delegados al Congreso del PSM el pasado día Viernes 11, para celebrarlo el próximo día Domingo 20. Asimismo, el límite de presentación de las enmiendas al texto de la Ponencia Marco expira para las JSM el Lunes 14. Teniendo en cuenta que hoy se ha publicado la Ponencia Marco, sin enviarlo a ningún compañero de las JSM, sería muy difícil ponerse a trabajar cuanto antes por falta de información. No es solo falta de información, es desidia. Tampoco hay que dirigir exclusivamente la crítica a la dirección de las JSM, los plazos dados por el PSM, convocando el Congreso justo después del verano y obligando a los procesos locales y regionales en época de vacaciones, es una forma de coartar la participación masiva en los órganos del Partido y de las Juventudes.

Muchos, al empezar jóvenes a militar en las Juventudes, guardábamos amplios ideales, una energía infinita por participar, por ayudar, por darlo todo para el proyecto. Creíamos que las Juventudes serían un paraíso de la honestidad, puesto que estamos mucho más apartados del aparato del poder. Creíamos. Decía Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Toda la razón.

Con el tiempo, observando todas las triquiñuelas, toda ambición huérfana de ideas, todo personalismo superlativo y tanto trepismo descarado, nos preguntamos: “¿dónde quedaron las ideas de la izquierda? ¿Cuándo fue abandonado la preocupación en la sociedad, intercambiado por una preocupación de “qué hay de lo mío”?”

Con el tiempo, nos hemos ido desencantado y entristeciendo. Pero no nos hemos rendido. Por mucho que haya caciques haciendo y deshaciendo a su antojo en las Juventudes, por mucho silencio que hagan a los que se dejan todo por un proyecto, por unas ideas, no nos hemos rendido.

Ante todo, por lo que haga o deje de hacer la dirección regional de JSM, más preocupada por buscar un hueco en las listas electorales a las Cortes Generales que a darse visibilidad a una juventud madrileña en manos de la derecha, nosotros no nos rendiremos. Pero, ¿qué visibilidad puede haber sin ni siquiera existir un proyecto que ofrecer? La labor de las agrupaciones locales no está tenida en cuenta, y, si alguna es molesta, se organiza una moción para tumbar a sus dirigentes o se niega su constitución, como en el caso de otras. Incumpliendo estatutos, además.

Como jóvenes de entre los jóvenes, creíamos que el mérito era la medida en tu sitio dentro del organigrama. Ni qué decir que qué craso error. Si resulta que no es el mérito sino el compincheo y el interés personal. No importa que la ejecutiva se pueda llenar de gente sin mérito, porque no medirán su éxito por logros tales como la influencia de las Juventudes en los jóvenes madrileños, sus campañas y sus protestas, sino que lo medirán basándose en si han conseguido o no sus objetivos personales, que pueden ser resumidos en una palabra: cargos. No hace falta ya proceder de la vida profesional a la vida pública: se pasa directamente a la vida pública, es el único oficio y beneficio que muchos conocen. Es toda una novedad, ¡la organización juvenil de un partido llamado obrero controlado por quien no tiene más experiencia que haber empezado la universidad!

Tendremos unas JSM ineficaces, desaparecidas, al mismo tiempo que un PSM ineficaz y desaparecido. Nosotros queremos que Tomás Gómez, aunque guste a unos más y a otros menos, sea un líder de la oposición fuerte, con un proyecto alternativo serio, y sea visto, y conocido por los madrileños. Pero es que nada de esto existe, y el PSM está cometiendo muchos errores que no puede permitirse si quiere volver a ganar: no puede dejar a Aguirre que ponga en marcha su perverso proyecto neoliberal. Antes de que fulano o mengano sean tal o tal cosa en las Juventudes y el Partido, lo que exigimos es convicción, fuerza y proyecto, y no personalismos, desidias e insidias. Porque hacer desaparecer el socialismo de Madrid, es trabajar contra el socialismo en Madrid.

miércoles, 2 de julio de 2008

"Tsunami" de derechas


En una edición dominical de EL PAÍS de hace unas semanas se analizaba, bajo el expresivo titular de "Europa se ancla a la derecha", el fenómeno objetivo que nos revela el avance de la derecha en casi toda Europa.
Como argumento gráfico se adjuntaban dos mapas comparativos que denotan la inversión del color de los gobiernos nacionales en los últimos 10 años hasta llegar a la Europa conservadora de hoy en día.

La semana laboral de 65 horas, la estrategia anti-migratoria y las peligrosas licencias que se está tomando la UE en lo que a lucha antiterrorista se refiere, revelan y evidencian el viraje conservador de la UE.

Hace 10 años, se estaba también en el debate de la jornada laboral. Parecían entonces más factibles alcanzar las 35 horas semanales (proyecto que abanderó Francia en su momento) que las 65 horas que ahora se nos plantean como inevitables.

Vivimos, según algunos en una era posideológica, en la que se impone el pragmatismo a los valores y en la que se rebasan las ideologías.
En mi opinión esto es una falacia, que fue promovida insistentemente por Thatcher en los ochenta, según la cual ya no hay ideologías, las cartas están ya marcadas y las reglas del juego están muy claras.

Lo que está sucediendo en Europa es un fenómeno profundamente ideológico, no hay que engañarse. Es un fenómeno ideológico de un sólo signo: el recorte de libertades y derechos. Una estrategia capitaneada por la derecha neoliberal que ha conseguido imponerse en la batalla ideológica a la izquierda y al centro-izquierda. Esta, aturdida, no puede más que ir a remolque y asumir (craso error) que la actual UE es la única posible. Ante las 65 horas: abstenerse. Ante la normativa de retorno de inmigrantes: votar resignados y dar el patético argumento de que esto es "mejor esto que nada"

Este es en mi opinión el problema de la izquierda europea. Está calando en sus huesos el mensaje de la derecha. La izquierda se contamina y no se atreve a rebelarse (entiendase el término) contra una situación grave de desconfiguración y difuminación de la Europa Social (hasta ahora proyecto máximo de la socialdemocracia a nivel europeo).

Se está deshilachando la bandera de los derechos humanos, de las libertades y del modelo social, seña de identidad de la UE a lo largo de estas cinco décadas, sin que aparezca nadie con la fuerza y la determinación precisa para restaurarla y retomarla.

Para concluir, me parece que la izquierda continental no está siendo capaz de dar respuestas sólidas a temas como, precisamente, la inmigración ilegal, la seguridad, la lucha antiterrorista... etc. La derecha ha copado ese espacio, por no comparecencia del "rival" y por eso la ciudadanía solo escucha una sola propuesta, un único punto de vista ideológico en cuestiones que son realmente importantes.
La izquierda tiene que replantear su postura, salir de la órbita neoconservadora y presentar su agenda para estos y otros temas.

