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jueves, 13 de noviembre de 2008

Il Cavaliere pincha


Los paros del transporte, las protestas educativas, la crisis económica… y las ocurrencias berlusconianas. Todo ello deriva en que, una vez más, Berlusconi pierde fuelle entre los italianos.

La popularidad de su gobierno cae cuatro puntos, del 54 al 50%, y los que manifiestan tener ninguna confianza en él son el 46%. Por su parte, también su partido, la unión de berlusconianos y posfascistas, el Pueblo de la Libertad, pierde confianza. El Partido Democrático de Veltroni sube en confianza lo mismo que PdL baja: 4 puntos.

Los datos sin embargo no son aún catastróficos para Berlusconi, aún mantiene una confianza alta, pero es sintomático que, en menos de un año de su tercer período de gobierno, de muestras de un desgaste tan evidente.

Por otra parte, y como en alguna reflexión he mostrado, la lógica de la “Segunda República” italiana muestra un profundo cambio político de una legislatura a otra. Yo leo que en 1994, 1996, 2001, 2005 y 2008, los años de elecciones, todos de cambios de mayorías, los italianos han quitado a su gobierno por el incumplimiento de su programa.

Esto refleja una madurez del pueblo italiano, aunque 1994, 2001 y 2008 haya vuelto Berlusconi. Pero cuando Berlusconi y su coalición de derechas incumplieron su programa, recurrieron a métodos en nada éticos para proteger a los corruptos, además de insultar a la mitad de los italianos (llamándolos coglioni, gilipollas), han caído: parte de sus electores, el electorado oscilante, no ha tenido problema en quitarle sus votos. Saben que lo que hay al otro lado no son comunistas que se comen a los niños. Lo mismo cabe para las coaliciones de izquierda: El Olivo, La Unión o el Partido Democrático. Cuando se vieron incapaces, por sus rencillas entre los partidos, entre los extremos comunista y democristiano, han sido apeados del poder. En este caso espero equivocarme al pensar si Berlusconi es algo parecido al diablo, o, al menos, a Bettino Craxi, y sus veleidades presidencialistas.

Como digo, el pueblo italiano es maduro y sabe cómo emplear su voto. No se puede decir lo mismo de los políticos italianos. Queridos lectores, ¿habéis pensado como es la política italiana? Porque a su lado podemos congratularnos de cómo es la española. La política italiana conserva políticos paleolíticos, unos sueldos exorbitados, el mayor ratio de edad de políticos de Europa, y, con ello, el saber que son los mismos políticos del pasado.

Son los políticos de tangentopolis (la ciudad de los sobornos), de la colaboración con la Mafia, del clientelismo, de la obstrucción a la labor de Antonio Di Pietro en Manos Limpias... Cuando en 1992-1994 se removió toda Italia sacando la corrupción imperante no acabó la clase política, acabaron sus partidos antiguos: adiós a la Democracia Cristiana, al Partido Socialista y al Partido Socialdemócrata.

¿Podemos llegar a pensar que el PSI, fundado por trabajadores que luchaban por la democracia y el socialismo en Italia acabaría en manos de Bettino Craxi, el mayor símbolo de la corrupción jamás imaginada? Tangentopolis refiere a Milán, ciudad del PSI por entonces, cuyos “logros” eran los sobornos, abusos de poder, extorsiones y desfalcos. Cuando en España se quiere acusar al PSOE de corrupto en los años noventa, ¡reíros! En el PSOE los corruptos eran los pocos, sin el control del partido… pero es que en Italia el PSI era la corrupción desde la raíz hasta la copa.

Giulio Andreotti, líder de la DC, fue incluso acusado de pertenecer a la Mafia. Casi todos los líderes de las corrientes de la DC y el PSI, y eran bastantes, fueron acusados. Más de mil personas fueron investigadas en 1993. Hoy, Andreotti sigue como senador vitalicio, las personalidades más destacadas han desaparecido, Craxi huyó a Túnez… pero los que estaban por debajo siguen. Y tienen aún los viejos vicios. Ya no sólo en el ámbito del antiguo pentapartito de socialistas, socialdemócratas, democristianos, republicanos y liberales. Ahora, sigue habiendo corrupción, pero ya ningún partido puede considerarse limpio. En esos momentos el PCI, y luego Demócratas de Izquierda, que no había accedido al gobierno desde 1947, era el partido más limpio. Hoy ya ni uno. Pero son más en la derecha, toda la verdad hay que decirla.

…Ese fue el caldo de cultivo sobre el que se alzó Berlusconi. Si decía antes de los viejos corruptos, tampoco es un “nuevo político”. Amigo de Craxi, dueño mediático de Mediaset, manipulador sin complejos de la RAI… entre sus logros de gobierno está el ser promotor de leyes que le garanticen la inmunidad frente a sus juicios pendientes, de una ley electoral llamada porcata (cerdada) por su propio ministro que la pergeñó y el llevar la atención a los inmigrantes como causantes de todos los males de Italia.

Pero los males de Italia son tres: sus políticos, la Mafia y Berlusconi.

viernes, 10 de octubre de 2008

El divorcio juventud-asociacionismo

Debido al extenso texto que me ha resultado, dejo las preguntas para separar cada tema y ayudar a la comprensión.

