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domingo, 3 de agosto de 2008

Reflexiones sobre cuestiones nacionalistas (I)


El tema de este mes nos propone analizar el papel de la izquierda tanto nacional como europea, identificar sus vicios y buscar nuevas ideas, nuevas estrategias renovadoras que los subsanen y corrijan, con el fin de lanzar nuevas y más atractivas propuestas.

Al mismo tiempo, Daniel abrió (si me lo permite) la caja de los truenos. Una reflexión sobre el nacionalismo, la situación lingüistica del castellano en las regiones con dos lenguas oficiales y otras cuestiones relacionadas.
Estos temas, por delicados y por transcender desde el terreno de las ideas hasta el de los sentimientos, mueven muchas reacciones, actitudes y pasiones enfrentadas.

Pero no por ello debemos pasar de puntillas y limitarnos a mirar de reojo la cuestión sin "meternos en harina".
Además, en mi opinión, uno de los errores de fondo de la izquierda nacional tiene que ver con esta cuestión.

Y es que de un tiempo a esta parte siento un gran desasosiego al comprobar que faltan voces dentro del socialismo catalán que defiendan con normalidad y sin tapujos ni miedos, aquello que se ha dado a llamar neutramente el "Estado Español", y que siempre se ha llamado España.
Esta sensación subjetiva se profundiza tras atender a las resoluciones del último congreso "nacional" del PSC.
Como partido autodenominado "catalanista" y empeñado en arañar votos a los nacionalistas de carnet como CiU o ERC, el PSC ha quedado desnaturalizado, desdibujado.

Nos quejamos muchas veces de que el PP se adueña de España, pero es que en esta cuestión, se la hemos puesto en bandeja. El PP se presenta en Cataluña como "el único partido constitucionalista".

Lo que la Constitución enuncia sobre la cuestión lingüistica es que el castellano es la lengua oficial en todo el territorio español. Esta oficialidad será complementada, yuxtapuesta (no solapada) por las lenguas regionales, si las hubiere.
El nacionalismo reinante en Cataluña desde hace décadas, siempre ha tomado medidas que más que la cooficialidad y el enriquecedor bilingüismo , buscaban la solapación, la sustitución de una lengua por la otra.
Escuelas, organismos oficiales, instituciones y hasta tiendas de barrio han sido los campos de maniobras de los obsesionados nacionalistas.
La inmersión lingüistica y cultural atañe a los ciudadanos y por ende también a los partidos.
Es por ello que el PSC ha pasado de ser el partido de los humildes emigrantes extremeños y andaluces de las primeras décadas de la Democracia, a ser un partido cuasi-nacionalista.
El PSC se puso, habilmente "a la última moda" electoral aunque por el camino se dejaron demasiados jirones y compromisos ideológicos irrenunciables.
23 años en la oposición bajo la sombra de Pujol les hicieron comprender que las batallas de las urnas catalanas se libran en lo identitario, en lo sentimental y en la particularidad. En segundo término quedaron ideas como la igualdad, la solidaridad, lo social, eclipsadas tras lo nacional.

La política lingüistica quizás solo sea la punta del iceberg. El castellano en la escuela, en los medios y en las instituciones públicas están muy por debajo del márgen de la dignidad.
Pero solo es un síntoma de algo más: de un incomprensible complejo de inferioridad, de un victimismo insostenible que justifica la imposición del catalán por la idea de que solo crecerá y se afianzará socialmente si lo hace a costa del castellano, (inocente representante de un pasado de opresión identitaria y política que acabó en 1978).

1978, cuando se promulgó aquello del bilingüismo, la cooficialidad, la convivencia de los enriquecedores elementos culturales que componen nuestro país.
Eso tan sencillo, razonable, positivo. Eso que tanto pica a algunos. Eso que está siendo dinamitado.
Es cierto.

Dos horas de castellano a la semana no es bilingüismo.

Una televisión pública 100% catalonófona no es bilinguismo.

Promocionar económicamente con fondos públicos el etiquetado y el rotulado de productos y comercios en catalán y multar los que lo están en castellano no es bilingüismo.

Unas instituciones incapaces de expedir un documento oficial en una de las dos lenguas oficiales no es bilingüismo.

Los requisitos excluyentes para acceder al funcionariado o a cualquier otro puesto cara al público, no es bilingüismo.
Ergo, no se está cumpliendo la ley. La está incumpliendo el gobierno autónomo de Cataluña ( socialistes y socios adyacentes).