Reflexión de Alberto Ginel Saúl

viernes, 13 de junio de 2008

Lanzamiento de la campaña contra las jornadas laborales abusivas

La Plataforma Juvenil Progresista ha lanzado su primera campaña. Lo hace para protestar contra la propuesta europea de ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. Consideramos que es un grave retroceso que perjudica directamente a los asalariados europeos. Una jornada de 65 horas semanales implicaría trabajar entre 12 y 13 horas diarias. Una barbaridad que han apoyado la mayoría de los gobiernos de esta Europa neoliberal y socialmente tibia.
Creemos en la Europa fuerte, en la Europa de todos, es decir, en la Europa de los ciudadanos. De los ciudadanos con derechos ajustados al siglo XXI y no al XIX.
Hemos puesto en marcha una página para firmar y adherir tu apoyo a nuestra campaña http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=1565

Cuando alcancemos las firmas suficientes, remitiremos una misiva a todas las asociaciones, partidos, sindicatos y grupos europeos tradicionalmente ligados a la lucha por los derechos de los trabajadores, para que pasen de la voz a la acción. Del NO verbal al NO en la calle, en las pancartas y por supuesto, en el Parlamento.

Queremos detener esta iniciativa, queremos mostrar nuestra solidaridad con nuestros conciudadanos europeos. Queremos una Europa social y podemos conseguirla.

--------
Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 h

A.A.: "Sociedad Europea, partidos y asociaciones sindicales

Exigimos una manifestación a nivel europeo contra la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales para llevar nuestra voz al Parlamento Europeo

Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron, con la abstención de España, Hungría, Grecia, Chipre y Bélgica, ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales (esto es, entre 12 y 13 horas semanales).

La Organización Internacional del Trabajo, hace 91 años, consagró el derecho social a la jornada de 48 horas semanales. Con la nueva medida se está destruyendo de un plumazo todo aquello por lo que el movimiento obrero, desde sus inicios, ha estado luchando: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de educación.

Con medidas anti-sociales e impopulares como esta, Europa se está alejando de la ciudadanía y sus problemas reales. No es justo que en tiempos de crisis económica sean los trabajadores, las personas de menores recursos, quienes deban pagar trabajando más, sin posibilidad de ampliar sus horas de ocio o el tiempo con sus familias.

Por otra parte, más horas de trabajo no implica un aumento de la productividad y de la competitividad económica europea. Mientras la crisis persista, los precios sigan subiendo, el petróleo se mantenga al alza y el consumo se contraiga, millones de empleos se verán amenazados doblemente, ahora también por la coacción empresarial que puede derivarse de la asunción de esta medida. Puede que para tener un contrato laboral haya que aceptar este “voluntario” ofrecimiento patronal de trabajar hasta 12 y 13 horas diarias.

Queremos que se retire esta medida, que sea rechazada en el Parlamento, que los eurodiputados piensen en los trabajadores, en sus familias, en todos los problemas que acarrearían para ellos y sus familias más horas de trabajo.

Pedimos también a todas las organizaciones políticas, sindicales y sociales a los que va dirigida esta petición que no sólo se rechace verbalmente esta medida. Queremos dar la oportunidad a todos los ciudadanos europeos de expresar su negativa al retroceso en los derechos laborales.

Todos, el mismo día, a la misma hora, toda Europa unida por fin, desde la ciudadanía, desde su base cívica, manifestémonos para exigir una Europa Social que garantice los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras.


FIRMA PARA INSTAR A LOS PARTIDOS, SINDICATOS Y ASOCIACIONES EUROPEAS A UNA MOVILIZACIÓN CONTRA ESTA MEDIDA

-------

Rogamos colaboración y difusión de la campaña, sobre todo a los miembros de la Plataforma, mediante posts en vuestros blogs personales, foros, etc...


miércoles, 11 de junio de 2008

"8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación"


Me sumo desde aquí a mis compañeros en su crítica frontal y sin reservas a ese despropósito de las 65 horas semanales . Un disparate que como dice Javi, aleja irremisiblemente a Europa de sus ciudadanos.

Ya tienen los irlandeses un motivo más para votar NO a Lisboa dentro de unos días. El plan B constitucional a la basura y vuelta a empezar. Europa sin encontrar vertebración política y sus trabajadores, por añadidura, viendo mermarse esos derechos laborales que creía imperecederos.

Y es que esta no es la Europa que quieren los ciudadanos.
Una Europa en la que sea legal (y me temo que necesario) trabajar hasta 12 y 13 horas diarias, rompiéndose así con toda la legislación laboral vigente, con el derecho europeo, con las negociación colectiva y con todos los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de más de un siglo y medio de lucha.
Esta es la Europa de los mercaderes, (a la que hice referencia en mi anterior reflexión).
La Europa que no solo no mira por la conciliación entre la vida laboral y la personal, sino que destruye la segunda en beneficio único de la primera. La Europa que convierte a sus ciudadanos en máquinas, en meras unidades productivas sin derecho a tener derechos. La Europa que en lugar de ocuparse de los retos del siglo XXI, nos retrotrae al XIX.

Esta es la Europa de la injusticia, pero es la Europa que tenemos actualmente gracias a los gobiernos que la franquicia del neoliberalismo ha implantado por doquier en suelo europeo, contando además con la inestimable colaboración de otros ejecutivos como el británico, que sinceramente, no sé muy bien a qué está jugando.

El gobierno de España, junto al resto de partidos socialistas europeos y los de la izquierda verde, más los sindicatos y la sociedad civil, conformarán "un frente democrático" en contra de esta medida por injusta, regresiva e inmoral.
España acataría esta normativa (que aún ha de ser ratificada en el Parlamento Europeo) de haber sido otro el resultado electoral del 9 de marzo, no me cabe la más mínima duda.
La franquicia política de los mercaderes españoles defiende los mismos intereses que sus colegas italianos, franceses o alemanes.

Sobre estos pilares torcidos es imposible edificar una Europa social y ciudadana, tal y como es nuestro propósito.
Este disparate debe ser paralizado en el Parlamento. La Europa social debe nacer en las calles, esta es una buena oportunidad. Los propios trabajadores tienen que trazar la linea roja, el límite donde se encuentran esos derechos que ningún gobernante, que ningún empresario debería transgredir.
Volvamos al "8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para formarse y vivir" si hace falta, pero no permitamos que se violen los derechos de los trabajadores europeos.

Salvemos la Europa de los trabajadores

Los ciudadanos no se alejan de Europa: es Europa la que se aleja. Concretamente al siglo XIX, al siglo del liberalismo rampante, de las nulas protecciones laborales, de la explotación del hombre por el hombre. Esto será bueno, en todo caso, no solo a los intereses de los neoliberales y a los que aún vivían en el marxismo decimonónico. Sus mentiras se ajustan a la realidad, tristemente. El siglo XXI resultará ser un XIX bis.

Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.

Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.

Noticias importantes:


El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.

Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.

Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.

sábado, 7 de junio de 2008

Vuelta al siglo XIX

Según informa El Plural, el Consejo europeo de ministros prevé aprobar la posibilidad de ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. La deriva derechista y neoliberal más radical de muchos gobiernos europeos, con la vuelta de Italia al rebaño de las derechas, puede deteriorar las relaciones laborales.

El Gobierno español ya se ha negado a apoyar y aplicar esta, esperemos que no, futura directiva europea. Esto supone la destrucción de todo lo conquistado por la clase trabajadora desde sus inicios como movimiento. Es la vuelta a la explotación, a no vivir del trabajo sino vivir para el trabajo. Como podemos temer, en tiempos de crisis quienes sufren no son las élites sino los trabajadores. Si se aprobara, ¿empezarán por aplicarlo desde las directivas? Reduciendo su ya de por sí elevado salario, es lo que tendrían que hacer.