¿Reflejan fielmente las Asociaciones juveniles a la Juventud actual?

El asociacionismo, en general, está muy reñido con la sociedad en general y la voluntad de participar, de “estar en algo”. La gente vota, aproximadamente el tope máximo en las sociedades democráticas es el 80%, y este límite solo se alcanza en los momentos de máxima tensión entre dos modelos políticos distintos.

El asociacionismo político es mal visto: “los partidos son malos, son todos iguales”, se piensa. ¿Qué se va a pensar de sus organizaciones inferiores, como las asociaciones juveniles? Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que el asociacionismo en la sociedad es minoritario, entre las personas que militan en una organización, ésta suele ser generalmente una ONG. Es decir, la gente que se asocia lo hace para “ayudar al que necesita la ayuda”.

La sociedad actual está muy imbuida en el terreno del individualismo y del consumismo. En este punto, los viejos planteamientos liberales han triunfado en tanto que cada individuo piensa primero en sí mismo que en la colectividad. En el terreno joven, lo que importa, si no en la mayoría, sí en una gran parte, es en “tener”: tener los nuevos objetos imprescindibles para la vida (móvil, mp3, un ordenador o play station, Internet, ropa de tal marca). Sin negar que son objetos muy útiles, pero que han ayudado a configurar la sociedad de consumo. Sin ser asociacionismo tal como lo conocemos, organizado, la juventud se agrupa en grupos que comparten un mismo estilo de música, un mismo estilo de vestir y, si nos ponemos en un extremo y por suerte es minoría, en una misma banda de violencia legitimada por una ideología irracional (bandas latinas, bandas de skins…). La asociación es natural, porque es algo que el individualismo no es completo: la persona necesita apoyarse en un grupo, la persona necesita una compañía.

Los datos demuestran que donde más se extrema el individualismo más índice de suicidios tenemos. ¿Cuántos suicidios de jóvenes hay en Japón? Lo peor es que se ha llegado al suicidio “en grupo”. El intento de desconexión con el resto de los individuos, el pensamiento limitado en el “yo primero” genera esto.

¿Estamos igual de comprometidos los jóvenes de hoy respecto a las generaciones precedentes?

La sociedad de hoy no es la sociedad de hace medio siglo, y menos aún de la de hace un siglo. Hace medio siglo, y en España menos aún, la sociedad luchaba por la ampliación del Estado liberal al Estado social, y la socialdemocracia colaboró en el éxito de esta lucha. Desaparecidas las trabas (supuestamente), ampliado la democracia, conjurado el peligro totalitario y autoritario, la sociedad se ha visto libre, la sociedad de hoy, los jóvenes de hoy, han nacido en una sociedad exitosa. Pero una sociedad que ahora se puede morir de éxito.

¿Para qué luchar si ya lo tenemos todo? Es el pensamiento que, a mi opinión, es dominante. Las organizaciones juveniles de hoy no son las mismas que hace años. En los momentos de lucha por las libertades lo que movía era esa lucha, la lucha de todos, la lucha por un interés general. Hoy, en la sociedad democrática, el interés que mueve al mundo es otra lucha. La lucha de uno mismo, la lucha por el interés particular. Es otra victoria del liberalismo y, ay, ha triunfado hasta en el campo mismo del asociacionismo de la izquierda socialista.

Si llegáramos a comprender hasta qué punto es frágil la libertad, el libre pensamiento y la democracia, actuaríamos de otra manera. La historia parece demostrar que, a veces, en los momentos de máximo peligro, no se ha sabido responder al enemigo de la libertad. ¿Podría haber actuado de otra manera la oposición a Berlusconi en el Caso Matteotti? ¿Podría haber actuado de otra manera el Partido Bolchevique ante la perspectiva de que construían no la Dictadura del Proletariado, sino la dictadura personal de Stalin? ¿Podría haber actuado de otra manera el KPD alemán y las fuerzas democráticas de la Alemania de Weimar sabiendo que su lucha era la muerte de la frágil democracia y el ascenso del NSDAP? ¿Podría haber actuado de forma sensata los anarquistas, socialistas y derechistas españoles para no haber caído en la destrucción mutua y el surgimiento de cuarenta años de dictadura? Y así hasta la eternidad, la historia de la raza humana es un cúmulo de errores, aciertos, decisiones y posibilidades que ya entran en la ciencia-ficción y la suposición. Yo creo, y rezo por equivocarme, que la ceguera de la sociedad actual respecto a los problemas que sacuden el planeta (pobreza del Tercer Mundo, desapego de la democracia, la agonía del capitalismo salvaje, la bomba nuclear, el terrorismo y sus causas…) nos deparará en un futuro no lejano mucho sufrimiento.

¿Cómo podemos combatir el individualismo actual?