Surgió un partido no nacionalista que actualmente cuenta con representación parlamentaria (pese a todas las dificultades, trabas y pese a lo dura que es ya la costra de la inmersión identitaria). Todos los partidos "catalanistas-nacionalistas e independentistas" (los que conforman el establishment) se apresuraron a tildarles de "fascistas", y "españolistas", como si el término españolista fuese un insulto mientras que ser catalanista se convierte en conditio sine qua non para alcanzar el sillón del a Generalitat.

¿Es nuestro amigo Daniel un fascista enemigo de su propia tierra?. Reflexionemos.
Solo es un "ciudadano rebelde" dispuesto a llenar con sus ideas, un espacio ahora vacío.

Un espacio que otros abandonaron voluntariamente y en tropel como una desorientada manada dispuesta a pastar en mejores y más cómodas praderas.

El espacio de la izquierda madura, racional, ilustrada y española.

lunes, 14 de julio de 2008

Rectificación

Errar es de humanos y rectificar es de sabios, dice el dicho. Como yo mismo le digo a David, espero algún día alguna autocrítica suya, ya que, por criticar a todo, por qué no criticarse a uno mismo. Así que me aplico el cuento y me critico de haber leído mal la convocatoria de las Juventudes y donde leí 14 eran las 14.00h del día 16. Espero que se me perdone por tener bastante miopía y estar condenado de por vida a llevar gafas. El error y la rectificación nos honra.

Pero la cuestión central no es esa, ésta, como diría Fraga, es una “menudencia”. Aunque me llama la atención que no vayan a aceptar, como ponen, enmiendas de última hora, como sí se ha hecho en anteriores ocasiones, máxime cuando sigo pensando que los plazos son mínimos por la dificultad de elaborar enmiendas en período estival, con muchos compañeros disfrutando de las merecidas vacaciones.

La cuestión central es toda mi crítica al PSM y a JSM, de lo que no rectifico, porque, tomando el lema de la pasada campaña electoral, “hay motivos”. Y hay motivos para seguir creyendo punto por punto toda mi crítica. Preferiría equivocarme en esto más que en lo anterior, porque me parte el corazón que los esfuerzos de miles de compañeros se dilapiden en ambiciones personales sin proyecto.

Lo que pretendo, con esto, es invitar a la reflexión personal. No sólo basta reconocer el error, hay que rectificar. Como yo mismo también estoy sometido a poder equivocarme, creo que es una obligación rectificar. Y no pasa nada. Y lo mismo invito a todo aquel aludido. Rectificad. Y no pasará nada. Y os habréis honrado a vosotros mismos y a vuestros compañeros. Es más, este tema, está abierto a todo comentario, a toda réplica, dentro de la educación. Si se quiere rebatir lo que escribo, por favor, hacedlo. Si no, entiendo el silencio como afirmación.

Si no yo gano nada criticando. Es más, pierdo; y perdemos todos. Pero, ¿cómo podremos criticar los errores ajenos si no nos vemos los propios primero? Esta crítica no es una crítica vacía de contenido, es una crítica constructiva. Os invito a la reflexión. No sólo está en juego los ideales de muchos compañeros, está en juego la confianza que millones de personas nos depositan para luchar por ellos. Ése es el único objetivo del socialismo, y no el interés propio.

sábado, 12 de julio de 2008

No hay más ley que mi capricho

Leopoldo Alas, Clarín, escribió una vez en “El Solfeo”: “Y el cacique demostró con sus hechos aquel dicho: no hay más ley que mi capricho, aquí el Estado soy yo. Él sirve de providencia y es juez en última instancia, todo pleito él lo sustancia, toda causa él la sentencia. Él engendra diputados y distribuye estanquillos…” qué razón, cuánta razón tenía en su época. Y, por desgracia, cuánta razón sigue teniendo hoy en día.