España no lo hará. Pero, ¿y si volviera la derecha? Así actúan los liberales, tomemos buena nota. Y que tomen nota los trabajadores europeos, y la izquierda europea: no a volver al siglo XIX.

viernes, 30 de mayo de 2008

Pasado, presente y futuro de la UE. Una construcción inconclusa

Hace poco el consejo Europeo celebró el 50 aniversario del Tratado de Roma.

Se contemplaron desde esta efeméride los logros y objetivos alcanzados por la Unión en este medio siglo.

Estos 50 años han estado caracterizados por el éxito, la consolidación del concepto de Europa y el progreso económico vivido desde entonces por los Estados miembros.

Para España, que entró junto a Portugal en 1987, el balance es altamente positivo.

Sin embargo aún queda mucho por hacer en esta Unión Europea, desde el punto de vista político y social. La gran cuestión que encontramos hoy al hablar de Europa es como conseguir la voluntad común necesaria para que esta Unión de Estados (que comienza a ser política), de el paso último hacia la consolidación de una Democracia política a nivel supranacional. Esta gran democracia europea no puede desligarse de la propuesta progresista: la Europa ciudadana y social.

Hagamos un poco de historia para saber de dónde venimos, donde estamos y reflexionemos hacia donde deberíamos caminar ahora, en esta primera década del Siglo XXI.

Los primeros pasos hacia la unión y la disolución de fronteras se dieron en el marco de la Guerra Fría, que enfrentó a las dos potencias mundiales (pacto de Varsovia y pacto del Atlántico Norte) y del Plan Marshal que contribuyó a la reconstrucción económica del continente.

Los primeros pasos encaminados hacia la creación del mercado común europeo, consiguieron un acuerdo sobre el sector del acero (CECA), firmado por unos pocos países pero que a la postre sería el germen de la consecución del Mercado Común con la firma en 1957 del Tratado de Roma, considerada la cita fundacional de la Comunidad Económica Europea.

Así se inicia la primera etapa de la construcción europea, que como vemos, tuvo connotaciones económicas y comerciales, pero sin una vertebración desde el punto de vista político. Es por ello que los líderes socialistas y socialdemócratas del momento vieron con cierto recelo aquello que consideraban “la Europa de los mercaderes”, en sentido peyorativo.

Esa primera etapa de recuperación económica sentó determinantemente las bases del sistema de economía capitalista en las sociedades occidentales del continente. Un sistema que estaba basado en el Estado del Bienestar y el Keynesianismo.

Estos años de bonanza y progreso económico dieron lugar a los llamados “treinta años gloriosos” (transcurridos entre el final de la guerra y la crisis mundial del petróleo) que trajeron consigo un espectacular desarrollo de las sociedades europeas en un contexto en el que se llevaban a cabo las descolonizaciones, se instauraba el Estado del Bienestar como una alternativa al fascismo y el comunismo y se comenzaba a hablar de política, derechos y valores a nivel europeo.

Sin embargo, continuaba sin existir un nexo entre el desarrollo económico y el establecimiento de un marco político definido.

La segunda etapa de la Unión Europea se inicia con el año que cambió el mundo: 1989 (la caída del muro de Berlín, la unificación de Alemania, el fin de la guerra fría, el planteamiento de las relaciones internacionales desde un punto de vista más unifocal , la victoria definitiva del parlamentarismo occidental y la desaparición del comunismo como modelo político…)

En este contexto, la Comunidad dio un salto cualitativo, un salto hacia la Unión, un acelerón para integrar en la agenda la dimensión política.

La Unión europea sería a partir de entonces, “una unión política, económica y monetaria”. Se comenzó a hablar de ciudadanía europea, de cohesión, de poner en marcha los motores de una Política exterior, de seguridad y de Justicia comunes, y se comenzaron a llevar a cabo ampliaciones del mapa europeo: Suecia, Austria y Finlandia, los países de la Europa Central más las repúblicas bálticas, y los mediterráneos Malta y Chipre. Ahora estamos en la negociación de la inclusión del primero de los países balcánicos: Croacia, lo que significaría todo un hito no menos relevante que la posible inclusión de un país como Turquía.

Ahora nos encontramos inmersos en esta segunda fase de consolidación política, para avanzar en este cauce, en mi opinión, Europa debe adaptarse a la nueva realidad continental y mundial. La globalización, las migraciones, el cambio climático, el aumento del comercio mundial, el florecimiento de futuras superpotencias como India, China oBrasil, el progreso tecnológico, el envejecimiento de la población, el reto de la integración y tantos otros, han cambiado el panorama de la Unión Europea.

Los progresistas europeos tenemos que buscar respuestas a todos estos retos, para convertirlos en oportunidades, tal y como nos aconseja el experto Anthony Giddens.

Ahora que los Mercaderes quieren limitar el papel social y político de Europa, para reducirla a un mercado sin aduanas, sin límites (y sin pudor), ahora que Europa está mostrando su peor cara respecto a la inmigración (caso de Italia) y ahora que se dejan a un lado los valores democráticos que inspiraron la Unión en favor de la demagogia y el creciente extremismo, los progresistas europeos tenemos que dar una respuesta clara primero, a estas actitudes, y segundo a todos esos grandes retos que se nos presentan.

Tenemos que:

-Proporcionar seguridad económica a los ciudadanos reformando y ampliando el Estado del Bienestar, ese que nos protege como ciudadanos “desde la cuna a la tumba”. Tenemos que mejorar las condiciones laborales y ampliar los derechos de los trabajadores mediante la promoción del diálogo social. Defender los derechos de los trabajadores, pero también de los consumidores: calidad en los servicios públicos, acceso universal a la educación y a la sanidad…

-Luchar contra la desigualdad y la pobreza planteando un “salario mínimo europeo”, promoviendo la solidaridad, la cohesión y la inclusión de los ciudadanos (comunitarios o no)

-Intentar que la globalización económica no haga mella en nuestro sistema público, en nuestro bienestar, en nuestro medio ambiente. Tenemos que plantear un nuevo modelo de desarrollo económico más competitivo basado en la economía social de mercado (como ya propuso el compañero Bitdrain)

-Culminar esta segunda etapa de consolidación europea con un mayor compromiso político en los valores federalistas.

-Hacer de Europa un referente de paz y un mediador válido para los conflictos internacionales.

Con esta entrada he presentado de forma resumida de dónde venimos, donde estamos y en mi opinión, hacia donde deberíamos caminar ahora los progresistas europeos para dar respuesta a los nuevos y apasionantes retos que se están dando ya en nuestro entorno más próximo.