El individualismo no es algo que se combate, el individualismo o el cooperativismo es algo que se aprende desde pequeño, porque la sociedad en conjunto te lleva actuar. ¿Por qué si no la derecha está destruyendo la educación pública y los postulados de la socialdemocracia? Porque quiere ese individualismo, porque ese individualismo no conduce al socialismo, porque en la división y en el egoísmo tiene la base de su apoyo y su poder. Que conste que, como digo, en la izquierda existe ese mismo individualismo: esa percepción no llevará a la sociedad al socialismo.

Sin embargo, hay que saber observar a la sociedad y sus respuestas a los estímulos que se dan. La derecha quiere destruir la educación como la conocimos, ello generará individuos que se crean a pies juntillas sus más descomunales mentiras, lo mismo que en 1984 de Orwell la gente se creería que dos y dos son cinco si el Partido dice que así es. Pero lo que la derecha también genera es un rechazo a esa dictadura del pensamiento. Lo mismo hace una educación abierta: generará ciudadanos solidarios y progresistas en mismo número, o más quizá, que ciudadanos que rechacen esas ideas. Pero los crearán. Cualquier acción puede generar una aceptación y un rechazo. Esa es una de las virtudes de la libertad, y a la vez uno de sus peligros.

Siempre habrá un pensamiento progresista y un pensamiento reaccionario. Pero la Ilustración, y las revoluciones liberales burguesas lograron imponer a la sociedad la creencia en los derechos naturales del hombre, cuando en el siglo anterior tales cosas no existían en la mente humana. Así, creo que hay mucho trabajo por hacer llegar que conceptos como democracia, derechos sociales, solidaridad internacional y superación de los conceptos irracionales del nacionalismo y del racismo, son inalienables al ser humano. Esto no es porque lo dijeran cuatro locos, sino porque es positivo para la sociedad.

¿Hay que buscar nuevas formas más atractivas para inducir al asociacionismo?

No podremos hacer llegar las propuestas progresistas a la juventud si no se predica con el ejemplo. ¿Creerán en la solidaridad en boca de quienes se matan por el poder? ¿Creerán en la democracia en boca de quienes rechazan las opiniones contrarias en el seno de su organización? ¿Creerán en el asociacionismo en boca de quienes arrinconan a quien no les dice a todo que sí? La sociedad percibe los partidos y las asociaciones como el aparato que crean unas minorías para mantenerse en el poder, pese a los cambios, y las bases no son más que la correa de transmisión de lo que se dice de arriba.

Eso me lleva a una pregunta, ¿hemos superado el concepto irracional del poder? Antaño el rey gobernaba porque así lo disponía Dios; ahora hay que decir esto, luego lo otro, porque así lo dispone la minoría que nos controla. El poder desde Arriba no ha sido superado, el poder desde Abajo no ha llegado aún.

¿Son correctas las políticas de Juventud de las instituciones?,¿y la inversión?

Es normal que, en la política, los ámbitos de la juventud estén ocupados por jóvenes. Eso es bueno en tanto que piensan como jóvenes y saben lo que quieren los jóvenes. Otro es lo que se haga, que en muchas ocasiones va bien encaminado, o en otras se opera para favorecer un interés ideológico o personal. ¿Va a permitir un gobierno de la ideología que sea que se hagan actos y programas para jóvenes que lleven a ideas contrarias? No digo que haya gente que cumple con la libertad, que deja que haya pluralidad, pero también es verdad que en otros momentos se ponen trabas al que piensa distinto.

Antiguamente las organizaciones obreras vivían de sus miembros para ayudar a sus miembros, sin ayuda estatal. El acceso al poder de la izquierda socialista y la extensión del Estado social ha llevado a la subvención de los organismos sociales y políticos, y eso a la arbitrariedad y a la burocratización. Hasta tal punto se han desnaturalizado organizaciones combativas en organizaciones burocráticas y por tanto conservadoras de lo existente. La inversión debe ir con una premisa: el ejercicio de la libertad y de la libre expresión, tanto el que da ese dinero como el que lo recibe.

Como no creo en la planificación sistemática de la sociedad, lo que la propia sociedad haga en su beneficio puede ser acertado. Las organizaciones obreras surgieron por iniciativa propia, no por la del Estado. Lo que hagan los jóvenes, en uso de su libertad y en el beneficio colectivo, puede ser altamente positivo.

¿Son eficaces los Consejos de la Juventud?

Los Consejos de la Juventud ¿Qué es eso? Diría si se le pregunta a un joven anónimo. La idea en sí es buena, pero la realización ha dejado mucho por el camino. Para empezar, el ideal socialista es la democracia plena. El Consejo de la Juventud está integrado por las asociaciones juveniles, pero no se elige en “libertad”, más que la libertad de esas asociaciones. Y partiendo de la premisa que el asociacionismo es minoritario, los Consejos los integran minorías. Para mí el ideal, que es el ideal socialista, es la democracia total, la democracia radical. Elegir libremente los órganos de expresión, abierto a todos. También su limitación, la juventud, plantea un problema: ¿hasta qué edad se es joven? Es lo mismo que ahora se discute hasta qué edad se es viejo. El trabajo de los Consejos, invisible, por cierto, es necesario, pero gozarán de más legitimidad si se eligen libremente, lo mismo que el Congreso de los Diputados goza de toda la legitimidad porque su elección está abierta a todos los ciudadanos mayores de edad.