Porque las Juventudes Socialistas de Madrid pecan de estos defectos. Se convocó el Comité Regional extraordinario para enmiendas y delegados al Congreso del PSM el pasado día Viernes 11, para celebrarlo el próximo día Domingo 20. Asimismo, el límite de presentación de las enmiendas al texto de la Ponencia Marco expira para las JSM el Lunes 14. Teniendo en cuenta que hoy se ha publicado la Ponencia Marco, sin enviarlo a ningún compañero de las JSM, sería muy difícil ponerse a trabajar cuanto antes por falta de información. No es solo falta de información, es desidia. Tampoco hay que dirigir exclusivamente la crítica a la dirección de las JSM, los plazos dados por el PSM, convocando el Congreso justo después del verano y obligando a los procesos locales y regionales en época de vacaciones, es una forma de coartar la participación masiva en los órganos del Partido y de las Juventudes.

Muchos, al empezar jóvenes a militar en las Juventudes, guardábamos amplios ideales, una energía infinita por participar, por ayudar, por darlo todo para el proyecto. Creíamos que las Juventudes serían un paraíso de la honestidad, puesto que estamos mucho más apartados del aparato del poder. Creíamos. Decía Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Toda la razón.

Con el tiempo, observando todas las triquiñuelas, toda ambición huérfana de ideas, todo personalismo superlativo y tanto trepismo descarado, nos preguntamos: “¿dónde quedaron las ideas de la izquierda? ¿Cuándo fue abandonado la preocupación en la sociedad, intercambiado por una preocupación de “qué hay de lo mío”?”

Con el tiempo, nos hemos ido desencantado y entristeciendo. Pero no nos hemos rendido. Por mucho que haya caciques haciendo y deshaciendo a su antojo en las Juventudes, por mucho silencio que hagan a los que se dejan todo por un proyecto, por unas ideas, no nos hemos rendido.

Ante todo, por lo que haga o deje de hacer la dirección regional de JSM, más preocupada por buscar un hueco en las listas electorales a las Cortes Generales que a darse visibilidad a una juventud madrileña en manos de la derecha, nosotros no nos rendiremos. Pero, ¿qué visibilidad puede haber sin ni siquiera existir un proyecto que ofrecer? La labor de las agrupaciones locales no está tenida en cuenta, y, si alguna es molesta, se organiza una moción para tumbar a sus dirigentes o se niega su constitución, como en el caso de otras. Incumpliendo estatutos, además.

Como jóvenes de entre los jóvenes, creíamos que el mérito era la medida en tu sitio dentro del organigrama. Ni qué decir que qué craso error. Si resulta que no es el mérito sino el compincheo y el interés personal. No importa que la ejecutiva se pueda llenar de gente sin mérito, porque no medirán su éxito por logros tales como la influencia de las Juventudes en los jóvenes madrileños, sus campañas y sus protestas, sino que lo medirán basándose en si han conseguido o no sus objetivos personales, que pueden ser resumidos en una palabra: cargos. No hace falta ya proceder de la vida profesional a la vida pública: se pasa directamente a la vida pública, es el único oficio y beneficio que muchos conocen. Es toda una novedad, ¡la organización juvenil de un partido llamado obrero controlado por quien no tiene más experiencia que haber empezado la universidad!

Tendremos unas JSM ineficaces, desaparecidas, al mismo tiempo que un PSM ineficaz y desaparecido. Nosotros queremos que Tomás Gómez, aunque guste a unos más y a otros menos, sea un líder de la oposición fuerte, con un proyecto alternativo serio, y sea visto, y conocido por los madrileños. Pero es que nada de esto existe, y el PSM está cometiendo muchos errores que no puede permitirse si quiere volver a ganar: no puede dejar a Aguirre que ponga en marcha su perverso proyecto neoliberal. Antes de que fulano o mengano sean tal o tal cosa en las Juventudes y el Partido, lo que exigimos es convicción, fuerza y proyecto, y no personalismos, desidias e insidias. Porque hacer desaparecer el socialismo de Madrid, es trabajar contra el socialismo en Madrid.

miércoles, 11 de junio de 2008

"8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación"


Me sumo desde aquí a mis compañeros en su crítica frontal y sin reservas a ese despropósito de las 65 horas semanales . Un disparate que como dice Javi, aleja irremisiblemente a Europa de sus ciudadanos.

Ya tienen los irlandeses un motivo más para votar NO a Lisboa dentro de unos días. El plan B constitucional a la basura y vuelta a empezar. Europa sin encontrar vertebración política y sus trabajadores, por añadidura, viendo mermarse esos derechos laborales que creía imperecederos.