Por Alberto Ginel Saúl

martes, 27 de mayo de 2008

Nuevo modelo de desarrollo económico y social

Cuelgo el siguiente vídeo porque me ha parecido muy ilustrativo. Expone con total claridad a que nos lleva nuestro actual sistema y cuales deben ser los fundamentos de la nueva economía social. Disfrutado y aprended!

domingo, 25 de mayo de 2008

El trabajador invisible



El trabajador del Siglo veintiuno con respecto al de principios del veinte se ha transformado de forma considerable, los trabajadores de principios de Siglo vivían desamparados, sin ninguna garantía por parte del Estado, sólo podían formar parte del proceso productivo, imprimiendo su fuerza de trabajo en las manufacturas y recibiendo en contraprestación un salario nada adecuado para su esfuerzo, y por tanto no consumiendo lo conveniente, esto sucedía a la par del establecimiento de un situación antagónica de clase y la configuración de un Estado eminentemente burgués supeditado a los edictos del gran capital adicionado con la percepción de que la producción era la variable que decidía los otros sectores económicos(Consumo, Oferta), el capitalismo de esta época ejercía un empobrecimiento del poder adquisitivo en el proletariado aumentando su incertidumbre sobre su destino, este sistema era injusto en grado sumo ya que los trabajadores improductivos (especuladores..) obtenían grandes beneficios gracias a los trabajadores productivos que adquirían la mínima parte de ese beneficio.

Conforme iba transcurriendo el Siglo los cambios iban mitigando esa situación de continua precariedad, así, el modelo Keynesiano introdujo una batería de reformas cómo la agudización del gasto público, la regulación de la Economía por parte del Estado, y una concepción sobre el funcionamiento de la Economía basado en el consumo como variable condicionante de la misma, supliendo a la producción que ejercía ese papel anteriormente, esto provocó que crecieran los salarios para que la gente consumiera y al existir mayor consumo la patronal tuvo un aliciente para producir en mayor medida y por tanto reducir el paro, simultáneamente se constituían Instituciones Públicas que ofrecían servicios a la Sociedad (Sanidad, Educación..) y medidas fiscales que hicieron revertir los beneficios entre los empleados; aunque la tesitura era diferente de la del principios del Siglo, todavía quedaban matices que suponían una diferencia entre estratos sociales.

Con la llegada de los neo liberales una nueva concepción de la Economía se impuso,el divorcio entre el Estado y la Economía y el “dejar hacer, dejar pasar” que promovió Adam Smith se materializaron en la economía inglesa(arquetipo de la eficiencia pública) y en otros países occidentales, la efectividad inglesa en sus servicios públicos disminuyó conforme disminuían los impuestos directos (basados en la equidad), además de la animadversión manifestada por Margaret Tatcher a los Sindicatos y su reivindicación, este modelo basado en la des regulación por parte del Estado limitándolo a un mero arbitro de la Economía y la flexibilidad otorgada a las empresas para poder despedir a su libre albedrío permitió disminuir las garantías laborales y la certidumbre sobre su prosperidad, generando riqueza pero distribuida de una forma poco paritaria.

Actualmente vivimos en un keynesianismo edulcorado por el neo liberalismo, por eso pienso que debemos aplicar los caracteres del Keynesianismo que pueden funcionar en la actualidad (Cobertura pública eficiente, leve coordinación estatal de la economía) y renovar aquellos que se han quedado anticuados cómo las empresas estatales no competitivas haciéndolas más productivas, en definitiva compaginar el desarrollo de la producción con desarrollo social.

La polarización de clases y su supuesta panacea (Comunismo) son dos anacronismos ya que el principio de pauperización que aducía Marx es falaz, la separación entre Economía y Estado es una realidad y el control de la burguesía es menos notorio que en 1848 , ahora sería más apropiado hablar de pos capitalismo, una sociedad en la cual existen estratos trabajadores de cuello blanco (los que trabajan en oficinas), y de cuello azul (emplean su fuerza física ..) pero que al fin y al cabo conglomeran el sector de asalariados, pero esta sociedad pos capitalista no es idílica, persisten diferencias, incluso en el color del “mono” de trabajo cómo ocurre en la Petroquímica de Repsol en Puertollano, un color que hace invisibles a los ojos de muchos a los trabajadores de las contratas.

martes, 20 de mayo de 2008

Liberalismo Social vs. Socialdemocracia

La libertad del hombre como individuo pensante
y ejecutor de su propia voluntad mientras convive en sociedad.

Esa es en mi opinión el fin último y prioritario de toda sociedad. Es, por ello, que siento rechazo hacia todo régimen democrático o no, por toda iniciativa que tiene por misiva la imposición de criterios morales, éticos, hábitos o tradiciones sobre la libertad individual de las personas. ¿Sería la Educación para la Ciudadanía un instrumento para moldear mentes o un mero instrumento para la convivencia cívica?

Rechazo el Anarquismo pues considero que el Hombre necesita de unos medios jurídicos, legales o reglas de juego... de una estructura y "cierta autoridad" que garantice una armonía y convivencia social, ambas en pro de un bien social que pueda poner las bases de la generación de un hombre libre e independiente y no alienado por el Estado.

Según la Wikipedia,

el liberalismo es un sistema filosófico, social, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria. Aboga principalmente por:

* El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad.
* El establecimiento de un Estado de Derecho, en el que todas las personas, incluyendo aquellas que formen parte del Gobierno, están sometidas al mismo marco mínimo de leyes.


En la actualidad el termino liberal se confunde erróneamente con un sector de la derecha democrática e incluso con la corriente neoliberal. Sin embargo, tradicionalmente este concepto no se ata a ninguna corriente considerada de izquierdas o derechas, ambas un tanto desdibujadas en la Era de la Globalización y de dudoso futuro.

Yo defiendo un Liberalismo Social que anteponga al individuo como fruto de toda praxis política, que defenda la libertad individual del hombre en Sociedad, en todos y cada uno de los terrenos, no sujeto a la asfixia estatal de quien intenta imponer y oprimir.

Ello no significa el abandono del Estado ni la reducción "estricta" de su papel como agente social, pues es el Estado el que debe equilibrar y combatir, en base a políticas sociales, las bases mediante las cuales el hombre pueda tener los instrumentos que lo hagan ser libre para elegir su futuro.

Bajo mi humilde opinión, de cara a la galería queda muy bonito pregonar la igualdad de todo ser humano, pero nada mas lejos de la realidad. Todos somos distintos en ideas, sentimientos, pensamientos, razas, tradiciones y un largo etcétera. La igualdad no debe ser una imposición o una exigencia, entendida como la búsqueda de un equilibrio social que en la práctica es no sólo utópico sino identitariamente imposible.

La igualdad social ha de consistir en la ayuda y promoción de iniciativas que hagan que la gente salga de la pobreza, darles instrumentos para que mediante la educación y la tolerancia, cada hombre pueda abrazar un estado de bienestar que le permita alcanzar su plenitud como "hombre libre en sociedad".

Más que tener un Ministerio de la Igualdad considero que se debería luchar por la integración social, por la tolerancia y convivencia de las diferencias culturales y raciales de la Nueva Europa, no tan distinta de la Vieja e Histórica.

La convivencia como base de un sistema que permita la igualdad de acceso a los mismos recursos. Eso es la igualdad que debe perseguirse. La libertad y progreso de los pueblos debe consistirse en la convivencia intercultural y social que abrace como pilar fundamental la Educacion, Desarrollo Social y Personal del Individuo.

Yo defiendo un Liberalismo Social como base de una igualdad jurídica y política que garantice mayores cuotas de libertadad individual (no intromisión del Estado en la conducta privada de los ciudadanos mientras esta no afecte a la libertad social de otros). Este es y deber ser el verdadero progreso social que muchos jalean a los cuatro vientos.