¿Están las asociaciones juveniles demasiado imbuidas en el partidismo de los mayores?

Como dije antes, el ideal de la lucha colectiva se ha sustituido por el ideal de la lucha personal. Y en las organizaciones juveniles de partido, más. Se proclama la autonomía, que no la independencia, pero en la práctica eso se revela como una intromisión Partido-Juventudes como una Juventudes-Partido. La organización juvenil de partido debe estar subordinada al mismo partido, pero debe establecerse una condición: la no intervención de unos en los otros. El discurso debe ser coordinado, la opinión interna tolerada, y el trabajo debe ser común. ¿Por qué? Porque el cooperativismo es lo contrario a lo que aquí se denuncia, el individualismo. El individualismo, la lucha personal y la intromisión por el poder no llevan al socialismo. En el partido debe valer la opinión de los que son militantes del partido y de su base social, no la de otra organización, y menos sacudiendo votos en los órganos internos. Porque esos “votos” son personas, personas que, supuestamente, tienen libertad de pensamiento, pero que se les zarandea como hombres de paja y simples correas de transmisión de lo que se decida. La verdad es que la libertad está muy dañada, y así, el divorcio juventud-asociacionismo no se resolverá.

jueves, 2 de octubre de 2008

El capitalismo se quiebra: enterrémosle


Marx sostenía que ningún sistema económico puede durar por siempre, que tiene un desarrollo, un auge y una caída. El primer gran sistema económico fue el de las Ciudades Estado del Creciente Fértil, basado en una agricultura dirigida por el Estado burocrático y trabajado por personas libres aunque no propietarias; después, vino el sistema esclavista del Imperio Romano, y con su crisis surgió el feudalismo, las tierras seguían en manos de los terratenientes y de la Iglesia, cultivado por hombres sujetos de por vida a la tierra por las deudas de sus antepasados. Y con su crisis vino el sistema industrial, la libertad de movimiento y de capitales, la potenciación de los sectores económicos no agrícolas (servicios e industria). Y su crisis no es constante, es periódica por su estructura particular. La alternativa a ello fue el modelo de planificación, pero se reveló más imperfecto que el capitalismo, puesto que una burocracia estatal no sabe satisfacer las demandas económicas con una oferta adecuada.

Aunque pareció que el capitalismo había sobrevivido, que bastaba con las reformas admitidas a la socialdemocracia y que este maná económico podía durar para siempre, esto no es así. La economía vuelve a estar en crisis. Además, no podemos quitar la vista de que este mundo está partido en dos: de que hay dos bloques aún, el bloque de países ricos y el bloque de países pobres. Y a su vez los países siguen conservando una separación entre ricos y pobres, en los países más ricos observamos una minoría muy rica frente a una mayoría de clase media y una minoría pobre, y en los países pobres tenemos una ínfima minoría riquísima, una clase media escuálida, inestable o inexistente, y una gran masa depauperada.
¿Cuál sería el ideal? El ideal sería ningún extremo, sería la solidaridad para con la riqueza de todos poder ofrecer una igualdad de oportunidades para desarrollar más riqueza, y que eso no beneficie a una minoría, ni tampoco a una mayoría: que beneficie a todos. La socialdemocracia plantea siempre que el que más tenga más dé. Pero hay que decir por qué, por qué quien más dinero gane más dinero dé, porque si no, a lo mejor, daría a que cualquiera trabajase menos para sortearlo. Es un deber, no un deber patrio, sino un deber para con toda la sociedad. Es una obligación ética hacer todo lo posible para ayudar a nuestra misma especie. El capitalismo es una lucha entre el gato y el ratón.

Hasta hace nada, el gran capitalismo quería eliminar al Estado de la vida económica, quitar regulaciones, quitar trabas, quitar derechos de los trabajadores... ¿libertad total para la economía? No, eso es permitir la dictadura de la economía, de la dominación de esa minoría extremadamente rica, que controla la mayor parte de la generación de la riqueza, sin que la gran mayoría podamos hacer algo.

La derecha había vuelto a enarbolar, desde Thatcher y Reagan, la bandera del liberalismo más puro, más destructivo para el Estado. Es decir, es volver a los postulados anteriores al Estado social de derecho: al Estado liberal, el Estado gendarme. La economía es cosa de los negocios, no del Estado. Al Estado le basta conservar el aparato policial.

Pero, hete aquí que quien antes hablaba de privatizar, de individualismo... pide socializar las pérdidas. Que todos paguemos el fracaso de unos. ¡Vaya, son socialistas! El socialismo de la ruina. No es socializar la economía, es socializar el pago para salir de la crisis. ¿No hablaban de la no intervención? Ese liberalismo era mentira. Tenemos que pagar a unos fracasados sus enormes agujeros, mientras ellos conservan aún todo su patrimonio y renta. El fracaso se debe pagar con irse a la calle. ¿Quién ha creado esto? Los grandes negocios ¿Quién lo paga? Los trabajadores. Los trabajadores no tienen la culpa de que unas empresas sean dirigidas por ineptos. Que se vayan los ineptos, que paguen ellos el desaguisado, y que vengan otros.