Y es que esta no es la Europa que quieren los ciudadanos.
Una Europa en la que sea legal (y me temo que necesario) trabajar hasta 12 y 13 horas diarias, rompiéndose así con toda la legislación laboral vigente, con el derecho europeo, con las negociación colectiva y con todos los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de más de un siglo y medio de lucha.
Esta es la Europa de los mercaderes, (a la que hice referencia en mi anterior reflexión).
La Europa que no solo no mira por la conciliación entre la vida laboral y la personal, sino que destruye la segunda en beneficio único de la primera. La Europa que convierte a sus ciudadanos en máquinas, en meras unidades productivas sin derecho a tener derechos. La Europa que en lugar de ocuparse de los retos del siglo XXI, nos retrotrae al XIX.

Esta es la Europa de la injusticia, pero es la Europa que tenemos actualmente gracias a los gobiernos que la franquicia del neoliberalismo ha implantado por doquier en suelo europeo, contando además con la inestimable colaboración de otros ejecutivos como el británico, que sinceramente, no sé muy bien a qué está jugando.

El gobierno de España, junto al resto de partidos socialistas europeos y los de la izquierda verde, más los sindicatos y la sociedad civil, conformarán "un frente democrático" en contra de esta medida por injusta, regresiva e inmoral.
España acataría esta normativa (que aún ha de ser ratificada en el Parlamento Europeo) de haber sido otro el resultado electoral del 9 de marzo, no me cabe la más mínima duda.
La franquicia política de los mercaderes españoles defiende los mismos intereses que sus colegas italianos, franceses o alemanes.

Sobre estos pilares torcidos es imposible edificar una Europa social y ciudadana, tal y como es nuestro propósito.
Este disparate debe ser paralizado en el Parlamento. La Europa social debe nacer en las calles, esta es una buena oportunidad. Los propios trabajadores tienen que trazar la linea roja, el límite donde se encuentran esos derechos que ningún gobernante, que ningún empresario debería transgredir.
Volvamos al "8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para formarse y vivir" si hace falta, pero no permitamos que se violen los derechos de los trabajadores europeos.

Salvemos la Europa de los trabajadores

Los ciudadanos no se alejan de Europa: es Europa la que se aleja. Concretamente al siglo XIX, al siglo del liberalismo rampante, de las nulas protecciones laborales, de la explotación del hombre por el hombre. Esto será bueno, en todo caso, no solo a los intereses de los neoliberales y a los que aún vivían en el marxismo decimonónico. Sus mentiras se ajustan a la realidad, tristemente. El siglo XXI resultará ser un XIX bis.

Estas medidas tan nefastas para el trabajador, para las familias y para el empleo, cuentan con el beneplácito de los gobiernos conservadores, las “leales oposiciones” conservadoras e incluso con apoyo de gobiernos de izquierdas como Reino Unido o Portugal. ¿Dónde están los conservadores? Estas medidas impiden la conciliación familiar. ¿Dónde están los progresistas? En la oposición y callados.

Menos el Gobierno de España, que es el único altavoz en Europa que ha clamado con fuerza contra esta regresión social. Van a liderar un frente amplio con el resto de partidos socialistas y sindicatos, todo un movimiento social, para frenar la propuesta regresiva. Lo primero es tumbarlo en el Parlamento Europeo.

Noticias importantes:


El Partido Popular ya ha dicho que le gusta la medida. No es nada anormal, ya sabemos lo que quieren: que las crisis las paguen los trabajadores, destruyendo su relación con sus familias, ellos, los defensores de la familia. ¿Veremos una manifestación del Foro de la Familia contra esta medida? Esperemos que sí, por coherencia.

Para las Juventudes Socialistas de España es más importante mandar correos para que votemos No a una encuesta en El País sobre la objeción de conciencia de Educación para la Ciudadanía (indicando claramente lo que tenemos que votar, como si fuéramos idiotas), que por ejemplo pedir que votemos en otra encuesta del mismo diario, contra las medidas de regresión. ¿Qué es más importante? Los trabajadores por encima de todo.

Si viéramos las ventajas de estas medidas, es la posibilidad de reconciliar a la ciudadanía con el socialismo europeo. Es hora de ir todos a una: No a la regresión. Al Parlamento Europeo, a los parlamentos nacionales. Hay que remarcar nuestro compromiso histórico con todos los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sus familias, derechos y vidas están en peligro por la derecha, y no hay que pararse. Huelgas, protestas… lo que sea. Pero todo eso con una premisa: todos unidos. La conciencia europea no para constituciones, mercados o intereses nacionales. Intereses colectivos, intereses laborales: la Europa social, por encima de la Europa dividida.

miércoles, 14 de mayo de 2008

El personalismo, gusano del socialismo


Resulta admirable el trabajo de muchas personas, personas humildes que entregan su tiempo libre o dan una total dedicación al servicio de las ideas: luchando por el socialismo, trabajando por un ideal y por la mejora de la vida de las personas.