Por tanto, este liberalismo hace uso del trabajo participativo y capitalismo social para reducir las desigualdades sociales pero cuyo centro político es el individuo libre y no el sueño de una sociedad-estado o ente como prioridad.

No importa el sistema sino las medidas que este aplique
y el resultado que estas acciones tengan en el individuo
como agente social responsable e independiente.


sábado, 17 de mayo de 2008

El futuro de la socialdemocracia


Tras ver las derrotas de la izquierda europea en Gran Bretaña e Italia, y sumarlas al resto de países europeos donde ya no gobiernan. De momento, es la esperanza.

Y no gobiernan por los fallos propios, que por ser mejor la derecha alternativa. En Italia la izquierda ha renacido en unidad de sus cenizas…en la oposición. En Suecia el hegemónico Partido Socialdemócrata ha vuelto a la oposición en una ¿quizás breve experiencia conservadora? La experiencia sueca no habla de períodos conservadores extensos. Noruega vive de nuevo bajo la izquierda, en Dinamarca no consigue quebrar el bloque de la derecha; Holanda corre el peligro de derivar en un derechisto populista y xenófobo y no prefiero hablar de Bélgica y su deriva federalista o confederalista.

En Portugal y en España la izquierda es fuerte. ¿Por qué? La izquierda europea vive una debilidad extrema: de programa e ideas. El gran programa, que fue el Estado del Bienestar, se ha instalado ya en la Europa occidental. Ahora el nuevo programa, si lo es, es defenderlo del acoso al que se le somete de parte de la derecha neoliberal. España y Portugal aún tienen un bienestar en pañales, Suecia está aún muy lejos, y, mientras se llegue, la izquierda tiene programa.

Las ideas caminan a ser una simple defensa del pasado y de la esterilidad para crear propuestas de los nuevos retos del siglo XXI: ahora quien puede ser conservador es la izquierda y reformista la derecha. Reformista pero no positiva; su reforma es el desmantelamiento del Bienestar por la ley de la selva.

Sí hay una cosa muy esencial que la derecha ha visto y la izquierda ha cedido: las ideas. La izquierda naturalmente tiene ideas, pero no vale tenerlas, no vale pensar que son mejores. Tiene que hacerlas llevar, hacer convencer que son verdaderamente las mejores.

La izquierda ha cometido muchos errores para intentar ganar unas elecciones, el giro a la derecha supone no solo una pérdida de identidad propia del origen humilde, sino la pérdida de ese votante humilde, huérfano de un partido que se le aleja. Y huérfano se echa en los brazos de la izquierda radical o del populismo xenófobo de la ultraderecha. Es una reacción desesperada a opciones que se alejan de llevar un programa creíble, es un voto protesta, no un programa de gobierno.

España ha demostrado que la victoria de la izquierda es desde la propia izquierda; una izquierda enfrentada a la derecha, una izquierda que no sólo ha ganado a la derecha sino que ha hecho algo mucho mejor: convencer. Y convenciendo ha ganado el respaldo de quien antes apoyaba a la izquierda radical o al nacionalismo. El voto protesta se ha convertido al programa de gobierno: en España la izquierda es la que es reformista.

El ciudadano, antes que ser de izquierdas o derechas es ciudadano, posee una conciencia crítica y ansía ilusión. Y votará en conciencia de con quien se identifique más. Y por eso la izquierda puede ganar el apoyo desde la izquierda, sin necesidad de viajar más allá del centro político.

El siglo XX fue un largo proceso de demostración que el futuro no es la ruptura violenta, sino la reforma. Podemos decir que Bernstein ganó el debate, y Kautsky también, porque no apoyó la violencia y pesadilla pervertida que fue el comunismo bolchevique. En esencia, ambos acabaron apoyando lo mismo, y la socialdemocracia alemana caminó por la vía parlamentaria y reformista, junto al resto de partidos socialistas. La alternativa comunista y fascista acabó con una profunda decepción y tragedia para demostrar que únicamente la vía de la reforma ha llevado a la clase trabajadora a avanzar hacia su bienestar material, y a dotar a los sistemas de un funcionamiento democrático y de un Estado de Bienestar.

La I Guerra Mundial acabó con el internacionalismo obrero. La izquierda necesita recuperar un consenso común de actuación, un programa global para aplicar al llegar al poder. El de la derecha es muy claro: destrucción del Bienestar y recorte de los derechos frente a la “amenaza” terrorista. Franklin dijo que quien recorta su libertad para aumentar su seguridad acabará perdiendo ambas cosas. ¿Cuál es el programa común de la izquierda? No hay, la Internacional Socialista ha desvirtuado su contenido para ser meramente un club de partidos. Necesitamos la coordinación internacional, dejar de pensar como países y pensar en globalidad, porque la libertad de la sociedad no es sólo prioridad de Europa, sino del planeta entero. ¿De qué nos sirve Internacional Socialista, la IUSY, ECOSY y Partido Socialista Europeo si no son instrumentos eficaces para la coordinación de las ideas?

Yo veo mucho futuro a la socialdemocracia, pero sólo si sabe dar la cara a la derecha. Y como en España, no basta con gestionar: hay que transformar sin miedo a nada.

viernes, 9 de mayo de 2008

Deslocalización, nueva economía mixta y cambio de mentalidad

La socialdemocracia clásica no ha tenido entre sus prioridades históricas la creación de riqueza.
Más bien se ha preocupado de la gestión de susodicha riqueza en favor de la ciudadanía (mediante la protección social y la redistribución).

Desde luego, el neoliberalismo ha hecho hincapié en la pura creación de riqueza, pero sin atender demasiado a la necesaria supeditación social de esta. La riqueza como tal, (mesurada en los índices de PIB) no es de por sí, sinónimo de prosperidad social.

La nueva izquierda no debe abandonar, en mi opinión, la redistribución de la riqueza, ni tiene que dejar de aplicar instrumentos como la “renta básica de ciudadanía”… etc, pero sí sería necesario estimular también el crecimiento económico.

Una reconfiguración de la antigua economía mixta (sin olvidar nunca las necesarias fronteras social-privado, ni cuales son los valores sociales que nos mueven), parece ser una buena salida a esta cuestión.

La sinergia entre sectores públicos y privados parece inevitable. La existencia de la economía privada, además de legítima, no tiene porqué ser negativa siempre que esté acotada y definida Es cuestión de aprovechar la tesitura.

Del sector público hay que extraer el interés general, la legitimidad del Estado también para gestionar la economía nacional y para tratar con las transnacionales y el equilibrio entre regulación y liberalización (que puede ser objeto de gestión privada y qué es irrenunciable para el Estado.

Y del privado, podemos extraer como positivo el dinamismo y la vocación innovadora de los mercados.

Hay que definir entonces que es irrenunciable para el Estado Social, que materias son intocables para que un Estado funcione correctamente. Y en mi opinión estas son la sanidad, la educación, la energía y gran parte de la industria y del mercado de trabajo.

¿Cómo convencer a los “amos” de que tienen que ceder terreno al Estado? Mediante la generación de una nueva filosofía de empresa (lo hablaba ayer mismo con Bitdrain en una de nuestras interesantes conversaciones).