En suma, que el capitalismo pague su fracaso, que se vaya, y que venga otro.

martes, 26 de agosto de 2008

La izquierda europea

El discurrir histórico de la izquierda europea ha sido diverso tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los partidos socialdemócratas adquirieron nuevo vigor y vieron la victoria de sus planteamientos económicos del Estado intervencionista; el Estado del Bienestar se empezaba a construir. Por su parte, los partidos a la izquierda de la izquierda, los comunistas, veían recompensado su lucha antifascista con grandes apoyos electorales en Francia, Italia y el Este, hasta llegar incluso a ser en aquellos momentos el primer partido nacional.

Suecia ya conocía gobiernos socialdemócratas desde los años 30, siendo el primer modelo de construcción del Estado del Bienestar y referente de la izquierda no comunista como alternativa a los Soviets. La historia política nórdica ha dado un gran predominio del partido socialdemócrata en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. La Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO) vio un proceso de unión de fuerzas hasta crear el Partido Socialista de Mitterrand y ganar las elecciones en 1981. El Partido Laborista británico ganó las primeras elecciones tras el conflicto bélico y se caracterizó, hasta Tony Blair y sus tres victorias consecutivas, en gobiernos cortos, no más allá de una legislatura, y una política clásica a veces no muy adaptado a lo que Reino Unido necesitaba. Tanto se degradó que el último hachazo lo dio Thatcher desmantelando el sistema del bienestar bajo la bandera del neoliberalismo. El SPD alemán, el gran partido modelo de la socialdemocracia, hubo de renunciar a lo poco de marxismo que le quedaba en su discurso en 1959 para pasar al gobierno de la mano de democristianos, y luego en compañía de los liberales y los verdes. El Partido Socialista Italiano vivió a la sombra entre el poderoso Partido Comunista, y la Democracia Cristiana, llegando al gobierno con éstos en el llamado pentapartito para privar del acceso al poder de los comunistas.

En España no tuvimos oportunidad de decidir libremente hasta la muerte del dictador, y se reveló que el PCE, muy fuerte en la oposición al franquismo, no tenía nada que hacer frente al PSOE. Si en este caso pudiéramos hacer un análisis de la situación, tendríamos que ver los apoyos socialistas en la II República y los actuales. En la República, los apoyos le venían de las regiones y centros urbanos industriales (Madrid, Asturias, País Vasco, País Valenciano y los jornaleros andaluces no anarquistas). Esos apoyos le valían entre 2 y 4 millones de votos. En la nueva etapa democrática, el PSOE tiene, más los apoyos entre los trabajadores urbanos y rurales, los de la nueva clase media creada bajo el régimen dictatorial. Podría decirse que tiene los apoyos electorales clásicos, los trabajadores, más los que recogería un partido liberal progresista si existiera. Así es el resto de partidos socialdemócratas: su gran éxito fue la integración de clases para dar con partidos de izquierda, moderados, pero muy reformistas.

La caída de este modelo viene pareja a la crisis del sistema económico, los años 70 y 80. No fueron su inmediato declive, pero si los inicios, para mostrarse en toda su manifestación desde los 90. Porque la manifestación del declive fue la renovación misma en la derecha. La derecha había acabado por aceptar la intervención estatal en la economía y el Estado del Bienestar para dar nacimiento a una derecha, proclamada liberal, pero que nada tiene que ver con el antiguo liberalismo: inhibición total en la economía, privatización sistemática de todo lo público, rebajas impositivas a sus electores, esto es, las clases más ricas, y un profundo conservadurismo social en un nacionalismo étnico extremo, discriminación de las minorías y la ideología clasista más rancia. Todo empezó con Ronald Reagan en Estados Unidos, pero el mayor paradigma de esta nueva, y ahora vieja, derecha, es Margaret Thatcher. Una cosa que todos tenemos que aceptar, una cosa hicieron bien: los tuvieron bien puestos para atreverse a imponer sus programas. Otra cosa es que no compartimos sus postulados. Pero la izquierda no supo evitarlo, porque no supo actuar previamente. Y ahí comenzó la caída.

El hecho más dramático es la propia caída del socialismo italiano, cómplice de la Democracia Cristiana en los múltiples escándalos de corrupción sacados a la luz por Di Pietro en Manos Limpias. Se quedó al 1% como castigo y se inició la diáspora socialista en pequeños partidos. Curiosamente era el Partido Comunista, convertido en Democrático de Izquierda, quien ocuparía su lugar. Ni la unión socialista hace poco tiempo ha servido para volver a dar energía a algo en lo que los italianos no muestran confianza. Es un hecho curioso que un partido comunista renuncie a sus principios, acepte de nuevo la socialdemocracia y sea capaz de seguir siendo uno de los dos grandes partidos italianos, añadiendo ser capaz de unirse a democristianos progresistas y dejando fuera del parlamento a sus escisiones del comunismo ortodoxo. Visto que actualmente los partidos de la izquierda comunista en Italia, España y Francia estén en un apoyo electoral ridículo, creo que sería muy positivo que siguieran el mismo camino, porque eso sí sería de ayuda para una izquierda unida muy fuerte ante la derecha.