Gente así, son la inmensa mayoría, la mayoría silenciosa que ponen sus cargos y su fuerza para defender hasta sus últimas consecuencias el ideal socialista. Son gente que no quieren ni buscan cargos por tenerlos, por simple ambición propia, más que la propia y sana ambición de hacer todo lo posible por el bienestar de los ciudadanos. Junto a ellos, por desgracia, están los otros ambiciosos, los que no tienen escrúpulos, los que no tienen ideas, más que ideas huecas, falsamente progresistas, todas dirigidas a un punto: cargos, cargos, cargos, y vivir del cuento.

Creo que la gente puede dedicar toda su vida a la política, creo en gente que se forja un camino laboral y decide dedicarse por entero a la política por el ideal. Pero no puedo creer en gente que ya antes de hacerse un hueco en el mundo laboral, o al menos no tener decidida o terminada una carrera, una especialización laboral o haya al menos buscado su sustento más allá de la política, quiera meterse en ella de lleno y vivir de artificialidades.

Las juventudes de los partidos han de ser una cantera de los futuros miembros del partido, personas que han ido adquiriendo experiencia y que comparten todos una cosa en común: el ideal y el programa, no la ambición ni el personalismo. Y todas las juventudes de los partidos caen, y en esto también se incluyen las Juventudes Socialistas, a ser una cantera no de ideales sino de ocupantes de cargos. No para hacer, sino para no hacer. Las luchas que hay en los partidos y todas sus secciones no son luchas por el programa A o el programa B, sino porque fulano o mengano tengan su cargo y vivan del cuento. Y a esto las juventudes han representado idénticamente los conflictos de los partidos.

Hay personas, una persona, sin oficio ni beneficio, que puede acumular en su tarjeta de visita hasta tres cargos, como dirigir unas juventudes, ser técnico municipal de nada y ser diputado. Lo que no es ni mínimamente explicable sin manipular las palabras y los conceptos es tener un cargo con un sueldo a costa de los presupuestos municipales que solo se da por ganar un puesto y tener que vivir de algo por argucias. Lo que no es natural es que una persona sea diputado de la noche a la mañana sin un mínimo mérito para serlo. ¡Qué pensarían los griegos, creadores de la democracia, o los romanos, creadores del derecho! Creo en el mérito, en el cursus honorum basado en el mérito. Si criticamos a gente como Manuel Pizarro o Álvarez de Toledo, que ganan sus escaños sin méritos internos en las filas conservadoras, más que el “mérito” de embolsarse varios millones o de dejar por los suelos la independencia y rigor periodístico por servir a las directrices partidarias… deberemos también condenar lo mismo que ocurra, aunque sea en el seno del socialismo, ¿no? Si no pecaremos de hipócritas.

No es una crítica por ser la persona fulana o la persona mengana, no es la persona, ni mucho menos. Es el método, es la vía, son los actos. Convertir las juventudes de la región en algo menos que nada, sin voz entre la juventud, moviendo hilos para acabar con quien pueda elevar una voz distinta, hacer prácticas que rozan los límites de la ética (o de la legalidad, mismamente), o no ver lo que es la realidad, que no tenía peligros y que podía haber hecho exactamente lo mismo, o estar donde está ahora, con actos de integración, de buena voluntad. Y por añadir, con ideas propias basadas en el ideal socialista y no en la simple ambición personal. Porque, ¿ambición para qué? ¿Cargo o ideas?

Si no se ve el tremendo daño que esas actitudes crean entre la gente, es la constatación de que entre los dirigentes de los partidos hay muchos al único servicio de sus intereses personales, y ya por eso gente a la que hay que rechazar y alejarse. Pero por eso mismo temer lo que muchos ven: en la política hay gente sin escrúpulos. Y con eso solo salen perjudicados la ciudadanía misma y los que trabajan en la política por el ideal.

El socialismo no es eso. No es eso, no es eso, parafraseando a Ortega.