Convencer a lo privado de que no se trata simplemente de separar lo público de lo particular, como proponía hacer la socialdemocracia clásica, sino de lograr una cooperación (¿quimérica?) entre ambos estadios, el general y el particular.

Hay que cambiar esa culturaque considera al trabajador como una mercancía, cuyo puesto de trabajo puede ser llevado de Avilés a Shangai pasando por Moldavia sin que ningún gobierno se inmute ni pueda hacer nada.

Hablo, desde luego, de la deslocalización de puestos de trabajo a manos de multinacionales. Este dramático fenómeno es una innegable fuente de desempleo, decadencia, aislamiento, desafección e inestabilidad social. Y aquí, como en tantas otras cuestiones, el Estado ha de tener voz porque tiene los votos de los ciudadanos y está obligado a defender los intereses de los ciudadanos sobre los de las transnacionales. Bitdrain en este punto, propuso algo muy interesante: dar facilidades fiscales a las empresas y aumentar la inversión estatal en I+D+I para mejorar la productividad y evitar la deslocalización. Esta sería la protección social del trabajador más efectiva, porque se realiza a priori y no cuando el inmenso mal ya está hecho.

Vuelvo al que es el tema central de la cuestión: cambiar la cultura empresarial (y social) respecto a las relaciones del trabajador con la empresa y de la empresa con el Estado. Ardua tarea que como casi todos convendremos, tiene que tener incidencia desde el temprano periodo educativo.

Evitar la deslocalización, lograr en las empresas una mayor sensibilidad ecológica, instar a un reforzamiento de la investigación y el desarrollo… etc implica tener que lograr grandes cambios en la mentalidad sináptica de mucha gente. Creo que detrás de este proyecto regeneracionista está una de las metas del reformismo social: humanizar el sistema para garantizar a todos una existencia más digna y humana.

Convertir el inherente y prsente egoísmo en conciencia y responsabilidad cívico-social. Conseguir que el Estado se refuerce y coopere eficazmente con el sector privado traerá sin duda riqueza y prosperidad. Riqueza para los Estados (pero también para las empresas) y prosperidad para los Estados Sociales, que podrán seguir redistribuyendo y ofreciendo prestaciones sociales a sus ciudadanos.

lunes, 5 de mayo de 2008

Del socialismo al Trabajo Social


Quisiera hacer pública mi manifesta crítica a las opiniones aquí vertidas, en busca de un consenso no fácilmente alcanzable sin una previa exposición de ideas. Me escudo en la concepción argumentativa de que cualquier idea plasmada en un papel reluce con verdadero optimismo y fervoroso éxito ante entuciastas partidarios.

Como muchos se han cansado de comentar a lo largo de los diferentes medios, nuestra cultura occidental está cimentada sobre una "economía de mercado", que algunos denominan capitalismo y otros sistema neoliberal. De por sí, este sistema no introduce desigualdades y deficiencias al sistema social. A mi modo de ver, el sistema económico vigente es como un enorme tablero donde tiene lugar la "partida" y donde se desarrollan las actividades comerciales e interacciones humanas de cualquier índole.

Se ha de suponer que las condiciones de juego no son iguales para todos, lo cual quiere decir que cada uno de nosotros parte con unas cartas y que según como las emplee logrará tener cierto éxito o no. Estudio aparte merecería lo que se entiende por éxito.

El problema aparece en el sentido de que no todos nacemos con las mismas cartas, ni que tan siquera podemos llegar a soñar con manejarlas. Ahí comienza la deriva del sistema, donde unos pocos poseen las cartas importantes, las que predominan y con las que se puede sacar interés del sistema para uso propio.

Muchos de mis compañeros han venido a hacerse eco del mensaje lanzado, no se sabe muy bien por quien, de que la izquierda está en crisis. Dudo que esto sea cierto, pues si analizamos el plano geopolítico internacional, allí donde la población sufre, allí donde las desigualdades son tan crecientes, allí se impone la izquierda, radical y populista para algunos, fundamental y necesaria para otros.

En Occidente, esa izquierda tradicionalista no ha sabido adaptarse a las circunstancias por el simple hecho de que un comunista no puede pretender la abolición de clases sociales, el reparto igualitario de los recursos y luego ir por la calle en un BMW y un iPod.

¿Está la socialdemocracia o la izquierda en crisis? Bajo mi humilde opinión son los valores de la izquierda los que están en crisis, no la izquierda en sí. Sin entrar en detalles a nivel de partido, queda claro que la población se ha cansado de un discurso que incita a las masas y que reduce en las prácticas lo prometido con las palabras.

La ideología no puede ser sistema ni punto de montaje práctico sin un sustento económico, sin un programa económico que justifique el alegato de la palabra. ¿Pueden los socialdemócratas oponerse y criticar el capitalismo devorador si luego sus representantes políticos lo emplean en la acción de gobierno? ¿Dónde queda la moralidad de los hechos?

La socialdemocracia, enmarcada en el siglo XXI, es una corriente meramente conservadora. No intenta modelar o reformar el sistema, sólo reducir pequeñas diferencias, sin oponerse a los desagravios sociales. Por tanto, se sustenta y realimenta en el capitalismo vigente. Izquierda debería implicar gasto social, extensión de servicios públicos y aumento de la calidad de dichos servicios, implica acciones que reduzcan el desequilibrio social y económico entre personas, medidas que mejoren drásticamente la situación de los grupos sociales marginados y desfavorecidos.

Cómo es posible un "gasto social" si cada vez los Estados tienen menos peso como aparatos administrativos, si cada vez el aparato del estado ingresa menos capital y centra sus esfuerzos en un superávit fiscal, que de darse empleará en gasto. La receta clásica de incentivar la economía reduciendo el impuesto a empresas y a particulares, para luego recaudar a través de impuestos indirectos (IVA, petróleo, alcohol,...). Si la izquierda promueve la igualdad, qué tiene de igualitario qué todos paguemos los mismos impuestos por productos que en ocasiones son de primera necesidad.

¿A quién representa la socialdemocracia? A la clase acomodada que tiene algo de conciencia social, que no quiere perder sus privilegios pero tampoco se olvida del papel del estado como agente social y proveedor de servicios.

Por tanto, me atrevo a desmentir a aquellos que creen que la socialdemocracia puede representar a todos los sectores sociales, o que pueda siquiera representar a toda la izquierda. No nos engañemos, un Frente Popular no es posible.

Occidente necesita la izquierda plural, todos los sectores sociales deben de verse representados e identificados sin que ello justifique una merma de la libertad social del pueblo, sin que el estado se radicalice. La pluralidad es tan positiva como necesaria, si queremos un sistema que represente la justicia social.

La socialdemocracia no será aquello que los políticos enarbolan ni lo que el pueblo necesita, si la socialdemocracia no recorre la vía a un nuevo socialismo, no tan alejado de posturas ya olvidadas, postulados no necesariamente comunistas como muchos estareis pensando.

La izquierda no necesita redefinirse pues la ciudadanía sigue teniendo los mismos problemas básicos, denominados pobreza, marginalidad, igualdad de derechos, libertad.... los ideólogos deben dejar de teorizar, los historiadores deben dejar de reinventar la historia. Es hora de que los economistas reinventen una vía, un nuevo sistema económico de izquierdas, viable y que garantice una convivencia social más justa e igualitaria, beneficiosa para todos. Tan sólo es eso,

Trabajo Social.