Y en Alemania la cosa cambia, la unión de los socialdemócratas descontentos con Schroeder y los antiguos comunistas del Este sí ha dado un partido de izquierda bastante considerable hasta en el Oeste. Ahí está la debilidad de la izquierda, pero, ¿por qué se divide? Por abandonar parte de sus postulados y bases clásicas. Ahí está toda la lista de Ciudadanos, UPyD, Die Linke… y la extrema derecha.

¿Hay acaso un modelo unificado? No, la Internacional Socialista se ha desvirtuado y vaciado para ser un foro de partidos totalmente independientes, que aplica su política independiente frente a los problemas existentes. Incluso medidas opuestas, como que el Labour Party apoye la reforma de las 65 horas y otros partidos europeos la rechacen, o cada uno mire a un nacionalismo propio en materia energética, o acepten la idea de la derecha de que la inmigración es negativa. Sin olvidar que se ha aceptado la existencia de la gestión privada de lo público. Es una política de parches a un sistema económico que demuestra una vez más sus crisis periódicas y ante la cual la izquierda no sabe proteger a su base, a las clases humildes.

La lógica de un partido de masas impone una estructuración en jerarquía, el crecimiento genera una burocracia inmensa, destinar unos grandes recursos al mantenimiento, y control, del propio partido, que ha derivado más en proteger a la cúpula dirigente de las bases, y a usar éstas en la manipulación y fraccionamiento de corrientes personalistas bajo una excusa ideológica. Todo se reduce a votos, números: clientelismo. Si pudiéramos coger una frase del argot comunista, la "decadente sociedad burguesa", en este caso los partidos de izquierda han heredado, y de ello no se excluyen ni los comunistas, algo "decadente burgués", el antiguo clientelismo, la vinculación personal y no ideológica. Al observar la historia, toda construcción es perfecta en su inicio, el tiempo lo degrada. El viejo imperio romano de Augusto, el imperio carolingio, la unión soviética… eran máquinas perfectas en manos de su creador, ellos sabían qué había que hacer y con quién debían contar. Pero pasados una generación esto no es así, y el mérito y la fortaleza se sustituyen irreversiblemente por el favor y la debilidad. Ése es un grave problema de los partidos socialistas, en un momento de crisis ideológica no son las ideas lo que sostienen al partido, y no es de extrañar las luchas personales (Blair-Brown en Gran Bretaña, el fraccionalismo italiano, Royal y los "elefantes" del socialismo francés…)… es, al final, la derrota del proyecto.

Creo sinceramente que la victoria de la izquierda pasa por el discurso fuerte, pero basado en la realidad, por eso no hay que tener miedo al abrir una reflexión. Y, sobre todo, la izquierda siempre ha sido la rebeldía contra el inmovilismo, otrora burgués, ahora de viejas jerarquías. Es en el mérito y en la eclosión de ideas donde está la solución a esta ecuación que es la victoria y futuro de la izquierda. Un liderazgo fuerte, basado en un proyecto más que en la persona que lo represente, porque al final esa persona que esté delante solo es la punta de un iceberg de personas e ideas.

miércoles, 11 de junio de 2008

El europeo autómata


Me siento perplejo como todos, ante la pretensión de aumentar las horas de trabajo en Europa llegando en algunos casos a la execrable cifra de 65 horas semanales, parece que los primer ministro de algunos países (Francia, Italia) y algunos economistas europeos han sido cegados por abruptos indicadores económicos olvidando el bienestar y la cohesión social de la mayoría de los europeos, este es el caso de J.C. Trichet, que se obstina en mostrarnos la mala deriva de nuestra economía y realiza una política monetaria restrictiva, (que se suele aplicarse en tiempos prósperos, incremento de los tipos de interés, control de la oferta monetaria...), en cambio, este hombre que aduce que hay que "abrocharse el cinturón", se subió el salario en 2007 un 2%, dando ejemplo


.El PIB,es una variable que no muestra el bienestar, en cambio sí refleja el deterioro de los ecosistemas, el gasto en armamento... muchos lo perciben como una calculadora que suma desgracias y resta algunas funciones beneficiosas para la Sociedad. Muchos economistas aluden a estas variables para justificar las políticas neo liberales, ¿Pero realmente un PIB elevadísimo comporta un beneficio en la Sociedad?, por ejemplo los estadounidenses exhiben su PIB como el orgullo patrio, en cambio este país se encuentra el vigésimo segundo dentro de los países desarrollados en una efectiva distribución de la renta, solo por debajo de Rusía y Mexico,y en otros asuntos en los que EEUU recoge datos bochornosos, como la gran disparidad salarial....


Aunque no hay que descuidar los derroteros de estos indicadores, tampoco debemos descuidar el beneficio de la colectividad, entonces, ¿por qué algunos dirigentes europeos actúan de forma tan negligente al proponer este tipo de propuestas o al querer trasladar el sistema laboral norteamericano a Europa?,en mi opinión la verdadera función de un Estado en el marco económico es propiciar una coyuntura óptima para que la Sociedad satisfaga sus necesidades, recetas como esta, nos vuelven al siglo XIX b , al salario a destajo, a un número de horas descabelladas....,todo en pro de una situación económica (para unos pocos) exultante


.La consecución de las victorias laborales en Europa fue y es una lucha muy tediosa, esa reivindicación ha hecho proclive que los europeos podamos "trabajar para vivir", gozando de más tiempo libre y siendo más productivos en nuestro horario de trabajo, en algunos países de Europa se ha impuesto la idea de que un trabajador es más productivo cuanto menos preocupación y precariedad tiene en todos los planos de su vida cotidiana, de este modo, podrá concentrar todo su potencial en las 8 horas de trabajo diario, bajo esta premisa debemos seguir avanzando desestimando estas medidas que no provocaran nada más que desazón en el entorno de los trabajadores.


Tal y como ha apuntado Javí, hoy no es el día específico para hablar de EPC (A mí también me ha llegado ese correo), es una muestra del eclipse de los intereses de los trabajadores por los de Partido.

Esta medida no une a Europa bajo un proyecto común, sino todo lo contrario, esperemos que se quede en "papel mojado

Salvemos la Europa de los trabajadores

Los ciudadanos no se alejan de Europa: es Europa la que se aleja. Concretamente al siglo XIX, al siglo del liberalismo rampante, de las nulas protecciones laborales, de la explotación del hombre por el hombre. Esto será bueno, en todo caso, no solo a los intereses de los neoliberales y a los que aún vivían en el marxismo decimonónico. Sus mentiras se ajustan a la realidad, tristemente. El siglo XXI resultará ser un XIX bis.

Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.

Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.

Noticias importantes:


El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.

Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.

Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.

sábado, 7 de junio de 2008

Vuelta al siglo XIX

Según informa El Plural, el Consejo europeo de ministros prevé aprobar la posibilidad de ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas semanales. La deriva derechista y neoliberal más radical de muchos gobiernos europeos, con la vuelta de Italia al rebaño de las derechas, puede deteriorar las relaciones laborales.

El Gobierno español ya se ha negado a apoyar y aplicar esta, esperemos que no, futura directiva europea. Esto supone la destrucción de todo lo conquistado por la clase trabajadora desde sus inicios como movimiento. Es la vuelta a la explotación, a no vivir del trabajo sino vivir para el trabajo. Como podemos temer, en tiempos de crisis quienes sufren no son las élites sino los trabajadores. Si se aprobara, ¿empezarán por aplicarlo desde las directivas? Reduciendo su ya de por sí elevado salario, es lo que tendrían que hacer.

España no lo hará. Pero, ¿y si volviera la derecha? Así actúan los liberales, tomemos buena nota. Y que tomen nota los trabajadores europeos, y la izquierda europea: no a volver al siglo XIX.

martes, 3 de junio de 2008

La crisis de los altos sueldos

Los sueldos de los directivos de las empresas del IBEX ganan de media 17 veces más que sus empleados, leo en la portada de Público. Del Banco Santander, por ejemplo, un directivo puede ganar 3.146.260 euros anuales. Un empleado, 49.698 euros.

¡Y hay crisis! Dicen. La economía en crisis, nos alertan las grandes empresas. Temen los números rojos, la caída de las ventas… pero más lo temen sus empleados, que son quienes deberán compensar la bajada de beneficios con su empleo. A la calle.

Y me pregunto, ¿qué puede hacer uno un año para tener que ganar más de tres millones de euros? Es demasiado dinero, ni toda una lista de lo que deseo podría llegar a la décima parte.

¿Por qué en las crisis capitalistas han de pagar siempre y sólo los trabajadores? ¡Un poco de solidaridad! Esa élite económica que tanto se asusta por los mercados cuando vienen Estatutos, proclamas secesionistas y gobiernos de izquierda, ¿lo hace por patriotismo? No, lo hace por el mercado, su cuota de mercado, que nadie se la quite y que se queden sus “amigos” en el gobierno (la élite económica suele tener muchos amigos en el gobierno cuando es la derecha quien gana).

La clase trabajadora lo ha dado todo por la economía nacional y por la patria: su fuerza en el trabajo, su vida en las guerras. Son las clases trabajadoras quienes nutrieron los ejércitos aliados y enemigos de las dos guerras mundiales. El sostén de las democracias fue el esfuerzo de esas personas anónimas que lo dieron todo por la libertad. ¿Qué hemos hecho? El mundo que existe sigue siendo infinitamente injusto.

El neoliberalismo imperante ha condenado a la miseria a la clase trabajadora, a su estancamiento y a arrebatarle las esperanzas: los gobiernos de la izquierda no son capaces de, o no quieren, destruir los privilegios de la élite económica. El neoliberalismo ha alzado a esa élite a un Olimpo protegido donde su mundo es todo lo que han ambicionado, frente a la gran masa de personas, entre las que pueden vivir y las que lo hacen muy a duras penas.