Karl Marx 1818-1883


Hoy 5 de Mayo, hace 190 años, nació en Tréveris, en una familia burguesa de origen judío, el que estaba llamado a ser el padre del socialismo científico y el pensador filosófico más importante para millones de personas.

Karl Marx, como en broma decía, “en cuanto a mí, no soy marxista”. Para empezar, no era proletario, era burgués, y desde el principio fue un liberal radical, un demócrata, poco a poco derivando a la aceptación de que sólo la emancipación de la clase oprimida, el proletariado, podía ser posible a través de una revolución que fuera la expropiadora de los expropiadores y acabara debilitando el Estado hasta hacerlo desaparecer y sólo entonces es cuando el hombre, por fin, sería libre y viviría en la sociedad comunista.

¿Qué queda hoy del legado de Marx? Sus ideas influyeron en los partidos socialistas del mundo, acabaron por hacer temer a los burgueses del peligro de la revolución y de echarles a los brazos del fascismo y del autoritarismo. La derrota fascista en la II Guerra Mundial elevó al primer país socialista a la categoría de superpotencia y alumbrador de la ideología marxista sobre casi la mitad del planeta.

Pero una ideología impuesta por medio del terror, no por el convencimiento, por perversión de Lenin del pensamiento de Marx: de ser el hombre explotado por el hombre, se pasó a la explotación del hombre por el Estado. Una maquinaría estatal despiadada contra el individuo y su conciencia para fortalecer un Estado portador de una ideología que, paradójicamente, en su fin último estaba el debilitamiento del propio Estado para su desaparición.

La caída de la URSS y del bloque socialista llevó a la izquierda mundial a una crisis que aún arrastra: la utopía había caído, la verdad del totalitarismo soviético hizo hundirse a la izquierda del socialismo, un hundimiento del que todavía no sabe salir a flote. Y a la socialdemocracia, que abrazó sus postulados pero los adaptó según las circunstancias de los cambios del mundo, todos siguiendo a Bernstein, también entró en una crisis de fe al derrumbarse el único modelo económico alternativo al capitalismo neoliberal más despiadado.

Las únicas islas de sistemas socialistas, como Corea del Norte, no es más que una dictadura de un estilo orwelliano; Cuba quiere mantener los logros revolucionarios e intentar liberarse de la herencia castrista para abrirse; China no es más que una dictadura neoliberal justificada bajo un nacionalismo furibundo que por un pretendido socialismo.

Del marxismo, de su evolución e interpretación, sólo queda la socialdemocracia, democrática, partidaria de la libertad, sensible a la injusticia y portavoz de los humildes. Y en crisis.

Hay que leer e interpretar a Marx para relanzar la nueva socialdemocracia.

sábado, 3 de mayo de 2008

Derecha e Izquierda



Vivimos en tiempos en los que la Ideología Neocon y sus acólitos expanden todo su poder por todos los campos de la Sociedad bajo el pretexto de que las ideologías no existen, que se anclaron en 1989 con la caída del muro de Berlín, esta disertación está invadida por una petulancia ya que descarta la acción de la socialdemocracia en los países de la Europa Occidental, yo haría una distinción en diferentes campos:(Pensamiento, educación
económico, )
Pensamiento:
La Izquierda piensa que las desigualdades no son producto de la naturaleza, y que gracias a la convención (Producto de los acuerdos de los ciudadanos libre) esta situación se podrá revocar cuando lleguemos a ese contrato social.
La Izquierda considera que las cualidades inherentes al individuo no deben constituir un motivo de desigualdad.
La Izquierda mantiene una posición optimista, ya que ese talante positivo propicia que haya cambios transcendentales en la vida
de los ciudadanos.
La derecha opina que las desigualdades entre iguales son fruto de la Naturaleza y que cualquier reducto que se oponga será en balde.
La derecha piensa que se deben establecer criterios de clasificación según las características innatas al individuo.
La derecha divulga un pensamiento pesimista, como actualmente la divulgan en economía, un pesimismo que responde más a satisfacer sus intereses individuales.
Económico: Según mi criterio, las ideologías se diferencian de forma sustancial en la economía.
La Izquierda debe preservar los mecanismos del Estados que son fuente de Igualdad de Oportunidades, en el cariz económico, la izquierda debe defender el IRPF, ya que es un impuesto basado en criterios de paridad sintetizados en el lema “que pague quien más gana”.
La Izquierda cree en el Mercado Mixto y debe apostar por la Regulación del Mercado en pro de la colectividad, respetando la libre iniciativa mediante la restricción que otorga el imperio de la ley.
La Izquierda piensa que el asalariado es más productivo cuando menos preocupaciones le acechan, y más certidumbre tiene respecto al trabajo, de este modo la izda intenta que el asalariado posea un puesto indefinido, con permiso de paternidad, guarderías en las fábricas, el aumento de los salarios de forma equilibrada

La derecha aboga por un sistema económico no regulado por ningún ente superior, promueven la merma del IRPF (a favor de los impuestos indirectos) y la destrucción de los servicios públicos, ellos creen que si el dinero reside en buenas manos (en los de siempre) y el ciudadano tiene un plus (no muy elevado) de capital pero sin cobertura pública la economía marchará mejor.

La contradicción de la derecha estriba en la intervención del Estado, aunque promueven la destrucción del mismo, cuando las decisiones les afectan a su bolsillo recurren de forma expedita al amparo del Estado, como ocurre actualmente en la economía global (Proteccionismo)

Educación:
La Izquierda considera que la educación es el pilar donde se basa la Igualdad , además de ser centro de conocimiento/refutación de aquellas ideas impositivas/extemporáneas, es obvio que con gobiernos de Izquierda como el de España, aumentando la inversión en la educación de todos( la pública) además de incentivar a los jóvenes a seguir estudiando aumentando la inversión, creando becas-salarios(que ayudan a los estudiantes a seguir estudiando), o becas-Erasmus.

En cambio la derecha se decanta por la educación privada (la de unos pocos) en detrimento de la pública, además de promover el desconocimiento de algunos valores democráticos además de constituir óbices para que los hijos de los trabajadores/inmigrantes no podamos acceder al conocimiento de forma flexible.
Me he dejado algunos temas sin tratar (ecología...), sin más me despido.

Hasta Otra

martes, 29 de abril de 2008

Socialdemocracia: teoría y práctica para seguir en la Izquierda.

El socialismo, nacido de la 1ª revolución industrial, teorizado por Marx y materializado y concretado por la Unión soviética, pretende mostrar las debilidades y el cariz injusto del capitalismo para 1- Destruirlo o 2- Humanizarlo mediante un reparto más equitativo de la riqueza Nacional.

Existen, en consecuencia y simplificando, un socialismo marxista y un socialismo reformista.

Por lo tanto socialismo, es un término al menos tan ambiguo y desdoblado como los que has enumerado: “progresista” o “liberal”, por ejemplo ¿A cuál de estos dos tipos de socialismo te refieres? ¿Cuál defiendes y cuál es defendible a día de hoy? ¿Cuál reivindicas y cuál contrapones al concepto de “socialdemócrata”?