Es hora de cambiar. En primer lugar, poner en jaque a esas élites: si la derecha reclama tanto patriotismo, tanta nación y tanta tontería, exijamos a la élite el mismo sacrificio patriótico que hacen los trabajadores. Que sacrifiquen parte de sus abultados salarios para todos los recursos necesarios a la diversificación económica, a la investigación, al desarrollo, a la Seguridad Social. Exijamos ahorro, exijamos calidad comercial. Exijamos, básicamente, humanidad.

Sus salarios son muy abultados, pueden renunciar a una gran cifra sin problemas para su vida de lujo. Yo estoy a favor del libre comercio, de la libre competencia y del enriquecimiento personal, pues es el premio por el esfuerzo laboral y empresarial para llegar a la cima. Pero pongamos unas bases y una responsabilidad social, unas barreras, un “hasta aquí”. La propiedad es privada y está sujeta también al interés social. Que los salarios también.

Si no, ¿qué habrá de ese patriotismo? ¿Qué harán por la “gran nación”?

martes, 27 de mayo de 2008

Nuevo modelo de desarrollo económico y social

Cuelgo el siguiente vídeo porque me ha parecido muy ilustrativo. Expone con total claridad a que nos lleva nuestro actual sistema y cuales deben ser los fundamentos de la nueva economía social. Disfrutado y aprended!

martes, 20 de mayo de 2008

Liberalismo Social vs. Socialdemocracia

La libertad del hombre como individuo pensante
y ejecutor de su propia voluntad mientras convive en sociedad.

Esa es en mi opinión el fin último y prioritario de toda sociedad. Es, por ello, que siento rechazo hacia todo régimen democrático o no, por toda iniciativa que tiene por misiva la imposición de criterios morales, éticos, hábitos o tradiciones sobre la libertad individual de las personas. ¿Sería la Educación para la Ciudadanía un instrumento para moldear mentes o un mero instrumento para la convivencia cívica?

Rechazo el Anarquismo pues considero que el Hombre necesita de unos medios jurídicos, legales o reglas de juego... de una estructura y "cierta autoridad" que garantice una armonía y convivencia social, ambas en pro de un bien social que pueda poner las bases de la generación de un hombre libre e independiente y no alienado por el Estado.

Según la Wikipedia,

el liberalismo es un sistema filosófico, social, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria. Aboga principalmente por:

* El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad.
* El establecimiento de un Estado de Derecho, en el que todas las personas, incluyendo aquellas que formen parte del Gobierno, están sometidas al mismo marco mínimo de leyes.


En la actualidad el termino liberal se confunde erróneamente con un sector de la derecha democrática e incluso con la corriente neoliberal. Sin embargo, tradicionalmente este concepto no se ata a ninguna corriente considerada de izquierdas o derechas, ambas un tanto desdibujadas en la Era de la Globalización y de dudoso futuro.

Yo defiendo un Liberalismo Social que anteponga al individuo como fruto de toda praxis política, que defenda la libertad individual del hombre en Sociedad, en todos y cada uno de los terrenos, no sujeto a la asfixia estatal de quien intenta imponer y oprimir.

Ello no significa el abandono del Estado ni la reducción "estricta" de su papel como agente social, pues es el Estado el que debe equilibrar y combatir, en base a políticas sociales, las bases mediante las cuales el hombre pueda tener los instrumentos que lo hagan ser libre para elegir su futuro.

Bajo mi humilde opinión, de cara a la galería queda muy bonito pregonar la igualdad de todo ser humano, pero nada mas lejos de la realidad. Todos somos distintos en ideas, sentimientos, pensamientos, razas, tradiciones y un largo etcétera. La igualdad no debe ser una imposición o una exigencia, entendida como la búsqueda de un equilibrio social que en la práctica es no sólo utópico sino identitariamente imposible.

La igualdad social ha de consistir en la ayuda y promoción de iniciativas que hagan que la gente salga de la pobreza, darles instrumentos para que mediante la educación y la tolerancia, cada hombre pueda abrazar un estado de bienestar que le permita alcanzar su plenitud como "hombre libre en sociedad".

Más que tener un Ministerio de la Igualdad considero que se debería luchar por la integración social, por la tolerancia y convivencia de las diferencias culturales y raciales de la Nueva Europa, no tan distinta de la Vieja e Histórica.

La convivencia como base de un sistema que permita la igualdad de acceso a los mismos recursos. Eso es la igualdad que debe perseguirse. La libertad y progreso de los pueblos debe consistirse en la convivencia intercultural y social que abrace como pilar fundamental la Educacion, Desarrollo Social y Personal del Individuo.

Yo defiendo un Liberalismo Social como base de una igualdad jurídica y política que garantice mayores cuotas de libertadad individual (no intromisión del Estado en la conducta privada de los ciudadanos mientras esta no afecte a la libertad social de otros). Este es y deber ser el verdadero progreso social que muchos jalean a los cuatro vientos.

Por tanto, este liberalismo hace uso del trabajo participativo y capitalismo social para reducir las desigualdades sociales pero cuyo centro político es el individuo libre y no el sueño de una sociedad-estado o ente como prioridad.

No importa el sistema sino las medidas que este aplique
y el resultado que estas acciones tengan en el individuo
como agente social responsable e independiente.