La identificación de la socialdemocracia con el socialismo reformista y gradual, es bastante sencilla y casi automática. Sin embargo, el otro socialismo, el marxista, parece que murió o quedó desacreditado hace ya mucho tiempo, desapareciendo de facto, como una opción realista y viable.

Es por ello, que la corriente socialdemócrata, cuya aplicación práctica no dejó de generar beneficios a las clases medias y trabajadoras entre los años 1945 y 1977 instaurando el Estado del Bienestar, es la única que hoy, sobrevive y puede sobrevivir.

Hay quien también quiere enterrarla y por ello aboga por un modelo social-liberal, pero ese es otro tema, que trataré más adelante.

Consideras que las palabras (como los conceptos a los que hacen referencia), han muerto, se han marchitado. Por el contrario, yo pienso que se ha producido, a través del tiempo y de los acontecimientos históricos, una transvaloración y una transfiguración de los conceptos y las palabras que empleamos para referirnos a las cosas y a las ideas.

El socialista de hoy no es el socialista de mediados del siglo XIX.

Porque no comparten estos ni las metas programáticas, ni los medios para coronarlas. Ni son iguales las sociedades en las que desarrollar sus programas, ni el nivel de vida de sus familias, ni sus derechos laborales y personales, ni sus sociedades tienen una composición idéntica, ni siquiera semejante.

Por ello, el socialista de hoy, el que milita en cualquiera de los partidos de la izquierda europea (PSOE, SPD, PD), puede ser llamado socialdemócrata, por analogía, sin que se nadie se sorprenda

En mi opinión, el socialismo adaptado y revisado (como hizo Bernstein) para adaptarlo a la realidad de cada siglo, o mejor: de cada década, da como resultado la socialdemocracia.

El mensaje socialdemócrata no está ahora tan solo dirigido a los trabajadores, a los “hombres de manos callosas”.

La socialdemocracia se orienta y busca una base social y un apoyo electoral no-clasista, si no basado en los valores, en las ideas, en la identificación con el ciudadano y que busca dar respuesta a las necesidades, amplias y diversas, no unívocas, de los no-privilegiados económicamente, que son las clases medias y bajas (ya no solo de los trabajadores manuales o fabriles)

Pasamos del movimiento obrero al movimiento cívico incluyente.

Intuyo cierto rechazo, algo de purismo, una reticencia a identificar socialismo con socialdemocracia.

Socialdemocracia no significa, como le espetaban a Bernstein a finales del XIX (y como nos siguen achacando a muchos hoy día), ni traición, ni edulcorada versión, ni frío pragmatismo o interesado posibilismo.

Socialdemocracia es simplemente, el abandono de dogmatismos, para flexibilizar y hacer posible la evolución de las ideas y los programas, siempre pegados a la realidad y a las necesidades históricas de cada sociedad en cada momento.

Gracias a esta renovación, hemos conocido la socialdemocracia originaria, la clásica y la contemporanea (influida por la tercera vía), muy distintas e incluso opuestas entre sí.

Creo, de hecho, que la crítica y el rechazo a la socialdemocracia viene dada por una confusión terminológica.

Se tiende a relacionar este pensamiento (la socialdemocracia actual) con la ideología de políticos como Tony Blair, propulsor del social-liberalismo, doctrina que yo, personalmente no comparto en absoluto.

Por lo tanto, el problema está en que los partidos que se dicen socialdemócratas, dejen de serlo para virar hacia posiciones más liberales. Es por ello por lo que exigía una reflexión, un llamamiento a la reconstrucción de las posiciones del socialismo democrático para frenar el viraje al centro (al abismo) por parte del Laborismo, por ejemplo. Y atentos al PSOE.

Ahí es donde las personas con preocupación social y vocación igualitaria, tenemos que dar la batalla, dentro de nuestros propios partidos y exigiendo a nuestros gobiernos que no abandonen el Estado del Bienestar, que no nos dejen a nuestra suerte, en las garras del capitalismo más fiero e injusto.

En definitiva, socialdemocracia no es ni blandura ni ambigüedad, ni tampoco abandonar las aspiraciones básicas del idealismo socialista.

Pero sí es realismo, es adaptación al medio (en el tiempo y en las circunstancias), es aprovechar la riqueza que genera un capitalismo humanizado y acotado por la actuación del Estado, para garantizar crecimiento económico nacional, pero también una redistribución de la riqueza a través de prestaciones públicas, políticas sociales y servicios.

La socialdemocracia es la única fuerza política de izquierdas que ha podido demostrar que la justicia social es alcanzable y necesaria para corregir desequilibrios económicos y mitigar los efectos del Mercado, protegiendo a los más vulnerables.

Es aceptar el marco democrático, para instaurar una economía mixta, donde convivan el legitimo sector privado, con el control y la salvaguarda de diversos sectores vitales, como son la Educación, las infraestructuras, la energía y la sanidad en manos del Estado como expresión del interés y la voluntad nacional.

Todo ello, encaminado hacia la Igualdad social, que si no me equivoco, es el fin último y básico de lo que siempre se ha llamado Socialismo.

No hay que dedicarse a batallas dialécticas, sobre qué es o qué no es socialismo. Hay que hacer que los partidos de la Internacional Socialista, se marquen como objetivo político primordial y sincero, la defensa del Estado del Bienestar.

Como hemos visto, defenderlo es defender la Igualdad, defenderlo es ser de izquierdas, es acotar y limitar el poder de los poderosos.

Aquí entraría la crítica al social-liberalismo y a la tercera vía, movimientos ambos, que se “adaptan” a la realidad convirtiéndose a ella.

Aquí estriba la diferencia principal y mi crítica.

Pido que la socialdemocracia analice y responda a los problemas de la sociedad actual, sí, pero no que entre en la órbita del modelo que hoy por hoy impera en estas sociedades modernas, es decir: el neoliberalismo.

No pido una homologación económicamente del movimiento socialdemócrata el neoliberalismo. No pido para mi partido, ni para ningún otro que se diga progresista o de izquierdas, que gire al centro y cribe su ideario para “agradar” más al centro político. Pido precisamente lo contrario, enfrentar dicho modelo por injusto, para evitar que continúen atropellandose nuestros derechos.

Hay alternativa a ese modelo injusto. Hay alternativa a la ley de la selva: la Civilización. Lo vemos en Suecia, en Finlandia, en Noruega.

El modelo socialdemócrata clásico no murió sobre el asfalto, junto al cuerpo inerte de Palme, como se pretende que creamos. La socialdemocracia no está muerta, ni siquiera dormida, simplemente tiene que perder los complejos que arrastra, erigirse con ese orgullo, como la defensora de los más débiles, apostar por la reforma del Estado del Bienestar no hacia su debilitamiento si no hacia su robustecimiento, en estos tiempos de amenaza e incertidumbre.

Blair y compañía no son socialistas, es cierto, pero es que tampoco son socialdemócratas. Es otra ideología, con otros supuestos y otros objetivos.

Mis objetivos políticos son claros. Son los de la Socialdemocracia, o al menos, los que debería defender dicha ideología.

Alberto Ginel Saúl

Pido perdón por la extensión del artículo, no volverá a pasar....